Capítulo 8
Diciembre - dos meses más tarde.
"Necesitas quedarte en cama Ruka".
Michiru empujó con cuidado a la rubia para que volviera a la cama.
"Voy a traerte un poco de medicina".
Haruka se quejó antes de toser en su almohada.
"Estoy bien".
Cerró los ojos, tirando la almohada cerca de su pecho.
"Mucho calor...".
Se quitó las mantas sólo para ponerlas de nuevo en su cuerpo.
"Cuando se tiene fiebre se necesita sudar. Es mejor que estés arropada para cuando vuelva".
Le advirtio Michiru, suspiró antes de coger las llaves del coche y tomar su abrigo.
"Está nevando afuera, ten cuidado".
Fue todo lo que la rubia era capaz de balbucear antes de quedarse dormida.
Michiru sonrió a su compañera de cuarto antes de ponerse las botas y salir.
Una vez que llegó a su coche, luchaba por conseguir que encendiera.
"Vamos por favor, vamos".
Decía mientras seguía intentando que encendiera.
"Eso es".
Ella susurró mientras oía el motor ronronear.
Michiru regresó de la farmacia cerca de una hora, luego de salir de la habitación.
Los caminos estaban cubiertos de nieve, estaba agradecida de que eran vacaciones de invierno y la mayoría de los estudiantes habían ido a su casa durante este tiempo.
Mientras ella se detuvo en su habitual lugar de estacionamiento sus neumáticos deslizaron por el pavimento.
Se limitó a sacudir la cabeza y enderezó el coche lo mejor que podía antes de apresurarse a entrar.
Cuando entró en la habitación fue recibida por una tos ronca.
Colocó su abrigo en la parte posterior de la silla de la computadora y dejó sus botas en la puerta, para que se secaran.
"¿Haruka?".
Ella la llamo, para ver si estaba despierta.
"He vuelto".
"OK...".
Haruka pateó el resto de la manta de su cuerpo caliente.
La frente y el cuello estaban cubiertos de sudor.
"Tengo algo de medicina para ti Ruka".
Se sentó en el borde de la cama de su amiga y la ayudó a incorporarse.
"Espero que te guste la cereza".
Ella sonrió.
"No puedo saborear nada de todos modos, así que realmente no importa".
Se tragó la medicina que se le había ofrecido.
"¿Cómo es que no has ido a casa para las fiestas?".
Michiru apretó el dorso de la mano a la frente de la rubia y frunció el ceño ante el calor que hacía.
"No me gusta conducir en la nieve... y tú estás enferma. Si no me quedo, ¿quien se haría cargo de ti?".
Fue en ese momento cuando ella se sonrojó ante su propio pensamiento.
No quería nada más que darle a su amiga un beso suave y calmante.
"Tal vez debería haber ido a la enfermería".
Haruka se levanto con cuidado hasta conseguir la botella de agua.
"¿Por qué lo haces?".
"Has cuidado bien de mí".
Ella tiró de la silla de la computadora para sentarse en ella.
"Primero con mi mano, y ahora esto".
Antes de que ella fuera capaz de hablar fue interrumpida por el teléfono de Michiru sonando.
"¿Hola?".
"Michiru ¿Dónde estás? ¿Pensé que ibas a venir a casa para tu descanso de vacaciones?".
"Mamá sabes que odio conducir cuando está nevando. Las calles están bastante mal lo comprobé cuando fui a la farmacia a comprar medicamentos para Ruka".
Ella respondió, dibujando una sonrisa a su compañera de piso.
"¿Así que no vas a venir a casa para Navidad?".
Su voz era suave, mostrando un poco de dolor.
"Mamá, no puedo...".
Miró a Haruka.
"No puedo dejar a Ruka aquí sola en Navidad...".
"Bueno tráela contigo, es de la familia después de lo que hizo para ayudarte".
Los ojos de Michiru se agrandaron mientras miraba a su amiga.
"Mamá te invito a la casa para navidad Ruka".
Una triste sonrisa se mostró en los labios de la rubia.
"No he tenido una Navidad real en años...".
"Escuche eso... Entonces va a venir, Espero verlas mañana por la noche".
Antes de que la violinista respondiera la llamada se cortó.
