CAPÍTULO IX: LÍO
Zoro se quedó estupefacto. ¿Estaba Law besando a SU Robin? ...Un momento, un momento, ¿desde cuándo era SU Robin? No estaban saliendo, y él no le había dicho nada, ni...
A la mierda.
No se lo pensó más. Alzó el puño y le partió la boca al moreno. Tomó a la chica de la barbilla y la besó. Hecho esto, se fue; pero Trafalgar no se iba a quedar de brazos cruzados... Lo cogió de la capucha de la sudadera y le asestó un puñetazo en la cara. Sangrando por la nariz, el de pelo verde le dio un rodillazo en el estómago y le clavó el codo en el pecho. Dio media vuelta y salió de allí.
Justo en ese momento se dio cuenta de que había comenzado a llover a mares. Consideró entrar al gimnasio, pero notó la sangre que corría por su cara y puños, y pensó que no era buena idea. No podía quedarse ahí: en cualquier momento, Law y Robin aparecerían por cualquier lado, y la situación sería bastante incómoda.
- ¿Zoro?
El espadachín se giró, encontrándose con Nami, que estaba a punto de entrar al baño.
- ¿Qué te ha pasado? Mírate, Zoro, por Oda... ¿Con quién te has peleado?
- Creo que la he liado. Un poco.
- ¿Qué has hecho? Bueno, espera, espera, no me lo cuentes, nos estamos mojando; vamos al servicio de chicas.
- No. Mi honor no me lo permite.
- Está bien, pues vamos al de hombres.
- No, ahí sí que no.
- ¡Ay, Zoro! - se pasó una mano por la cabeza – Fujitora nos va a matar.
Lo tomó de la muñeca y se lo llevó a un rincón techado cercano al gimnasio. Se sentaron ahí, y el de pelo verde comenzó a explicarle la historia.
- En fin... - dijo la chica cuando el otro hubo terminado - No sabes qué decirle a Robin ni a Law. Ni tampoco a Fujitora. No tienes ni idea de cómo aceptar las consecuencias.
- Ahí le has dado.
La joven cogió aire:
- ¡A ver! ¿Y tú para qué besas a Robin? ¿No ves que se está dando el lote con Law? ¡Ahora no querrá hablarte! ¡Idiota! ¡A las mujeres se les conquista con palabras bonitas! ¡No le partes la cara al chaval con el que se está morreando así porque sí!
- Así que piensas que no tengo oportunidad con ella...
- No, no es eso... Sólo digo que quizá esté enfadada... No sé...
Estuvieron unos segundos en silencio.
- Pues yo a ti no te conquisté con palabras bonitas.
- Por favor, Zoro, no volvamos a ese tema. Pasó lo que pasó. Punto.
El joven se rascó la nuca. Se puso la capucha de la sudadera y comenzó a juguetear con sus pendientes, haciendo que éstos tintinearan.
- Creo que me gusta Luffy - murmuró la muchacha.
- Eso es obvio.
- Eres idiota.
Rió. Nami le imitó.
- No, en serio – dijo el espadachín -, creo que a Luffy también le gustas tú.
- ¿Y qué hago?
- Yo qué sé, pídele salir, haz lo que hiciste conmigo.
- No puedo... Hancock ya se me ha adelantado.
- ¿Qué? ¡Pero es una vieja! ¡Tiene como... treinta años!
- Claro, una abuela de treinta años – sonrió -. Tu intelecto va a mejor, Zoro.
- ¿Y cuándo ha sido eso? - cambió de tema. No le hacía mucha ilusión escuchar a su amiga insultándole, como siempre.
- Vino a decirle no se qué a Fujitora, y luego le ofreció a Luffy un rollo de carne si aceptaba casarse con ella. Después, se marchó diciendo que era hermosa y alabándose a sí misma.
- Tsk, no tomes en cuenta eso... - bostezó - ¿Alabándose a sí misma? Me recuerda a... Un momento, un momento. Tengo una idea.
- ¿Idea?
La voz hueca resonó en el oído de Nami informando de que tenían que acudir a clase de conducta en diez minutos, mientras Zoro le explicaba su plan. Se habían puesto justo en el sitio de un megáfono.
- ¡Ay, me he quedado sorda! ¿Qué has dicho?
- ¡Que si crees que Cavendish y Hancock hacen buena pareja!
- Pff... ¿En ser-? Oye, pues no es mala idea. Sus personalidades son exactamente iguales...
- Por eso lo digo... Pero eso no importa, porque ahora lo esencial es... ¿Cómo salgo yo del lío que me he montado?
- Fúgate – bromeó la joven, mientras se iba corriendo y esquivando la lluvia, que ahora empezaba a amainar.
El problema es que el muchacho no distinguía el sarcasmo de la realidad.
.
- Roronoa Zoro y Trafalgar Law, acudan al despacho del director – dijo la voz hueca.
Seguían sin saber dónde se había metido el de pelo verde. Y le esperaba otro castigo, eso lo sabían bien.
- Ese idiota... ¿En serio se ha fugado? - se preguntó Nami
- ¡Le van a castigar! Anda que vamos bien encaminados... - se dijo Usopp.
- Para mí que reformarnos, no nos han reformado mucho por ahora... - rió Sanji.
Estaban buscando en todos los lugares donde pensaban que se podía haber perdido. Por suerte, les habían dejado tiempo libre, así que podían andar por allí sin problemas.
Miraron en el patio de recreo, en el comedor, en las clases, por los pasillos...
Robin se encontraba indagando tras la puerta de la habitación de los chicos cuando notó que una mano la atraía hacia sí y la metía dentro del armario.
- Lo siento – se escuchó una voz ronca.
La joven sonrió.
- ¿Por qué te escondes?
- Me daba vergüenza verte.
Así de sonrojado era demasiado mono...
- Deberías irte. Law y Sengoku te esperan.
- Robin... - se rascó la cabeza - Bueno, nada déjalo.
Zoro resopló y abrió la puerta del ropero. Dejó que ella saliera antes, pero ésta le dio un beso en la mejilla y murmuró:
- No besas mal... Espadachín.
¿Qué pasará con Law y Robin? ¿Se casarán Hammock y Luffy? ¿Castigarán a Zoro? ¿Por qué hago tantas preguntas si sé la respuesta? Okno xD
mandaranja: eso se verá conforme pase el fic... 7u7 okno, es ZoRo xD Pero en el amor, no todo es un camino de rosas...
Luffy OP: seguro que estaba en plan WTF!? XD Y sí, pobre Zoro, no sabe orientarse ni en un armario (? Espero que te haya gustado el capi, bye!
hanasho: es que Bartolomeo es tan... adhfiefgig xD si yo estuviera en el mundo de OP, sería como él :D Espero que te guste el capi, y que el trabajo te deje vivir! Bye!
KirmiaPL: es que no piensan xD hay que ver... ¡esqueletos de mentira, dicen! Y el salseo dominará el mundo :') Ust :')
Kokutouyoru: yohohohoho, es que son unos loquishos... ¡Yohohohoho! (? Y tienes razón, el destino quería que Zoro los viera y le pegara una paliza al puto de Law (? Bye y espero que te vaya gustando el fic! :D
Fdo: otakufrikygirl/inu-chan
