CAPÍTULO II: A LAS CARRERAS
¿Que cuándo se había quitado la camiseta? Ni él mismo lo sabía. Quizá se la quitó al dormir, quizá no. Lo único que sabía en ese momento era que estaba colorado como un tomate sin camiseta delante de ocho personas (y los curiosos que se acercaban a mirar en el pasillo).
Cogió la camiseta y se la puso rápidamente. Salió de allí sin mirar atrás. Menuda panda de locos hay ahí metidos.
Decidió ir a entrenar, así que se fue dirección al gimnasio. Pero claro, no tomó en cuenta su sentido de la orientación y volvió a perderse.
- ¡Alumnos del Reformatorio Shinsekai, prepárense para acudir a clases en diez minutos! - sonó una voz hueca por el megáfono.
Zoro suspiró. Decidió tranquilizarse y encontrar una forma de llegar a su clase, que, si no recordaba mal, era 2ºC. Miró a su alrededor hasta ver a un chiquillo que parecía fácil de embaucar.
- ¡Tú! ¿Dónde está la clase de 2ºC?
- Eh... está ahí, señor... - señaló detrás de él.
El de pelo verde se dio la vuelta y se encontró con un gran cartel en el que se podía leer claramente 2ºC. Se sonrojó de nuevo. Definitivamente, ése no era su mejor día. Y, para colmo, se había dejado las katanas en la habitación.
- Si yo nunca me separo de ellas... ¿quién me las habrá quitado? - se dijo.
- ¿Buscas esto? - al parecer, Robin le había seguido hasta allí.
Tomó las espadas y se volvió a ruborizar. ¿Qué le pasaba hoy?
Un hombre alto y fornido carraspeó para pedir paso. Ellos se apartaron de la puerta y éste abrió. Poco a poco, los alumnos fueron entrando el el aula. El tutor se presentó como Akainu y fue indicando el asiento de cada uno. Cuando todos hubieron ocupado sus respectivos pupitres, éste fue señalando a cada uno y preguntándole nombre, edad y razón por la que había ingresado en el reformatorio.
- M-me llamo Usopp. Tengo dieciséis años, y estoy aquí porque – pensó en mentir, pero lo reconsideró al ver el temible semblante de su profesor -... le mentí tantas veces al profesorado que no me aguantaban más.
- Yo soy Nami, y también tengo dieciséis. Me echó el abuelo de Luffy por robarle la cartera... y la maleta de profesor... y el dinero de su bolsillo... y el de los demás maestros...
- Roronoa Zoro. Tengo diecisiete, y repetí porque la gente es gilipollas – Nami le miró apenada al oírle, sabiendo que ella era la principal culpable de aquello -. Y me metieron aquí porque no me quieren ver en otro lado, y porque me peleé con un imbécil – señaló su inexistente ojo izquierdo.
- Sanji. Diecisiete, y repetí porque las únicas asignaturas que no suspendí fueron Educación Física y Cocina. Estoy aquí porque quemé el coche de mi tutor a patadas.
- Mi nombre es Chopper, y tengo trece años porque me adelantaron varios cursos. Estoy aquí porque agredí a los que se metían conmigo.
- ¡Me llamo Franky! ¡Tengo SUUUUPER dieciocho años, porque soy muy malo en los estudios! ¡Y me enviaron a éste SUUUPER reformatorio porque soy un exhibicionista!
- Yo soy Brook. Tengo ciento cincuenta años y estoy aquí porque estaban hartos de mi personalidad morbosa.
- Mi nombre es Nico Robin. Tengo diecisiete años, y repetí curso porque falté un extenso período de tiempo a clases. Ingresé en el Reformatorio Shinsekai porque tuve algunos problemas con la mafia de mi barrio – era increíble cómo una joven con un habla tan culta hubiera entrado en un lugar como aquél.
- ¡Me toca! ¡Yo soy Monkey D. Luffy! Me suelen preguntar cómo es que no he repetido aún. ¡Ah, y tengo dieciséis años! ¡Y estoy aquí por muchas cosas, y no me apetece contarlas todas! ¡Y te odio, Akainu, porque fuiste quien mandó a la cárcel a mi hermano!
Por supuesto, hubo más presentaciones; pero éstas en especial nos interesan más que las demás. Y, en concreto, ésta última hizo que Akainu levantara la ceja izquierda y suspirara.
- Así que Monkey D. Luffy... tú eres el chico canijo que estaba con Puño de Fuego hace dos años, ¿cierto?
Todos los alumnos observaron al profesor con temor. Si era cierto lo que ése joven decía, el tal Akainu había encarcelado al hijo del legendario Gol D. Roger. Y, además, decía ser su hermano. ¿Eso quería decir que la sangre del mayor criminal del mundo seguía libre por ahí?
Akainu rompió el silencio que se había formado y comenzó a explicar lo que se haría durante el curso. En resumen: levantarse a las seis de la mañana, asistir a clase, tomar lecciones de conducta... Y, además, quien no cumpliera las normas de la escuela tendría que sufrir castigos que, más que nada, eran humillaciones varias.
