Y después de tanto tiempo perdido regreso, realmente me da mucha pena, y no, no tengo ninguna escusa, pero bueno, realmente lo siento y se que este capítulo es ridiculamente corto y que me enfoco demasiado en personajes fuera de la serie, pero es que sentía que la escena en la que dejé a Inuyasha y Kikio no iba a terminar sin ayuda, así que ahí esta Daika, sientó que Inuyasha me salió muy OOC y que la parte final no tiene mucho sentido, pero bueno.
Realmente espero que les guste este capitulo, y muchas disculpas por desaparecer, o más bien por no publicar nada en tanto rato.
Y bueno, como ya todos saben, Inuyasha no es mío, y Sesshomaru tampoco, ni Kagome, Rin, Naraku, Hakudoshi, etc.
Capitulo 14: Interludio
Deika era el youkai más rápido del palacio, más rápido que Kazumi e incluso más rápido que la princesa, esa era una de las razones por las que Kameko había decidido que él era la mejor opción para darle alcance a ambas. Su elemento era el rayo, y su velocidad era similar, sobrepasando al sonido mismo.
Si Kazumi era imperceptible y silenciosa cuando se movía Deika era todo lo contrario. El estruendo que dejaba a su paso era tan intenso que pocas criaturas podían soportarlo, los arboles no se desdibujaban en una mancha si no que se volvían verdaderas ráfagas verdes que formaban una muralla ininterrumpida.
Por eso no solía usar su verdadera velocidad, se había prometido que no la usaría a menos que fuese completamente necesario. Y se lamentaba de que hubiese llegado ese momento.
Pocas personas sabían sobre esa habilidad, y mucho menos tenían siquiera sospechas sobre su origen. Ni siquiera el. ¿Algo natural?, tal vez. Y se lamentaba haber nacido con esa naturaleza.
Una sonrisa se asomó en sus labios, "espérame, Kazumi".
Para gran parte de los youkais era fácil esquivar una flecha, pero una flecha purificadora era una historia completamente distinta, y si a eso sumabas serpientes que se interponen en tu camino…
Inuyasha estaba teniendo un momento muy difícil, no se esperaba esa traición, no de nuevo, no ver los ojos de Kikio llenos de resentimiento hacia él, no ver como levantaba el arco apuntándolo a él, no ver como usaba su energía espiritual contra él.
Pero, había sucedido, y no quería lastimar a su amada, aún si su cuerpo estuviese formado de huesos y barro, no soportaría verla caer. Así que se limitaba a esquivar y defenderse como mejor podía, sin sacar su espada, y sin usar sus garras.
Un jadeo entrecortado le recordó que no era el único que se encontraba en aprietos en ese momento. Las serpientes cazadoras de almas habían dejado de limitarse a evitar el paso de Sango y ahora se enredaban en ella, cubriendo su rostro, apretando su cuello, inmovilizando sus brazos.
─ ¡Kikio!─ gritó desesperado, no solo era el, también estaba su amiga ahí, y si su propia seguridad no le importaba, la de ella sí. ─ ¡Detente, por favor!
Su gritó fue ignorado por completo y otra flecha purificadora se dirigió hacia él. Esquivó de un saltó e intentó acercarse a Sango para ayudarla, una flecha lo hizo retroceder. Esquivó otra más y saltó usando sus garras para desviar una tercera. Y aterrizó frente al cúmulo de serpientes.
De un golpe logró deshacerse de las criaturas que sofocaban a la cazadora. Sin embargo, ese pequeño momento de victoria tuvo un costo, una flecha se clavó en su hombro, quemándolo. Volteó asustado al ver que otra rozaba la mejilla de la chica frente a él.
"No puedo dejar que la golpeen" se dijo mirando a la figura que caía inconsciente en sus brazos "¿Qué es ese ruido?".
El palacio que habitaba Naraku era oscuro, frio y con un hedor terrible. Kagome se llevó la manga del kimono a la nariz disgustada e incluso Sesshomaru frunció el ceño con desagrado. Kazumi se llevó la mano a la boca, intentando contener las arcadas.
Y es que los pasillos estaban llenos de cadáveres en plena putrefacción, con los huesos a la vista. Gusanos se asomaban de a ratos por la carne descubierta de algunos y Kazumi se sorprendía que sobreviviesen incluso con la presencia tan maligna que se cernía sobre todo el lugar.
Sesshomaru avanzó por los pasillos seguido por Kagome, ambos con las manos en la empuñadura de sus respectivas espadas, con posturas tensas y preparados para atacar.
