CAPÍTULO VII: JUGARRETAS

- Bueno... - comenzó Zoro – Yo tenía catorce años cuando Arlong llegó a Villa Cocoyashi. Estudiaba en el mismo instituto que Nami, y ése era mi segundo año allí. Mi hermana mayor, Kuina, iba a la misma clase que la hermana de Nami, Nojiko. Arlong les daba clase de matemáticas. No llegó a ser mi profesor, así que no lo conocía muy bien... En fin, el caso es que el muy hijo de perra abusaba sexualmente de las niñas a las que daba clase. Por alguna razón, éstas nunca llegaron a decirle algo a algún adulto, hasta que mi hermana se hartó y se lo dijo al director... Pero ya era demasiado tarde. Arlong había sobornado a Nojiko. A cambio de algunos favorcillos, él las mantendría a ella y a su hermana hasta el día de su muerte. Un día desaparecieron, y no las volvimos a ver. Nami nunca me dijo si seguía en contacto con ellos...

Jinbei suspiró. Se sentó en su mesa y dijo:

- Quedaos en vuestros sitios. Abrid los libros por la página dieciséis. Nami, ven a la hora del almuerzo conmigo y hablaremos claro tú y yo, ¿está bien?

La muchacha asintió. Se secó las lágrimas.

La clase pasaba con lentitud. Sin embargo, por una vez los alumnos estaban callados, aunque distantes.

- Alumnos del Reformatorio Shinsekai, prepárense para su próxima clase en diez minutos.

- ¿Qué tenéis ahora? - preguntó Jinbei.

- Tutoría, con Sakazuki – respondió alguien al fondo de la clase.

- ¿Akainu...? Entonces, no mencionéis el asunto de Nami. Ni se os ocurra. Pasarán cosas peores, creedme. Ese tipo tiene muy malas ideas.

Recogió sus materiales y salió de clase. Los estudiantes se levantaron para aprovechar los pocos minutos que tenían libres antes de que el otro profesor llegase.

Aunque los teléfonos móviles estaban prohibidos en la clase, Usopp sacó el suyo y marcó un número. Se fue a un rincón de la sala. Aunque se sentía mal por su amiga, él también tenía problemas.

- ¿Hola?

El joven sonrió cuando aquella voz que tanto conocía sonó en su oído.

- Hola – dijo solamente.

- ¿Usopp? Es hora de clases... ¿pasa algo?

- Perdón si te molesto, pero tengo algo importante que decirte. Es que... No podré estar ahí para Halloween. Hemos hecho... Bueno, hemos hecho cosas y no creo que me den un permiso.

- ¿No podrás? Bueno, no importa... – comenzó a reír - Que sepas que Ninjin, Tamanegi y Piiman te esperan. No creo que les importe que no estés un solo Halloween sin ellos. Llámame cuando puedas, ¿vale?

El moreno dijo que sí y colgó. Se fue junto a Nami y la intentó animar, pero en realidad estaba pensando en otras cosas.

El tutor entró irrumpiendo en la sala y colocó su material en la mesa dando un golpe que hizo que todos volvieran la cabeza en un acto reflejo.

- ¡¿Quiénes eran los que estaban castigados ayer?!

Volvieron a sus asientos y levantaron la mano sin remordimientos. No, no eran de esos que tiraban la piedra y escondían la mano. Bueno, Usopp quizá lo era, pero eso ya es otra historia.

- Bien – sonrió -. Vosotros os vais a quedar aquí conmigo, los demás os podéis ir al gimnasio, a la cafetería... A vuestras habitaciones... – recalcó esto último. Sabía que sus discípulos eran unos salidos.

Salieron corriendo, dejando a los Piratas del Sombrero de Paja solos junto a... ese hombre.

Ellos, callados, esperaban a que él tomase la palabra. Sabían que debían ganar la batalla, pero aún no sabían cómo.

Al fin, él empezó a hablar:

- Estáis castigados sin salir durante todo el mes.

No dijeron nada. Si alguien debía replicar, ese era...

- ¿En todo el mes? ¡Entonces nos perderemos la feria! ¡Jopéee!

Sí, ése era Luffy.

- Debiste pensar eso antes de emborracharte.

- ¿Y a qué viene ese castigo? - soltó Robin.

- ¿Qué?

- Que cómo le beneficia eso a usted – continuó - ¿Qué satisfacción le da saber que no vamos a ir a la feria? ¿Le beneficia de alguna manera?

- No tiene por qué beneficiarme. Simplemente, me gusta que os perdáis aún más diversión.

- ¿Y por qué lo pone? ¿Hemos hecho algo aparte de beber por obligación y gritar que se subiese el vídeo grabado por unos móviles que ustedes dejaron usar a una red social?

Ahí le había pillado.

- Bien. Castigados dos meses.

- ¿Por qué? - volvió a preguntar Robin.

- Por replicar a un profesor.

- ¿Sabe usted que puedo denunciarle perfectamente por proporcionar alcohol a jóvenes?

Akainu sonrió con suficiencia. Se acercó a ella y la tomó por la barbilla, quedando a pocos centímetros de ella. La joven lo miró a los ojos, impasible.

- Sabes que, aunque lo hagas, no conseguirás nada, pequeña. Tenemos... contactos en el Gobierno.

- No vamos a perder, Sakazuki – apretó Luffy los puños.

- Créeme, lo haréis – rió Akainu -. Quedaos aquí todo lo que queda de clase... u os impondré otro castigo aún peor que el anterior.

Se fue. Los mugiwaras se quedaron sentados y no se movieron hasta que Brook se atrevió a pronunciar palabra:

- He muerto de decepción... ¡Ah, pero si estoy muerto!

Carcajada general. No había que perder el ánimo.

- Eh, chicos, hay que hacer una SUUPER jugarreta a esta gente. Y creo que tengo una idea... Mañana es Halloween, ¿no?

.

Akainu se despertó indignado.

- ¡¿Quién ha hecho esto?!

Y es que a su lado, se había encontrado a un esqueleto durmiendo plácidamente.


I'm back, bitchez (?

Por Oda, llevo como dos meses sin actualizar... Malditos bloqueos de escritor, y maldito poco tiempo libre..

En fin, aunque este capi haya sido cortito, tengo muuchas ideas e intentaré actualizar regularmente ;)


nochetoshiro: yepp, la verdad se me ocurrió la idea al leer uno de tus reviews (puta Hammock). Aun así, se siente feliz. A veces me da miedo :ccc Y Nami ya probará su saliva, ya verás 7u7 ¡Espero que te vaya bien en el insti! A mí, por lo pronto, me va bastante bien xD Bye!

hanasho: XDD la verdad, tiene que estar gracioso, con los mugiwara vomitando por ahí (? Y Nami es una borracha (? Espero que te guste el capi y perdón por la demora!

Loen: ¡Muchas gracias! Y tranquila, se avecina bastante ZoRo xD Espero que sigas leyendo, bye!


Fdo: otakufrikygirl/Inu-chan