Una delgada línea.
¡Sup!
Hay, no sé qué decir frente a este gran tiempo que ha pasado… pero es que no me sentía bien para seguirlo por unas semanas, así que por fin, gracias a ese descanso… decidí escribir.
Y pos la ricura llego a mi (?)
Como sea, sin más preámbulos les dejo el capitulo, esperando y perdonen a esta muchacha tan desconsiderada…
¡Espero y les guste!
Cualquier duda, por favor dejadla en los reviews.
Espero pacientemente la respuesta del allmate, pero nunca llego hasta unos cuantos segundos más; pero no fueron ni palabras, si no un suave ladrido.
-¡Woof!- ladro el cachorro.
Entonces si tenía una falla, fue lo único que le quedo claro, llevarlo con el papá de Noiz no era una mala idea, él era el mayor experto en allmates que conocía, y luego estaba su hija Romy, a quien calificaba como su mejor amiga; y así lo era. Tal vez ella podría darle un vistazo a este nuevo amiguito que tenía en sus manos, porque siendo honesta consigo misma, era lindo, y a Aimi le gustaban en muchos sentidos las cosas lindas.
-Yo soy…- antes de que pudiera seguir el sonido de la puerta de la entrada se lo impidió, seguido de una voz que conocía desde que tuvo uso de razón.
-¿Aimi?- llamo Ren desde el pasillo.
De inmediato Aimi se alarmo, solo sabía una cosa, si su padre la encontraba husmeando en el closet, que desde que era pequeña, les habían advertido tanto a ella como a su hermano, les prohibieron que se metieran al closet sin su permiso, ¿las razones?
"Hay un monstruo en el closet, si entran se los comerá".
Siendo pequeños creyeron tal cosa, aunque ahora…
-Uh…- musito, y solo pudo apagar al cachorro con la mayor velocidad que pudo, y volvió a colocarlo en la caja no sin antes darle una última mirada; estaba segura que hablaría con sus padres, aceptaría el regaño por entrar al closet sin su permiso pero, ella sacaría a ese cachorro de la oscuridad y el encierro, Aimi tenía un corazón puro y bondadoso, no podía resistir a la idea de pensar en animales, ya sean robóticos como era el caso de los allmates, o de carne y hueso, el dolor de verlos encerrados… era insoportable para ella.
Antes de levantarse, acomodo las cajas como pensó y así estaban en un principio, cerró la puerta de este haciendo el mínimo sonido; y una vez hecho esto, hizo lo mismo con la puerta de la habitación, de nada sirvió cuando apenas y giro la perilla, se encontró con su progenitor, trago saliva con nerviosismo, tendría que pensar en una excusa cuando la pregunta llegara…
-¿Qué estás haciendo aquí, Aimi?- interrogo el azabache, el tono suave de sus palabras tranquilizo a la menor, pero no del todo, esa era la pregunta que estaba esperando, y por la cual tendría que mentir, detestaba mentir pero… era necesario.
-Yo…- "piensa en algo, tonta" se decía interiormente, hasta que… ¡bingo! -¡estaba buscando mi peine! Papá peino mi cabello en la mañana, así que mí peine debió haberse quedado aquí, así que estaba buscándolo- contesto, y tanto su voz como la expresión de su rostro se veían con cierto nerviosismo; espero y eso no fuese muy obvio.
Ren la observo detenidamente por unos segundos, pero era su hija y nunca había dudado de ella, ni una vez.
-Entiendo, debe estar en el baño puedes buscarlo después ahora vamos a comer, debes tener hambre- dijo, y acaricio suavemente la cabeza de la menor; esta se sobresalto un poco, pero solo sonrió a su padre.
Respiro profundamente, y soltó el aire, sintiendo como un verdadero alivio llenaba su cuerpo por completo. Escucho lo que había dicho el contrario y no pudo evitar sonreír, más cuando el olor a espagueti con albóndigas llego a su nariz, era raro pero tenía buen sentido del olfato desde pequeña, no era problema, le gustaba.
-¡Trajiste mi comida favorita, papi!- exclamo, mientras se lanzaba a los brazos del mayor, quien la recibió con una sonrisa, adoraba la ternura con la que su hija actuaba, tierna, amable, honesta y bondadosa; no podía dejar de pensar que ella, había heredado eso y más de Sei.
Además de que eran verdaderamente parecidos, desde esos hermosos ojos negros, y ese lacio cabello, que en Aimi caía hasta sus caderas, su esbelta figura… no podía dejar de recordar lo que alguna vez Noiz le dijo, que cualquier chico podría acercarse a su hija.
Nadie era merecedor de su hija, pero ese pensamiento cualquier padre lo tendría con su única hija, con su princesa.
-¿Que tal tú primer día en preparatoria?-
Aimi solo sonrió mientras se encaminaban a la mesa.
