CAPÍTULO XIII: NO COMPORTAMIENTOS EXTRAÑOS
- Vale, espera, espera, repítelo. No puedo creer que cantaras eso delante de todo el mundo.
- ¿Otra vez? - resopló Luffy - ¡Lo llevo haciendo todas las vacaciones!
- Sí, por favor, una última vez – rio Ace.
- Vaaaaaaale – se resignó. Aclaró su garganta y empezó a cantar:- ¡La navidad es tan bonita – golpe de triángulo – como un niño que grita!
La carcajada del mayor se podría haber escuchado kilómetros a la redonda si no fuera por la fuerte insonorización del coche donde iban los dos.
El vehículo se detuvo repentinamente y Luffy suspiró. Ace le acarició sus negros cabellos y le recolocó el sombrero mientras decía:
- Shanks te manda saludos.
- ¡¿Has hablado con Shanks?!
- Estaba en la cárcel. Dice que no quiere verte hasta que no hayas cumplido eso que le prometiste. No sé muy bien a qué se refiere.
- ¿Otra vez con ese delincuente de cuarta? - se introdujo Garp, el chófer, en la conversación.
- ¡No es un delincuente, y mucho menos de cuarta! - se defendió el menor.
El viejo le dio un puñetazo de amor (si se le podía llamar así) y le indicó que se bajara del coche.
- Eh, míralo por el lado bueno – señaló Ace -, gracias al Reformatorio no has tenido que vivir prácticamente solo.
Habían metido al joven en la cárcel dos años atrás por quemar la casa de un profesor que suspendió y hizo pasar canutas a su hermano, ya que acababa de cumplir la mayoría de edad. Monkey D. Dragon se tuvo que hacer cargo de su hijo por una vez, ya que Ace no estaría más y Garp vivía demasiado lejos; pero al tener tanto trabajo en el Gobierno, casi siempre lo dejaba solo.
- ¡Adiós!
Cerró la puerta sin contestar a su hermano y se colgó su petate al hombro. Saludó a un par de personas con el brazo y no se sobresaltó cuando un marine lo cogió del antebrazo hasta que llegó a la entrada. Sengoku estaba esperando.
- Tus papeles están en regla, Garp los ha enviado esta mañana – explicó, empujándolo suavemente al pasillo -. Ve a instalarte.
Él obedeció. Subió las escaleras, saludando a la gente, hasta llegar a su habitación. Estaba justo como la dejó. Sanji estaba tumbado en su cama, con el móvil.
- ¿Qué tal? - sonrió el rubio.
- ¡Sanji! ¿Qué tal? ¿Qué te han regalado? ¿Cómo lo has pasado? ¡Yo genial!
- Eh, eh, tranquilo – se sentó en la cama -. Pues... Me han dado una espátula nueva y un par de camisas y... No ha estado mal. Hemos tenido éxito en el restaurante y...
- ¡Hala! ¡A mi me han traído un juego nuevo para la Xbox y una camiseta y un mando y un paquete de chicles y...
- Hola – se escuchó una voz por la puerta -. ¡Mirad a quién he encontrado!
Usopp reía, y Zoro se cruzaba de brazos enfadado.
- Había ido a darle una cosa a Nami que metí por accidente en mi maleta y me lo encontré sosteniendo un mapa al revés en la planta de las chicas – rio -. Por cierto, Luffy, dice que tiene que contarte algo.
- ¡No estaba al revés! Es que han cambiado la distribución del Reformatorio – se quejó el espadachín.
- Eh, marimo, ¿sabes que este año hay carreras de orientación? - se burló el cocinero.
- ¿Sabes que me he liado con más chicas que tú y eres meses mayor que yo?
- ¿Sabes que tengo novia?
Lo miraron con los ojos como platos.
- ¿Recordáis a Violet? Pues vino a mi restaurante. Resulta que vive en mi ciudad. En fin, al día siguiente la vi bailando sevillana y me lanzó una rosa y nos enrollamos.
- Puto asco – resumió Zoro.
- C'est la vie – suspiró Sanji con ironía.
Se sobresaltaron al escuchar un fuerte golpe en la habitación de al lado.
