Bueno, este capítulo salío un poco más largo (o tal vez menos corto) que los anteriores. Espero que les guste.
Por cierto, ninguno de los personajes de Inuyasha me pertenece, todos ellos son de Rumiko Takahashi
Capitulo 7
¿La conozco de algún lado?
Ya era de día, en el hermoso palacio, a pesar de que el sol estaba saliendo apenas, ya se veía bastante movimiento. Había sirvientes corriendo por todas partes, Kazumi daba órdenes para que todo se mantuviera bajo control en lo que no estaba ni la dueña ni su consejera principal y amiga de la infancia.
Entre la multitud de youkais que recibían las órdenes apareció Kameko, con un paquete alargado y estrecho envuelto en seda en las manos. Kazumi la vio casi de inmediato y se movió esquivando ágilmente a toda la turba de sirvientes hasta llegar a ella.
—Que bien que llega Kameko-san—dijo la niña mientras caminaba todavía hacia ella—La mayor parte de las cosas ya está repartida, no es necesario que haga mucho, bueno, si, solo cuide de que Deika no haga mucho desastre
—Buenos días, si descanse muy bien Kazumi—contestó la youkai frunciendo el ceño
La chica solo sonrió
—Dile a Kagome que ya está todo listo— le dijo Kameko sonriéndole mientras le tendía el paquete
Kazumi solo asintió, tomó el paquete y se dio la vuelta para dirigirse rápidamente hacia el palacio.
Kagome miró por el amplio ventanal a todos los sirvientes recibiendo órdenes de parte de Kazumi, y luego la vio recibir el paquete de Kameko y dirigirse hacia la entrada del palacio. Se levantó con un suspiro de resignación, y se dirigió hacia la puerta que daba al baño. Ni siquiera se había preparado, y pensar que planeaba salir a primera hora de la mañana.
Sonrió mientras se quitaba la yukata blanca, hecha de fina seda que usaba para dormir, y luego se sumergía en el agua tibia. Se relajó un momento en la bañera, antes de escuchar los leves toquidos en la puerta de la habitación.
—Pasa Kazumi— dijo como si tuviese a la persona delante. Cerró los ojos y se recostó en la bañera mientras escuchaba los leves pasos de su amiga.
—Dese prisa, que hizo que me levantara muy temprano para salir a primera hora de la mañana y usted aquí, apenas dándose un baño— le recriminó la chica.
Kagome solo se rió levemente entre dientes, y abrió los ojos con una chispa de diversión en ellos.
—Deja de quejarte tanto y prepara mi ropa— dijo ella ignorando las quejas de su amiga.
Kazumi bufó y salió del baño. Kagome se quedo un momento más y salió poco después envuelta en otra yukata blanca. Kazumi le tendió una por una las prendas y le ayudo a ponérselas. Cuando terminó le tendió el paquete alargado que le había dado Kameko. Kagome lo acarició un momento antes de retirar los paños de seda que cubrían los objetos, hasta dejar al descubierto una espada, tenía una hoja lisa de un tono azulado, de doble filo que terminaba en una aguda punta, era del tamaño ideal como para que ella la llevara a la cintura sin que le estorbase, además la hoja estaba cubierta de inscripciones, o más bien de símbolos, porque en realidad no se distinguía ninguna letra reconocible de ningún alfabeto conocido. La empuñadura era negra, parecía hecha de metal de tan liso que era, alrededor, se notaba un espiral hecho con una especie de cristal azulado.
A un lado de la magnífica espada, se encontraba la vaina, que parecía hecha de un metal igual al de la empuñadura, solo que en este se notaban separaciones, como si fuesen escamas. Kagome introdujo la espada en la vaina y luego la puso en su cintura, sujeta por la faja negra con bordados dorados.
—Vamos Kazumi, dudó que Naraku venga a darnos la perla por su cuenta—dijo mientras salía por la puerta de la habitación
Kazumi la siguió por los pasillos hasta salir por las puertas del palacio y se dirigieron al bosque por donde serpenteaba el sendero que llevaba a los grandes portones flanqueados por las enormes serpientes negras. Y mientras caminaban con el sol rosándoles la cabeza y el rostro, Kagome no pudo evitar sentir curiosidad, al fin y al cabo Kameko había dicho que Los hijos de Inu no Taisho estaban detrás de Naraku también, y eso significaba que se encontraría con ellos tarde o temprano.
Una pequeña niña pescaba en el río siendo vigilada por un extraño ser con la piel de un color verde y que llevaba un báculo de dos cabezas en las manos.
— ¡Señor Jaken!—gritó la pequeña— ¡mire que peces tan grandes he sacado!
—Si Rin pero sal de ahí o te enfermaras y si te enfermas el Amo Seshommaru me matara, además ya es hora de que te vayas a dormir
—Pero señor Jaken, no sea tan gruñón.
— ¡Hay! Niña malcriada, apresúrate, que además ya tengo hambre
—Está bien señor Jaken
La niña salió del agua llevando todavía un pez en las manos, ambos se habían quedado solos en el claro en compañía de Ah Un, Seshommaru se había marchado hacia varias horas, ya que había encontrado el repugnante olor que dejaba esa criatura que se hacía llamar Naraku y que había lastimado tan gravemente el orgullo del Señor del Oeste.
Jaken seguía soltando su palabrería sobre los castigos que le haría sufrir su amo si algo le pasaba a la mocosa desagradecida, de pronto se detuvo abruptamente, una presencia se acercaba, lento, pero se dirigía hacia ellos. Era una esencia muy poderosa, se podía comparar con la de Seshommaru, igual de intimidante, pero al mismo tiempo tranquilizaba, una combinación muy curiosa, en opinión del pequeño youkai sirviente del gran lord del oeste.