-¡Maravilloso! Joshua, y Heiki volvieron, lo que significa que mi tío Aoba, y mi tío Mink también- empezó a decir, y sin falta sus ojos empezaron a desprender un pequeño brillo, pensar que después de tanto tiempo por fin habían vuelto, no podía dejar de emocionarse.
-Iremos a cenar a casa de Tae-san- aviso, y como respuesta su hija d abrazo con más fuerza de su hombro, volver a ver a sus tíos después de tantos años, no podía esperar hasta la hora de la cena pero... lo haría.
Llegaron hasta la mesa, no sin antes ir a la cocina, Aimi tomo los platos y tenedores, Ren fue por los vasos y en minutos cada uno se sentó en una de las sillas de la mesa, y en cuanto todo estuvo servido empezaron a comer y los temas de conversación entre padre e hija nunca faltaron aunque Aimi tenía una expresión un poco… ¿inquieta?
Sí, eso notaba en su hija.
Pero, tal vez eran cosas de adolescentes, ya sabía que tenía que darles su espacio a sus hijos; y eso haría.
-Recuerden niñas, sus padres llegaran pronto- decía Akira-san desde la pequeña terraza del departamento, la ahora mayor que desde que las pequeñas Hana y Naomi, ahora no tanto, las había cuidado; Virus y Trip prefirieron quedarse con ella aun después de que sus hijas entraran a la primaria, ellas se habían encariñado mucho con la pelinegra, así que era algo así como un empleada, realizaba las mayorías de las cosas del hogar, con Virus y Trip trabajando la mayor parte del día; era mejor conservarla por más tiempo, además ellos también le tenían cierto cariño.
-¡Estoy cansadaaa~!- exclamo la rubia menor, lanzando su bolsa a uno de los sofás de la sala, al mismo tiempo ella de igual manera se tiraba ahí mismo, por alguna razón lo sentía más cómodo que de costumbre, como una nube. ¿O era que estaba demasiado cansada?
-¡Hana lleva tu mochila a perchero!- regaño la pelinegra, adentrándose al lugar con una canasta en las manos, la cual antes había estado llena de sabanas recién lavadas, las cuales había colgado hace unos minutos.
Hana solo soltó un largo quejido, uno de verdad muy largo.
-Akira-san, estoy cansada~- renegó la de ojos azules.
La pelinegra solo soltó un bufido, y dejo el cesto abajo.
-Podrás descansar en cuanto tomes un baño, el agua se va a enfriar- espeto con una vena saltando de su frente, al mismo tiempo que colocaba sus manos en sus caderas y, espero paciente a que la rubia se levantara pero ni movió un musculo, cosa que enojo a la azabache.
-¡Hana!- grito enfurecida.
-¡Ya oí!- devolvió la rubia, y con sumo coraje se levanto de su cómoda nube, frunciendo el ceño, camino con pasos firmes y enojados se dirigió al cuarto de baño.
-¡Espera!- detuvo Akira.
Hana frunció el ceño con mayor fuera, y se giro para ver a la contraria.
-¿Ahora qué pasa?-
-¿Y tú hermana?-
Siempre se mantenía lejos del estudio de sus padres, pocas veces entraba, cuando su papá tenía trabajo y ella quería jugar con él, o simplemente pasar el rato con él, podía entrar y sentarse en su regazo; observando cómo los dedos de su progenitor volaban por el teclado holográfico delante suyo, además de que siempre tenía un puñado de documentos en la mano.
Documentos que nunca llamaron su atención, solo hasta ahora; que su amiga le había pedido ayuda, y ella era amable, además de que Aimi siempre había sido generosa con ella, la pelinegra había hecho mucho por ella antes, era momento de devolverle el favor.
Entro con sumo cuidado al estudio, procurando cerrar la puerta sin hacer el mayor sonido alguno; solo un leve chasquido; ¡y perfecto!
-Vamos a ver- dijo para sí misma, sin perder el tiempo fue al escritorio, la primera fuente sería el portátil de su padre, que lo más seguro y era lo más común; era que tuviera una clave. Y el pensamiento no fue erróneo, en cuanto la encendió, esta pidió la clave para acceder en el escritorio.
No hubo necesidad de pensar mucho en que podría ser.
Escribió el nombre de su padre, en pocas palabras: Trip. Y de inmediato le dio acceso a todo documento; su papá era tan fácil de predecir, aunque no se mostrara de alguna manera románticos entre ellos; Naomi sabía que su papi, amaba a su papá, y mucho.