- ¡No ha pasado nada! - gritó Franky desde allí - ¡Fallo técnico!
Corrieron hasta el cuarto contiguo, donde el de pelo azul estaba agachándose para recolocar un armario. Al parecer, se había enfadado por un comentario de Cavendish sobre su cabello y lo había tirado por accidente o algo por el estilo.
Lo ayudaron y se quedaron allí, por desgracia para el rubio espadachín. Por suerte, el mueble no había sufrido muchos desperfectos y sólo habían desgarrado una de las pulcras camisas del más prepotente y manchado uno de sus perfectos pantalones.
- ¡Os odio! - se quejó.
- El sentimiento es mutuo - rieron al unísono.
- ... Pero Cabetsu en el fondo es buena persona - añadió Luffy.
Cavendish se dio un golpe en la frente. Le hubiera pegado un puñetazo si no fuera porque no quería arruinar su reputación. Además, si se juntaban, aquellos chicos le podían superar en fuerza con creces.
- Bueno, me voy al gimnasio – anunció Zoro -. Nos vemos luego en el salón de actos para la presentación de trimestre y eso.
Se despidió mientras los demás lo miraban extrañados. Sabían que el chico tenía una obsesión con el entrenamiento, pero tenían la sensación de que se estaba desarrollando cada vez más. De hecho, su ya notable musculatura incluso había evolucionado.
El de pelo verde caminó en busca del pabellón, pero se perdió de nuevo. Maldijo la nueva distribución y buscó a alguien para que le indicara la dirección. Encontró tras un muro a aquel extraño chico de pelo verde, ese tal Bartolomeo, y él contuvo las lágrimas y le condujo por un pasillo recto hasta el patio, para luego irse corriendo. Zoro contempló con horror que Robin estaba bebiendo agua en la fuente tras dirigirle una mirada extraña a su fanboy.
¿Qué pensabas, idiota?, se dijo refiriéndose a la chica, Está en tu Reformatorio, en tu clase e incluso en tu grupo de amigos, la tendrías que ver tarde o temprano.
- ¿Zoro?
- Hey – saludó, recordando que con no hacer nada extraño no le pasaría nada.
- Vaya, te veo más... Cambiado. ¡No ha pasado ni un mes!
Se rascó la nuca. Había estado entrenando sin descanso, no permitiría que nada le asustara de nuevo; y menos ese viejo de mierda. Cuando supiera que era lo bastante fuerte, buscaría una forma de enfrentarse a él y lo vencería, ¡claro que lo vencería!
Pero, mientras tanto, no debía tener un comportamiento extraño...
- Sí, bueno, adiós.
Ella frunció el ceño, extrañada. Se acercó a él y lo miró socarronamente, mientras el chico dirigía la vista a otra parte.
No, ningún comportamiento extraño.
- Te di un beso – dijo ella.
- ...A eso no se le puede llamar beso.
Robin lo atrajo hacia sí y continuó:
- ¿Crees que puedes darme uno mejor?
Zoro se revolvió y fue en dirección al gimnasio, sin mirar atrás.
- Creo que no – murmuró lo suficientemente alto para que la muchacha lo escuchara.
El espadachín tenía la esperanza de que al menos la chica supiese algo, aunque fuera un poco. Que no hiciera todo más duro para él. Que relacionara todo de alguna manera y se hiciese una idea, que pudiera ayudarlo.
La morena se marchó sin dirigirle más la mirada. Zoro suspiró y tomó la dirección contraria, yendo al gimnasio. No sabía si debía alegrarse o arrepentirse.
Saludó a Fujitora y a Mihawk, que estaban conversando animadamente en uno de los bancos mientras limpiaban sus katanas.
- ¿Puedo quedarme un rato a entrenar? - preguntó.
- ¿A entrenar? ¿Aún más? En unas horas empezarán las clases – dijo el más alto.
- Sí. Quiero hacerme más fuerte.
- Déjalo – ordenó el otro tras una pausa -. Vamos a ver cómo te las gastas. ¿Qué rutina sigues?
