Bueno, se que me tarde bastante como para traer solo esto, pero, es que de verdad, para mi las vaciones no son un tiempo de relajación, para mi desgracia, suelen ser los días en los que estoy más ocupada, sobre todo en las de Semana Santa, además de que intentar escribir con los gritos de dos niños que desean ocupar la computadora no es prescisament fácil.
Aparte de eso, gracias a todos los que han estado siguiendo mi historia hasta ahora, y también, muchas gracias a todos aquellos que han comentado. Muchas muchas muchas gracias.
Aparte.
Los personajes de Inuyasha no me pertenecen (suspiró de desilusción) son de Rumiko Takahashi
Capítulo 8
Rostro conocido
Kazumi y Kagome llevaban horas caminando a través del bosque. Después de su breve encuentro con Seshommaru, ella parecía divertida, con una sonrisita de superioridad en los labios que llamaba la atención de Kazumi, ya que su señora no solía poner esa cara a menos que hubiese hecho una travesura.
Tenía esa expresión desde que se había reunido con ella en el campamento después de haber salido a dar una vuelta. Se preguntaba con quien se habría encontrado, ya que llego riéndose entre dientes y con las garras cubiertas con sangre de youkai. Cuando hizo una pequeña mención sobre el tema le dijo que se lo contaría en otra ocasión.
Kazumi soltó un respingo cuando vio a su amiga olfatear el aire. Ella rastreo a los alrededores, esperando captar la energía de algún youkai, sin embargo, a lo lejos, solo pudo distinguir unos cuantos humanos y youkais con no mucho poder, bueno, al menos no lo suficiente para que se convirtieran en un problema para ambas. Sin embargo Kagome parecía muy inquieta, así que ella también uso su olfato. Se sorprendió cuando hasta su nariz llegó la mezcla de olores características de un hanyou.
— ¿De quién es ese olor señorita Kagome?—preguntó Kazumi
La aludida solo sonrió traviesamente y comenzó a acelerar el paso con dirección a la fuente de todas esas esencias. Pronto, ambas youkai corrían a toda velocidad, formando ráfagas de aire a su alrededor. Ya casi les daban alcance, de cuando en cuando su señora soltaba leves risitas, hasta que de pronto, ambas se detuvieron abruptamente, justo enfrente de ellas se abría un descampado, en el centro había una fogata y alrededor de ella, las fuentes de esas energías.
Kazumi miró a su señora de reojo, ella ya no sonreía, ahora estaba muy seria, sus ojos escaneaban todo el entorno. La chica miró también a aquellos seres. Tres humanos, dos youkais, un hanyou y una persona que olía a cadáveres y tierra, aunque, para su sorpresa, muy en el fondo tenía un olor similar al de Kagome.
Inuyasha se había levantado enseguida al sentir un par de poderosas presencias youkai correr a toda velocidad rumbo a ellos. Sin perder tiempo saco a tessaiga y se plantó de cara al lugar por el que calculaba que llegarían aquellos seres, hasta su nariz comenzó a llegar un aroma que le pareció de lo más embriagante. Olfateo, preguntándose internamente a que criatura pertenecería aquel delicioso aroma.
Un ruido muy cercano lo alero, eran pasos, rápidos, apenas distinguibles. Frunció el ceño y gruñó levemente. De pronto de entre los árboles surgieron dos personas, más bien, como le indico su olfato, youkais, mujeres, una de ellas parecía una niña, con la apariencia de una muchacha de 15 años con rasgos demasiado infantiles, con el rostro serio, el cabello negro y largo hasta más debajo de la cintura, con un flequillo de lado, cubriendole la ceja izquierda y completamente lacio. Su rostro era cruzado por dos lineas rojizas que nacián un poco arriba de la ceja y cruzaban todo su rostro, pasando por sus ojos, hasta llegar a la mandíbula. Su piel era muy blanca, sus ojos de un azul oscuro, no era muy alta, pero eso se veía bien con los movimientos rápidos con los cuales se desplazaba. Iba vestida con un haori de color negro y de mangas amplias adornado con bordados de hilo rojos y dorados formandodiseños geométricos, además de un hakama negro tambien, en el que se repetían los diseños del haori. Cruzando su cintura see veía la empuñadura roja de una katana, que se encontraba en una vaina también roja.
