La tentación, de conocer el pasado.
¿Alguna duda del anterior capitulo?
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El camino a su destino, el gran centro que recién habían inaugurado hace un tiempo no se hacía esperar por la llegada de los jóvenes estudiantes de cada escuela, secundaria y preparatoria que en Midorijima había.
Cuando menos lo notaron ya habían llegado, aunque les dio una señal al ver como la azabache iba directamente a una de las principales tiendas de manga, anime, etc.
-Ayúdame a buscar algo- lo que Romy dijo a Joshua, había sonado tanto como una orden que al moreno no le quedo de otra más que asentir y acercarse a los grandes estantes llenos de libros donde ahora estaba la rubia.
-¿Qué estás buscando en especial, Romy?- pregunto, disponiéndose a buscar el también y poder ayudar a la azabache.
-Hey, class presitent- contesto, solo para irse al siguiente estantes donde estaba segura podría estar.
-¿H-Hey Class President?- repitió en un murmuro, sin entender que era eso o que era lo que estaba buscando la azabache, pero todas sus dudas se esfumaron cuando bajo la mirada y se encontró con diferentes cajones repletos de libros con portadas… demasiado…
-Al parecer encontraste los doujins…- escucho la voz conocida de su primo hablar desde una corta distancia, tomo uno de los libros que había inmediatamente había llamado su atención, se lo acerco al rostro para verificar si lo que contemplaban sus ojos no era una ilusión o se estaba confundiendo.
-E-Es…to…- tartamudeo, su rostro se empezó a tornar rojo que hasta parecía un tomate cosa que le causo gracia a su primo, al punto en el que no pudo evitar soltar un bufido. -¡¿e-esto es… p-posible?!- exclamo con fuerza, señalando la portada del pequeño librillo que ahora sostenía, donde se contemplaba a Mikasa Ackerman, del anime Shingeki no Kyojin, con la camisa abierta dejando no solo ver sus inmensos pechos, si no su buen formado abdomen que parecía… indestructible. ¿Eso era posible? Se preguntaba frenéticamente.
-Por supuesto que no- contesto de inmediato al notar que lo que había pensado antes… era más que cierto, su primo nunca antes en la vida había leído o visto algo como eso.
-Por supuesto que lo es- corrigió Aimi, ahora cargando dos bolsas una en cada mano. Su hermano no pensó dos veces en lo que había en ellas, pero la confusión y curiosidad de Joshua no se hizo esperar, pero antes de eso, recordó lo que Aimi había dicho antes de que tuviera un colapso mental con lo que se acababa de encontrar.
-¿L-Lo… es?- tartamudeo su interrogante, aun sin creerse que eso era posible o su prima estaba jugando.
-Claro que lo es, Mikasa tiene que estar así y ser muy fuerte para enfrentarse a los titanes que amenazan con acabar la humanidad; y sobre sus pechos, bueno… a veces exageran un poco-
¿Titanes? ¿Humanidad? ¿Pechos exageradamente grandes?
-Si tanta curiosidad tienes, cómpralo y lo entenderás- agrego la azabache, pasando de largo a los tres Seragaki ahora yendo a caja para poder pagar el librillo que ahora traía en las manos. –y deja de exagerar, hablas como si nunca hubieras visto hentai o porno, pero eso es casi lo mismo- agrego por ultimo.
-¿Hentai? ¿Porno?- replico él castaño, y eso de verdad dejo más que sorprendidos a los tres.
-Dime que estás bromeando…- dijo Romy desde la caja, sin ni quisiera tratar de esconder la sorpresa que en su rostro que ahora había aparecido.
No podía evitar sentir esas ganas de tomar como ventaja la inmensa inocencia que Joshua se cargaba en ese momento, pero se las aguanto hasta que salieron de la tienda, Yu no dudo en cargar las compras que su hermana había hecho, pero Aimi rechazo la ayuda por solo una razón.
-Regresaré a casa antes- aviso a su hermano, que no le quedo de otra más que suspirar y agradecer que su hermana le avisaba adonde iría, era raro ya que entonces el trabajo en Heibon no era tanto como para que Haga-san le diera el día libre pero tal vez también por ser el primer día de preparatoria.
-Asegúrate de ir directamente a casa-
Aimi escucho a su hermano y solo se dio la vuelta asintiendo con una sonrisa alegre en sus labios como siempre.
-Si~ saluda a mamá, Clara-chan, Yoshie-san a…- antes de que siguiera su hermano le detuvo, porque si seguía nombrando personas tendría que hacer una lista la cual sería larga y mucho.
-Me voy contigo, Aimi- hablo la azabache, ahora colocándose a lado de la de ojos negros.
-¿Te vas ya, Romy?- cuestiono el moreno.
-Sí, tengo cosas que hacer- respondió la pelinegra con ese mismo semblante tranquilo de siempre.
Joshua solo se quedo en silencio, tal vez esas cosas eran importantes así que le dejo tranquila. Además de su tranquilidad e inexpresividad, que tanto caracterizaba a Romy, había algo más y eso era que detestaba que le hicieran preguntas, su paciencia era mucha pero no para aguantar que se metieran en sus asuntos.
-Entonces, nos vemos mañana, Romy- se despidieron ambos primos, Yu dándole una última mirada a su hermana, al igual que Joshua se despedía de la más baja y su prima obviamente. Ambas chicas fueron las primeras en alejarse, en dirección a la estación del tren.
Las vieron alejarse hasta que desaparecieron de la escena, ahora si ambos estaban solos por lo que podrían hablar más naturalmente, Yu tenía muchas cosas que preguntar a su primo al igual que Joshua.
-Midorijima ha cambiado bastante- comentó, iniciando la conversación con su primo esperando que su relación siguiera siendo igual aun después de tantos años.
-No es lo único que cambio- respondió el de ojos ámbar.
-Vaya entonces creo que con el tiempo voy a descubrir que más cambio, ¿habrá más sorpresas?-
-Créeme que las habrá, aun me queda rato para ir a trabajar, ¿quieres ir algún lugar en particular?-
Joshua pensó unos cuantos segundos sobre si había algún lugar al que quisiera ir, uno no tan lejos ya que de igual manera él tenía que hacer algo en la tarde así que no quería retrasarse ni él ni retrasar a su primo. Con quien estaba pasando un buen rato, aunque le hubiera gustado más que su prima se quedase también, al igual que Romy… y bueno los demás de igual manera.
-¿Es cierto que, Hana y Naomi tienen una pastelería?- cuestiono, y como respuesta su primo asintió sin dudarlo.
-No esta tan lejos, ¿quieres ir a verla?-
-Tengo curiosidad, así que si- fue su respuesta, y basto para que empezarán a caminar en dirección a la famosa pastelería de la cual les había contado Hana en clases. Así que la curiosidad de saber cómo era, o si era cierto; no falto después de saberlo. Aunque no fue sorpresa que Hana se interesara en el tema de los pasteles, siempre fue aficionada a ellos, o más bien a la repostería. Por ello no era sorpresa.
-Está bastante tranquilo, no crees… ¿hermana?- desde el mostrador Hana se dirigió a su hermana mayor, la cual salía de la puerta que daba a la cocina, llevando dos vasos con limonada, Naomi vestía un traje original de mesera, salvo que no llevaba una falda si no un pantalón negro; mientras que su hermana, utilizaba la vestimenta común de un repostero.
Ninguna de las dos llevaba el cabello suelto, Hana es la que tiene el cabello un poco más largo así que solo lo ata en una cola de caballo, al igual que Naomi pero ella lo tiene un poco más corto, así que se hace un simple chongo.
-Así parece, solo hemos tenido tres pedidos en el día, pero tranquila ya llegaran más clientes- consoló la mayor, acercando un poco el frío vaso con limonada a la mejilla de su hermana menor despabilándola un poco.
-¡Frío!- exclamo ante la repentina acción de Naomi.
Naomi solo dejo salir un suave bufido, ahora dejando la bebida en manos de su hermana gemela.
