CAPÍTULO XV: EL DÍA EN CONCRETO
12.30pm del día en concreto.
Normalmente, en situaciones donde una chica corre, desesperada y triste, suele hacer lluvia y el lugar en cuestión suele estar desierto; pero Nami tenía esa mala suerte: Hacía sol, mucho sol. Y un cúmulo de gente realmente exagerado; había un desfile justo por la calle por la que ella tenía que ir pasando.
- Perdón. Perdón, ¿me deja pasar? ¡Oiga! ¡Perdone!
Tras conseguir abrirse paso por entre tal cantidad de personas, llegó a la calle vecina a su destino. Paró unos segundos, y luego continuó. Sólo tenía que atravesar toda esa avenida, y estaría ahí.
- ¡Nami! - oyó una voz que le resultaba familiar.
Giró la cabeza por instinto, sin pararse; y, al no estar mirando hacia delante, chocó con un árbol y cayó al suelo.
- ¿Pero estás tonta o qué te pasa? - era Zoro.
Se levantó con rapidez, se sacudió y miró a su amigo, quien empezaba a ir por la dirección contraria.
- Por ahí no es – rió ella.
- Mierda – retrocedió -. Si es que... ¿Para qué te pierdes?
- ¿Qué me voy a perder, idiota?
Le dio un puñetazo en la nuca y echó a correr de nuevo. Menos mal que tenía buena resistencia y no se cansaba pronto.
- ¿Y los demás? - preguntó ella.
- No sé, venían conmigo y se han perdido.
- Entonces probablemente ya estén allí.
- ¡¿Estás insinuando algo?!
El espadachín paró de hablar. Se dio cuenta de que estaba solo en un callejón.
- Genial. Se ha vuelto a ir por el sitio que no era. En fin, sigo por mi... Eh, espera, creo que...
- ¡Zoro! ¡¿Qué mierda haces?! - escuchó a Nami.
- Ah, vale. Es por allí.
Estaban a unos pocos metros de su objetivo. Ya podían ver el sombrero de Luffy.
Eran conscientes de que se estaban metiendo en un berenjenal bastante gordo. Un preso que se había escapado de la cárcel, el profesor de su mismo Reformatorio que había tenido la culpa de su ingreso en prisión, el hermano del presidiario, toda su pandilla, gente que no tenía nada que ver y un calor como para derretirse. ¿Que cómo habían llegado a esa situación? Fácil explicación. Bueno, quizá no tanto.
7.00am del día en concreto.
Zoro suspiró. Los de su clase lanzaban murmullos, mientras Apoo explicaba:
- Como Roronoa no participó en el Concurso, nos va a cantar su canción ahora. No es un villancico, pero no importa.
El espadachín se levantó de donde estaba sentado, conectó la guitarra y empezó a tocar. La canción comenzaba con un "Oooh" que debía cantar, pero a él le daba vergüenza y lo omitió; así que se fue directamente a la letra tras rasgar un rato el instrumento. Daba fuertes golpes al suelo con el pie cuando necesitaba partes de batería (o sea, la mayoría del tiempo). Terminó la primera estrofa, e hizo una exagerada respiración, como si fuera la última vez que pudiera coger aire, justo como hacía el cantante original.
Cantó un par de versos, y se atrevió con el estribillo. Cerró los ojos, le encantaba sentir cómo la música fluía por él.
Algunos alumnos lo seguían, tarareando. El chaval tenía talento, para qué mentir.
Pensó que no le avergonzaban los "Oooh" que venían después, así que los cantó sin pudor. ¿Por qué no? Si iba a hacer el ridículo, iba a hacerlo bien; se lo había prometido a sí mismo.
Terminó tocando el último acorde y abrió los ojos. Se encontró con más de uno de sus compañeros con la boca abierta, y la clase estuvo en silencio por unos momentos hasta que Luffy exclamó:
- ¡Qué pasada!
Zoro sonrió, y se enfadó consigo mismo por haberse alejado tan repentinamente de sus amigos. Quiso ir allí, chocarle los cinco y desear que todo volviera a como estaba antes.