No perdió tiempo en nada más, empezó a buscar en la carpeta principal, pero solo encontró documentos de los manejos de mercancía que habían en ese mes, las fechas en los cuales recibirían todo, y nada más; se fue a otra de las carpetas, y entro pero solo para toparse con las cuentas de su establecimiento, en pocas palabras su pastelería; desde que habían decidido volverlo un pequeño café, las ganancias iban en aumento, se detuvo a revisarlas, hasta que se dio cuenta de que habían pasado casi 10 minutos, si tardaba más sabía que las dos féminas que habían en el departamento comenzarían a buscarle, estaba segura que ya la estaban buscando.
"Apúrate, Naomi". Se dijo en el pensamiento, cerró las carpetas de antes y volvió a revisar otras, y solo se encontró con nada… ningún documento tenía que ver con lo que ella buscaba; se empezaba a desesperar.
Tomo un respiro, y pensó en que tendría que resignarse a dejar de buscar, mañana tendría que decirle las malas noticias a Aimi, y le tendría que dar una rebanada de pastel para remediar el no haber podido ayudarla.
Sin embargo, antes de cerrar todo, de revisar cada recóndito lugar del computador; algo llamo su atención.
"Toue"
Ese era el nombre del dueño de lo que había sido la torre de platino, pero él había muerto hace años, y según sus padres no era más que un hombre de negocios; pero nada más, ¿ese hombre tenía algo que ver con sus padres? Eligió matar sus dudas, después de todo la curiosidad mato al gato… pero el gato murió sabiendo.
Abrió la carpeta, y empezó a inspeccionar cada elemento que había dentro; fotos de lo que había sido esa dichosa torre, documentos que para ser sincera, era de verdad muy largos y no tenía tiempo para leerlos todos; así que…
Busco en su bolsillo, y saco lo que buscaba, un pequeño disco, regalo de Romy después de haberla ayudado en secundaria a saltarse la clase de educación física, inventando que Romy tenía solo de estomago, aunque se había saltado esa clase para conseguir un juego el cual ya había esperado mucho por él. Así que le debía una, y la hija del peluquero le pago regalándole uno de esos discos, que según Romy, podía almacenar mucha pero mucha información.
Ahora podía verificar eso.
Introdujo el objeto en el computador, y comenzó a cargar todo el archivo de aquella carpeta; así que mientras podía ver alguna otra carpeta, pero ya no había más, las demás solo eran cuentas, información sobre los clientes, cosas referentes al trabajo de sus padres, y eso no era de su incumbencia. Así que en lo que los archivos se cargaban, empezó a buscar en los pequeños cajones del escritorio algún documento referente, fue decepcionante solo encontrar cosas de negocios, cuentas, entre más.
Suspiro, y tal vez debía resignarse a solo esa información, además Aimi no se enojaría, ella no era para nada exigente. Pero, un vistazo no haría daño, reviso los nombres que había en el costado de las carpetas, hasta que se encontró con un nombre conocido.
"Sei"
-El papá de Aimi- musito, sin dudar tomo la carpeta y comenzó a hojearla, se encontró con información, peso, talla, tipo de sangre, fecha de cumpleaños, y dos fotos.
La primera, solamente se podía ver al azabache que ya conocía, pero… lucía mal en la foto, tenía ojeras, de veía más pálido, mucho más pálido, y tenía ojos totalmente negros, como si estuviera viendo los ojos de un pescado muerto. No podía ser ese el papá de Aimi, el chico de la foto era totalmente diferente a como ahora lucía el Seragaki.
En la foto… se veía como si fuera un simple muñeco sin vida alguna, la otra foto no tuvo oportunidad de verla, cuando pasos cerca la sorprendieron.
-Naomi- llamo Virus desde el pasillo, cada vez más acercándose al estudio, y eso puso más nerviosa que nunca a Naomi.
"¡Maldición!" grito internamente, cerrando el cajón no sin antes tomar a carpeta de antes, escondiéndola dentro de su camisa de botones, y después observo la pantalla, la información estaba a la mitad, pero ya no tenía tiempo, saco el disco, y lo guardo en su bolsillo, lo más rápido posible cerró todo lo que había abierto en el computador, y lo apago. En cuanto lo hizo, el chasquido de la puerta abrirse, le sobresalto, Virus se dejo ver tras la puerta.
-¿Qué estás haciendo aquí, Naomi?- pregunto con voz suave, aproximándose adonde su hija, que lucía… diferente.
"Piensa algo, idiota…" se regaño, y intento buscar algo que decir, observo el escritorio, vio una engrapadora y varias hojas de papel.
-Estaba buscando más grapas, y hojas; necesito hacer un informe para mi clase de economía, y no tenía hojas- contesto, haciendo su voz tan normal como pudo, sin embargo… estaba nerviosa. Si su padre la descubría, estaba más que castigada... sería un cadáver seguro.
Virus la observo detenidamente por varios segundos, cosa que intimido en cierta manera a su hija, solo la miraba así cuando estaba en problemas, y sentía… que ya la había descubierto, y se estaba ingeniando un buen castigo.