- ¿Rutina? No, yo sólo cojo las pesas y luego hago un poco de kendo con mi padrastro o con Kuina.
- Oh, no, eso no puede ser así – comentó Mihawk mientras su compañero meneaba la cabeza -. A ver, primero tienes que calentar. Empieza por dar cien vueltas al campo, y luego le das a las pesas. ¿Con cuántos kilos puedes?
- Pues... Una tonelada con cada mano y media con los pies y la boca.
- Vale, no está mal. Tienes que equilibrar eso, ahora lo trabajaremos – habló el profesor, al tiempo que el otro seguía moviendo la cabeza, esta vez de arriba a abajo -. Después te enfrentas a mí, te ayudaré con los ejercicios; y luego haces estiramientos. Deberás hacer todo eso en menos de tres horas todos los días. Venga, empieza, sal de aquí, ¡y no digas que hace frío fuera! ¡Al patio, vamos!
Zoro asintió y se marchó, para sorpresa de Mihawk, quien estaba acostumbrado a que se amedrentaran con la dureza de su entrenamiento.
- ¿Por qué accedes a ayudarle? - sonrió Fujitora – Normalmente niegas o dices cosas imposibles, como aquella vez que le ordenaste dar quinientas vueltas al campo en cinco minutos a esa chiquilla.
- Me recuerda a mí a su edad – explicó su compañero, crujiendo los dedos -. Además, estoy convencido de que tiene una razón por la que luchar, y quiero que lo consiga. Y sé que quiere vencerme.
- ¿Lo conseguirá?
- Quizá con el paso del tiempo, quién sabe.
.
- ¿Qué querías decirme?
- Luffy... - comenzó Nami - ¿Sabes si tu abuelo sigue en contacto con Arlong? ¿Tienes su teléfono, su dirección o cualquier cosa?
- No sé, él no me cuenta esas cosas. ¿Por qué? ¡¿Te ha hecho algo?!
- Bueno... No, nada, déjalo. No pasa nada. Oye, ¿no tendrás algo de dinero por ahí?
- ¡Claro! Era para un helado, pero no pasa nada. ¡Aquí tienes! - se sacó mil berries del bolsillo. Al parecer, no sabía que un helado no valía más de tres.
- ¡Gracias! ...Aunque esto es mucho, Luffy.
- Da igual. No me importa en qué te lo gastes, no te voy a preguntar.
Se fue, dejando a la joven con la palabra en la boca, cuestionándose si sabría que necesitaba el dinero para pagárselo a ese asqueroso.
No puedo poner rayitas ;-; Maldito FanFiction-troll ;-; ¡No te conviertas en Oda!
Me desmotivé un poco cuando vi que tenía pocos reviews tras el capítulo anterior, que me había costado un montón escribir, pero... Nah, yo soy fuerte (?
Por cierto, ¡he actualizado mi perfil! Pasaos por allí si queréis saber algo más de mí y eso xD
Luffy ASL: ¡qué bien que te gustara el capi! Por desgracia, no todos podrán ser tan largos, no tengo mucho tiempo para escribir tanto, ¡pero espero que aun así os deje satisfechos!
Kokutouyoru: sí, era eso, un elemento de humor... No es que hubiera olvidado que Fuji es ciego ni nada... ¡Ah, no! ¡Es que sabe usar el haki de la observación muy bien! ¡Sí, es eso! Ah, y espero que hayas quedado satisfecho con la interpretación de Luffy. ¡Es una poesía compuesta por mí! (El año pasado teníamos que poner frases de navidad para un evento en la clase y... Bueno, no soy muy buena poeta, que digamos) ... ¿Por que Kyros tiene mi acento? (Sé que no me lees de la misma forma MUAHAHAH) Me alegro de que te gustara el capítulo!
lolita roronoa: ¡Hola! ¡Me encanta que te encante! Me recuerdas a una de mis mejores amigas xD Siempre se pone así con mi novela (sólo por eso ya me caes bien) Hmm qué pasará con Zoro y Robin? Hmm hmmmmmmm... ¡Espero que te haya gustado el capi!
Fdo: Otakufrikygirl/Inu-chan