La otra mujer, le resultó inquietante a Inuyasha, era alta, de la estatura de Kikio, sus rasgos eran los de una mujer de 18 años, el cabello, muy largo, le llegaba hasta la cadera, con las puntas rizándose delicadamente, era de un negro sorprendente que contrastaba con la pálida piel, sus ojos era marrones. Tenía unas marcas rojas en los pómulos y una estrella de ocho picos en la frente. Iba vestida con un kimono de finísima seda roja, con bordados verdes, amarillos, blancos, naranjas. El obi era de color rojo más oscuro que el resto de la vestimenta, y en él había una espada de empuñadura negra y azul, en su vaina negra también. Y curiosamente, ella era la dueña de ese peculiar aroma que tanto había atraído al hanyou.
Ambos se miraron fijamente mientras Kazumi analizaba a los demás. Sango Miroku y Shipo estaban al otro lado de la hoguera, mientras que Kikio estaba a un lado, apoyada en una árbol mientras sus serpientes caza almas daban vueltas a su alrededor, Kirara estaba al otro lado.
— ¿Quién demonios son ustedes?— gruño Inuyasha, mirándolas con desconfianza—contesten—exigió al ver que nadie respondía
Kagome solo sonrío burlona
—¿Quién eres tú para exigirme algo, hanyou?—dijo mientras seguía mirándolo, sin parpadear—así que tú eres el segundo hijo del gran general perro, aquel que tuvo con una simple humana, no te pareces mucho a el—añadió sin esperar ninguna respuesta por parte del muchacho— definitivamente Seshommaru e parece más
— ¡Cállate o te destruiré!— gritó el chico
—Inténtalo—dijo Kagome con una risita burlona.
Inuyasha corrió a toda velocidad rumbo a la youkai con la espada en alto, dispuesto a partirla en dos con ella, cuando estuvo lo suficientemente cerca la dejó caer, pero la mujer ya no estaba
—Muy lento— se escuchó una voz atrás de él, Inuyasha volteó, sorprendido. —Mira, no quiero pelear contigo, es solo que quería salir un rato y conocer a los hijos de Inu no Taisho. Pensaba también comparar tu poder con el de tu hermano, pero, no es necesario, nunca podrías alcanzarlo siendo tan solo un hanyou. — La voz de la chica salió burlona— supongo que volveremos a encontrarnos.
Dicho esto ella se movió graciosamente hasta llegar junto a Kazumi, que seguía en el mismo lugar desde que habían llegado, ambas se dieron media vuelta y se marcharon, perdiéndose entre los árboles. Todos se quedaron hundidos en un pesado silencio, Inuyasha metió a Tessaiga en su lugar sin dejar de ver el lugar por el que habían desaparecido ambas mujeres. Y regresó a su lugar junto a Kikio.
—Excelencia— susurró Sango— ¿Quién era ella? Parecía que conocía a Inuyasha
—No lo sé Sango, no creo que Inuyasha la haya visto antes, no parecía conocerla.
—Oye Miroku, ¿no crees que esa mujer se parecía mucho a Ka…?— Shipo interrumpió su comentario de pronto y agacho la cabeza con una expresión triste en el rostro.
—No creo que sea ella Shipo, —dijo Miroku, — la señorita Kagome era humana, y eta mujer tenía esencia de youkai
Shipo suspiró y miró a Inuyasha que en ese momento estaba abrazada a Kikio y no parecía escuchar nada de lo que decían.
—Shipo, no te preocupes, encontraremos a Kagome— dijo Sango mientras atraía hacia ella al pequeño Kitsune—la volveremos a ver, de esos estoy segura—
Y debemos decir que Sango tenía razón, pues su antigua compañera de viajes se lo acababa de prometer, inconscientemente, aunque sonara como una promesa sardónica, y aunque no los recordara.
Seshommaru había regresado muy noche al campamento donde se encontraban Rin, Jaken y Ah Un, a pesar de que había intentado recordar si había visto a esa youkai antes, aunque fuese solo por casualidad, no lograba recordar a ningún espíritu con ese rostro. Soltó un gruñido de frustración. Por un momento se permitió recordarla. "Así que la señora de las Tierras del Este" pensó. Volvió a repasar los rostros de todas las youkais que conocía, pero ninguno era como el de ella. Furioso consigo mismo, saltó a la rama de un árbol y se acomodó en él.
Cerró los ojos sin dormirse. Hacia cincuenta años que la señora del Este había desaparecido, y que nadie hubiese obtenido noticias de su regresó solo podía significar dos cosas, la primera, es que hacía poco que había regresado, y la segunda (y por la que Seshommaru decidió inclinarse a favor) era que aquella supuesta señora del Ese era un impostora, si no, ¿Cómo era que su rostro se le hacía conocido?
Gracias por leer, me encantaría que me dejaran unos cuantos reviews.
Hasta el próximo capítulo (:
