Primeramente quisiera disculparme por la tardanza, he tenido problemas con el tiempo para escribir, se vio muy reducido y me quede sin computadora, pero aquí estoy cerrando esta historia y agradeciendo a todas las que me acompañaron desde el inicio y no la abandonaron, a las nuevas que llegaron en el clímax y las que siguen poniéndola en favoritos y alertas. Gracias por sus reviews y a todas las lectoras silenciosas espero les haya gustado. Y gracias Yazmín por tu apoyo.
A leer… no quiero arruinar nada, nos leemos en las notas abajo.
EPÍLOGO (17 años después)
El mago con dificultad sale de la chimenea, deja escapar un escalofrío de sus labios y recorre las mazmorras con pesadez, no entendía porque últimamente tenían ese ambiente tan oscuro. Se quita la capa pesada de viaje, cayendo la nieve encima de la alfombra. Van a dar ya las 12 de la noche, debería dormir pero no lo hace, prefiere el dulce sabor de mantenerse despierto, por las pesadillas que tenía podría no dormir en meses completos, al fin y al cabo si soy un cobarde, pensó sin importarle nada.
Se acercó a la barra sirviéndose una copa de whisky de fuego y encendió la chimenea para entrar en calor, la maldita helada que azotaba el norte de Irlanda un día de estos comenzaría a matar gente. Sus agudos oídos de espía detectan un sonido peculiar: zapatos, puede escuchar un par de zapatos bajar con todo el sigilo que puede poseer su dueño, nada sutil, pensó arqueando la ceja observando la puerta de madera.
"Cinco- cuatro- tres- dos- uno- ¡Abuelo!" – susurró imitando la voz de su nieta.
"¡Abuelo!... haz llegado"
"Que intuitiva me resultó señorita Sjöberg, ¿es mi imaginación o ha hecho avances en su materia de adivinación?" – la chica de quinto curso se puso nerviosa y caminó hacía él ignorando el tono en que su abuelo le hablaba – "Quisiera preguntar cómo supiste que había llegado pero deduzco que tu ojo interior te lo dijo ¿no es así?"
"Yo… bueno… lo que ocurre es que…" – se mordió el labio con nerviosismo como lo haría su misma madre, ocultó con sus rizos dorados los ojos, como si así ocultara las mentira que le daría a Severus Snape – "Todas las noches… vengo aquí a ver si regresabas"
"¿Aprovechándote de tus facilidades como prefecta?"
"Un poco…"
"Eyra… aún tienes el mapa de los Potter lo sé"
"Lo siento, sólo quería saber cuándo volverías" – sonrió al denotar la misma sonrisa con la que su madre se salía con la suya.
"Siéntate" – antes de hacerlo la chica tomó su vaso y se lo llenó de aquella bebida que estaba tomando, se sentó frente a él esperando – "¿Cómo van esos puntos señorita Sjöberg? ¿Slytherin sigue a la cabeza?"
"Como siempre señor, me encargo personalmente que ningún inepto pierda puntos" – sonrió ignorando aquella palabra, y siguió bebiendo perdiéndose su mirada en las llamas abrazadora – "¿La viste?" – preguntó la joven con temor, su abuelo la miró fijamente buscando la forma de evitar la conversación – "¿Viste a Athena?"
"Si"
"¿Y es cómo dice El Profeta? ¿Cómo las fotos que le han sacado?"
"Sabes que no leo esas cosas"
"Dicen que es cómo una diosa" – desvió la mirada para recordar el tiempo que vio a su hija y rompió el recuerdo de inmediato.
"Lo es, es una diosa"
"La diosa de la guerra… oh es tarde. Te traeré algo de cenar" – no buscó replicar pues sabía bien que nada valía, a los pocos minutos llegó con una bandeja con un plato caliente de sopa de verduras, panecillos recién hechos, una gran cantidad de un guiso de carne en salsa roja y un vino blanco. Su mirada sonriente se rompió cuando vio en los ojos del mago, la tristeza.
"Hermione hacía eso cuando regresaba de las batallas, siéntate y acompáñame" – la joven asintió escondiendo un pergamino en la espalda, Severus le dio la mano para que se lo entregase obedeciendo de inmediato. Era un recorte del Profeta, una pequeña batalla a finales del año pasado siendo encabezada por su hija.
"¿Así es ella? ¿La viste en batalla?" – asintió observando el periódico, una chica con temple, con rabia en los ojos negros empuñaba una varita con fuerza mientras una bruja de cabello negro le cuidaba la espalda y un joven, alto de cabello oscuro y ojos cafés, a su lado luchaba sin un atisbo de temor. Sus cabellos castaños se movían continuamente y una túnica negra ondeaba para dar a conocer que Athena Snape estaba peleando en esa batalla – "Wow, es increíble, cuando cumpla los 17 me iré a pelear con ella"
"Se habrá acabado esa absurda guerra para ese entonces"
"Así llevamos tres años abuelo"
"Entonces te encierro en la maldita torre, además ¿crees que tú padre va a permitirlo? Viggo te sometería al imperius durante meses hasta que entendieras" – refunfuñó dejándose caer sobre el sofá bastante molesta.
"Sólo quiero seguir mis ideales. Athena se fue cuando tenía 17, empezó a pelear cuando tenía apenas 19 años, todos dicen que es lo que su nombre significa, una diosa, suelen compararla con la abuela, ¿se parecen en batalla? ¿Viste a la abuela pelar en algún enfrentamiento?"
"Si, varias veces. Y si Eyra, ellas son idénticas, la única diferencia es que Athena guarda mucho odio en su corazón, tu abuela peleaba por ideales, por libertad y justicia. Athena sólo pelea para saciar su sed, si en la Patagonia se destara una guerra a la misma dónde iría corriendo" – dijo con palabras cargadas de cansancio.
"¿Entonces es verdad que practica la magia negra?"
"No debes pensar en eso ¿de acuerdo? Ahora ve a tu sala común a dormir"
"Está bien. Pero mañana vendré ¿vale?"
"5 puntos menos para Slytherin por andar a deshoras" – salió de mis aposentos dando un azotón que lo hizo reír con fuerza.
Miró aquella cama vacía con un edredón negro, no… esa noche no estaba preparado para dormir en el sofá, necesitaba de la tranquilidad y comodidad de una cama definitivamente. A penas pudo retirarse la levita y camisa para caer rendido boca abajo.
OoOoOoOoOoOoOoO
Cuando la clase de sexto entró a clases se sorprendió al ver al profesor de pociones, las mujeres suspiraron decepcionadas lo cual fue percibido de inmediato por Severus, arqueó la ceja y comenzó a escribir la poción que se vería en dicha clase. A los cuatro minutos arribó el profesor que lo suplió durante todo ese mes de ausencia.
"Papá"
"Pensé que te habían avisado que llegué ayer por la noche" – respondió sin dejar de escribir la poción sobre la pizarra – "…y que por eso no llegabas a tu clase"
"Me mandó llamar el director"
"Bueno, pues ya retomé mi puesto, puedes retirarte Sebastián" – el joven de cabello negro lacio y un poco largo no se movió ni un centímetro lo cual comenzó a poner ansioso al pocionista.
"Tienen clase libre, para mañana un ensayo de 30 centímetros sobre la poción que está en la pizarra, retírense por favor"
"¿Pero qué haces?"
"Necesitamos hablar papá" – dijo con seriedad mientras el aula se vaciaba por completo, su padre lo miró reprendiéndolo y se recargó sobre el escritorio. Su hijo lo veía fijamente, el hombre que tenía enfrente seguía siendo el mismo de siempre sólo que más frío y reacio, unas canas se asomaban en gran parte de sus cabellos y unas arrugas surcaban su rostro – "Athena ¿dónde está?"
"Creo que ambos sabíamos bien que regresaría sin tu hermana"
"¿Cómo está?" – repitió, un nudo en la garganta apareció en Severus, desvió la mirada centrándose en el caldero que ocupaba su esposa cuando estudiaba.
"Podría decir que bien pero mentiría, es como una coraza. Las notas que escriben de ella tienen razón, es la mejor estratega que tienen las resistencia inglesas, pero eso a un precio, está sufriendo aunque no lo diga, aunque no llore, aunque mate y torture es ella quién está muriendo"
"Iremos… … Alex Dan y yo iremos por ella y la traeremos" – el pocionista sonrió con burla ante los planes de sus hijos y asintió.
"Claro, pero si los hiere de gravedad no quiero quejas"
"Es tan solo nuestra hermana pequeña"
"Díselo a Raan, esa pobre bruja lleva tres años intentando matar a Athena sin ninguna suerte. Me costó trabajo Sebastián, pero Athena nació libre, desde pequeña tu madre y yo nos dimos cuenta que su magia iba a ser poderosa, deja que supere su pérdida de la forma que ella quiera"
"¿Y tú cómo estás?" – el mago alzó la ceja ofendido, ni siquiera con sus hijos podía sentirse débil, recogió el material que había llevado para las clases y se dirigió a la puerta con orgullo.
"Bien, puedes irte, tu esposa debe extrañarte"
"Lily está aquí en Hogwarts, no tenía caso ya que Augustus entró este año ¿recuerdas?"
"¿En qué casa quedó?" – su hijo se quedó callado suspirando la respuesta.
"Gryffindor como su madre. Quizás tengas algo de suerte con las niñas de Dan, o Alex" – podía casi ambos soltar una carcajada ante el ultimo nombre.
"Alex nunca sentará cabeza, y las niñas de Dan no me parecen propias para ser unas Slytherin"
"Por cierto Viggo vino a buscarte, dice que está a tus ordenes, en lo que llegues a decidir"
"Ese imbécil debe quedarse con tu hermana y protegerla no estar jugando al soldadito" – sentenció cerrando la puerta con fuerza.
OoOoOoOoOoOoO
La torre de astronomía, tan dulce y placentero lugar, donde una noche había matado a Albus Dumbledore, el mismo lugar donde vio a su hija subirse a una escoba desesperada, con lágrimas en los ojos y un alma desgarrada. Huyó de su lado sin que él pudiera hacer algo.
"Puedo acompañarte?" – olvido esa sensación de soledad y tristeza y asintió a la mayor de sus nietas.
"¿No tienes clases Eyra?"