El timbre que señalaba la hora de la comida sonó, haciendo que todos salieran atropelladamente del aula.
Fueron rumbo al comedor. El primero en entrar fue Luffy. Se echó toda la comida que cupo en el plato y se puso en una mesa a comer sin cubiertos. Recibió otra colleja de Nami, quien se sentó a su lado.
- ¿No quieres más comida, Nami? - dijo el chico, con la boca llena.
- No, con esto me basto. Tengo que mantener mi figura.
- ¡Oh, sí, mantén tu figura, Nami-chwan! ¡Todos deben ver tu hermoso físico tal y como está!
- ¿Es que nunca te vas a ir, pesado? - exclamó la joven al ver que Sanji se colocó todo lo cerca de ella que pudo. Vio a Robin y la llamó - ¡Robin! ¡Ven, siéntate con nosotros!
La muchacha, acompañada de Chopper, la obedeció con una sonrisa.
Franky, Brook y Usopp se asentaron en su mesa sin previa invitación. El primero gritaba y bebía cola, el segundo hacía bromas extrañas y morbosas y el tercero contaba historias al más pequeño.
A los quince minutos, llegó Zoro. Obviamente, se había perdido. Se sirvió la comida (poca, ya que era lo último que quedaba) y se puso en una mesa, solo. Luffy advirtió esto y gritó:
- ¡Eh, Zoro! ¡Ven aquí con nosotros!
- No, da igual, estoy mejor así – este rudo comentario hizo que la mayoría de las chicas de la estancia suspiraran por él.
- ¡Pues voy yo!
En unos segundos, se encontró con ocho personas más comiendo en su mesa. De repente, comenzaron a ponerse palillos entre la nariz y la boca. Se dio una palmada en la frente y empezó a carcajear levemente. ¿Qué amigos acababa de hacer?
- ¡Yo me pondría un palo en la nariz... pero no tengo! ¡Yohohohoho!
- Oye, Brook – empezó a hablar Usopp -, ¿por qué no te quitas la máscara? Te conozco desde hace tres años, y nunca te he visto sin ella.
- Créeme, no quieres ver lo que hay detrás... ¡porque no hay nada! ¡Yohohohoho!
De repente, el megáfono sonó y se escuchó una voz enlatada diciendo:
- Alumnos del Reformatorio Shinsekai, prepárense para acudir los ejercicios físicos post-almuerzo en diez minutos.
- ¿Ya? ¡Pero si no me ha dado tiempo a comer! - exclamó Zoro metiéndose gran cantidad de comida en la boca.
Llegaron al gimnasio. Un tipo que decía llamarse Fujitora gritaba por un megáfono:
- ¡Uno, dos, uno, dos! ¡Flexiones! ¡Abdominales! ¡Sentadillas! ¡Vamos, vamos, vamos! ¡Rápido, rápido!
Terminaron agotados y pidiendo agua a todo el que pillaban.
- Alumnos del Reformatorio Shinsekai, prepárense para acudir a clases en diez minutos – sonó por megafonía.
De nuevo, a Segundo C, donde les esperaba un tal Kizaru para dar una clase de electricidad. Acabaron de calambrazos hasta las narices.
- Alumnos del Reformatorio Shinsekai, prepárense para acudir a la sala de reuniones en diez minutos.
- ¡Vete a la mierda! - misteriosamente, todos los estudiantes se sincronizaron para decir ésta frase a la par.
Otra vez a correr. Y ahora tocaba ¿clase de psicología?
Vale, todos odiáis el ZoNa XD Tranquis, yo también lo odio, sólo soy una masoquista y me gusta hacerme sufrir a mí misma :D Nah, es coña, simplemente era por probar otro aire (ya viene ZoRo y LuNa a grandes proporciones (? ) Gracias por los reviews! Recordad que, por cada uno, hacéis un poquitín más feliz a Chopper!
En el próximo capítulo, les darán una clase de psicología donde tocarán muchos temas, a cual más incómodos XD
hanasho: gracias! (maldito ZoNa XD) En realidad, no fue echada del reformatorio sino del instituto, pero más o menos igual XD Espero otro review!
TheDarcknessMickeangel: sip, un reformatorio (creo que a nadie se le había ocurrido antes xD) Aquí está el capi, espero que te guste!
stef-chan: gracias, aquí está la conti y espero que te guste!
Zorro Junior: holii :3 Bueno a ver, te explico, no es más como un puto, era como el chico malo (es rudo, tiene espadas, es guapo, etc.) y cuando Nami le hirió, pues buscó consuelo en otras mujeres (sabes a lo que me refiero, ¿no? XD), pero es un trocito de pan (? Lo de la camisa... es un misterio que quizá algún día sea resuelto (? Y Gray es un exhibicionista pero se le quiere (un poco como Zoro XD) Bye! PD: me encantó Cuando te encuentre y creo que has mejorado mucho como escritora :D
Fdo: Otakufrikygirl/inu-chan