-Vamos toma un descanso, si empiezan a llegar clientes vas a empezar a quejarte de que no tienes ni un momento para ir al baño- tras terminar su regaño, contemplo el puchero que Hana hacía, pero era más que cierto; a veces llegaban oleadas de personas y ni siquiera tomar un respiro dejaban, aunque ella solamente seguía atendiendo y sin quejarse, de nada servía eso. Pero, su hermana menor era un poco diferente eran gemelas pero no pensaban ni opinaban lo mismo (en ciertos casos). Cada una tenía sus opiniones, y pensaba diferente. No compartían un cerebro, eso era claro; porque… si no eso sería de verdad raro.
Luego de unos segundos de silencio, Hana volvió a encender el reproductor de música, el cual usaban para que incómodos silencios que formaran en el lugar se desvanecieran, además de que así los clientes se sintieran más en un ambiente juvenil, pero si lo que querían era silencio y tranquilidad para leer o algo en particular, las mesas y sillas que habían afuera eran su mejor opción.
-¿Why you got to be so rude?- canturreo, al mismo tiempo que hacía un movimiento de cadera, el cual ocasiono que moviera un poco el estante que estaba detrás suyo en el cual había unas cuantas bolsas de papel y plástico, que tenían dentro pequeñas galletitas y como diferenciarlas; tenían el nombre escrito en ellas o con un papel de frente, como: Nuez, chocolate, almendras, arándano, etc.
-Oí, Iggy Azalea- su hermana la llamo de mala gana desde su asiento, pero no por su nombre real si no por ese sobrenombre que tanto le molestaba.
-Te dije que dejaras de llamarme así- replico, pausando nuevamente la música, fulminando con la mirada a su gemela.
-Si no tuvieras un culo tan grande como el de ella no te llamaría así- se defendió, y nuevamente su hermana la fulmino con la mirada, hasta que el sonido de la campanita cuando abrían la puerta se hizo presente, indicando que un nuevo cliente había llegado, en este caso, clientes.
-Bienvenidos- recibieron las gemelas, para su mayor respuesta los clientes eran ni más ni menos, que Joshua y Yu.
-Así que este es su pastelería- primerizo Joshua, contemplado el lugar con una mirada asombrada. Lucía juvenil, pero a la vez formal, un pequeño toque de cada cosa. Un estante de libros en el lado izquierdo, y uno de dvd's por si alguna persona gustaba escuchar algún tipo de música en particular no se le negaba el placer de hacerlo.
-Vaya sorpresa, Joshua-chan, Yu-chan- dijo Hana saliendo del mostrador para saludar a los primos que solamente miraban el lugar con leves sonrisas en el rostro, Yu ya había venido hace tantas veces con su hermana y padres, pero para Joshua era su primera vez visitando la pastelería: Odeyalo iz zvezd.
-Ahora es más una cafetería- dijo, Naomi aproximándose a donde estaban los tres.
-Veo que así es- espeto Yu, mirando detenidamente las mesas, sillas y todo lo nuevo que ahora había en el lugar. Tenía pinta de que sería un lugar perfecto para los jóvenes como ellos.
- Así que, ¿ustedes son las dueñas?- pregunto Joshua, sin intentar ocultar la curiosidad en su pregunta.
Hana asintió, mientras levantaba las respectivas cartas de su establecimiento donde estaban los postres, bebidas y pequeños aperitivos, para que el cliente escogiera lo que más le gustara.
-Ambos tomen asiento, hermana toma su orden, ¿por favor?- pidió, y no hubo necesidad de que dijera algo más cuando su gemela saco de su mandil una libreta y bolígrafo donde anotaba las ordenes.
Ninguno de los dos varones dijo nada, y fue a la mesa más cercana una de las que había cercanas a la ventana para que tuviera una vista agradable… de las personas que pasaban por ahí.
La rubia dejo en las manos de cada uno la carta con todo lo que servían. Apenas y pasaron unos minutos, cinco para ser exactos cuando se decidieron a pedir algo simple, algo para beber.
-Muy bien, ¿van a ordenar ya?- cuestiono la rubia lista para anotar lo que pidieran.
-Té helado, nada más- pidió Joshua, y Naomi lo anotó, ahora solo espero a Yu.
-Café con leche-
-¿Frío o caliente?-
-Frío- contesto, y la mayor de las gemelas lo anotó.
-¿Nada más será eso?- pregunto por último, así no la tendrían dando vueltas y vueltas aunque si querían algo más aun después de ordenar, no tenía ningún problema en llevárselos; ese era su trabajo después de todo.
