Este capitulo quedo más cortito que los demás, bueno, también siento que quedo un poco aburridón, comenten sobre eso.


Capitulo 4:

¿Regresó?

Deika hizo una mueca de enojo ante la sonrisa burlona de Kameko, después bufó mientras caminaba detrás de ella.

—Ya notaste ese olor—dijo Kameko recuperando su habitual seriedad

—Ah, sí—contestó el chico restándole importancia al asunto con un movimiento de su mano—es la acompañante de Kazumi, bueno, esta inconsciente, es a la que tienes que revisar.

— ¿Cómo es?—

—Bueno, parece tener 16 años, su cabello es negro y le llega a la cintura, y su piel es un poco bronceada, y sus ojos son color chocolate— contestó Deika enumerándolo con los dedos de la mano.

—Ya— murmuró la mujer frunciendo el ceño mientras se detenía.

— ¿Pasa algo?— preguntó Deika al verla detenerse.

—Nada niño, nada— dijo Kameko sonriendo burlona

Deika hizo un puchero por respuesta mientras ambos retomaban su camino. Cuando llegaron frente a la puerta Kameko se detuvo de pronto.

— ¿Qué sucede?— preguntó Deika mientras apoyaba su mano en la manija

Kameko negó con la cabeza y Deika abrió. El olor la golpeó por completo, se detuvo, en shock. Ahora no había ninguna duda. Miró con los ojos muy abiertos por la impresión, primero a Kazumi y luego a la chica que estaba en la cama, dormida, con el rostro sucio y lleno de arañazos.

— ¿Regresó?— preguntó en un susurro

Kazumi asintió lentamente mirándola a los ojos, seria y callada. Kameko le regreso la mirada y luego se acercó moviéndose muy despacio. Volteó a ver a Deika y este comprendió el mensaje porque salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Cuando estuvo al lado de la cama jaló las mantas y comenzó a reconocer las heridas, a medida que las examinaba su rostro se iba tornando a uno furioso, sus ojos se entrecerraron mientras su frente se crispaba en una mueca de enojo.

—No puedo hacer nada— susurró Kameko—No ahora

Kazumi la miró con los ojos exorbitados de miedo. Sus manos se volvieron dos puños apretados

—Explícate— soltó la niña, cortante.

—Prepara las cosas, hoy es luna nueva y tenemos que prepararnos lo antes posible—dijo la mayor mirando a la niña fijamente—No podemos esperar hasta la próxima Luna Nueva.

Dicho esto salió de la habitación, dejando a ambas niñas solas


Sango y Miroku estaban sentados en el claro, frente a los restos consumidos de la fogata que habían encendido la noche anterior. Estaban preocupados, la razón, ni Inuyasha ni Kagome habían regresado en toda la noche.

—Excelencia—murmuró Sango, —y si les pasó algo—

—Tranquila Sango, están juntos, Inuyasha es fuerte y puede protegerla—respondió el monje con voz tranquila, aunque en el fondo también estaba preocupado por sus compañeros de equipo.

Ambos guardaron silencio mirando hacia los árboles, de pronto entre ellos apareció una silueta oscura, cuando se acerco ambos, el monje y la cazadora, exhalaron aliviados, Inuyasha tenía un rostro serio, más bien sin expresión, y llevaba cargando a alguien en la espalda.

— ¡Kagome!— gritó Sango mientras se acercaba corriendo hacia ellos. Inuyasha frunció el ceño molesto ante la mención del nombre de la Miko del futuro— Me alegra que estés bien—

La chica que estaba recostada en el hombro de Inuyasha se incorporó. Sus ojos eran fríos y sin vida y su piel más pálida que la de su amiga. Definitivamente esa no era Kagome.

— ¿Kikio?— preguntó la chica confundida.


Si alguien llegó hasta aquí, bueno, me sentiré mu bien conmigo misma. Comenten por favor, se que no es un capitulo muy emocionante, pero es que es como la unión entre lo anterior y lo que viene después.

Reviews por favor, me hacen feliz (: