CAPÍTULO XI: LUNES, MARTES, MIERCOLES Y JUEVES
Genial.
Para empezar, Zoro y Law debían estar juntos. Siete días. ¡Incluso debían ir juntos al baño! Ni siquiera podían entrar en el Reformatorio, únicamente se lo permitían cuando hubiera clase.
Además, tenían toda la semana repleta de exámenes. Exámenes para los que debían estudiar un montón si no querían otro castigo... ¡Pero eso no es todo!
También estaban los entrenamientos para las competiciones entre reformatorios, que, por alguna razón que desconocían, les entusiasmaban demasiado.
Y, para rematar, ahí se encontraba el Concurso de Música de Navidad, que contaba seis puntos de la nota final de la asignatura. Consistía en componer una canción y cantarla con acompañamiento instrumental. Individualmente. Frente al resto del Reformatorio. ¡Gran plan!
Eh, eh, un momento, aún no he llegado a la parte más importante...
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Lunes
Luffy le acababa de pedir a Nami que se casara con ella. Bueno, quizá no se lo había pedido del todo, pero había dado una indirecta muy directa. O quizá no, ya sabemos cómo es Luffy.
El del sombrero cambió casualmente de tema, dejando a la pobre chica patidifusa, y a Robin riendo levemente mientras leía un libro.
El moreno se fue, derecho a los entrenamientos. La otra joven, por su parte, dijo que tenía que ir al baño y dejó a Nami sola, quien cogió rápidamente y con torpeza el móvil y comenzó a grabar una nota de audio:
- Zoro... ¡No te lo vas a creer! Luffy me ha pedido que me case con él.
Zoro El Que Me Debe 40 Berries grabando audio...
- Ya, claro. Y yo voy y me lo creo – se oyó la voz de Law, preguntando con quién hablaba -. ¡Saluda, Law! - se escuchó la voz ronca del muchacho murmurando un Hey, y el de pelo verde retomó la palabra – No, en serio, ¿cómo que te ha pedido que te cases con él?
Nami Bruja escribiendo...
Nami Bruja: Dile a Law que no diga nada, ¿vale?
La joven se sorprendió al ver que le había llegado un mensaje de Trafalgar.
Law Traficante: No diré nada, confía en mí
Nami Bruja: Un momento, voy fuera. ¡Quedaos ahí!
- Pues claro, ¿a dónde vamos a ir? - sonrió Zoro, recostándose en la pared.
Esperaron a que llegara la chica (que estaba escribiendo una nota a Robin para que supiera que se había ido), hablando casualmente.
- ¿Por qué la tienes Nami Bruja como contacto? - rió Law.
- Porque es una bruja usurpadora. Nombra a sus contactos de móvil según el dinero que les deben.
- ¿En serio? ¿Cómo me tendrá a mi...? Yo no le debo nada.
- Seguro que algo como Law El Que No Me Debe Nada Pero Me Deberá o algo por el estilo.
El moreno sonrió. El de pelo verde podía ser divertido si se lo proponía.
Al fin, Nami se plantó ante ellos, su pelo naranja ondeando al viento y sus ojos miel fijos en Zoro. Llevaba una sudadera y unos jeans no muy ajustados y, aun así, se notaba que tenía buena figura. No se podía negar que era hermosa.
- Vale, creo que esto ha sido mala idea – se dijo la joven.
- Eh, Nami, ¿cómo me tienes guardado en contactos? - rió Law.
- Law Traficante – respondió.
- Ah, vale. No está mal – carcajeó levemente.
Puso una cara extrañada y el espadachín, que hasta ahora había estado en silencio, comenzó a hablar:
- Va, dinos qué te pasa...
Se lo explicó. Ellos asintieron, con cara de entendidos en el tema.
- Luffy es así. Supongo que te lo diría en plan broma – comentó Zoro.
Ella resopló. Justo entonces, sonó el timbre de clase. Se dirigió a ella, acompañado de sus dos amigos.
- Y entonces... - comenzó la joven - ¿Os habéis perdonado?
Se miraron.
- ¿Sabes lo que pasó? - cuestionó el de pelo verde.
- Lo sabe todo el Reformatorio.
Murmuró una maldición. Law, por su parte, observaba cómo los demás les miraban y decían cosas por lo bajo, extendiendo rumores.
Había examen de Ciencias Naturales, con Doflamingo. Ese hijo de perra rebuscaba las preguntas de forma que todos sacaran la menor nota posible. Además, eran unas veinte y todas las respuestas ocupaban, como mínimo, una página.
Al futuro cirujano le salió un examen bastante bueno, ya que el tema trataba sobre el cuerpo humano y él entendía bastante del tema. El espadachín, por su parte, hizo un examen bastante penoso, teniendo en cuenta que era zurdo y su mano izquierda estaba atada a una esposa. Bueno, la verdad es que todos los exámenes que hizo esa semana le fueron como la mierda. Además, no es que fuera un chico muy estudioso.
Así fue el día, de exámenes hasta la coronilla.
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Martes
Vale, no fue buena idea eso de exámenes hasta la coronilla por parte del profesorado. Había que recordar que estaban en un reformatorio. Al menos, nadie se chivó y no hubo testigos, así que no pudo haber culpables.
Kid se había cargado una ventana de un puñetazo.
Su grupo de amigos había destruido casi todo el despacho de Akainu mientras él no estaba.
A Nami le hicieron perder un berrie y llenó de hostias a todo bicho viviente.
Sanji se vengó también de los demás por parte de Nami.
Con todo el revuelo, a Luffy le rompieron el sombrero y reventó en el suelo al chaval que lo había hecho.
A Franky se le acabaron la Cola y los tangas.
