¡Hola a todos! siento haber tardado tanto y que el capítulo no sea tan largo, pero es que me temo que siento que no da para mas y que si intento alargarlo quedara horrible.

Bueno aparte de eso, tuve que hacer cambios en el capitulo 14 y 15, son pequeños, uno es que en todo el capítulo 15 escribí Daika en vez de Deika, si ya se, son mis personajes, pero es que no recordaba como iba, asi que lo cambie, espero que no se me haya pasado ninguno porque lo hice de rápido.

El otro cambio fue en el capítulo 14, al final agregué que la barrera se volvió a formar, esto se debe a una escena de este capitulo que me gusto como quedó y lo requería.

A parte de eso lo de siempre.

Inuyasha no me pertenece, así como ninguno de sus personajes, escenarios, etc.


Capítulo 16: Trampas

Naraku sonrió mientras veía el espejo de Kanna, se incorporó levemente antes de levantarse por completo. A su alrededor había en un enjambre de insectos infernales que zumbaban y se movían constantemente. En un rincón de la sala se encontraba Kagura, mirándolo de reojo, cubriéndose medio rostro con su abanico. En otro de los rincones estaba Hakudoshi, sonriendo de esa manera que Kagura encontraba escalofriante. Mucho más si tenía la apariencia de un niño. Era antinatural.

Naraku dirigió su mirada penetrante hacia ella y le ordeno con un tono divertido que la hizo estremecerse de horror.

―Ve y sepáralos―la sonrisa divertida que le dedicó hizo que Kagura se preguntase si sabía sobre su conversación con la señora del Este. Se dirigió a la puerta y mientras la cerraba alcanzo a ver como Kanna desaparecía.


El pasillo por el que transitaban Sesshomaru, Kagome y Kazumi en ese momento parecía no tener fin, llevaban caminando un buen rato y no encontraban una salida, una puerta o incluso siquiera una ventana, lo peor era que ni siquiera parecía que hubiesen caminado en círculos porque hasta ese momento ningún cadáver se había repetido. "Eso sonó mal" se dijo Kazumi al darse cuenta de lo que había pensado. Soltó un suspiro un tanto frustrada por tener que caminar por ese pasillo antinaturalmente largo, a pesar de eso no dijo nada y se limitó a seguir avanzando detrás de su señora.


Los enlaces entre youkais en general eran raros. Los que se encontraban en una baja categoría se limitaban a aparearse si ningún lazo de por medio más que la cría que fuese concebido. Los enlaces eran como un matrimonio patriarcal y generalmente solo los daiyokais que obtenían la forma humana se enlazaban. En estos enlaces era el macho el que marcaba a la hembra. La marca le doblegaba a la hembra a un lazo unilateral, donde el macho tenía un control casi absoluto sobre su pareja. No importaba la fuerza del youki de ninguno de los dos, la hembra quedaba en desventaja frente al macho.

Había casos raros, en que el macho y la hembra se marcaban mutuamente, eso hacía que ambos quedasen a un mismo nivel, era un compromiso tan grande que se decía que fusionaban sus corazones. Los youkais que se unían marcándose mutuamente podían percibir los sentimientos de su pareja, e incluso sus pensamientos y deseos. Ere el último nivel de sentimiento entre los youkais.

Lamentablemente, la manera en la que se habían unido Sesshomaru y ella había sido completamente unilateral, Sesshomaru podría rendirla a la sumisión si quisiese, podría detener cualquier acción de ella en el momento que quisiera y someterla a una obediencia absoluta si lo deseaba, y eso la asustaba.

Sus propios pensamientos la tensaron, y la tensión solía hacer que sus sentidos se afinasen fue esa la razón por la que pudo sentir el ataque que iba hacia ella. Se apartó de un saltó y sacó su espada.

―Danza de las cuchillas― oyó a una voz pronunciar, una voz que reconoció enseguida.

"Kagura", pensó. Esquivo otro ataque y apenas si pudo cambiar de dirección en pleno saltó para evitar ser golpeada por otro. "¿Qué rayos está haciendo?" La pared detrás de ella estaba completamente destruida y dejo ver el patio central del palacio, completamente árido a excepción de los cadáveres que había ahí.