Ambos Seragaki asintieron, y no hubo pausa alguna. Naomi guardo la libreta y fue a la cocina, donde ahora Hana ya estaba preparando sus bebidas. Y algo extra, por cuenta de ellas.
-Dime Yu, ¿Cómo están mis tíos?- pregunto, iniciando una conversación que esperaba fuera más larga de las que habían tenido en todo el día.
-Bastante bien, no ha cambiado nada, el trabajo en Heibon y Delivery Works sigue siendo el mismo- dio una pausa, presionando el botón principal de su coil. -hace un tiempo hicimos un viaje para conocer al escritor favorito de Aimi-
-Imagino que se emociono demasiado- comento con gracia, observando a su primo buscar en la galería de fotografías de su coil.
-Demasiado es poco, mira aquí esta una foto que tome cuando lo conoció, debes conocerlo es un escritor muy famoso- cuando termino, se acerco y mostro la pantalla holográfica, mostrándole una foto de Aimi con un hombre alto de cabello gris, la azabache lucía verdaderamente emocionada mientras que Usami Akihito*, permanecía serio.
-Vaya, nuestra princesa parece muy feliz- la repentina presencia de Naomi, sorprendió a ambos inmediatamente alarmándose cuando le escucharon. ¿Cuándo había llegado? Fue su pregunta, porque ni siquiera un ruido o algo. Era de verdad sigilosa.
Como… una serpiente.
-No se asusten, vamos traigo sus bebidas- dijo Naomi, dejando primero el té helado de Joshua en la mesa y después el café con leche de Yu, además de un pequeño plato con galletas de nuez también.
-Hermanaaa~ no asustes a los clientes, o no te dejaran propina- bromeo Hana, desde el mostrador.
Naomi no le prestó atención, una vez que dejo la orden de ambos chicos fue hasta donde su hermana, jalándole la mejilla derecha de forma solamente para molestarla, porque sabía que odiaba eso.
-¿Por qué no me jalas otra mejilla?- insinuó la menor, con una sonrisa coqueta, y no hablaba de la izquierda.
-Tal vez lo haga, hermanita- respondió Hana de inmediato, regalándole una mirada insinuante a su "hermanita", que no se quedo atrás y le saco la lengua de forma infantil.
Al parecer se olvidaron por completo de las presencias de sus dos clientes, que más que eso era sus amigos. Y de algo más.
-Oigan, ¿se les olvida que son hermanas o qué?- pregunto Yu con un deje de burla.
-No eres nadie para decirnos eso, Tori*- contesto Naomi con una mirada afilada, puesta directamente en Yu que solamente frunció el ceño y chasqueo la lengua.
-¿Tori?- interrogo Joshua con confusión.
-No es nada- respondió, limitándose a dar un sorbo a su bebida.
Joshua no dijo más, su primo lucía un poco molesto frente a la respuesta de Naomi, no tenía idea de porque le había dicho Tori, pero… tal vez otro día podría preguntárselo, o descubrirlo por su cuenta.
-¿Cómo están sus padres, Naomi, Hana?- cuestiono a las gemelas, poco después de que estas rompieron esa tensión sexual/incestuosa que provocaban en ese momento.
-Ellos están bien, trabajando como siempre, gracias por preguntar por nuestros padres, Joshua-chan- agradeció la rubia menor con una sonrisa cálida.
El moreno devolvió la sonrisa que la rubia le había regalado, levantando el vaso con té helado para dar un corto sorbo a su refrescante bebida.
-Por cierto, ¿Dónde dejaron a Romy y Aimi?- según había visto antes, los cuatro se habían ido en dirección al centro comercial pero ahora solo estaban ellos dos. Preguntar por las dos chicas era algo que desde un principio quería hacer.
-Aimi fue a casa, y Romy tenía algunos asuntos-
-Uhm, asuntos…- murmuro Hana, ambas gemelas se dieron miradas en las cuales se decían: Esos asuntos tienen nombre.
-Asuntos llamados: Kai~- canturreo Hana, con una sonrisa alegre deslumbrando su rostro.
-¿Kai?- cuestiono el moreno con confusión.
