Perdón por tardarme tanto, solo fue que no se me ocurría que escribir, nada, mente en blanco. Pero ya, este capitulo es más largos que los anteriores, aunque sigue siendo muy corto, pero es que me han pedido que valla haciendo los capítulos más largos y bueno, lo intentare, espero que les guste.
Por cierto, los personajes de Inuyasha no me peetenecen, son de Rumiko Takahashi.
Capitulo 6
Sin mis recuerdos
Kazumi acarició la frente de Kagome, con cuidado, mientras sentía su temperatura. Ella estaba recostada en la cama, después del rito era obvio que estuviera cansada, los cambios que sucedían en su cuerpo requerían una cantidad exorbitante de energía, y esta se desprendía en oleadas que la dejaban sin fuerzas. En cualquier otro caso Deika de seguro estaría dando vueltas por ahí, pero, no era solo que Kagome perdiese energía, era que la energía que salía de su cuerpo era purificadora, y si no hacía daño era por el rito, ya que todas esas energías demoníacas habían entrado a su cuerpo y se estaban fundiendo con las de sacerdotisa, de otra manera hacia mucho que la niña ya se habría desintegrado por completo.
Kagome comenzó a abrir los ojos lentamente, al principio todo se veía borroso, poco a poco comenzaron a distinguirse las formas de las cosas que la rodeaban, tenía una sensación de entumecimiento en todo el cuerpo, no se podía mover, pero a pesar de eso no se sentía en peligro. Nada le parecía fuera de lo normal, de hecho, era como si sentir unas manos cálidas acariciarle en la frente fuese algo habitual de sentir mientras despertaba.
Cuando logro ver con claridad lo que había a su alrededor no le sorprendió el hecho de que veía hasta el más minúsculo detalle, tampoco el que podía oler la madera de la cama sobre la que estaba recostada o la seda con la que estaba hecha la ropa que la vestía, era algo natural para ella, nada fuera de lo común, por eso tampoco sintió sorpresa alguna al voltear a ver a la pálida niña de cabellos negros que estaba a su lado, y también fue por eso que no se extraño al no poder recordar los rostros de ese grupo de humanos que alguna vez llamo amigos.
Sango soltó unas lágrimas de impotencia, llevaba unos días mandando a Kirara a buscar pistas sobre Kagome, ya que Inuyasha no se había preocupado en buscarla, poniendo como escusa de que seguro estaría en su época. Pero eso no se lo creyó nadie, ni siquiera Shipo, en primera, porque la distancia que había desde donde Kagome se había extraviado era demasiado larga y peligrosa y Kagome no era tonta, no se habría alejado tanto a pie, la habría pedido a Kirara si hubiese querido regresar, y segunda, porque Inuyasha estaría enfurecido, gritando que buscar los fragmentos era lo más importantes, claro, ahora que tenía a Kikio…
Una corriente de aire la distrajo de sus pensamientos, Kirara había vuelto, y parecía inquieta, demasiado. Sango acerco su mano a ella y le acarició la cabeza, la Mononoke se agachó y mostró algo que llevaba entre los dientes. El corazón de la exterminadora se detuvo, era una pieza del uniforme que llevaba Kagome, estaba cubierto de sangre y polvo, de hecho solo lo reconoció porque dudaba que alguien que no fuera del tiempo de Kagome llevara un pedazo de tela, de ese color y textura.
Miró a su alrededor nerviosa y guardo apresuradamente el pedazo de tela, esperaba que Inuyasha no llegase pronto, si no captaría el olor de la sangre de la joven Miko, y se pondría frenético al pensar que algo le habría sucedido, o eso era lo que la chica quería creer, aunque algo en su interior le decía que era poco probable que esto le interesase al hanyou.
Kagome miró una vez más la maravillosa pradera que se extendía sin tener un fin definido, después de despertarse Kazumi había llamado a un par de youkais para que la ayudaran a arreglarse y se había marchado para avisarle a Kameko que ella había despertado, después había recorrido los pasillos del palacio que había recorrido cientos de veces cuando era niña hasta llegar a la magnífica explanada de verde pasto que se extendía todo alrededor del palacio.
Soltó un leve suspiro y se dio la vuelta para regresar al interior de la magnífica construcción. Había mucho de qué hablar con Kazumi y Kameko, su fiel compañera de juegos y su sabia tutora.
—Excelencia— llamó aliviada Sango al ver salir a Miroku de entre los árboles
— ¿Qué sucede Sango?— pregunto el monje un tanto alarmado al ver las lagrimas saliendo de los ojos de la chica.
—Creo que algo terrible le pasó a Kagome— dijo en voz baja
Miroku la miró fijamente en espera de que dijera algo más. Sango se limito a sacar el pedazo de tela que le había traído Kirara. Miroku dejó de respirar un momento por la impresión.
—Es el corbatín de la señorita Kagome— murmuró viendo fijamente el pedazo de tela ensangrentado y sucio, después volteó hacia Sango— no creo que se recomendable decirle esto a Inuyasha, no sabemos cómo reaccionara—
—Excelencia—dijo Sango mirándolo fijamente— no creo que a él le importe— susurró mirando al piso
—Que cosas dices Sango, sabes que a Inuyasha le preocupa la señorita Kagome, es obvio que se ponga como histérico si se llega a enterar de esto…
—Excelencia— dijo la joven cazadora elevando la voz, — que no se ha fijado como se ha comportado los últimos días, solo se ha preocupado por él y por esa sacerdotisa que ya está muerta.
Miroku solo guardo silencio, reflexionando sobre lo que Sango acababa de decir y lo que había observado del comportamiento de Inuyasha, debía admitir que la joven cazadora de demonios tenía razón, Inuyasha no se había preocupado en lo más mínimo por la ausencia de Kagome, no había gritado ni había insultado como cada vez en que la joven se marchaba a su época.
—Tienes razón Sango, —dijo el monje frunciendo el ceño— aun así, no hay que decirle nada, no solo a Inuyasha, tampoco a Shipo. Creo que Inuyasha no nos ha contado todo—Esto último fue dicho más para sí mismo que para Sango
— ¿Cree que debamos preguntarle?—
—No, en todo caso habría que investigar un poco más Sango
La chica solo asintió levemente
Ya era de noche, Kagome se encontraba vestida con un kimono rojo elaborado con fina seda, estaba bordado con hilos azules formando flores lo largo de las amplias mangas y toda la prenda en sí, su cabello caía suelto hasta la cadera, negro y menos rebelde, el flequillo también se había alisado un poco, en el centro de su frente se notaba una estrella de ocho puntas de un intenso color rojo. Ahora ella parecía mayor, de unos dieciocho años.
La adolescente de cabellos negros que la había llevado hasta ese lugar entró con una taza de té entre las manos, cerrando la puerta corrediza tras de sí.
—Kazumi, prepara todo
La niña solo la miro con curiosidad
—Hace mucho que no viajamos por los alrededores, además, si no me equivoco, hay un monstruo que desea apoderarse de la valiosa Perla de Shikon— dijo sin agregarle demasiada emoción a sus palabras
—Pero señorita Kagome, si usted ya es muy poderosa, ¿para qué quiere la perla?— preguntó Kazumi con franca curiosidad
—Es mejor que la tenga yo a que la tenga ese repugnante ser, ¿no crees, Kazumi?
—Si señorita Kagome
La chica se marchó de la habitación, dejando sola a la chica a la que muchos habían llegado a llamar la reencarnación de Kikio, miró la pequeña mesa que estaba frente a ella y el vaso que Kazumi había dejado. Sonrió levemente, iba a matar a ese monstruo que se vanagloriaba de ser capaz de absorber demonios muy fuertes y que incluso, por lo que Kazumi había mencionado, había peleado contra el gran señor del oeste, aunque nunca lo había visto, había escuchado que era muy poderoso.
La puerta de la habitación volvió a abrirse
—Niña, Kazumi me comentó que planeaba salir por la perla de Shikon— Kagome solo la miro sin decir nada— En ese caso creo que será necesario sacar tus armas del templo
— ¿Para qué Kameko? Naraku no podría derrotarme— dijo la joven encogiendo ligeramente los hombros
—No se confíe señorita, recuerde que ya tiene una parte bastante grande de la perla, eso aumenta considerablemente su poder, además de que estoy segura de que el no será el único obstáculo con el que se encontrara en el camino
—Supongo que te refieres a ese hombre mitad bestia, el medio hermano del señor del este e hijo del poderoso general perro y una princesa humana
—Así es
—Un mitad bestia no podría vencerme tampoco
—Señorita el también va acompañado, además de que su padre le lego la gran espada colmillo de acero
Kagome se quedó pensativa un momento
—Está bien, necesito que estén listas para mañana al amanecer Kameko, así que no tardes
—No se preocupe señorita— contestó la youkai saliendo con pasos elegantes de la habitación.
Kagome se quedó callada reflexionando
—Así que si voy por la perla me encontrare con los dos hijos del gran general perro, el mayor debe ser el más poderoso, al fin y al cabo es un youkai completo, pero si Inu Taisho le dejó su espada a su hijo menor es que también es muy fuerte, pero, por lo que he escuchado no se llevan muy bien, supongo que si unieran fuerzas abrían podido derrotar a Naraku desde hace bastante tiempo. En realidad no importa, al fin y al cabo mientras Naraku quede destruido y la perla no esté en su poder es más que suficiente para mí.
Al parecer, por fin Kagome va a salir de su palacio, con armas y toda la cosa, sobre que no ha visto a Seshommaru antes, bueno, si se ha cruzado con el, pero como sus recuerdos de cuando era humana se desvanecieron... pronto va a aparecer Seshommaru, aunque aquí ya se menciono, y se que cambie un poco la personalidad de Kagome (solo un poco :p) pero bueno.
Ya que llegaron a leer hasta aquí, ¿podrian dejarme algún review?