"No, te busque por todo el castillo ¿querías estar solo?" – mintió negando, pero sonriendo a la joven que desde que nació se apegó a él con fuerza tal como lo hizo su madre – "Augustus te buscaba por la tarde, supe que mamá está organizando una comida con todos en la Mansión para darte la bienvenida. Le dije que no estarías de acuerdo pero no le importó"
"Tu madre siempre ha hecho lo que se le pega la gana, así que está bien" – durante unos minutos se quedaron callados, él observando el atardecer y ella a él. Había aprendido a respetar sus silencios y su dolor, creía estúpidamente que estando ahí sentada podría arreglar algo.
"Abuelo… sé que no quieres hablar de esto pero… ¿Nunca volverá Athena?"
"Algún día lo hará, cuando esté lista"
"Oli me pregunto en la última visita a Hogsmeade por Athena, quiere saber si Mary sigue viva" – era comprensible, siendo Athena herida por la vida como paso, su mejor amiga la siguió en cuanto supo que partió del seno familiar, la sorpresa fue cuando llegó al lugar y James Potter escoltaba la habitación donde Athena se escuchaba a llanto abierto, el joven recargaba su frente en la puerta con pesar, haría lo que fuera para que ella dejara de sufrir, lo que fuera…tomó la manija de la puerta comprobando que podía entrar, su castaña quería pasar por ese dolor sola, sin dejar que él se acercara. Al menos le había permitido estar ahí, a la vez lejos, a la vez cerca.
"Si, James sabe cuidar bien de ambas. Además como si ellas necesitaran protección"
"Es como el trío de oro papá, una Granger, un Potter y una Weasley"
"Merlín debe estar castigándome entonces"
"¿Se casarán? James y Athena. No entiendo porque ella nunca aceptó a James, él siempre fue lindo con ella, le demostraba cuanto la amaba y ella parecía no notarlo" – Severus recordó aquella promesa donde le prometía nunca casarse, al inicio le dio risa pero ahora tras recordar el destino de su hija daría lo que fuera porque aceptara a James, si había aceptado que Viggo le ganara a su hija por 22 años podía James que le ganaba con 9.
"No cariño, ella no se casara" – observó el pueblo sintiendo la ansiedad de visitar a su esposa, necesitaba hablar con ella o terminaría colapsando, Hermione era la única de curar ese tipo de dolor, o al menos intentarlo.
"¿Retomaras la dirección de Hogwarts? Ya la abandonaste por casi cinco años, vuelve ¿sí? Sebastián puede quedarse en pociones"
"¿Y que Lily lo mate? Sabes cuantas niñas andan detrás de tu tío ¿cierto?"
"Y sabes cuantos chicos observan a Lily, ella está impartiendo el Master de Animagia "
"No lo sabía, pero la respuesta es no. Estoy feliz de dejar la dirección. Ahora ve a cenar, tengo que salir" – la muchachita suspiro dolida, le dio un tímido beso en la mejilla y bajo las escaleras con ese sigilo que tanto la caracterizaba.
"Hermione…"
OoOoOoOoOoO
Con nieve sobre la túnica llegó con pasos lentos y pausados, sentía un fuerte cansancio físico, pero mucho más emocional. Pasó a través de los árboles y lapidas hasta llegar a una de mármol blanco, se dejo caer de rodillas intentando respirar lo más que podía, sobre su mano descansaba una rosa blanca la cual depositó sobre el nombre de su esposa, dos lágrimas resbalaron por sus ojos conteniendo las demás, con fuerza e ira.
"Fallé… lo lamentó Hermione, fallé en todo. Athena no quiere volver, Alex solo se la pasa trabajando en el departamento de Aurores intentando matar el tiempo y su vida misma, Sebastián, Daniel y Andrea sobreviven porque tienen familia por la cual ver y yo… estoy cansado nena, ya no puedo con esto… Athena ya no es la niña dulce que dejaste, es frívola y cruel, sacó lo Snape que lleva dentro. Intenta sobrellevar su luto, torturando y matando gente, no la juzgo, las personas que mata merecen morir pero ella va muriendo poco a poco. Ayúdame o voy a perderla y no sabría como levantarme de eso, si aún no puedo superar que te hayas ido, dime ¿cómo salvar a nuestra hija? ¿Cómo antes de que la muerte me la arrebate de las manos?"
Se quedó ahí para hablar con ella, como lo haría si estuviese a su lado, daría lo que fuera para que lo orientara y saber lo que debía hacer. No estaba preocupado por sus hijos mayores, ni siquiera por Alex ya que tenía la fortaleza suficiente para rehacer su vida pero Athena perdió a su madre cuando tenía 17 años era aún tan apegada a ella, era tan niña…
En cambio él, no podía creer como había vivido cinco años sin ella, ¿cómo podía dormir en esa cama? ¿Cómo podía levantarse día a día? Pero así era como debían suceder las cosas, agradecía tener que pasar con ese dolor él y no ella.
"Nunca pensé el día en que uno de los dos muriera, lo veía tan lejano, pero me reconforta que tu muerte haya sido primero, yo puedo con esto, con tu ausencia y recuerdos en cada parte donde estoy, puedo con el dolor y este sufrimiento que dejaste en mí esa noche, pero tu nena, tu nunca ibas a estar preparada para verme partir, creo que lo comprobamos una vez. Prefiero sufrir yo, a que hayas sufrido tú"
Notaba la tormenta acercarse y se levantó con dolor observando donde descansaba su mujer, puso la cara de fortaleza que le mostraba al mundo y partió al castillo, aún no sabía cuánto tiempo le tomaría ese dolor.
Se dejo caer en la cama bastante bebido, la dosis del whisky de fuego sobrepasaba lo acostumbrado. Maldijo a la vida, maldijo a todo San Mungo, a él mismo y a su miseria. ¿Cuántas veces más tendría que ver cómo le fallaba a ella?
Flash Back
Los pasos silenciosos de las mazmorras era lo único que se escuchaba esa tarde, una puerta abrirse con violencia para cerrarse con tranquilidad. La castaña observa solamente la espalda de su esposo y como tira la túnica con rabia.
"Otro imbécil más"
"Ya van tres medimagos que dicen lo mismo, no hay cura para mi enfermedad" – susurró intentando no hacerlo enfadar.
"Porque son unos ineptos, por eso"
"Sev" – le llamó acercándose a él con cariño, ver esa mirada en ella lo desarmó, lo llenó de inseguridades, de miedos, habría caído a sus pies en ese instante como un niño temeroso.
"Voy encontrar la cura, la poción, el hechizo, lo que sea necesario para que estés con nosotros"
"Lo sé, confío en ti"
Fin del Flash Back
Confío en ti…
Confío en ti…
Confío en ti…
Esa mandita frase resuena en su mente todos los días y más en el silencio de la noche. Toma la copa y la estrella sobre la pared furioso, él falló, él mató a su esposa, la mujer que más lo amó y por el cual él dio todo. Pudo hacer más, esforzarse, si tan solo su enfermedad les hubiese dado un poco más de tiempo pero se la arrebató de las manos a los seis meses de diagnosticarla.
Por eso su hija se había ido, porque su madre partió siendo ella aún muy joven, porque no pudo soportar ese dolor, maldijo con gritos que su mamá no la viera triunfar, que no viera su graduación de Hogwarts, que no conociera nada de ella en un futuro.
Athena se mantuvo en silencio cuando sepultaron a su madre, guardaba esas lágrimas con mucha fuerza, tenía sus manos en puño haciéndolas sangrar, su expresión cambió, las lágrimas caían lentas y dolorosas, no permitió que su hermana se acercara a ella, permaneció en una esquina conteniendo los gritos, la rabia, el sufrimiento. Mary Weasley la observaba desde una esquina, sufriendo a quien consideraba su hermana, llorando por esas lágrimas que Athena no derramaba y buscando su mirada, quería decirle que estaba con ella, que no la dejaría. Pudo ver como James se acercaba despacio hacía ella, intentó abrazarla, intentó con su amor arrancarle su dolor para sólo recibir una mirada fría de la leona, esa era Athena una leona que en ese momento pensaba, solo pensaba, quería atacar, quería sacar esa fortaleza que se había escondido sabe dónde.
La mirada de ella se volvió fría después de transmitir tanto calor, tanto amor, ahora era fría, no se veía nada en ella. Su padre se acercó, intentó abrazarla pero rehuyó de su afectó, los odiaba a todos, quería hechizarlos y que la dejaran a solas con su madre.
"A tu mamá no le gustaría verte así. Tenemos que estar juntos por ella nena" – alejó su mano con un golpe sin llorar, odiaba a su padre en ese momento más que a ningún otro – "Athena por favor, ve a descansar, necesitas llorar"
"Vete"
"Hija…"
"¡Quiero estar sola!" – ahora las lágrimas salían continuamente mientras ella las limpiaba con furia.
"James, llévatela a que descanse"
"Si señor Snape, vamos Athena"
"¡LARGUENSE LOS DOS, NO LOS QUIERO VER!" – no le importó llamar la atención de toda la gente, se acercó al cuerpo de su madre y se sostuvo de él para no caer, nadie la vería caer en ese momento, ni en ningún otro.
Su hija tenía razón en odiarlo, él le quitó una parte esencial para su vida: a su madre y era algo que no lograba perdonarse. Y con ese recuerdo se entregó al cansancio al que vivía inmerso durante los últimos años.
"Severus… Severus… Severus…"
"¿Hermione?" – no podía ver nada, sólo era la oscuridad. Escuchaba la voz, como un susurro, la piedra… la maldita piedra. Caminó a tientas sin dar con algo.
"Severus… Severus… Severus…"
"¿Nena?" – sin importarle comenzó a correr hasta que una luz casi lo cegó, cayó al piso sintiendo las piedras y un aire desolador, nieve y ventiscas. Se levantó sobre una cumbre viendo un pueblo entero desfallecer en fuego y gritos, una población más cayendo por Raan.
"Athena…" – se giró a buscarla pero no la encontró, el olor a jazmín, podría jurar que ahí estaba ella, su Hermione – "Athena… ve por Athena" – un grito desgarrador de su hija lo hizo despertar, sudando y agitado. El dolor en el pecho causado por la piedra, comenzó a molestarle y cogió el Profeta de inmediato, sonrió con dolor, su hija había ganado otra batalla, pero él ya había tomado una decisión.
OoOoOoOoOoOoOoO
"¿Abuelo dónde coloco esto?"
"En las cajas pequeñas, sólo ten cuidado Augustus. Eyra encárgate de las pociones" – su nieta lo ignora y va pisoteando con fuerza y las va colocando con cuidado – "¿Vas a seguir sin hablarme?" – preguntó con burla.
"No entiendo porque dejas Hogwarts"
"Bueno, de eso señorita se enterara en la fabulosa comida que organizo tu madre" – responde irónico.
Terminaron de empacar todo lo del despacho y laboratorio. Augustus salió corriendo a clases y Eyra se quedó para guardar lo de los aposentos, casi todo ya estaba en cajas. En algunos minutos Severus guardó todas sus pertenencias y las que no lograba deshacerse de su esposa.
"Encontré esto" – la joven saca una caja de madera con terciopelo negro por dentro, el corazón dio un vuelco y se la quitó con suavidad sentándose sobre la cama, la abrió dejando ver aquella piedra que en sus mejores momentos era un rojo sangre, vivo, ahora era un rojo extremadamente oscuro que mataba al verde esmeralda dentro – "¿Abuelo? Dice mamá que tú hiciste estas piedras"
"Así es, hace muchos años. Antes de que me casara con tu abuela, en la guerra para que estuviera en contacto conmigo y poderla proteger"
"Son tan preciosas, y maravilloso el hecho de que las hayas creado, pero ella dijo y mi papá que las piedras deben tener un portador porque sino la otra persona…"
"Se debilita, así es. La magia se carga de un solo lado y es difícil tenerla puesta" – observa la cadena donde su abuelo después de cinco años sigue poniéndosela y se queda callada evitando la pregunta – "Es la única forma en que me siento unido a tu abuela, fue la forma en la que pude vivir este tiempo"
"¿Duele?" – asintió guardando la caja en un lugar especial, tenía planes para ello – "¿Dónde?"
"Aquí" – le mostro el pecho, su piel ahí tenía una ligera cicatriz que continuamente se abría y cerraba – "No es el hecho de que tu abuela se lo haya quitado, yo se lo quité cuando murió y perdió su poder."
"¿Y no sería mejor si te la quitas?" – le sonrió con ternura, ella era la indicada, se lo decía u corazón, la nieta más apegada a él, la más fuerte de todas.
"Termina esto por mí, debo entregar mi renuncia"
OoOoOoOoOoOoOoO
Cierra la puerta de su despacho con sumo cuidado, observa a sus cuatro hijos esperando la noticia, saben que ocurre algo pero ninguno es lo suficientemente valiente para preguntar. Andrea está sentada recta y fuerte con la mano de su esposo apoyándole, Sebastián solo tiene la cabeza baja dejándose acariciar por Lily con suavidad, Alex aún parado y recargado en la pared indiferente o al menos eso daba a notar y Daniel el único que estaba solo ya que su esposa se había quedado con los niños.
"Habla ya padre"
"Alexander… siempre tan… impaciente" - siseo sentándose detrás del escritorio – "Sin embargo entiendo tu postura y estoy de acuerdo. Hay una decisión que he tomado, renuncie a Hogwarts por una razón"
"Es la mejor decisión que has tomado papá"
"Lo sé Daniel… pero fue por algo que debo hacer. Iré a Irlanda"
"¿Por Athena?" – preguntó con burla el segundo de sus hijos.
"Yo te acompaño papá, además Alex ambos habíamos hablado y quedamos en que iríamos por ella"
"No, eso no fue así. Me pediste que te acompañara y accedí pero bien saben que en cuanto intentemos traerla nos va a dar con su varita en el trasero hasta cansarse"
"Pero es diferente, si va papá y ustedes yo me uno, hasta Viggo podría ir y Andrea, Athena siempre escuchó a Andrea"
"Claro, pregúntale si le ha respondido las cartas" – escupió con todo el veneno posible.
"Las ha respondido Alex" – respondió suave la única mujer ahí que se debatía al ver pelear a sus hermanos.
"¿Han terminado o me voy poniendo cómodo?" – la voz gruesa del mayor de los Snape los hace callar y prestarle atención a esa sonrisa cansada que ponía su padre – "Jamás dije que iría por Athena sino que me iría con ella" – por fin todos guardan silencio mirándose uno a los otros intentando entender.
"¿Cómo?"
"Linda, tu padrrre se irrrá ayudarrr a Athena con la guerrra…"
"Ah eso si que no, he soportado que esta niña se haya ido sin oírme, a luchar, no voy a permitir que ningún miembro de mi familia vaya arriesgar su vida, se lo que es una guerra, soy la única que vivió una"
"Hay un auror presente Ann"
"No es lo mismo Alex, papá tú no puedes ir"
"Todos aquí tienen algo por el cual luchar, tú tienes a tu esposo y a tu hija. Sebastián a Lily gracias por no dejarlo caer cuando murió su madre, tienes un hijo. Daniel también tienes familia, Alex se que la chica que trajiste a cenar es tu sostén"
"Papá no es nada serio"
"Ella me dijo que llevan desde que entraste a la Academia de aurores" – mi hijo se sonroja maldiciendo.
"Pero no es serio" – su padre sonrió y asintió, mintiéndose ambos.
"No desaproveches más tu tiempo es mi único consejo. Todos aquí tienen algo, tuvieron algo para salir adelante, Athena tenía 17 años, era muy joven no supo sobrellevar la muerte de su madre y por eso se convirtió en lo que es. Ahora me doy cuenta que debí insistir más, debí obligarla"
"Lo hiciste, siempre escapaba"
"Iré con ella, partiré por la madrugada"
"No estoy de acuerdo"
"Yo tampoco, es ese caso debemos ir nosotros, Lily me apoya"
"Mi esposa también lo hará, papá no… no debes ir, esta guerra no es tuya, ni siquiera nuestra" – argumenta Dan.
"Claro que es nuestra, entre naciones debemos apoyarnos, aún no he logrado que el departamento de aurores acepté ir de nuevo, desde aquella baja que tuvieron hace tres años. Sin embargo, si lo importante es una varita que cuide a la loca de Athena, pues voy yo"
"Creo que Alex tiene razón papá, que vaya él"
"Vaya hermana, me sorprendes. Prefieres la vida de mi padre a la mía yo que tanto te amo" – le confrontó con cierto dramatismo.
"No estás alardeando que eres un auror, ¡pues ve, carajo!"
"Ya veo quien manda en la relación Viggo"
"Cierrra esa boca Alex, y si perrrmiten mi opinión, su herrrmana no necesita una varrita en sus filas, sino a su padrrre"
"Alguien que ha prestado atención a lo que he dicho, gracias a todos por su "oportuna" intervención pero no necesito la aprobación de nadie. Me voy con Athena, dejen de ser tan egoístas porque ella es la que más está sufriendo"
"Papá no es egoísmo" – dijo bastante herida – "pero suficiente es saberla a ella en peligro como para que te vayas tú también, ¿me pides tranquilidad, ante el peligro de perderlos a los dos" – el pocionista se arrepintió de lo dicho, si las dos siempre habían sido muy unidas a pesar de Ann que ya estaba casada.
"Ayudaré a sacar esa guerra, tanto la mágica como la interna recuperaremos a tu hermana"
"¿Volverás?"
"Por Merlín hija, claro que volveré. Sólo me iré con quién más me necesita ahora, aunque ella no lo acepte del todo"
OoOoOoOoOoOoO
"Llévame contigo"
"Eres muy joven, debes darle fortaleza a tu madre" – Eyra acepta con dolor y cierra la maleta haciéndola pequeña y entregándola a su abuelo – "Tengo algo para ti" – le entregó una caja la cual poseía ambas piedras, la dos opacas sin vida – "Ya no me pertenece. Cuando yo muera las piedras volverán a funcionar, adoptaran el color de a quién se la obsequies, permanecerá el verde por ti, pero el centro cambiará"
"¡No! No me las des, es tuya y de la abuela"
"Pero ya me estaba dañando demasiado, son tuyas"
"¿Por qué siento que te estás despidiendo?" – le preguntó conteniendo las lágrimas.
"¿Porque lo estoy haciendo? ¿Dónde ha quedado su objetividad señorita Sjöberg?"
"Siento como si nunca fueras a volver, ¿Por qué te quitas la piedra?"
"Voy a una guerra, quiero estas piedras seguras ya que significan demasiado. Sé que le darás buen uso" – se colocó la túnica de viaje y le dio un beso en la frente con cariño – "Volveré"
OoOoOoOoOoOoO
Se escucha el rasgueo de la pluma ir y venir por el pergamino, tan sólo unas velas alumbran la casa de campaña. El frío hiela sus manos y le hace colocarse la bufanda intentando ganar calor. Los rizos en su rostro impiden que pueda seguir viendo, descansa un poco la vista y ve a su mejor amiga casi dormirse sobre la silla de madera.
"Mary sube a dormir, has hecho muchas rondas, me quedaré yo de aquí hasta que amanezca"
"Sabré agradecértelo" – subió arrastrando los pies y continuo realizando las notas de la batalla anterior. Sintió los pasos pausados detrás de ella lo cual ignoró olímpicamente, la sombra se hizo presente y unos dedos comenzaron a darle un ligero masaje sobre su cuello relajándola e intentando que soltara la pluma.
"Estoy en algo importante, deberías estar afuera con los nuevos, cada día nos llegan más novatos idiotas que no duran ni una semana" – el hombre no respondió nada y besó sutilmente el cuello de la joven con suavidad – "James por favor"
"No pasaré por alto lo que ocurrió anoche"
"Solo fue sexo James, somos amigos y no la pasamos bien. Nada más" – los besos del hombre se detuvieron de repente ante las palabras de quien amaba desde que ella tenía 15 años, había pasado ya una década amándola.
"Ayer yo te hice mujer, y tú mirada no me dijo que había sido sólo sexo, fui el primero y voy a responderte"
"Por Merlín estamos en el siglo XXI James y mi padre no está aquí para castrarte, no le debes nada a nadie. Retírate"
"Athena por favor, ayer tú…"
"Ayer había bebido vete James" –la luz de una varita paro la conversación, entró un mago joven y apuesto inclinándose ante ella.