"Ella espera vernos mañana por la noche... No hay manera de que podamos salir esta noche, está nevando muy fuerte".
Se puso a mirar por la ventana.
"No me gusta conducir con este tiempo".
"Puedo conducir entonces".
Haruka dio un paso atrás para mirar por encima de su cabeza, viendo la nieve acumula.
Ella se estremeció ante el olor del perfume de Michiru.
"No se puede manejar cuando estás...".
Michiru se dio la vuelta, y su rostro aterrizo en el pecho de Haruka.
Ella tardó en apartarse, mientras que su cara enrojecia al instante
"Lo siento...".
Sus palabras eran suaves.
"No se puede manejar cuando estás enferma Ruka".
Inconscientemente Haruka dejó que sus brazos envolvieran a Michiru, impidiendo que escapara.
"Voy a estar bien para conducir por la mañana".
Haruka apoyó la cabeza encima de Michiru, todo su cuerpo se relajo.
"Tengo una excelente enfermera".
El cuerpo de la mujer más pequeña se tensó cuando ella la acercó, sus manos naturalmente, descansaban sobre el estómago de Haruka.
Una caricia suave en la espalda relajo su cuerpo.
'Ella me hace sentir tan segura'
Sus ojos estaban cerrados, mientras trataba de empujar esos pensamientos fuera de su cabeza.
'No puedo yo no... ¿Me estaré enamorando de ella?'
Se echó hacia atrás para mirar a la rubia que la sostenía.
Sus ojos se fijaron en sus labios bien definidos y suaves, un ligero rubor se visualizo en sus mejillas mientras se preguntaba como se sentiría... Como seria su sabor...
Rápidamente desvió la mirada hacia la ventana, avergonzada por sus reacciones extrañas hacia la rubia.
No pasó mucho tiempo antes de encontrar su mirada una vez más en la cara de la mujer más alta.
'Sólo una vez... Entonces sabré'
Sus ojos miraban hacia abajo a los labios de Haruka.
'No debería' Se reprendió a sí misma.
"Me encanta cuando nieva".
Haruka habló en voz baja mientras miraba a la mujer en sus brazos.
"Es muy tranquilo".
Movió la mano para acariciar la mejilla de Michiru con el pulgar.
"Tan hermoso".
"No tosas en mí o te saco para afuera".
Estaba agradecida por las palabras de Haruka, la sacaron de su batalla interior.
'Ella enloquecerá si lo hago' pensó mientras cerraba los ojos y se apoyaba en la mano que estaba contra su cara.
Miró de nuevo.
Desechar la duda, mientras presionaba sus labios a los de Haruka.
No se habló una palabra sobre el beso que compartieron la noche anterior, ya que empacaban todo en el coche de Haruka para el viaje de tres horas.
"¿Tienes todo?".
Retiro la cabeza lejos de Michiru para toser.
Era menos tensa luego del día anterior.
"Suenas mejor que ayer".
La violinista se metió en el asiento del pasajero.
"Sí, lo tengo todo. Vayámonos ya, es un largo viaje Ruka".
La rubia se quitó la chaqueta y la tiró en el asiento trasero, pronto seguida por su bufanda.
"¿Qué demonios estás haciendo? Colócatelos de nuevo".
"No puedo conducir con el abrigo puesto, siempre me lo quito".
Se sentó en el lado del conductor y cerró la puerta.
Michiru se desabrochó el cinturón de seguridad y tomo de nuevo la bufanda.
"Aquí...".
Se inclinó hacia delante para poner la bufanda alrededor del cuello de la rubia.
"Por lo menos quédate con esto".
Sus manos se desaceleraron mientras sus ojos se encontraron con los de la rubia.
Su mente empezó a volar de nuevo cuando Haruka cerró la distancia entre ellas.
El beso comenzó tan suave y simple como el primero.
Una vez que la mano enguantada de Haruka se apoyaba en la cadera de la violinista, la pasión se desató entre ellas.
"Nosotras... Deberíamos... De irnos ya...".
Haruka habló sin aliento, sus ojos nunca dejaron de mirar los de su amiga.
Michiru sólo pudo asentir mientras miraba a la rubia poner en marcha el auto.