Una preocupación comenzó a surgir en Sesshomaru, si Rin estaba ahí, ¿Cómo se encontraría, si incluso para él esa presencia era demasiado pesada? Una mano suave se apoyó en su hombro y sintió la presencia hasta cierto punto reconfortante de la youkai que iba detrás de él, sus ojos se desviaron a la marca en su hombro y comprendió que el vínculo de pareja le había permitido a ella sentir su preocupación.
La miró con mudo agradecimiento y ella retrocedió sonriendo levemente. En sus ojos se percibía un brillo de satisfacción.
Kazumi miró el intercambió desde su posición y se sorprendió un poco al ver la manera en que ambos se comunicaban sin palabras, pero no preguntó, ese no era el momento.
Deika había percibido 3 presencias, y cambió de dirección hacia ellas. Se puede decir que fue algo instintivo. En cualquier otro momento, ninguna de ellas le habría llamado la atención, y menos lo habría hecho desviarse de su propósito inicial. Pero ese no era cualquier otro momento. En ese instante no lo pensó así, y tardó muchísimo en darse cuenta, pero lo que le llamó la atención fueron dos cosas
La primera cosa o más bien, peculiaridad que le llamó la atención fue que una de las presencias era de un hanyou, y por si fuera poco, esta presencia se parecía al recuerdo lejano que tenía de Inu no Taisho, lo que quería decir que era un hanyou de demonio perro.
La segunda cosa que le llamó la atención fue el parecido lejano que tenía otra de las presencias con la de su princesa. Era como si tuviese un tono similar, o tal vez un matiz. Era algo que sinceramente no podía identificar.
Usando su prodigiosa velocidad llegó al claro de donde provenían esos hechos curiosos y se sorprendió. Si era un hanyou, y una humana, el hanyou protegiendo a la humana… pero, ¿Qué era la otra? ¿Por qué tenía esa esencia semejante a la de Kagome? ¿Acaso ese olor que llegaba a su nariz era de cadáveres?
De un rápido movimiento rompió el arco de la mujer vestida de miko y la inmovilizó contra el árbol. La chica se revolvió con ahínco, intentando soltarse, pero era inútil. Incluso si tenía poderes espirituales, en fuerza era inferior a los youkais.
Volteó hacia las otras dos personas y vio al hanyou analizándolo con desconfianza, una desconfianza, que Deika pudo ver en sus ojos, había sido aprendida como método de supervivencia.
Inuyasha miró al youkai frente a él, había inmovilizado a Kikio, y no parecía tener ninguna motivación para atacarlos a ellos, pero el estruendo que había oído acercarse, y que se había hecho insoportable mientras más se acercaba, parecía provenir de él. Ese youkai era peligroso, no solo por tener habilidades desconocidas, sino porque su postura revelaba que estaba acostumbrado a luchar. Y si se llevaba a cabo un enfrentamiento el perdería.
─No voy a hacerles nada─ habló por fin el youkai─ solo me desvié porque sentí una presencia algo extraña.
La explicación le pareció rara a Inuyasha.
─Parece provenir de esta mujer, me preguntó porque se parece tanto a la de hime-sama.
Un movimiento rápido y Kikio cayó sin sentido al suelo.
─Bueno, realmente da igual, tengo que alcanzar a Hime-sama y a Kazumi─ Deika comenzó a caminar, alejándose para volver e retomar su carrera.
─ ¿Vas al palacio de Naraku?─ la pregunta lo hizo detenerse
─Si, parece ser que tú también. A la velocidad máxima que tiene un hanyou te tomaría por lo menos un par de horas llegar hasta allá. ¿Acaso quieres que los lleve? No lo aconsejó, tu amiga se ve demasiado… inconsciente
─ ¡Cierra la boca!
Deika soltó una risita y se alejó.
─Si─ soltó el hanyou
Se detuvo y volteó confundido
─Si quiero que nos lleves, tenemos asuntos pendientes con Naraku
Deika soltó un suspiró
─Escuchaste el ruido que produzco al moverme, ¿realmente crees que sus cuerpos podrían resistirlo?, serían destrozados.
El hanyou frunció el ceño y lo miró enfadado.
─Bueno, supongo que solo tendré que ir más lento
Naraku soltó una risa oscura y miró el espejo que sostenía Cana, las cosas de verdad se iban a poner interesantes.
Hakudoshi lo miró interrogativamente y desvió la mirada hacia la niña inconsciente que se encontraba en brazos del chico que estaba en un rincón de la habitación. Que la niña siguiese viva le parecía sorprendente. Sonrió para si mismo, realmente las cosas se iban a poner interesantes.
Y este es el final del capítulo, nuevamente disculpas por dejar tanto tiempo esto flotando por ahí, espero que el capítulo les haya gustado, y si quieren dejarme un review son muy bien recibidos.
Nos vemos en el siguiente capítulo, prometo que no se tardará tanto como este