Apoo comenzó a aplaudir, pero nadie le acompañó -eran unos maleducados-, así que se acercó al chico y le dio unas palmadas en la espalda y le indicó que se sentara a su sitio. Los asientos estaban colocados en una media luna rodeando la gran sala, como si el centro fuera una especie de escenario; y él se fue al lado de Luffy. No sabía muy bien por qué, la verdad. El moreno exclamaba y reía, pero los demás guardaban silencio.
- Hey, lo siento – se disculpó -. Pero os juro que todo tiene una razón.
- ¿Y no nos puedes decir esa maldita razón? - se enfadó Nami, harta.
- No. Y deberíais confiar en mí.
Ella se pasó una mano por el pelo. Usopp tomó la palabra:
- Bueno, Nami, tampoco es para ponerse así; que haces una montaña de todo.
- Hay una cosa que no entiendo – frunció Luffy el ceño -. ¿Por qué os enfadáis con Zoro? ¡Si no ha hecho nada!
- Si quieres algo, déjalo libre – citó Fanky -. Creo que era así.
- Jo... Pues yo no estoy enfadado con Zoro... - le dio Chopper un abrazo.
El espadachín suspiró. Odiaba las situaciones así de inmaduras. Bueno, él tampoco se consideraba muy maduro.
El profesor de música ordenó silencio, y luego sonrió. Tenía unos dientes extremadamente extraños, como si fueran teclas de piano. Se aclaró la garganta, y miró hacia arriba en una posición rara mientras decía:
- Roronoa, ven conmigo fuera, por favor.
Zoro rodó los ojos y resopló. No estaba siendo su mejor día, eso era seguro.
Salieron del salón de clases. Apoo tomó a Zoro de los hombros y lo miró a los ojos mientras decía con contenida excitación:
- Chico, me ha llamado mi primo. Es productor musical. Dice que te puede buscar cualquier hueco y llevarte directo a la fama. Imagínatelo, triunfarías entre las chicas con ese look de chico malo. Cuando digas que vienes de un Reformatorio, todas se desmayarán. Además de tu voz, das una gran imagen, con ese cuerpo tan toni-
- No.
- ¿Qué?
Zoro se rascó la nuca y se sinceró:
- Oye, mira... Ahí dentro hay dos chavales, Franky y Brook. Serán muy raritos y todo lo que tú quieras, pero les encanta la música, viven la música. Cantan y tocan de puta madre. Si quieres pedirle a alguien que se meta en ese mundo, pídeselo a ellos. Yo prefiero las katanas.
Se metió las manos en los bolsillos y miró para otro lado. Apoo dio unos pasos atrás y apretó los puños. Murmuró una especie de aceptación y le ordenó entrar de nuevo en el aula.
8.30am del día en concreto.
- Mugiwaras, reúnanse en el despacho del director en cinco minutos o serán severamente castigados.
Habían acostumbrado a llamar a la pandilla así, mugiwaras, porque se pasaban el día juntos y todos sabían ya quiénes eran.
- Genial – suspiró Sanji -. ¿Qué habremos hecho ahora?
Pidieron permiso al profesor, Aokiji, para levantarse; y caminaron lentamente y bostezando a su destino.
Llamaron a la puerta. Sengoku abrió y los examinó uno por uno. Todos iban con vaqueros y camiseta de manga corta; quizá eso que decían de que se pega incluso el estilo de vestir fuera cierto.
Les indicó que pasaran y cerró la puerta cuando lo hubieron hecho. Se colocó firmemente en su silla mientras los demás tomaban asiento, y tomó a su paloma entre sus manos.
- Lo sé todo.
- ¿Qué? - frunció Nami el ceño.
- Apoo me lo ha contado. Planeáis destruir el Reformatorio.
- ¿De qué hablas? - se cruzó Zoro de brazos, un poco harto de sus profesores.
- No lo creía posible, pero todo encaja. No se os oye mucho por aquí, probablemente intentando ocultaros. Zoro entrenando tanto no puede ser bueno. Y eso de que Law sea vuestro "aliado" – entrecomilló – no me da buena espina. En fin, Scratchmen-san me explicó que escuchó a Franky y a Brook hablando de eso, que tenía la grabación pero se la dejó en casa. Al principio no lo creía, no entendía el porqué del asunto... Pero entonces Sakazuki-san habló de que Portgas D. Ace había escapado de la cárcel.
- ¡¿Que qué?! - se levantó Luffy de su asiento.
- Vamos, chaval, ya lo sabes – sonrió Akainu, entrando descaradamente en el despacho -. Tu hermano planea luchar conmigo, y mientras vosotros haréis alguna jugarreta aquí. Lo hemos descubierto todo. Vais a ir a la cárcel de menores, os tenemos a punta de pistola.
- P-perdona, pero aquí ha habido un malentendido – intentó decir Chopper, con cierta timidez -. Nosotros no tenemos nada que ver con eso; al menos yo sólo quiero pasar este año con buena nota y volver a casa con el Doctor Hiruluk y la Doctora Kureha, no me conviene jugármela de esa manera.
- Nunca sabes cómo es la doble cara de una persona – Akainu miró al niño fijamente, como ordenándolo callar. Éste se escondió tras la pierna de Robin.
La morena tomó la palabra, silenciando a todos los demás con su tranquila y a la vez impasible voz:
- Está bien. Mándennos a la cárcel si quieren, pero háganlo cuando tengan pruebas de que estamos planeando algo. Mientras tanto, no digan sandeces y esperen.
8.45am del día en concreto.
Toda la pandilla estaba sentada en el patio de recreo. Sengoku les había dado permiso para saltarse la clase y reflexionar, aunque realmente no fueran a reflexionar sobre nada y sólo fuesen a criticar el método de educación tan imbécil que se había puesto en ese lugar. Ni él mismo sabía por qué tomaba esas decisiones.
- Apoo se ha inventado todo eso – afirmó Zoro -. Ese imbécil... No es para ponerse como un energúmeno ni inventar cosas así de toda la pandilla.
- Estoy bastante harto de este Reformatorio – declaró Sanji.
- ¡Deberíamos hacer una SUPER revolución!
- Oye, pues no estaría mal – sonrió Nami -. Le tiraría esa botella con la que nos emborrachó Akainu a la cabeza.
¿Estaban hablando de broma o en serio?
- Eh, pues yo llevo soñando con cargarme a Akainu desde que entré en este Reformatorio – casi exclamó Luffy, pausando su intento de hacer llamadas a su hermano -. Por mí, lo hago encantado.
9.00am del día en concreto.
Luffy estaba tratando de contactar con su hermano por todos los medios. Ya lo había llamado cientos de veces, había hablado con su abuelo e incluso con varios tipos de la cárcel, pero no había manera. Sólo sabía que se había escapado aparentemente sin razón (le quedaban pocas semanas para salir por méritos propios), así que no entendía el motivo de su huida.
Por otra parte, Robin llevaba varios minutos intentando mantener la calma ante una llamada que estaba recibiendo. Apretaba el teléfono con fuerza, y se mordía el interior de la mejilla cada dos por tres.
Los demás estaban preocupados. Incluso Zoro, que se encontraba durmiendo, se preocupaba; aunque fuera en sueños.
Colgaron al mismo tiempo. Conectaron las miradas, y se quedaron así unos segundos, hasta que ella se decidió a hablar:
- Mi padrastro sabe lo que ha pasado con tu hermano. Dice... Dice que tenemos que ir a la avenida principal de la ciudad si nos queremos reunir con él.
- ¡¿En serio?! - se alegró Luffy - ¡Pues vamos!
- No – negó la chica -. No, por favor, no podemos ir.
- ¿Qué?
- No puedo verle. No aún. No estoy preparada, me querrá llevar con él y no estoy lista – se sentó en el suelo. Era la primera vez que mostraba debilidad delante de sus compañeros -. Veréis... Yo en realidad entré aquí por voluntad propia, porque no podía seguir soportando a ese hombre. Lleva... Maltratándome... Desde que tengo diez años, poco después de que mi madre muriese.
No se había dado cuenta, pero se le había escapado una lagrimilla.
- Eh. No. No vayas a llorar, ni se te ocurra – Zoro la sujetaba, como para que no cayera en el vacío de sus propios pensamientos. Al parecer, el joven sólo se estaba haciendo el dormido -. Escúchame, ¿vale? ¿Quién es ese maldito? ¿Cómo se llama?
Sanji encendió un cigarrillo. Había querido ir y consolarla antes que nadie; pero ahora estaba saliendo con Violet, y se tenía que contener.