"Tiene visitas mi lady, su padre ha llegado" – sonrió con burla dándole la señal para que lo dejara entrar.
"¿No has encontrado el camino a casa papá?" – preguntó con ironía cuando el hombre entraba. Éste no respondió y observó el lugar registrándolo.
"Dime dónde puedo quedarme"
"Arriba hay una cama extra, mañana James puede acompañarte a la población más cercana y puedas usar la red flu" – siguió con su escrito y Snape pudo percatar el semblante de ese chico y el indiferente de su hija.
"Quizás no me di a entender bien. He venido a quedarme y pelear" – la expresión de la joven cambió de inmediato, alzó la vista sorprendida observando a su padre.
"Debes estar de broma"
"No"
"No voy a dejar que te quedes ¿me has escuchado papá?" – le gritó al verlo subir a descansar.
"Ya quiero ver como lo evitas"
"¡Papá! ¿Papá?"
"Te quiero a las siete de la mañana despierta, ya voy yo a enseñarte un entrenamiento de verdad"
"¡Por Merlín!" – se escandalizo en burla – "no voy a herirte papá y le mandaré una lechuza a Sebastián"
"Yo si pienso herirte niña insolente"
"¿Lo has oído?" – le preguntó incrédula a su mano derecha quién estaba a punto de soltar una carcajada.
"Bueno, ya necesitábamos de alguien que te pusiera en su lugar. Bienvenido señor Snape"
"Haga la ronda Potter que mi hija debe descansar para levantarse temprano, en casa era la última en despertar"
"¡Papá!"
"¡Obedece carajo!" – el grito de su padre la hizo enfurecer tanto que los pergamino comenzaron arder por la magia que desprendía.
"Me iré hacer la ronda"
"Manda una lechuza a mi hermana, que vengan por mi padre"
"Eso es una excelente idea, un mago como tu padre todo desvalido con bastón y una varita que se resbala de las manos contra… Andrea"
"No te pases James, muggle y todo pero es mi hermana"
"No lo digo porque sea muggle, pueden venir Andrea, Seb, Alex y Daniel. El resultado sería lo mismo, tu padre es muy poderoso y…"
"Lárgate ya, yo te enseñaré lo poderoso imbécil, mañana ve a su estúpido entrenamiento. Ya verás"
"Cuando te enojas, sólo quisiera calmarte de la misma forma en que lo hice ayer"
"Ve-te"
Se sentía furiosa consigo misma por haberse permitido caer en esa debilidad. Se quedo ahí estática viendo por donde él se había ido. Quería poder admitir algunas cosas, pero no podía, cada vez que lo intentaba lo podía hacerlo.
Flash Back
Estaba en las mazmorras con su madre en la cama intentando sonreír, llevaba ahí acostada dos semanas y su padre acababa de darle la poción en la cual estaban puestas las esperanzas de toda la familia. En los últimos días había hablado con cada uno de ellos, despidiéndose por si algo salía mal. Ella fue la última, se acercó despacio ante la mirada de su padre.
"¿Cómo esta mi pequeña?"
"Bien… ¿te vas a recuperar verdad?"
"Bueno, tu padre y yo hemos trabajado mucho en la poción, así que supongo que si" – la joven se sienta en la orilla de la cama silenciosa – "Eres muy hermosa, y muy inteligente, vas a llegar muy lejos hija"
"Pero tú estarás ahí para verme ¿cierto?" – Hermione se quedó callada y tomó sus manos.
"Este donde este, te veré triunfar y estaré contigo siempre"
"Pero yo quiero que estés aquí conmigo"
"Soy parte de ti" – la abrazo con fuerza haciendo llorar a su madre, quién se limpió las lágrimas rápido para que no la viera débil – "Y James, ese chico merece la oportunidad que pide, conoce el amor mi pequeña"
"Lo intentaré"
Era la madrugada, el sonido de un vaso romperse fue la señal, se incorporó rápido, no debió quedarse dormida. Alex acababa de cruzar la puerta, le tocaba relevarla en unos minutos. Todo ocurrió rápido, su madre se ahogaba, Severus intentaba darle una poción para ayudarle a respirar, su madre agarraba la sabana con los puños, sus ojos se hacían cada vez más grandes. Hermione había roto el vaso en desesperación, poco a poco pudo respirar pero el sangrado en las heridas que se le hacían en las manos comenzó a aumentar de nuevo.
"Te amo"
"No… aguanta un poco, la poción aún está haciendo efecto"
"Cuídala"
"Lo haremos los dos, Hermione no me dejes solo" – dos lágrimas bajaron por sus mejillas con dolor al darse cuenta que se iría sin ver crecer a su hija – "No… no, ¿Hermione? ¿Nena?"
"¿Mami?" – se acercó despacio y ver a su madre con los ojos abiertos, su padre la abrazaba con fuerza rompiéndose por dentro e intentando ser fuerte por todos – "No, mamá no…"
"Ven" – su hermano la abrazo con fuerza, con los ojos vidriosos sostuvo a Athena que estaba en el piso llorando con amargura.
Durante el siguiente día, cuando velaron a su madre y en el entierro el corazón de Athena se enfrió. Se puso un atuendo negro y permaneció en una esquina con sus puños cerrados, aguantándose las lágrimas, viendo a sus hermanos estar con alguien, evitando así que se acercaran a ella, suficiente tuvo con Alex la noche anterior. En el entierro dejó caer una flor en el ataúd, después salió corriendo rumbo a su habitación en la sala común de Gryffindor, lejos de Mary que no podía entrar al ser de Slytherin. La pelinegra se quedó afuera de la torre hasta que su cuerpo le pedía a gritos descansar.
…
"No quiero ir a ningún lado"
"Hija, en la mansión estaremos mejor, serán sólo unas semanas"
"Vete tú si quieres, a mí déjame en paz"
"Hija, esto me duele tanto como a ti"
"TU NO SABES NADA" – le gritó apuntándole con el dedo, salió corriendo rumbo a su sala común, tomó algunas cosas en una bolsa, ropa, libros, su llave del banco que se colgó al cuello, bajo con su Saeta de Fuego Suprema, era la mejor cazadora del equipo. Subió a la torre de astronomía llorando echa nada, con el alma despedazada.
"Athena… hija" – se giró al ver a su padre, le dio una última mirada dándole a saber todo ese dolor que estaba guardando – "No te vayas" – le suplicó en un susurro, se subió a la escoba dejando a su padre aún más destrozado.
Llegó con dificultad al Caldero Chorreante, James ya la esperaba ahí, tenía que despedirse de él antes de partir.
"Te dije que te veía mañana"
"Pero me necesitas hoy, ahora"
"No necesito a nadie, quiero estar sola" – subió las escaleras entrando a la habitación que alquilaría, cerró la puerta sin dejarlo pasar. Su cuerpo cayó en la cama donde comenzó a sollozar a llanto abierto, apretando la almohada con fuerza a su cara, desgarrándose por dentro, maldiciendo a todos y gritando la rabia que tenía.
"Athena… linda déjame pasar" – tocó despacio sin obtener respuesta – "No voy a dejarte sola, así que abre… no soporto oírte llorar, Athena…" – recargó su frente en la puerta haciendo su dolor parte de él – "Te amo, deja que cure con mi amor todo tu dolor" – susurró para sí mismo, evitando que ella oyera.
"Me llegó tu lechuza, ¿por qué no entras?" – llegó Mary con una escoba en la mano.
"No me ha dejado pasar" – tras dos horas después Mary golpeaba la puerta con todas sus fuerzas.
"No me iré ¿me oyes? No te dejaré sola, estaremos aquí hasta que abras la puerta" – una castaña irreconocible abre dejándolos entrar, por única vez Athena cae de rodillas siendo sostenida por ambos, se quiebra y llora en sus hombros.
"Se fue…"
"Nunca te dejare" – le dice James a los ojos.
Y fue la verdad, nunca la dejó. A pesar de que ella no era la misma, James siempre la escoltaba, se lo prometió a su madre y a Snape, siempre vería por ella, aunque su frialdad lo lastimara, aunque su carácter rompiera con él, ese amor podría soportarlo todo.
…
"Si continuo, podría…"
"¿Qué?" – le preguntó con cierta burla e inocencia la noche anterior en la casa de campaña.
"Terminaré haciéndote el amor"
"Sigue James, sigue…" – aquel beso en la desnudez los hizo estremecer, por ese momento James pudo desnudar su alma, bebiendo las lágrimas de su virginal cuerpo, ahogando el grito de dolor y llenándose con los gemidos de placer, él la hizo mujer – "Quisiera que esta noche durara para siempre"
"Durará" – le prometió volviéndola a besar.
Fin del Flash Back
Debilidad, ella había sido débil en todas esas ocasiones, no debía volver a ocurrir, apagó la vela sin moverse, debía sacar a su padre de ahí de inmediato.
OoOoOoOoOoOoO
Bajó por la colina a las siete de la mañana, sólo podía verse las huellas que sus botas negras que dejaban sobre la nieve. Un gorro verde escondía sus rizos dejando sólo uno pocos en la parte de enfrente. El viento casi la hace caer, ajusta su abrigo y observa el lugar desierto ¿dónde se metió su padre?
"7:30 ¿es en serio Athena?"
"Son las 7:15 papá, además es buena hora y mira el aire, dejaremos tu "entrenamiento para otro día" esta helando, y pronto vendrá la comisión Snape por ti"
"Ahora entiendo, o sea que no das una batalla si el clima no es favorable ¿qué clase de líder eres?"
"Esto no es una batalla, es un teatro que estas armando y del cual no voy a ser partícipe" – Severus cruza los brazos asintiendo en burla haciendo enfadar a su hija.
"¿Y qué piensa hacer la brillante señorita Athena Snape?"
"No me intimidas papá, yo que tú no desempacaba mis hermanos vendrán"
"Oh… me acusaste con tus hermanos. ¿Crees que van a venir? ¿Crees que debo tener su consentimiento para estar aquí? ¿Por qué vendrían Athena? ¿Acaso tú los escuchaste? ¿Fuiste a la graduación de Alex? ¿Cuándo las gemela de Daniel estaban enferma y casi muere una de ellas? ¡Cuando tu hermana perdió a su hijo y la posibilidad de tener más hijos, ella te necesitaba! ¿Fuiste?"