La presencia se detuvo antes de llegar al río, Jaken se sintió inquieto y por puro instinto volteo a ver a Rin que estaba junto a la fogata que habían encendido hacia poco. En ese momento, de entre los árboles salió un enorme ogro, era muy feo, con la piel del color del lodo, la cabeza muy grande en proporción del cuerpo, con unos colmillos como de jabalí saliéndole de la boca y unos ojos pequeños y amarillos. Iba vestido con pieles de animales y despedía un olor verdaderamente hediondo.
La monstruosa criatura se detuvo atrás de Rin que se había quedado paralizada de terror al voltear a ver al terrible y repulsivo monstruo.
—Humana—dijo la criatura con una voz que sonó como un rugido— eres muy joven y tu carne debe de ser deliciosa, ¡así que te comeré!
Jaken no sabía qué hacer, estaba muy lejos como para llegar a tiempo. Mientras el ogro levantaba su brazo dispuesto a darle un golpe a la niña para luego devorarla, varias cuchillas salieron de entre los árboles e impactaron contra el brazo del ogro que comenzó a consumirse lentamente.
Jaken suspiró aliviado y se acerco a toda prisa a la niña para apartarla del monstruo. Este furioso intento usar su otro brazo para golpearlos. El brazo cayó al piso antes de que el golpe fuese lanzado. La sangre comenzó a salir del hombro del inmenso ogro.
—Amo Seshommaru…— comenzó a decir Jaken, y se quedó mudo al ver a la persona que acababa de salvarles la vida. No pudo dudar que era youkai, su olor y sus garras la delataban, pero su presencia era tranquilizante e intimidante al mismo tiempo, sorprendido se dio cuenta de que era la esencia que había captado hace poco.
La mujer saltó por encima de ellos y usando sus garras termino con el ogro. Jaken no apartó la vista de la youkai, le recordaba a alguien, aunque en ese momento no sabía a quién.
— ¿Se encuentran bien?—preguntó ella con voz suave y acercándose la niña, lentamente, para que se tranquilizara. Al ver que nadie le contestaba sonrió y se agachó hasta quedar al nivel de Rin—Estas bien, ¿No es así?
Rin solo asintió levemente, mirando fijamente los ojos marrones de la chica
—Me alegró— dijo Kagome soltando un suspiro de alivio— Fue una suerte que pasara por aquí, bueno, ahora dime ¿Cómo te llamas?
—Rin— contestó la pequeña tomando más confianza
— ¿Y qué haces sola en el bosque?
Antes de que Rin pudiese contestar Jaken comenzó una retahíla de quejas
—Mujer, ¿qué acaso no has notado que con ella está el gran Jaken?— dijo, ofendido de que no se fijara en su presencia.
—Disculpe señor Jaken— dijo la youkai sonriendo divertida
El pequeño youkai se cruzó de brazos aun ofendido. La chica volteó hacia los árboles e inspeccionó un momento.
—Creo que ya debo irme, nos veremos en otro momento Rin. — dijo antes de saltar hasta el otro lado del río. Cuando llego se volteo y le sonrió a Rin. En ese momento, de entre los árboles, salió el poderoso Taiyoukai que cuidaba de la niña humana como si fuese su hija.
Kagome se puso sería de repente e inhaló lentamente captando el aroma de esa persona. Ambos youkais se miraron fijamente, analizándose el uno al otro.
– ¿Quién eres mujer?-dijo el poderoso youkai de cabellos plateados
Kagome frunció el ceño he hizo un pequeño mohín de desagrado.
—De nada, por salvar a esa niña humana— dijo la joven con un deje de ironía en la voz
—Ay, mujer insolente, como te atreves ha hablarle así al amo Seshommaru— dijo Jaken balanceando su báculo de un lado a otro
—Jaken, cállate— dijo Seshommaru con voz fría sin dejar de mirar a la youkai que tenía enfrente. —Te vuelvo a preguntar ¿Quién eres, y que haces aquí?
—Eso no fue una pregunta Seshommaru, eso más bien fue una orden
Seshommaru frunció el ceño y le dirigió una mirada gélida. La youkai solo soltó una risita, divertida
—Bien, Seshommaru— pronunció lentamente Kagome mientras lo miraba a través de sus largas pestañas,— creo que nos volveremos a ver muy pronto, al fin y al cabo yo soy la señora de las tierras del este.— añadió la chica con una leve risita, antes de dar media vuelta e internarse entre los árboles
Seshommaru no dijo nada, y su apariencia estoica no se altero en absoluta, a pesar de que su mente era un caos completo.
—La señora de las Tierras del este, ¿pero que ella no había desaparecido hace poco más de 50 años?— dijo Jaken
Seshommaru no contestó, solo miraba hacia el lugar por donde había desaparecido la mujer. "Así que la señora de las Tierras del Este, nunca la había visto, creo que las únicas personas ajenas de su familia que la vieron fue mi padre y mi madre, pero de eso ya hace mucho tiempo, cuando ambos éramos unos cachorros apenas" se dio media vuelta.
—Jaken, cuida de Rin— dijo el gran Lord del Oeste antes de desaparecer entre los árboles también sin esperar la respuesta de su fiel sirviente.
Corría a toda velocidad a través del bosque. Estaba un poco contrariado, al fin y al cabo no esperaba que ella apareciera en ese momento, además de que a pesar de no haberla visto con anterioridad se le hacía tremendamente familiar. No recordaba el nombre de ella, su padre debió mencionarlo un par de veces, al hablar con su madre, pero no le había prestado atención. "Estoy seguro de haber visto un rostro parecido antes, pero ¿En dónde?"
Espero que este capitulo les haya gustado. Por favor dejen muchos reviews