- Crocodile – soltó Robin.
- Lo sabía. Es que lo sabía. ¡Joder! Lo tenía que haber matado en ese maldito instante. Será asqueroso – el espadachín hablaba muy rápido, casi sin vocalizar, más para sí que para la joven -. ¿Y qué te ha hecho? ¿Qué te ha hecho ese desgraciado? ¿Te ha... usado...? - titubeó.
La muchacha miró hacia otro lado. Estaba siendo muy débil. No. No podía ser así.
- Robin. Robin, ¿qué haces? - esta vez, era Nami quien tomaba la palabra – Mírame. Luffy quiere ver a su hermano. Creemos que Ace quiere patear el trasero a Akainu, no sabemos por qué. Si tu padrastro quiere que vayas allí, será por algo, ¿no? Vamos a ver al Crocodile ese, vamos a ayudar a Ace a vencer a quien sea que quiera vencer, vamos a devolverles todas las putadas que nos han hecho. Este Reformatorio es una mierda, pero la gente de aquí es alucinante. Mira, mira a esa chiquilla que está cumpliendo un castigo por algo que no ha hecho. A eso se le llama egoísmo y ansia de poder. Y masoquismo. Y cosas de todo menos buenas.
Robin suspiró. Se estaba portando como una idiota. Se secó las lágrimas y se juró no volver a llorar más en lo que le quedaba de vida.
11.00am del día en concreto.
Tenían dos opciones que escoger:
1. No hacer nada, quedarse en el Reformatorio esperando a que todo acabase y ver cómo se desenvolvía el tema.
2. Ir a la plaza, buscar a Crocodile, partirlo a cachitos (se enteraron de las barbaridades que le había hecho a Robin y miles de retorcidas torturas pasaron por sus mentes), buscar a Ace, preguntarle por qué salía de la cárcel, apoyar su decisión fuera cual fuese, pedirle que les ayudara a formarla en el Reformatorio, crear un plan para hacer historia en ese infierno y... Asumir las consecuencias de lo que sea que pasara después.
Sí, yo también creo que no escogerían la primera ni de coña.
En fin, ¿sabéis lo que hicieron? Escaparon por el lugar más evidente: por la puerta. La escalaron. No les importó sangrar clavándose los alambres que salían de ella, no les importaron las cámaras, nada en absoluto les importó. Bueno, quizá eso de casi desangrarse por las manos les importó un poquito; pero vamos, que no era nada para su exagerada fuerza.
- ¡¿A quién se le ha ocurrido salir por aquí?! - se quejó Nami, diciendo lo que la mayoría se guardaba para sí misma - ¡¿No podíamos buscar otra salida o algo?!
- Es que entonces... No sería divertido – rió Luffy, quien había recuperado el ánimo.
12.00am del día en concreto.
La ciudad era muy grande. El hecho de que había cinco plazas mayores en ella entorpeció su búsqueda. También lo hizo el hecho de que la quinta plaza en la que buscaron fue la idónea. Ahí estaba Crocodile, tan tranquilo, bebiéndose una cerveza y mirando a aquellos peculiares nueve chicos que sudaban a la gota gorda y lo miraban como si fuera una aparición.
- ¡Hijo de puta! - gritó Luffy.
- Quiere decir hola – se adelantó Zoro -. Creo que tenemos una cuenta pendiente. Llevo un tiempecito entrenando y-
- ¡Hijo de puta! - volvió a gritar - ¡¿Dónde está mi hermano?!
- Hola a vosotros también – saludó Crocodile, intentando esconder su estupefacción -. Tú, peliverde... Me suenas de algo, ¿verdad?
- ¡Que me digas dónde está mi hermano!
- Y yo qué sé dónde está tu hermano. Sólo quería traer a mi Robin aquí.
En ese momento, Luffy escuchó su móvil sonar. Lo cogió con torpeza.
- ¡¿Ace?!... ¿Qué?... A ver, espera, espera. ¿Cómo que estás...? No, no te muevas... ¡A mí qué me cuentas! ¿Pero qué haces ahí?... Vale. Vale, vale, vamos para allá.
Colgó.
- Chicos, tenemos que dejar al tío este aquí – enunció -. Ace está en el Reformatorio, en nuestro cuarto. No me preguntéis por qué. Nos tenemos que ir.
- No, yo me tengo que cargar a ese asqueroso – reclamó Zoro -. Id vosotros donde queráis, pero yo lo mato ahora mismo. Dejádmelo a mi.
- No, Zoro – lo detuvo Robin -. Es mi guerra.
- Tengo una cuenta pendiente con él. Es nuestra guerra – sonrió.
Ella lo imitó.
Los demás asintieron. Se dieron la vuelta... Y se encontraron con todo su claustro de profesorado. Al parecer, ellos sí sabían cuál era la plaza a la que había que ir. Miraban a los jóvenes por encima del hombro, con todo tipo de armas cargadas, preparados para pelear.
Un silencio abrumador envolvió todo el lugar. Las personas que no tenían nada que ver con la lucha observaban, sorprendidos.
- ¡Corred! - gritó Usopp.
Y, por una vez, le hicieron caso. No podían librar esa batalla sin Ace, era el que les había inspirado... Sin siquiera haber hablado con ellos.
….
Luffy está escribiendo...
Luffy: Nos vemos en la plaza a las 12.30. Voy a por Ace al Reformatorio. Haced lo que queráis mientras tanto, pero que no os pillen. VOY A SER EL FUTURO REY DEL REFORMATORIO.
….
Se avecinaba una batalla extraña e improvisada a la que nadie podría faltar.
¡Hola! Soy Otakufrikygirl/inu-chan, me he cambiado de nick xD Lo siento muchísimo por tardar tanto en actualizar, no me doy cuenta de que el tiempo vuela... Pero bueno, a cambio traigo este capítulo largo y dentro de poco subiré el último cap de After this y un OneShot que tengo en mente. Tengo muchas historias pensadas, y ahora tengo mucho tiempo libre y espero poder subirlas todas n n
Espero que os haya gustado el cap! Me he divertido muchísimo escribiendo, tenía una sonrisa en los labios todo el tiempo; sobre todo en la parte en la que se encuentran con Crocodile xDD
Dragneel550: de verdad siento no poder actualizar más pronto, pero es que no tengo ni tiempo ni, últimamente, inspiración para escribir. Espero actualizar mucho más seguido de ahora en adelante. Lo siento muchísimo, y me alegro mucho mucho mucho de que te guste n n
NocheToshiro: gracias, me alegro de que comprendas que me cuesta mucho actualizar xDUu amo escribir, pero es que no tengo tiempo ni nada ;-; Ya escribí sobre el alter ego de Cavendish, no sé si se entendió, pero salía cuando él estaba luchando. Y bueno, también es un loco del sexo (? Te juro que dentro de nada hay LuNa, es que se me da mejor la acción que el romance xDDD Y gracias, tuve suerte y aprobé todo, espero que te fuera bien a ti también!
nico robin piscis 16: me alegro de que te guste! Siento no poder actualizar, pero... Ahh que guay, viciada a mi fic, esa es una palabra que me emociona (?
lolita roronoa: GRACIAS (? Lo de la cita lo llevaba pensando desde que vi Criadas y Señoras, un peliculón; y le echan esos ingredientes a la tarta de verdad xDD me pasé como media hora riéndome por esa tontería. Y... Bueno, Zoro... Yo ya me lo imagino con el nivel de culturismo de Goku (? Okno, tampoco tan exagerado xD Ah, y la canción es Radioactive de Imagine Dragons. Me vicié a esa canción cuando escribí el cap anterior y la escuché en acústico y me imaginé a Zoro y asdfghjlñ *-*
KirmiaPL: es que tienen que dar más o menos apariencia de dieciocho años, y Robin post-timeskip parece una treintañera hecha y derecha (? Los únicos que a mi opinión no dan esa imagen son Zoro y Sanji, pero es que necesitaba a un Zoro tuerto y... bueno, Sanji es Sanji xD Dios, me has matado con eso de los emoticonos, me he quedado en plan WTF
Erika Peterson: xDD la verdad es que sí, son todos unos verdaderos malotes (? oye, pues quédate un ratillo más a leer, que es gratis y hacen muchas locuras (? Vivan los peligros públicos!