-¿Aun sigue viendo a Kai?- pregunto u en dirección a las rubias, ambas asintieron al mismo tiempo.
Esperen… ¿Quién era Kai? Se sentía confundido, y excluido de la conversación más cuando Yu pregunto a las gemelas, dejándole aun con más confusión que antes.
Tanto Hana como Naomi no sabían si seguir hablando de ese tema estuviera bien, según Romy les había dicho que ya no tenían porque volver hablar sobre eso, un tema que tenía que ver con ella, y ninguno tenía el derecho de hablar de su vida; pero… Joshua tenía que estar al tanto de todo lo que habían pasado esos años, pero no querían ser chismosas o algo como eso, solamente dirían eso.
-Kai es un amigo de Romy- dijo primero la mayor de las gemelas.
-Pero, algo más que un amigo…- secundo la menor, esperando que eso hiciera entender mejor al moreno porque no dirían nada más que eso. Sus bocas estaban selladas, y así se quedarían.
Entonces… ¿su novio?
-¿S-Su novio?- tartamudeo, solo para ver a los tres negar y suspirar pesadamente.
-Son amigos sexuales, Joshua- termino su primo, y al menos espero que entendiera eso.
Joshua no dijo más, no sabía que decir, o si debía decir algo. ¿Amigos sexuales? ¿A qué se refería eso? Ellos… eran amigos, pero… ¿sexuales? Sabía que si preguntaba a Romy sobre eso, se enojaría y hasta dejaría de hablarle por más de tres días, lo sabía porque hace años que estuvieron jugando juntos no recordó bien que había dicho, pero Romy le había dejado de hablar por más de cinco días. Después de eso, todo volvió a la normalidad.
Eso le daba a ver que no debía meterse nunca en la vida o asuntos de Romy, si no quería que le dejase de hablar.
Pero aun así… tal vez buscar en internet no resultaría tan malo.
Aun así, si tenía que ver con su amiga… debía saber más a fondo.
-Muy bien Rilakkuma-san*, dígame todo lo que sabe de Toue y la caída de Platinum Jail-
Se levanto de su asiento, señalando al peluche de 55 cm, el cual solamente estaba sentado en el borde de la cama. Romy se cruzo de brazos sin despegar su mirada del osito. Hasta que no pudo resistir más y se lanzo hacia él tomándolo en sus brazos y apretándolo con fuerza.
-Busque en todos los sitios de internet, y no hay nada…- bufo más para sí misma, aun manteniendo abrazado a su gran peluche. Cerró los ojos he intento pensar en alguna otra fuente que pudiera consultar, pensó, y pensó… ¡y había algo que podría ayudar!
"¡Naomi-san!" se dijo en sus adentros, dio un salto y salió de la cama encendiendo su coil, esperando que no estuviera muy ocupada para contestar su llamada, si no tendría que enviarle un mensaje.
Busco en la lista de contactos hasta que lo encontró, y no tardo en establecer una llamada. La cual no tardo mucho en ser contestada, esta daba a ver que no debía estar muy ocupada.
-Que tal, Aimi; ¿pasa algo?- pregunto la rubia al otro lado de la llamada.
-Hola, Naomi-san; bueno, no pasa nada es más bien… una petición- contesto, tartamudeado un poco ya que ella no era de las que pedían cosas porque sí, era… algo importante.
-¿Una petición? Te escucho, dime que es-
La azabache dudo un poco en si debía pedir algo como eso, Naomi podría meterse en problemas y no quería que se arriesgase por su culpa.
-Bueno… tus padres, tienen muchas fuentes además del internet para conseguir información, eso dijo mi papá… así que, quería saber…- hizo una pausa para tomar aire, antes de volver a hablar. -quería saber, si puedes conseguirme información sobre lo que ocurrió hace años con Toue y la caída de Platinum Jail-
Eso fue lo último, espero una respuesta positiva pero aun así se sentía de verdad avergonzada al pedir algo; que podría meter en problemas a su amiga.
Tal y como espero, la respuesta de la rubia tardo al menos unos tres minutos. En los cuales solo escucho… nada. Tenía la intención de hablar para decir que si no podía, o para evitar problemas no lo hiciera. Pero fue cuando Naomi hablo nuevamente.
