Bueno, como ya saben los personajes de Inuyasha no me pertenecen.


Capitulo 2:

Ascensión

El agua arrastró violentamente el cuerpo inerte de la joven. A veces este se hundía y otras flotaba en la superficie, y a medida que el cauce del río disminuía, la corriente empujaba a la chica hacia la orilla opuesta de la que había caído. Por fin, cuando el flujo de agua fue lo suficientemente lento esta llevó el cuerpo de Kagome lentamente hacia la orilla.

Con un simple recorrido de la mirada uno se podía dar cuenta de que, si seguía viva, no sería por mucho tiempo. Su cuerpo estaba lleno de cortes, algunos de ellos lo bastante profundos como para hacer que la chica muriera desangrada, además de que la gran colección de hematomas que tenia por todo el cuerpo daba a entender perfectamente que era más que probable que no fueran solo golpes superficiales.

A pesar de que su cuerpo llevaba poco tiempo ahí la sangre que manaba de sus heridas era mucha, ya se habían formado pequeños coágulos, y el dulce olor de la juvenil sangre no tardaría en atraer a varias bestias, más que dispuestas a devorar a la pobre mujer. Es más, en ese momento comenzaban a llegar las primeras, una de ellas salto, intentando acercarse al cuerpo antes que los demás, sin embargo salió despedida, otra intento lo mismo. Era obvio que había una barrera que impedía que se acercaran a la chica, una respuesta instintiva ante la amenaza. A pesar de ser demonios de clase inferior todos ellos sabían que la energía del cuerpo de la chica, con la que mantenía esa barrera, se acabaría pronto. Los golpes se sucedieron rápidamente, buscando acabar con aquella reserva de energía lo antes posible. Después de varios golpes propinados por esos youkais, la protección que inconscientemente había levantado Kagome comenzó a resquebrajarse. Unos cuantos golpes más y esta se fragmento y se disolvió en el aire.

Ahora no había nada que separara a la chica de la inminente muerte a manos de todos aquellos youkais, pronto ellos comenzarían a disputarse a aquella presa. Uno intento adelantarse a los demás y salto sobre Kagome, dispuesto a devorarla rápidamente, sin embargo no llego a tocarla siquiera. Alguien se había interpuesto entre ambos y había impedido el paso de la enorme bestia. Aquella silueta, vagamente iluminada por la luna era delgada, con un cuerpo pequeño y menudo, su cabello se notaba largo hasta la cintura y sus ojos brillaban con un fuego rojo en medio de la negrura de la noche. En la mano derecha sostenía una delgada katana.

Las bestias le gruñeron amenazadoramente, ella no dio señal de emoción alguna, simplemente atravesó con su espada a los más próximos, dándoles una muerte casi inmediata. A pesar de eso los youkais no parecían tener muchas ganas de rendirse. Todos se lanzaron a la vez intentando acabar con aquella intrusa que se oponía a sus deseos. La espada brillo, trazando una línea rápida y precisa que se extendió en forma de onda expansiva, todos los youkais cayeron antes de siquiera tocarla a ella. Por fin, después del breve momento en el que ella se había ocupado en deshacerse de todas aquellas molestias, volteo a verla, sus ojos revelaron preocupación. Con ágiles pasos se acercó al cuerpo de Kagome y se agachó a su lado. Al mirar las heridas apretó los dientes y su mirada se tiño de enojo y dureza. Con cuidad apartó un poco las maltrechas ropas de la chica y examino las heridas. La rabia que se veía en sus ojos aumentaba a cada segundo, rechinó los dientes, furiosa.

—Maldito sea quien quiera que le haya hecho esto— susurró— aquél que se haya atrevido a tocarla morirá— su voz parecía un gruñido contenido—Así será— aseguro en un susurro— Yo se lo prometo, Hime-sama.


Espero que les haya gustado este capitulo, quedo un poco extraño. Bueno, dejen comentarios por favor.