Y fue cuando los vio, un enjambre completo de insectos infernales rodeando a Kagura y extendiéndose hasta que se podía decir que cubrían todos los puntos del campo.

― ¡Kazumi!― gritó y de un momento a otro su amiga se encontraba a su lado. La miró preocupada. ―Busca el corazón de Kagura, ― le ordenó en voz baja, ― Esto es solo una distracción, probablemente sea una trampa. Ten cuidado.

La joven solo asintió antes de desplazarse rápidamente de vuelta al palacio. Un ataque se dirigió hacia ella, la chica aceleró, volviéndose un manchón de ropaje y pelo negro y logró dejarlo atrás.

Sesshomaru aprovechó la distracción momentánea de Kagura para acercarse a su pareja con la espada en la mano.

―Cariñito― canturreó Kagome con una sonrisa de lado un tanto forzada― ¿No deberías mejor ir al palacio a buscar a tu niña humana?, puedo arreglármelas sola. ― Terminó mirándolo un tanto suplicante.

Sesshomaru dudó un momento hasta percibir la sincera preocupación de la chica frente a él. Asintió sin decir una palabra y también se dirigió al palacio. Al verlo irse, Kagura hizo una mueca, era justo lo que quería Naraku. La preocupación la embargo, dejándole un peso en el corazón y miró a la señora del este. Esta solo asintió levemente con una sonrisa, intentando infundirle confianza e inmediatamente retomó la lucha.


Deika tardó poco tiempo en llegar cerca del palacio de Naraku y apenas logró detenerse justo a tiempo para no estrellarse contra la barrera. Sin mucho cuidado dejo caer a Inuyasha y a la miko no muerta aun inconsciente. A Sango la dejo delicadamente en el suelo.

Inuyasha gruño, con el ceño fruncido y se dirigió hacia donde se avistaba el palacio, siendo inmediatamente repelido por la barrera y lanzado de espaldas unos cuantos metros.

― ¿En serio no notaste la barrera, hanyou?, que vista tan mala tienes― se burló Deika soltando un resoplido de risa.

― ¡Cállate!― le espetó casi gruñendo, el otro solo soltó una risita entre dientes de burla mostrándola descaradamente para hacerle enfurecer, antes de acercarse a inspeccionar la barrera

―Deberías ver si tus compañeras están bien― le dijo en voz baja y distraída mientras analizaba la barrera de energía que tenía enfrente. Con un ruido que sonó como un pistoletazo logró introducir la mano antes de volver a sacarla haciendo un escándalo similar. ―No es perfecta―murmuró para sí mismo.

― ¡Inuyasha!― oyó como llamaban al hanyou, y de un momento a otro su sentido del peligro lo hizo mover, esquivando un pergamino sagrado que amenazaba con quemar su rostro por completo. Rápidamente estiró la mano y lo detuvo antes de que pasase de largo, sintiendo su carne ser quemada al momento de sujetarlo.

―Cuidado con esa cosa- gruño, irritado por el dolor que sentía en la palma de la mano y por el susto de ver su cabeza casi frita por el conjuro, antes de dejarla caer en la tierra ahora como un pedazo de papel inservible para después de alejarse un par de pasos. Volteó y vio como el hanyou se reunía con un humanos y dos youkais. "Qué raro que los youkais y los humanos se junten" se dijo y luego se fijó en la vestimenta. "¿Un monje?". Pudo sentir la curiosidad llenándolo.

Se acercó a paso humano hacia el grupito y el humano y uno delos youkais se pusieron en guardia. Se detuvo antes de llegar y levantó las manos a ambos lados de su cabeza.

―No soy el enemigo― aclaró, y bajo las manos antes de continuar ―de hecho deberían agradecerme, yo lo traje― dijo señalando al chico de las orejas de perro― y a ella también― musitó señalando al cuerpo de la miko, aun en el suelo―Y a la chica también―recalcó señalando ahora a Sango que seguí inconsciente

―Lo sentimos― dijo el hombre vestido de monje relajándose visiblemente al ver que el desconocido no era atacado por Inuyasha― es que nos topamos con la barrera y como no podíamos atravesarla y tu mano pareció pasar sin problemas pensamos que eras otra de las extensiones de Naraku. Deika asintió, comprendiendo la desconfianza. ―Entonces, ¿tiene alguna idea de cómo atravesarla?