"¡NO TIENES DERECHO A RECLAMARME NADA!"
"TÚ" – le gritó apuntándola con la varita – "Tú no tienes derecho a exigirles nada. Fue muy fácil salir huyendo en tu escoba ¿no?"
"Vaya, así que esa es tu táctica, hacerme enfadas y sentir mal… no va a funcionar padre"
"Athena, acaba de llegar la respuesta de tu hermana… bueno la responde Alex me parece y la firma tu hermana" – le grita desde lo alto James con un pergamino en la mano.
"¿Qué dice? Textual"
"Es corta, sólo dice: Cada Snape hace lo que se le viene en gana, y tu hermana dice que tu papá sabrá cuidarte bien. Te manda besos" – y ahí estaba el detonante. Un estruendo salió de su varita justo a dónde estaba su padre el cual lo esquivó con un hechizo tan fuerte que casi los dejó sordos.
"Espero que tengas algo mejor que eso"
"Padre no intentes tratarme como a una niña, llevo tres años peleando con esa tonta bruja"
"De los veinte años, desde que me convertí en mortiago, 10 años Voldemort no pudo acabarme, ¿crees hacerlo tú? Sería interesante ver eso" – su hija lo miraba retándolo, ambos se atacaban con legeremancia sin que ninguno de los dos tuviera suerte – "Vamos atácame"
"¿Piensas dejarme ganar papá?" – cuestionó con burla – "Es… ¿por qué soy tu hija o una mujer?"
"Debiste de ver como dejaba a Bellatrix, y era mujer o al menos tenía el cuerpo de una"
Athena lanzó el siguiente hechizo color negro que rodeó a su padre en una cortina de humo, para enlazarlo y dejarlo inmóvil. James veía a su bruja pelear con todo el coraje guardado, se sorprendió como la maldición había desaparecido al señor Snape, y él que tenía la esperanza que la situación mejorara con la presencia del pocionista.
Un aire salió desprendido hacia la hechicera quién se protegió con su varita agachándose, lentamente caminaba su padre hacia ella sacudiéndose el polvo en que convirtió la maldición.
"Linda, me alegra profundamente que hayas hecho eso"
"¿Po… por qué?" – dijo aparentando toda la naturalidad que podía.
"Porque no voy a tratarte con la mínima delicadeza. Ya voy yo a enseñarte lo que era un entrenamiento con mortifagos, una batalla, Expellare" – sin esperarlo la joven salió disparada hacía los aires con fuerza – "¡Los límites, localízalos, no quiero terminar tan pronto" – Athena se dio cuenta que caería fuera de ellos y se dejo caer de lado, recibiendo todo el golpe en su costado izquierdo.
"Aire, ¿me has atacado con simple aire?"
"Cariño si fuera fuego estarías calcinada" – arqueó la ceja ante la humillación.
"Ardens"
"Aquilliums"
Durante casi una hora se escuchaban y veían hechizos salir y recibir por parte de las dos personas, muchos habían llegado a presenciar el entrenamiento sintiéndose emocionados al ver a su líder agotada, sosteniéndose sobre sus rodillas con la varita firme, su padre agitado pero de pie apuntándola.
"Me siento orgulloso de ti… has… aprendido demasiado aquí"
"Aún no terminamos"
"Lo hicimos Athena, no quiero verte débil en una batalla"
"Tengo a todo mi pueblo viéndome de rodillas" – hizo el esfuerzo por levantarse y lo hizo con dignidad.
"Un líder también debe permitirse caer para levantarse y matar, no lo olvides" – ambos bajaron sus varitas y se escucharon los aplausos y vítores por parte de todos, cuando tan sólo quedaron de nuevo solos ellos dos ambos se sentaron sobre la tierra recargándose en la espalda del otro.
"No logre vencerte padre"
"Voldemort no pudo cielo, supéralo"
"Me trataste como a tu contrincante, no como a tu hija"
"¿Por qué demonios haría lo contrario?" – le preguntó frio girando la cabeza, ella soltó un bufido y conjuro dos vasos con agua extendiéndole una a su padre.
"¿Mamá llego a vencerte?" – ambos se quedan callados, durante cinco años no habían mencionado a su madre.
"No, pero si llegó a lastimarme gravemente"
"¿Cómo cuando no te dejaba entrar a la recamara?"
"No" – respondió sin poder evitar reírse – "Una vez me lanzó una maldición tan poderosa que me abrió una herida que me habían hecho una semana anterior, ¡Una semana! Esa condenada herida ya había sanado"
"La hiciste enfadar de seguro"
"No, apenas aprendía, pero me quedaba claro que ella iba llegar lejos en eso. Se apenó demasiado, y no me la quite de encima por una semana"
"¿Literalmente?" – su padre se levantó de un tirón haciéndola caer.
"Pero que reflejos, esa bruja la tal Raan ha de ser una damisela para que no haya podido matarte. Bien podría quitarte a tu ejercito, soy más fuerte, me seguirían a mí"
"No te atreverías" – dijo asustada.
"Un Snape hace lo que se le viene en gana"
OoOoOoOoOoOoO
"Athena ven y dile a esta mocosa que no se acerque"
"¿Mocosa? Tengo 19 años señor Snape" – responde la pelirroja muy indignada – "Y mi nombre es Betsha"
"Oh qué grande es usted Besa, quite sus manos de encima"
"¡Papá, sólo intenta curarte, deja que haga su trabajo"
"Puedo arreglármelas solo, retírese Besal" – la joven se levantó furiosa y susurró un Tenía que ser tu padre.
"Papá, eso no estuvo bien. Cada uno de nosotros tenemos un trabajo aquí, ellos que no salen a pelear curan a los heridos, hacen las pociones, la comida, por favor"
"No fue nada, así que ya cierra la boca" – los dos se enfadan tanto que sólo se acompañan en silencio, mientras Severus se cura las heridas que lleva en el pecho y la mano izquierda, su hija limpia la varita llena de sangre con sumo cuidado. Después de algunos minutos sonríen ambos.
"Brindemos"
"¿Con cerveza de mantequilla?" – se burla su padre ante el gusto que tenía en su adolescencia.
"Claro que no, con whisky de fuego" – hizo aparecer dos copas llenas y brindaron, él sorprendido y ella ilusionada – "No fue tan mala idea dejar que te quedaras. Por un territorio más ganado"
"Por ti hija"
OoOoOoOOoOoOo
Sobre una mesa redonda se reunieron los líderes de la resistencia, Athena y su padre, porque tal como lo juró en ese largo año el se convirtió en un líder respetable, entrenaba a su ejército en forma estricta, fuerte y perfecta. Por esa razón llevaban tantas batallas ganadas que Raan se encontraba ya acorralada.
Tienen un mapa en cómo fueron señalando las batallas, poco a poco fueron ganando terreno, su ejército era grande y fuerte. Sin embargo algo decía que era la última batalla que darían, por fin Athena tendría a Raan en sus manos.
La bruja que se había dedicado a raptar a jóvenes y niños buscando la inmortalidad había ganado demasiado odio entre la gente, su magia negra era muy poderosa, y los ideales narcisistas que dejaba en sus discursos era el motivo para acabar con ella.
"No creo que sea prudente atacar" – dice por fin su padre, James asiente con alivio de que él fuera el coherente.
"Pues yo creo que sí, ella está muy debilitada en estos momentos"
"Athena escucha a tu padre, no es un lugar estratégico para atacarla, ¿no has visto ese maldito acantilado?"
"No iremos"
"Papá aunque la gente te siga, aún soy la líder y yo tengo la última palabra"
"¿Piensas arriesgar la vida de toda tu gente por tu obsesión?"
"¡MI GENTE VIVE Y LUCHA POR ESA OSESIÓN! Ese acantilado podría significar su derrota, la acorralaremos y terminara en escombros"
"O nosotros" – le dijo James intentando persuadirla – "Escucha, son ruinas muy antiguas, no soportaran nuestra magia y si algo sale mal nos iremos directo abajo"
"No necesitaremos que vayan todos, y la única magia será la de ella y la mía"
"Suficiente como para terminar con todo el lugar"
"Papá iré… contigo o sin ti" – Severus se dejó caer sobre el asiento, una vez más su hija se salía con la suya – "Mary ¿tú qué opinas? Sabes que siempre te escucho"
"Iré a donde tú vayas, hasta el final" – le prometió tomando su mano, esa era una de las amistades más fuertes que se habían visto.
OoOoOoOoOoO
Se escuchan las pisadas huecas al entrar al castillo abandonado, tan sólo una fuente por donde se puede oír el agua caer. Llevan media hora ahí sin poder distinguir aún el rastro de la magia. Athena baja por las escaleras y observa la altura de las torres posiblemente llenas de animales nocturnos, distingue un ligero movimiento en el piso alertando sus sentidos.
"Es como si ella… no hubiese pisado este lugar"
"Está aquí, lo sé" – su padre sólo se ha quedado parado en medio sin hacer ningún rastreo, casi todos sus hombres los había dejado afuera, listos para el llamado.
Cierra los ojos dejando que su esencia viaje por todo el castillo, siente cada presencia, cada rastreo de magia, cada sombra, cada luz… hasta que lo ve. El susurro de Raan en la oscuridad, Athena respira agitada, intenta saber lo que está haciendo. Cuando Raan abre sus ojos color verde olivo, sonríe con perversidad, Athena regresa en ese momento.
"Fue una trampa…"
"¿Qué viste?" – le preguntó Mary viendo como su amiga rompía en ira.
"Nos trajo aquí por una razón, este castillo está lleno de magia negra, es cierta la leyenda James"
"Bien, hora de irnos"
"No papá, no me iré sin ella"
"Basta Athena, esa bruja está muriendo pero te quiso hacer un último obsequio ¿lo aceptaras?"
"No voy a fallarle a mi gente, nunca he perdido una batalla, nunca"
"Debes entender que a que a veces se gana, otras se pierde" – le dijo intentando darle esa enseñanza que Hermione nunca aprendió siendo su alumna.
"Yo nunca perderé"
"Lo harás muriendo" – su padre la tomó con fuerza del brazo.