Robin se cuestionó qué hubiera pasado si hubiesen estado todos muertos.
Chopper buscó a un médico. Luego recordó que aún no era uno y le entró un ataque de nervios.
Brook encontró el tanga de Franky y pensó que era el de una mujer. Vio su sueño cumplido por unos segundos, hasta que se dio cuenta de que eso no tenía un olor muy femenino.
Zoro y Law se portaron muy bien por miedo a que los esposaran de nuevo.
Y, por último, Usopp había desaparecido toda la tarde. Sólo dijo que no molestaran, ni le llamaran, ni nada por el estilo. Simplemente, se fue. No del reformatorio, obviamente; sino de su vista.
El narigudo estaba en la puerta del centro. Sí, en la puerta. Se encontraba sentado a uno de sus lados con los auriculares puestos, escuchando música y ajeno a todo el bullicio que se formaba en el lugar; en parte algo acobardado y en parte porque estaba esperando a alguien.
Escuchó su nombre un par de veces y giró la cabeza. Ahí estaba.
- Kaya – dijo, quitándose un casco del oído.
- Hola.
El joven sonrió al ver a los tres chiquillos que iban agarrados a ella. Gritaron algo de los piratas de Usopp, pero él no hizo caso.
- ¿Qué tal te va? - preguntó la chica.
- No me va mal. Brook y Franky están conmigo, y he hecho más amigos. Es divertido. ¿Y tú?
- Bien, pero los chicos te echan de menos – sonrió ella -. ¿Crees que podrás venir para navidad?
- No sé, por eso os he dicho que vengáis. Hay mucha revuelta en el reformatorio y, aunque mi comportamiento sea bueno... Esta mañana he pedido un permiso, pero no sé si Sengoku me lo concederá.
- ¡Vendremos a verte, Capitán! - dijo uno de los pequeños – Mamá también te extraña – señaló a Kaya.
Sí, la había llamado mamá. La joven era cuatro años mayor que Usopp, y había tenido a sus trillizos a los dieciséis años; justo la edad que tenía él ahora, aunque en poco tiempo cumpliría los diecisiete. Tuvo un novio, Kuro, que al enterarse de que estaba embarazada la dejó, casi un lustro atrás.
- Eh, pequeños – se agachó el tirador -. Estaré ahí para navidad, y lo pasaremos muy bien, ¿vale? Sólo esperad un poco más.
Escuchó cómo una voz le llamaba, y dedujo que sería un profesor, preguntándose qué hacía ahí. Besó a Kaya entre los fríos barrotes y se despidió de ella con pesadez.
- ¿Qué haces aquí? - era Jinbei.
- Eh... - pensó una mentira rápidamente - Es que hay mucho caos y necesitaba alejarme un poco para escuchar música.
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Miércoles
Zoro y Law tenían un grave problema.
Podían aguantar tener que dormir juntos, comer juntos, estar en clase juntos e incluso hacer pis juntos. Pero había algo que llevaban aguantándose mucho tiempo. Y, con lo que acababa de decir Luffy explotaron y salieron corriendo al baño.
- Voy a cagar – había anunciado.
El chico no era muy discreto, que digamos.
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Jueves
Ya olvidado el percance del día anterior, todos se prepararon para ir a los entrenamientos. Aunque eran muy duros, les hacían reformarse y hacer que dejaran de hacer el burro durante unas pocas horas. Querían ganar a los demás reformatorios costara lo que costase. Además, quitaban las esposas a los dos chicos para entrenar.
Al terminar, se dieron una ducha. Law y Zoro se daban las espaldas para no tener que ver sus cuerpos desnudos. Otro de los momentos incómodos que tuvieron que pasar.
Después de lavarse, quedaron para los ensayos. Había que cantar individualmente, pero tenían a dos músicos en su grupo de amigos (Franky y Brook) y aprovechaban la situación.
A Zoro le enseñaron a tocar un poco la guitarra, aunque no mucho, ya que sólo tuvo siete días y, además, no olvidemos a Law (quien tocaba un poco la batería, al igual que Sanji). Usopp tenía estudios básicos de bajo, pero lo dejó porque le parecía un poco aburrido. Luffy era un negado para la música y le dieron un triángulo. Chopper tampoco era muy bueno, pero como era mono le prestaron unos lindos cascabeles. Nami tenía una pandereta, porque no tenía ganas de buscarse otra cosa. Robin siguió su ejemplo.
Las canciones eran penosas. La única medianamente buena era la de Brook, Bink's sake; y ni siquiera la había compuesto él: intentaría colarla sin que se dieran cuenta, ya que no era muy conocida. Aún no habían escuchado la del más pequeño, ya que dijo que le daba vergüenza y que sólo se la enseñaría a Zoro y a Robin, porque eran como unos padres para ellos. Y, por lo que oyeron, supieron que tenía posibilidades.
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Ahora sólo faltaba el esperado viernes...
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¡Me he creado cuenta en Wattpad! Me hariais muy feliz si leyeseis mi novela La Caza del Resplandor. Os dejo la sinopsis: Zoe vive una vida normal. Bueno, mejor dicho, vivía. De pronto, así como así, se ve envuelta en ese evento llamado "La Caza del Resplandor". Conoce gente nueva y no tan nueva, y antes de darse cuenta forma parte de ese extraño embrollo. ¿Conseguirá pasar todos los retos junto a su compañero, Noah? ¿Conllevará a su vez los monótonos días que tenía antes? Aventúrate en esta historia de ficción, acción, humor y un toque de romance que te hará perder el miedo a la oscuridad.
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Fdo: Otakufrikygirl/inu-chan
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FanFiction me trollea. Me corta partes de capitulo y tal, y no se por que. Espero que todo este mejor la próxima vez.