-Mis padres llegaran tarde ahora, así que puedo meterme en su estudio y buscar lo que pueda no te garantizo que sea mucho, pero…-
-¡Algo es algo!- interrumpió Aimi, gracias a dios Naomi no podía ver la sonrisa tan estúpidamente inmensa que ahora decoraba su rostro.
La rubia ante la repentina interrupción solo pudo soltar un leve bufido, Aimi no era conformista, simplemente con que fuera algo estaba más que satisfecha. Esa chica era especial.
En muchos sentidos.
-Bueno, Aimi vuelvo al trabajo, tu hermano esta aquí, ¿no le digo nada, verdad?- tenía que preguntar ya que no quería que nada se le saliera de repente.
-No por favor, si lo haces vendría enseguida a casa y me daría la letanía del porque no debo meterme en cosas del pasado- dijo con un suspiro pesado al final.
-Entiendo, bien te mandaré la información a eso de las 10, nos vemos más tarde, Aimi- por último se despidió con simpleza, colgando y cerrando la pantalla de su coil.
Ese fue un peso menos, aun con su peluche en los brazos se echo hacía su cama y se dejo llevar por la suavidad de sus sabanas, y pensamientos que ahora en su cabeza abundaban. Según su padre, Virus y Trip eran buenos consiguiendo todo tipo de información, por ello… serían la mejor fuente de conseguir cualquier cosa que tuviera que ver con Toue.
Aun así… investigar por su cuenta no era para nada una mala idea.
-Hm...- musito, ahora dejando a Rilakkuma sobre la cama y levantándose nuevamente. -¡es hora de ir a investigar!- exclamo saliendo de su habitación, no sin antes darle un beso en esa afelpada nariz a su peluche.
Pensó en donde buscar, su curiosidad le llevo al cuarto de sus padres, y de ahí al closet donde podrían haber diarios en los cuales artículos sobre el suceso podrían haber.
-Bien, bien…- murmuro, adentrándose a la habitación de sus padres.
No se detuvo a ver alguna otra cosa más, fue directamente al closet el cual abrió encontrándose con varias prendas, zapatos y… cajas, muchas cajas pero las cuales estaban muy pero muy en el fondo de este.
Tres cajas en total, y su contenido era totalmente desconocido para ella. Y eso lo volvía más pero más curioso. Sin dudarlo abrió la primera caja, en la cual había… ¿ropa? Si, eran: una camisa blanca, una negra sin mangas ni nada, y una media falda que según sabía usaban hace años, pero no nada más eso, un… ¿sombrero?
Sí, eso era. Y uno bastante lindo, además de que tenía un dije en forma de corazón y alas, quien sabe que significaba pero ya tendría tiempo para saberlo, ¿Por qué sus padres escondían algo tan lindo? Tal vez… ¡eran un regalo!
-¡Que monas!- exclamo con una gran sonrisa.
Si así fuera, de verdad que conocían sus gustos porque de verdad eran monas las ropas. Sin dudar tomo el sombrero y se lo coloco, yendo al espejo que había en el cuarto, hizo poses y todo tipo de cosas. Le quedaba como anillo al dedo, de verdad lucía hermoso.
Una vez que volvió al closet, lo guardo de nuevo en la caja y fue a la segunda donde espero fuera algo todavía más lindo, o más sorprendente. Y así lo fue.
Abrió la caja y se encontró con algo que le dejo de verdad intriga. ¿Un allmate?
Sí, eso era; un cachorro, quien sabe cuánto había durado ahí adentro, pero además de eso. A sus padres nunca les habían gustado los allmates, pero si lo tenías ahí adentro era por algo.
-Hm…- murmuro, tomándolo en sus manos, dudando un poco en si era buena idea encenderlo o no, pero... La curiosidad mato al gato.
No dudo más y paso la mano por encima de la cabeza del pequeño cachorro, con la esperanza de que no tuviera algún problema o defecto, no lo fue… cuando abrió los ojos.
-Hola…- saludo amablemente al allmate ahora despierto.
¿Qué tal?
Me hace feliz actualizar, y lamento la tardanza es que la inspiración de plano no llego ni una vez hasta hace unos días…
Pero aquí esta, espero y les guste.
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