"Athena… ¿cuántos años jugando al gatita y al ratón?" – preguntó una mujer que de pronto aparecía de la nada. La larga cabellera platinada con esos hipnotizantes ojos verdes que poco a poco perdían vida, sin embargo sonreía como nunca, garantizaba la perdida y el triunfo de su batalla.
"Te tengo en mis manos"
"Siempre dije que eras muy inmadura para estar dentro de esta guerra"
"Esto se acabó Raan, no tienes la fuerza para otra batalla."
"Te equivocas, he absorbido las almas necesarias para matarte y salir del castillo mucho antes que tú. La magia negra te consumirá y yo misma absorberé tu esencia, que lastima" – le dijo señalándola con la varita – "No podrás ir con ella… estarás dentro de mí, de mi infierno. Te imaginas… tú asquerosa madre impura viéndote de rodillas caer ante mí" – la bruja salió corriendo rumbo a las escaleras y una furiosa Athena la siguió como alma que se lleva al diablo.
"¡Athena! Vuelve acá, debemos salir. James ordena la retirada iré por ella"
"Si señor Snape, Mary vamos hay que salir"
"¡No!"
"Señorita Weasley eso que hace es realmente conmovedor, pero tiene una familia que la espera"
"Athena es mi familia, es mi hermana y ella me espera" – tan sólo pudieron ver la capa azul de la pelinegra corriendo sin parar buscando la muerte al lado de Athena.
"Muévete hay que sacarlas, la maldita magia negra está haciendo estragos en ellas"
Llegaron en el momento en que ambas jóvenes atacaban a la bruja, un hechizo tras otro haciendo que las ruinas temblaran, aquella bruja se movía como si fuera parte de una coreografía, llevaba un ritual en cada paso, pero el odio de Athena no lo veía, había tocado ese cable sensible en su vida: Hermione. James llegó corriendo dándose cuenta de lo que pasaba, no era posible que dos brujas de grande categoría no pudieran matar a una que se encontraba muriendo.
Raan se detuvo, con las manos pegadas a su cuerpo… bajo la cabeza como si entrara en un trance. Mary y Athena levantaron las varitas, un enorme pico de roca cayó al suelo haciendo un agujero y grietas en el mismo, todos temblaron y se sostuvieron ante la serie de rocas que caían sobre ellos. La bruja alzo la vista y apuntó hacía Athena
"A mortem astra" – un fuerte rayo salió de su varita, Athena conjuró un protego desviándolo, él cual pegó sobre la roca una y otra vez intentando regresar al cuerpo de Athena, ella lo combatía con miles de contra hechizos – "¿Piensas repeler ese hechizo hasta el final de nuestros días?"
"Athena acércate vamos" – la castaña vio a su padre con miedo, debió hacerle caso, debió escucharlo. Él estaba asustado y no podía acercarse. Poco a poco ella intentó caminar un poco hacía él evitando que la maldición le diera.
"¿Te das cuenta? Seremos inmortales Athena, hablaran de nosotros por siglos y venerarán este lugar, o lo que quede de él"
"No moriré aquí" – un fuerte contrahechizo salió de su varita partiendo la maldición en dos cadenas, la bruja rió ante el resultado.
Mary, James y su padre lanzaban hechizos intentando debilitar la fuerza de la maldición, no iban a lograrlo y lo sabían, ese hechizo terminaría matando a su hija, moriría frente a sus ojos, no creía estar preparado para ver eso. Corrió hacía ella jalándola.
"Vete papá"
"No voy a dejarte aquí. Voy a sacarte" – una de las ramificaciones dio en una pilastra de mármol blanco, Mary lo encapsuló con fuerza haciendo que estallara, la pilastra la arrojó cerca del agujero lo suficiente como para que apenas lograra sostenerse de la orilla, tenía una pierna rota lo podía sentir.
"¡Mary no!" – la hechicera olvidó que tenía que protegerse de la maldición que aún buscaba acabar con ella, corrió para sostenerla y sacarla de ahí, pero no podía estaba muy débil y sentía sus manos temblar.
"La maldición te dará"
"Sube" – los cuerpos de James y su padre las protegía.
Raan yacía de rodillas sonriendo, aún ese lugar era muy poderoso para ella, estaba muriendo, al igual que ellos. La maldición comenzó a girar sobre ellos, no se detuvieron y lanzaron hechizos al por mayor, Severus puso Athena hacía abajo y lazó un bombarda esperando terminar con la maldición entre las rocas.
Casi lo logran, la maldición se había ido. Un ligero temblor salió de los escombros, tomando al pocionista desprevenido que intentaba levantar a su hija. Un rictus de dolor se dibujó en su rostro, su hija sólo pudo ver como la camisa del hombre empezaba a mancharse de sangre a un costado por donde lo había atravesado la maldición.
"¿Papá?"
"Estoy bien, levántate" – la muchacha se levantó viendo como Raan caía muerta con una sonrisa en sus labios, su padre yacía de rodillas sosteniéndose la herida que no dejaba de sangrar – "Sal de aquí hija"
"Si, saldremos" – su padre se dejo caer al mismo tiempo que varias rocas caían de la orilla de la construcción – "¿Papá?"
"Eres mi orgullo Athena"
"No, no te vayas, no tú… ¡Jameees! ¿Dónde estás?" – ante el polvo y las rocas cayendo no podía percibir al hombre que no la dejaba en una batalla – "¡James ayúdame!"
"Athena" – le gritó desesperado al no encontrarla.
"Papá aguanta un poco ¿si?" – rasgó la camisa intentando parar la hemorragia pero toda la carne la tenía negra, ella lo sabía, iba a perder a su padre sino salían de ese lugar. La magia negra se estaba alojando en la herida – "Perdóname, perdóname por favor. Debí oírte, debí no venir aquí. Te dije que no me importaba perder todo, pero no a ti, tú eres lo que más amo, no me dejes, tú eres fuerte" – las lágrimas surcaban por sus mejillas rosadas y llenas de sangre, él tenía la fuerza suficiente como para limpiarlas y abrazarla con fuerza – "Nunca debí irme de casa, debí regresar. He hecho cosas malas… he…"
"Shhhh… mi pequeña. Eres mi orgullo, sé lo que has hecho, sé lo que has sentido. Eres la más parecida a mí y sé que saldrás adelante"
"¡Jameeeees!" – el joven llegó agitado haciendo el contrahechizo en la herida del mago, aplicó unas pociones y hacía presión causándole aún más dolor del soportable.
"Yo tuve una segunda oportunidad con tu madre, ella me perdonó, y limpió la oscuridad en la que vivía. Tú también tienes una segunda oportunidad hija. Cuídala James, te entregó lo que más amo"
"¿Señor Snape? Salgamos de aquí, es mucha magia negra" – el labio inferior de la bruja tiembla, cómo iban a salir con Mary que no podía caminar y con su padre que no podía ni moverse.
"Papá…"
"Prométeme que aprenderás a vivir a pesar de las perdidas, levántate y sé la Snape que se supone eres, no te sumerjas en una soledad ridícula y dolorosa, ama hija… déjalo salir ya" – todo ese dolor que albergaba en su corazón por cinco años salió en ese momento, sollozo la ausencia de su madre y todo ese tiempo que perdió viviendo lejos de su familia, lejos de su padre en medio de su amargura.
"Te lo prometo" – James la abrazó y la sostuvo con fuerza.
"Nada ha sido en vano, te he regresado a la vida" – susurró limpiando sus lágrimas – "El dolor te ha recordado que sigues siendo mi hija"
"Te prometí que un día volaría ¿lo recuerdas?"
"Iré por Mary" – tan sólo pudieron verse una cortina de humo cuando el joven se llevó a la chica en brazos.
"Te veo donde empieza el camino, tenemos que salvarlo" – Athena sostuvo a su padre con fuerza, con magia lo sostuvo en su cuerpo y se convirtió en una cortina de humo gris saliendo por un estrecho que tenía la torre. El aire le secaba las lágrimas y sentía sobre su pecho el débil corazón de su padre. No quería que él la viera volar, implicaba la prueba de su magia negra, pero a la vez significaba una promesa que ella había hecho en su niñez.
Cuando James la vio acercarse los ayudo a depositar con suavidad, su padre respiraba entrecortadamente, siguió intentando curarlo, todo dependía de la fortaleza del hombre, y que tan rápido podía combatir la magia negra.
"Se fuerte, no olvides tu promesa"
"No lo olvidaré, ¿James?"
"Debemos esperar a que salga la magia negra"
Pasaron dos horas en las que aplicaron pociones, hechizos, en la tienda improvisada Athena limpiaba la herida y se recostaba en el pecho del pocinista aferrándose al débil latido de su corazón, sentía la mano de su padre en su cabeza, sabía que cuando ésta cayera ella caería con él.
OoOoOoOoOoOoO
El dolor es insoportable, sofocante, se siente la quemante herida alimentándose de la magia negra haciendo que poco a poco la carne muera, las pociones sólo menguan un poco el dolor, los ojos marrones de James observan fijos las orbes negras del pocionista, ambos asintieron sin decir nada, por fin en algo se ponían de acuerdo.
Cerró los ojos… escuchando su voz y aferrándose a ella con fuerza…
La espalda le dolía con fuerza, y era justificable después de tremenda golpiza que se había dado al caer, quizá la magia negra ya había llegado a los músculos de ésta. Abrió los ojos esperando que la luz casi lo dejara ciego, sin embargo no sucedió eso, sólo encontró algunas luces encendidas que provenían de velas que alumbraban la estancia. Se giró esperando encontrar la casa de campaña, sorpresa cuando se vio en las mazmorras – Así que mi pequeña lo logro – pensó sonriendo.
Llevaba un pantalón negro, con una pulcra camisa blanca, no encontraba rastros de vendajes, pero casi podía volver a sentir ese dolor que casi lo mataba. Se incorporó, ahí vio a su pequeña, se encontraba sentada sobre el sillón negro de piel pegada a la chimenea, su mirada se perdía en el crepitar de la misma, ¿cuántas noches no habría estado ahí cuidándolo? Definitivamente su hija era una de las personas más persistentes que había conocido.
Se levantó sintiendo un mareo, se quedó ahí tomando su cabeza despacio, la joven sintió al hombre moverse y se giró a verlo con una enorme sonrisa en sus labios, él se paralizo ante el acto, aquellos labios delgados y mostrando esa dentadura blanca y perfecta, los rizos incontrolables caían por sus hombros, junto con esa mirada castaña, no negra, llena de brillo tanto como la recordaba en sus sueños y pesadillas.
"En esta ocasión me ha hecho esperar mucho profesor Snape"
Te prometo esperarte, cada día, cada noche… - dejo de observarla a la joven y vio la estancia, la cual parecía tener menos importancia en ese momento. Tan solo eran las mazmorras, sin ruido como siempre, de la misma forma que cuando vivían esa guerra atroz, dónde ella permanecía en sus aposentos esperando su llegada, era el pequeño lugar donde ambos se refugiaban de todo lo que sucedía afuera.
… Siempre trataré de volver a ti Hermione, buscaré la forma de hacerlo…- y lo logró…
"Cuatro años, 10 meses y 7 días. Ha sido un poco maleducado hacer esperar ese tiempo a una mujer ¿no le parece? A su mujer" – continuó con cierta coquetería.
Algo se encontraba definitivamente mal, algo… si, debía estar en una especie de trance, la magia negra quizá lo tuviera agonizando, o las pociones tenían demasiados ingredientes alucinógenos, él bien sabía que el zoquete al que tenía su hija como pocionista era un imbécil.
"¿He perdido la capacidad del habla profesor? Entre tanto Gryffindor resultaría comprensible"
"¿Estoy agonizando?"
"Ya no" – respondió Hermione que se había levantado, se notaba una tristeza en sus ojos la cual se fue de inmediato.
"¿Soñando?" – negó con la cabeza, estuvo tan cerca, y sonreía. Ella era Hermione, su castaña, su apariencia era distinta, tan solo se veía con 19 años, pero esa mirada de tristeza que había dejado la guerra no estaba en sus ojos.
"Nunca te deje solo" – su corazón se estrujo al saber que ella había cumplido con su última petición – "No quise avanzar, no sin ti. Sabía que encontrarías la forma de regresar a mí"
"Morí…" – sonrió con burla, sin proponérselo había muerto – "No… yo no puedo estar aquí. Athena, Hermione ¿dónde está Athena?" – le preguntó intentando mantener la calma, la puerta de madera nunca se abrió empezando a sentir pánico.
"Ella está bien"
"¿Bien?" - le preguntó alterado – "Tú no tienes idea de lo que dices, tú no la viste hace cinco años, yo tuve que soportar todo esto, ver en lo que se convirtió y saber que mi pequeña había muerto contigo"
"Yo vi todo eso Severus, sufrí desde aquí, llore contigo esas noches y busqué la forma de estar contigo, aunque repudiaras cuando me veías"
"No, todo esto es como cuando vi a Lily, voy a despertar"
"¿Crees que soy Lily?" – le pregunto sonriendo, tocó su rostro con suavidad, esa paz que desprendía ella, cerró los ojos dejándose llevar. ¿Cuántas noches mientras agonizaba por las heridas ella no lo tocaba de esa forma hasta volverlo a la vida? Ella hacía que él regresara.
"Athena me necesita, Hermione sé que ella está sufriendo, por favor"
"Ella está bien, todo salió como debería"
"¿Muriendo?"
"Ella debía reaccionar, Severus, Athena iba a morir siendo lo que era, el dolor le ha dado la redención"
"Quiero verla, si dices que nos veías quiero verla" - su esposa le negó la petición, desesperado se tomó la cabeza caminando como león enjaulado.
"Ahora no es prudente que lo hagas"
"Necesito…"
"¿Volver? Yo también quise volver al verte de la forma en que estuviste las primeras noches, cuando vi a mi hija llena de odio y decidí esperarte…¿me odiaras?"
"Eres lo que más amo… ¿cómo podría odiarte?" – responde abatido sin verla, sentado en la cama con la mirada en la alfombra.
"Por estar aquí"
"¿Sabías que esto ocurriría?" – ella no respondió pero no hizo falta, su mirada lo había hecho. Se quedó callado y se rindió ante ella una vez más.
"Cuando tu dolor era mayor más de una vez te rendías a tu sufrimiento, siempre hacía que volvieras a mí. Yo… hice que regresaras"
"No… tú no pudiste hacerles esto a tus hijos ¿Pensaste en ella cuando decidiste eso"
"Pensé en cada uno de ellos, vi sus vidas, sus ilusiones y temores. Me dolió su sufrimiento, estuve con Athena y contigo más que con ningún otro. ¿Qué necesitaste tú para la redención? ¿Para una segunda oportunidad?"
"Hermione ¡Viví casi 20 años con una vida de miseria! No debiste…" – le reclamó con cierto reproche, viéndola de frente, sabiéndola suya, tantas noches que rogó en su tumba de rodillas por ella, suplicándole piedad, ella se la tuvo y ahora no aceptaba su propia petición.
"Mi amor es inmenso, te ayudaré a volver" – le dijo extendiéndole la mano y sonriendo con todo el dolor es esos ojos castaños, un acto que lo hizo sentir vil y miserable, pensaba en su hija en aquel dolor y culpa que reflejaba su rostro y veía a su madre sufriendo pero segura de la decisión que se había tomado.
"Tú…"
"Debo avanzar, te seguiré esperando como siempre"
"Vaya a dormir Granger, no será de importancia la misión, regresaré ileso"
"No, aquí me quedaré, le esperaré hasta regrese. Vuelva a mí profesor" – le dijo con lágrimas en los ojos al verlo partir a su calvario.
"No" – dijo el pocionista, él no iba a fallarle. Su aprendiz, su alumna, su única amiga, su esposa, su mujer, su confidente, su compañera que lo dejó todo por él hasta estancar su alma para esperarlo, no podía fallarle, verla caminar hacía la salida, volverla a perder de esa manera, no lo haría – "No voy a perderte de nuevo, te encontré después de atravesar todo un infierno de dolor y no pienso alejarme"
"Piénsalo bien, aun puedes irte"
"Perdóname… el dolor al ver a Athena me cegó. Siempre he querido volver a ti, pero no encontraba la forma… no podía"
"Lo sé… por eso te mostré el camino" – le susurró despacio sonriendo y sentenciando su estadía con ella.
El dolor que aún parecía estar en su cuerpo desapareció, se levantó rápido y la tomó de la cintura besándola. Todo ese dolor de haberla perdido esa noche volvió de repente, en cada roce de sus labios había una lágrima silenciosa que él había derramado, la apretaba con fuerza, toda esa impotencia de no haberla salvado, de ver a sus hijos sufrir por su culpa. Succionó sus labios contrayéndola hacía su vientre, toda su vida pasaba en ese momento, en cada caricia que le fue propinando a su cuerpo, todo seguía igual como lo recordaba, el aroma a jazmín que tenía ella, sólo ella, la forma en que se entregaba en un beso, como ella lograba tocarlo y encenderlo.
Sobre la cama la besaba, no debía dejar de hacerlo, podía ser una maldita pesadilla y no debía arriesgarse.
La vio con apenas dieciséis años, aprendiendo a curar heridas cuando sus manos temblaban aún, esas lágrimas silenciosas que resbalaban por sus mejillas cuando agonizaba o cuando él la corría de sus aposentos, la mirada angelical cuando empezaron a ser amigos, el miedo en su voz al despedirse en la guerra, sintió la calidez al hacerla mujer, y esa belleza que desprendía cada vez que volvía a ser madre. Teniéndola entre sus brazos la amó de nuevo, con sumo cuidado, con furia, rabia y dolor, ella aceptó cada sentimiento como siempre lo había hecho, no ansiaba cambiar nada de él, pues sólo ella le hacía sentir ese calor como cuando un hombre después de una ardua guerra llega por fin a casa. La vio a los ojos agitado y herido, dándose cuenta que todo era verdad, estaba con ella por fin, esas noches solitarias de dolor habían terminado porque ella era su hogar.
"Gracias, no habría podido volver sin ti"
"Tan sólo te mostré el camino"
"¿Y ahora qué sigue?"
"Nos iremos cuando estés listo… por lo pronto bésame, que me has hecho esperar bastante"
"Tarde pero regrese, cómo os lo prometí señorita Granger" – le siseó antes de tomar sus labios con suavidad.
OoOoOoOoOoOoOoO
Alex entra a la habitación en silencio, ve a su pequeña hermana hacerse ovillo en la cama sollozando con fuerza, completamente rota, el atuendo negro de nuevo en Athena le duele. Se acerca con cautela, sabía que iba a correrlo, pero ella lo vio y lloró aún más ahogando sus gritos, no lo soportó, nunca pudo ver a Athena llorar porque él caía con ella.
Se acostó a su lado y la abrazó, ella se sostuvo de él, no quería caer de nuevo en la oscuridad, por su padre no lo haría.
"Lo maté" – repetía una y otra vez desde que había llegado a la Mansión.
"No digas eso"
"Es verdad, esa maldición era para mí y él la recibió. Él fue porque yo estaba en esa guerra, nunca debí irme de casa. Papá estaría aquí con todos y…"
"No te atormentes con eso Athena. ¿Cómo nos hubiéramos sentido si James hubiera traído tu cuerpo? Estas aquí y eso es lo importante"
"Alex… estoy cayendo"
"Caeré contigo entonces" – las lagrimas fueron conduciéndola al sueño, lo cual agradecían sus hermanos que estaban afuera intentando no aunar más en el dolor de su hermana.
Tomó sus rizos con una cinta negra, abrochó los últimos botones de su camisa, cuánto buscaba alargar ese momento. La puerta se abre y ve a su hermana pasar, tan solo baja la mirada.
"Todo está listo, solo faltas tú" – cuando se gira ve ahí a sus cuatro hermanos, lo cual provocó que sus ojos volvieran a llenarse de lágrimas.
"Perdónenme"
"No hay nada que perdonar linda" – le dice Sebastián, el más pasible de los cuatro.