―No es perfecta― anunció con voz grave― con la suficiente velocidad podría ser eludida― todos lo miraron con la interrogante escrita en la cara, ― es como si parpadeara, ― explicó, ― podré atravesarla gracias a mi velocidad en el momento justo.

― ¿Y si no logras atravesarla?― preguntó el monje. Por respuesta Daika levantó su brazo, mostrando una quemadura terrible que parecía consumir la carne alrededor de la muñeca. Era la mano que había introducido en la barrera

Todos lo miraron un poco asustados ante la perspectiva de una herida así por todo el cuerpo.

―Si logras atravesarla, ¿Nos ayudarías a pasar? ― preguntó Inuyasha con expresión un poco frustrada

― Si no explotan en el camino por la velocidad pues está bien.― Respondió el youkai. Encaró de vuelta a la barrera y se dio cuenta de algo― Por cierto ¿Cómo se llaman?


Kazumi ocultó su presencia lo más que pudo y se deslizo casi de puntitas por los pasillos, con el oído y la nariz dispuestos a captar cualquier cosa. Cerró los ojos y tomo un respiro antes de girar la esquina.

Estaba asustada, el olor a putrefacción y la esencia tan maligna de todo el lugar la hacían querer correr lo más lejos que pudiese de ahí, sin embargo, su señora la había pedido algo y ella iba a cumplirlo.

Mientras caminaba inspeccionando cada paso oyó un zumbido, era uno de los insectos que controlaba Naraku, de un movimiento rápido lo elimino. Unos pasos se oyeron detrás de ella. "Una trampa", comprendió mientras sus ojos se abrían por la sorpresa de su propio descuido. Volteó rápidamente y vio a la niña frente a ella, completamente vestida de blanco, sin brillo en sus ojos, sin color en su piel, y sin presencia. "Es como si no estuviese ahí" pensó, incómoda al tener que confiar solo de su vista y oído. El espejo que llevaba la niña en sus manos brilló y ella apenas si pudo esquivar la alabarda que amenazaba con cortarle la cabeza y que había venido por detrás. "Debo salir de aquí" fue lo último que pensó antes de comenzar a esquivar los múltiples ataques.


Sesshomaru caminaba por los pasillos siguiendo el olor que había captado hace unos momentos y que pertenecía a Rin. Abrió con elegancia una puerta y vio el cuerpo de su pequeña acompañante tendido en el centro, con una mano desvió el golpe de los tentáculos que pretendían alcanzarlo.

―Una marioneta no me derrotará, débil hanyou― afirmó sin voltear.

― Todo es parte del plan, señor Sesshomaru― pronunció con voz suave la marioneta.

Más tentáculos lo atacaron y él se limitó a destruirlos usando sus garras. En un momento que le dio la marioneta, él se dirigió hacia la niña y la levantó en vilo con un brazo. Con el otro sacó a Bakusaiga y atacó con un movimiento rápido, abriendo, de paso un boquete en la pared, la marioneta se hizo pedazos antes de deshacerse por completo y Sesshomaru salió del palacio, de vuelta al patio, dispuesto a reunirse con su pareja.

En una habitación lejana el hanyou de cabellos negros sonrió ― Y eso señor Sesshomaru, también era parte del plan― dijo al aire con la sonrisa aun grabada en el rostro.


Y este es el final del capítulo, tengo una duda con el nombre de Kanna, creo que se escribe con doble "n" pero no estoy segura, alguien podría decirme. Aparte de eso, espero reviews con sus críticas constructivas, apuntar algún detallito que se me paso o algo así.

Y como no suelo responder reviews porque no se que decirles individualmente, solo me queda agradecerles en general por todos ellos, que sepan que adoro leerlos y me calorcito en el pecho al saber que hay personas que leen esta historia. Pues hasta el próximo capítulo