Capítulo: Más contigo

Resumen del capítulo anterior: Ben, mediante Rath, besa a Rook demostrando su rabia a que le hiciera caso a las palabras de Kevin.

Personajes: Ben Tennyson, Kevin Levin & Rook Blonko.

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Ben al salir del cuartel de plomeros, lanzó a la calle una caja de herramientas que había conseguido para Rook. Fue lo mejor que se le pudo ocurrir, y estaba casi seguro de a que su compañero le gustaría el detalle, y de paso, tendría una caja nueva donde guardar sus herramientas. Ahora con el enojo y la sensación de un beso robado, Ben buscó en transformarse en algún alíen que pudiera volar, para su pésima suerte se convirtió en Halcón… ¿Cómo diablos iba a volar con esa maldita cosa? Irónico el nombre. Vio sus garras y se le ocurrió en clavárselas a Kevin en los ojos. "No, Ben, ¿para qué?" pensó Tennyson. Luego, él muy tonto, recordó que contaba con su moto para poder transportarse y regresó a su forma humana.

Mientras tanto, Rook seguía en el suelo con la mirada en la puerta, esperaba a que Ben regresase a la habitación. Eso no ocurrió. Cuando se resignó a que su amigo no regresaría, se palpaba los labios y recogía su proto-arma de manera sonámbula. Rook suspiró y salió por la puerta. Tenía la seguridad de encontrarse a Ben con los brazos cruzados, al estar parado a un lado de la salida, con los ojos cerrados y lleno de confianza. Sólo se encontró con un grupo de plomeros que hablaban entre ellos de algunas misiones. Uno lo saludó, pero Rook no se percató de la muestra de cordialidad; en su cabeza sólo estaba encontrarse con Ben para pedirle una disculpa, si es que servía de algo.

Ben se inclinó al pasar por debajo de la cortina metálica del, y al dueño, le pateó una pierna para avisarle de que había llegado. Kevin estaba dejado del auto mirando de cerca la suspensión, cuando sintió la patada. No supo de quien se trataba, hasta que giró su rostro y reconoció los bajos anchos del pantalón de Ben junto con su calzado. Kevin se deslizó con la caretilla que tenía en la espalda, al salir debajo del auto, se sentó y miró a Ben directo a los ojos. Ninguno de los dos dijo algo, se quedaron en silencio por unos cuantos minutos.

—¿Por qué te tienes que meter en lo que no te importa, Kevin E. Levin?— Ben sostuvo a Kevin por el cuello de su camisa manchada en grasa y lo acercó a su rostro.

Kevin lo veía con seriedad y ladeó la cara con la marca negra, que no se había limpiado desde que habló con Rook hace como una hora o más.

—Tennyson— Kevin empujó a Ben y se puso de pie. Se estiró el cuerpo y movió el cuello hasta que crujió de manera placentera. —Rook me habló y yo sólo le respondí con lo que creí conveniente. No es que me importen tus asuntos. Nunca me han importado si me preguntas.

Ben chocó contra un estante, de donde cayeron varias refacciones e hicieron un sonido metálico al caer al suelo. Unas cuantas tuercas rodaron por el suelo, y se dispersaron por debajo de algunos muebles y automóviles. Ben enfocó lo verde de su iris en la trayectoria de una de esas piezas que fue a detenerse al topar con las botas de Kevin. Lentamente, subió la mirada y se encaró al osmosiano. Los dos transmitían su enojo.

En el camino al taller de Kevin, por puro instinto, o por conocer lo impulsivo de su compañero; Rook no se percató del regalo de Ben que estaba en medio de la calle. Estaba preocupado e iba pensando en toda la clase de disculpas para darle. Ninguna le parecía buena o creíble, había hecho sentir bastante mal al "Héroe" que todos admiran. Rook apretó con fuerza el volante de su camión, y aquella fuerza ejercida le hizo pensar en el agarre de Rath. Rook se fijó en su apariencia por el espejo retrovisor, sus labios temblaban. Lo supo en ese instante: pensar en Ben le comenzaba a dar nervios.

—Todo se reduce a tu conveniencia— Ben le respondió a Kevin y se apartó del estante. Algo se le había clavado en la espalda, ya que sintió un dolor agudo. No le importó, quería continuar con sus quejas contra su antiguo compañero de equipo.

Kevin sonrió de lado, pero sus ojos mantenían ese cinismo, como si en verdad no tuviera preocupación alguna.

—¿Qué te pasa, eh?— Ben rompió la distancia. Ahora fue quien se unió a la violencia empujando con saña a Kevin. No lo movió ni un poco.

—¿Eso es todo lo que tienes, Tennyson?— Kevin le dijo con burla y lo sostuvo de ambas muñecas. Kevin reconoció a Ben como su hogar en que fue descendiendo a sus labios. Ben entreabrió la boca, no se resistió al beso. Pero no hubo tal cosa. Kevin se desvió a su oreja y le susurró las siguientes palabras —: Lo siento, únicamente beso a Gwen.

El dueño del Omnitrix ladeó su rostro y chocó con la sien de Kevin. En un día le habían roto el corazón dos veces. Será estúpido. Es un don innecesario el ir repitiendo los mismos errores uno tras otro.

Kevin ya estaba alejando el rostro de Ben cuando su mirada chocó con la del revonnagander. El osmosiano le sonrió. Rook estaba sorprendido que no pudo pasar al taller. Kevin se llevó un dedo a los labios y con un ademán le hizo guardar silencio. Rook entró al lugar irguiéndose por completo.

—No habrán besos, Tennyson, pero si sexo— Kevin retornó a su postura, pero esto no lo dijo viendo a Ben, era una especie de dedicatoria a Rook que estaba expectante y mudo. Lo estaba retando.

Rook enseguida se fijó en la espalda de Ben. Notó un pequeño temblor al ver como su castaña cabellera se movía. Luego, el asentimiento por parte de su amigo, lo dejó perplejo que si bajaba la mirada, sus ojos rodarían por el suelo. Kevin tomó de la mano al más joven de la habitación, y se lo llevó al cuarto que se encontraba al fondo del taller.

Rook levantó la mano, pero parecía que se despedía de las dos siluetas que se perdieron al traspasar una puerta.

No sólo Ben cometía los mismos errores dos veces en el mismo día; Rook, se quedaba sin hacer nada al ver como las espaldas desaparecían frente a él… Dolía.