"Yo… ¿por qué están aquí? No lo merezco, muchas veces ustedes me necesitaron y yo no quise venir nunca. Ann… tu bebé, yo te deje sola y… mate a papá"
"No repitas eso, papá fue contigo porque creía que ganando esa guerra tú regresarías a casa, él quería traerte y estuvimos de acuerdo todos… lo logró es lo importante"
"No puedo perdonarme"
"Athena, papá ya había muerto, cuando mamá murió algo de papá murió con ella, ya no estaba viviendo realmente sino sobreviviendo para realizar su ultima misión: traerte a casa. Ahora debe estar con mamá y… feliz" – su hermana la abrazo, se sintió más ligera, pero aún así no dejaba de llorar. Cuando abrió los ojos Mary le sonreía y James esperaba al final recargado en la pared, ella se soltó y salió corriendo a sus brazos.
"Estas aquí"
"Siempre, hasta que me pidas lo contrario"
"Nunca te vayas James, nunca" – el joven la abrazó con fuerza, esas palabras eran los silencios de Athena y a él eso le bastaba.
Despidieron a su padre en un acto solemne, a pesar de que la prensa intentó asistir ninguno de sus hijos o familiares permitieron la entrada, Harry se encontraba absorto, callado y ausente, la ultima parte de su familia, del lazo con sus padres se había ido. Ahora su padre se encontraba enterrado junto a su madre, Athena estaba ya más tranquila.
"¿Athena?"
"Eyra, que grande estas" – la joven asintió entregándole una caja
"Mi abuelo me las dio pero no hay nadie que las merezca mejor que tú" – abrió la caja para ver las piedras de sus padres, ambas vivas de nuevo – "Una noche se apagaron y volvieron a nacer, supe que él… se había ido. Dijo que podrían volver a usarse"
"Entonces úsalas, sabrás dársela a alguien que la merezca"
"No, no puedo. Tú eres la indicada" – tomó las piedras y se dirigió a donde descansaban sus padres, las desapareció para que descansaran con ellos – "¿Por qué hiciste eso?"
"Esas piedras simbolizan el verdadero amor que se tenían, no quiero que nadie ensucie eso. Quiero que estén con ellos"
"Me da gusto que volvieras"
"Y a mí" – dijo con amargura, sintiéndose completamente vacía.
OoOoOoOoOoOoO
Los pasos lentos de la mujer crujen las hojas secas en el piso, no había luto en su vestimenta, un pantalón beige con unas botas cafés con blusa a juego, los rizos son aplacados con la gorra que los sostiene. Sonríe como años no lo hacía, sonreía como lo haría en su misma niñez. Se agacha en las lapidas y quita con sus manos las hojas, depositando unas flores blancas.
"Papá… logre… logré no asesinar a Rita Skeeter ¿puedes creerlo? Y eso que llevaba toda la entrevista ganándoselo. Estoy conforme con lo que soy ahora, me dedique a escribir libros y eso me dio felicidad, sin embargo nunca pude escribir esa batalla, donde te perdí, hasta ahora, el libro fue publicado, puse todo en él, todo sin guardarme nada, al parecer lo necesitaba para que una parte de mí sanara" – dos lágrimas salen de sus ojos de forma natural – "No me da temor llorar, he aceptado mi debilidad. Espero que donde estén hayan logrado perdonar mis errores"
"Mami tengo hambita" – le dice su hijo sobándose la pancita, aquellos ojos negros como los de ella.
"Él es Severus, debes odiarme en este momento, Severus Potter Snape, nunca imaginaste tu nombre y el apellido Potter en una misma frase. Cumplí mi promesa, James no me dejo sola y es un esposo maravilloso, continuamente un idiota pero maravilloso y es un buen padre"
"Mami quiero pastel po favol" – Athena se limpia las lágrimas riéndose, era imposible tener esa conversación con su hijo verborragico.
"Eso salió de mamá eh, yo no solía ser tan verborragica"
"Mamita"
"Campeón ven, te daré un pastel de calabaza" – la joven arquea la ceja viendo a ambos irse.
"Bueno, al fin y al cabo es un Potter y sientes una fuerte necesidad de patearle el trasero pero es un buen hombre. Entre los dos decidimos el nombre de nuestro pequeño, debía ser Severus papá, gracias a ti volví a nacer, aún esta la herida pero sé que vivo. ¿Puedes verlo?" - le pregunta acariciando su pequeño vientre – "No se ve pero un pequeño crece dentro de mí, se llamará Eileen, sé que así querías que me llamara yo y mamá no te dio oportunidad" – un ruido interrumpió su platica y vio como varios botes de basura caían enfilados, James señaló al pequeño Severus culpándolo y éste frunció su ceño al puro estilo Snape – "No te preocupes, es un Slytherin a la vista. O al menos eso creo, James dice que será Gryffindor y me estoy aferrando a una idea errónea, al final sus padres son unos leones ¿no?"
"Linda, se nos hace tarde y Ann nos va a matar"
"Eyra se marcha a trabajar a Durmstrange, estarías muy orgullosa de ella, iremos a su despedida" – se agachó acariciando las lapidas por última vez – "Perdóname papá, por no escucharte, por arrebatarte la vida, aún siento mucho dolor dentro de mí, mamá lo siento tanto… lamento haberles fallado" – las lágrimas bajaron depositándose sobre el mármol.
"Siiiiiiiiiiii" – gritó su hijo. Las hojas de los árboles empezaron a girar en un remolino, junto con unas flores pequeñas color blanco, esas flores no habían estado ahí. Su hijo saltaba intentando alcanzar las más altas, vio a James sorprendido del acto, estaba mudo al igual que ella.
"Tu padre"
"Papá" – susurró con dolor y felicidad, al ver esa costumbre que tenía él cuando ella era niña, hacer las flores levitar para ella.
"Es él, linda"
"No sólo eso. Esas flores son las favoritas de mi mamá, son ellos James. Han venido a despedirse" – las lágrimas comenzaron a doler menos, y sonreía. Como si sus padres le arrancaran esa culpa y sufrimiento. Vio a los ojos a su hijo, la misma mirada de su padre, volvía a sentirse querida por él, perdonada.
"¿Estas bien?"
"Si… él cumplió su promesa James. Volvió con mamá y ella lo esperó"
OoOoOoOoOoOoOoOoO
"¿Listo?" – asintió con pesar viendo al joven matrimonio unidos por las manos del pequeño Severus.
"Ella estará bien, ya podemos irnos, ¿Qué pasará?"
"Disfrutar de una eternidad, juntos. No habrá más separaciones, ni despedidas"
"Es lo que siempre he deseado a tu lado nada puedo temer"
"Bueno, en la transición veremos quizá a un par de personas"
"¿Qué personas?" – preguntó ceñudo.
"Alguien que quiere verte"
"No te atrevas a mencionar su nombre"
"Compórtate con Dumbledore, es un mago extraordinario"
"Para mi sólo es un vejete, y no deseo verlo muchas gracias" – empezaron a caminar con Hermione conteniendo la risa y Severus tomando su mano con enfado.
"Imagínate la cara de James cuando sepa que su nieto lleva tu nombre, va a morirse de nuevo"
"Claro… ya de pasada veremos a Lily ¿no?" – la castaña dejó de reír para fulminar con la mirada a su marido – "Ya, vale nena, no es cierto"
"Bueno, tendré una eternidad para maldecirte"
"Y yo para amarte"
Hermione sonrió aceptando la propuesta, Severus la tomó de la cintura besándola despacio y lento. El miedo lo invadió pero los pasos de ella fueron firmes, avanzaban y él estaba seguro que todo estaría bien siempre y cuando ella no soltara su mano.
FIN
Bajen las varitas, antes de maldecir o torturar, permítanme explicar. Siempre me había preguntado cómo sería más allá de un epilogo cuando uno de los dos muriera, qué pasaría con el que se quedara, y quise ponerlo en este fic. Lo mejor de todo fue darle sentido al título, más allá de todo ella siguió esperando por él y él regreso a ella rindiendo tributo a su promesa.
Es un final feliz si se toma con la perspectiva adecuada, espero no me odien pero no pude evitarlo, tenía que escribirlo. Y he quedado muy conforme, me ha encantado.
Pd: Todo esto lo escribo con la plena autorización y apoyo de mi beta Yazmín, matadla a ella también.
Eso es todo por el momento, besos a todas.
Samantha Black
Gabriela Cruz: de ante miles de disculpas, pero es muy largo y espero te agrade tanto como a mí escribirlo. Besos
Kiara Michell: Espero te agrade tanto como el anterior, que no llores demasiado y puedas percibir el hermoso final, porque yo así lo veo. Saludos guapa
Hada: Gracias a ti por leerla, quedo satisfecha de que hayas podido encontrar esas escenas que se plasmaron en mi mente y haberte hecho sentir las cosas que vivían los personajes. Besos
SuekSnape: Ohhh si tus review amiga, dónde siempre te hacía llorar, ya sabes soy una maldita. Bueno ya sabes que no tengo planeado escribir nada por ahora, pero nos vemos en tu historia, es un placer tener la oportunidad de escribir algo contigo. Besos Amiga jajaja
Yetsave: Hola, espero que le hayas encontrado el sentido al titulo a pesar del cierto drama que se junto, aún así es final feliz si lo ves con calma. Besos guapa
Samaria Reed. Pues la verdad si me ha gustado el epilogo, este nunca estuvo planeado así y me da gusto ese ataque de inspiración que me dio, Aún así me dices que tal te pareció. Besos guapa
Yazmín Snape: lo único que puedo decir es gracias por la ayuda, todas esas crisis que me dieron y tú ahí. Ahora si: muere conmigo!
Ana Von Slyth: Oh por Merlín, a Viggo nunca lo olvidaré, es maravilloso cuando un OC es tan bien aceptado como en la historia. Espero te agrade el epilogo y… aunque por ahora no planeo escribir un Long Fic espero nos podamos leer pronto. Besos guapa
Kath HD2: La verdad si resultó un poquito dramático, aún así espero lo hayas disfrutado. Gracias por tu review, eso le sube el animo a cualquiera jajaja. Besos guapa y un gusto leer tu punto de vista. El otro review lo respondo en privado cuanto antes.
Ali Victoria: Solo dime que no eres menor de edad, te habré pervertido demasiado y me sentiré culpable. Espero no haberte hecho llorar demasiado y te agrade el sentido que le di al titulo, debía hacerlo. Besos guapa
Xerxes Eli: jajajaja Athena tenía palabra mujer, espero te guste. Cumplí, a altas horas de la noche pero actualicé, y no le quité ni una palabra como pueden ver. Besos guapa.