Pero una sonrisa por parte de su progenitor calmo todos sus nervios.
-Sabes que hay todo eso en el cajón del estante de la sala, ¿recuerdas que te dije cuando era más pequeña?- interrogo, y esa voz, Naomi la conocía bien, no estaba ni regañándole ni preguntándole algo que tuviera que pensar mucho.
La rubia solo inflo sus mejillas un poco, haciendo lo que parecía un pequeño mohín.
-No entrar al estudio sin permiso, porque si fuera otra persona Walter podría comerme- sonrió tras sus palabras, tantos años decía eso cuando se metía al estudio sin permiso, pero era el mejor escondite cuando jugaba a las escondidas con su hermana y papá.
El rubio no le quedo más que sonreír complacido, no lo había olvidado después de todo.
-¿Entonces…?- insistió el oji azul.
Naomi bajo la mirada, aun con ese gracioso mohín.
-Lo lamento…- dijo en voz baja, y sin necesidad de más su papá llevo su diestra a la cabeza de su hija, y acaricio esos hermosos cabellos rubios.
-No lo hagas de nuevo y ya, ahora ve arreglarte saldremos a cenar con unos clientes, y queremos que conozcan a nuestras preciosas hijas- Virus así como acaricio los cabellos de su hija, le pellizco suavemente la nariz y espero a que su primogénita comenzara a caminar; lo cual hizo unos segundos después, procurando que la carpeta no se notara mucho, agradecía que la camisa le apretara lo suficiente, así no se caería o algo. Salieron del estudio, y Virus fue el último, asegurándose en cerrarlo bien.
Naomi se quedo en silencio hasta que llego a su habitación, no escucho a su hermana cuando esta se adentro al cuarto, estaba ida en sus pensamientos… completamente ida en lo que acababa de encontrar.
-¡Naomi! ¿Me estas escuchando?- vociferaba su hermana, pero ella no escuchaba nada.
"¿Sei-san que tiene que ver con Platinum Jail?" fue su única interrogante, la única que resalto más de las que ya se empezaban a formar. ¿Qué tenían que ver sus padres en todo eso? ¿Tenían negocios con Toue?
Y si así era… ¿Qué clases de negocios?
Entro a la ducha, tomo un largo baño, pero no tanto si no se les haría tarde para la cena de sus padres, salió minutos después, seco su cabello, se vistió con una falda negra, medias del mismo color, una blusa con estampado de Mickey Mouse; era una cena, sin embargo ellas siempre lucían elegantes, Hana vistiendo un short simple con estampado de cuadros, una blusa oscura, y nada más; por ultimo sus zapatos, ambas tenían varios pares, pero sus favoritos siempre fueron, los de tacón.
Una vez que los cuatro estuvieron listos, salieron del departamento, yendo al estacionamiento y subiendo al automóvil; la menor de las hermanas no dejaba de hablar sobre el maravilloso día que habían tenido, sin olvidar la noticia de que Joshua y Heiki habían regresado, eso significaba que Aoba y Mink también.
Dicha noticia hizo sonreír a ambos rubios, pero tales sonrisas desaparecieron frente a la ausencia de palabras de la mayor.
-Naomi- llamo el rubio natural, sin despegar la vista del camino. -¿pasa algo?-
La rubia solamente sonrió y negó, ¿se notaba demasiado su indiferencia?
-Solo tengo hambre, papi- sonrió tras su respuesta, una sonrisa un tanto diferente de las que siempre daba; esa respuesta no alivio para nada la duda en sus dos padres, ni en su hermana.
-Sabes que si hay algún problema puedes decirnos- irrumpió Trip, después de unos segundos.
Naomi observo a sus dos padres, y solo negó una vez más, y esta vez mostro una sonrisa honesta en sus labios, esa era la sonrisa que sus padres conocían, y adoraban.
-Solo es hambre, ¡que molestos que son!- chillo, ahora cruzando sus brazos y pierna; podía ser la mayor de las dos hermanas, pero actuaba como si fuera la menor.
-¡También yo, papi!- secundo Hana, y hizo lo mismo que su hermana, brazos cruzados y pierna cruzada.
-En unos minutos llegaremos, ambas sean pacientes- agrego Virus, sin decir más se concentro por completo en la autopista, esas eran sus hijas, sus dos gemelas.
Trip soltó un bufido, y solo guardo silencio, hasta que llegaron a las puertas de un restaurant, bastante elegante así que estaban bien vestidos para la ocasión. Y sus hijas ni digamos; Virus entrego las llaves al valet parking, entraron al lugar, no hubo necesidad de verificar su reservación con el encargado, fueron llevados a su mesa, donde sus clientes ya los esperaban.
-Buenas noches, Karisawa-san, Kitamaru-san- saludaron los dos no gemelos.
-Buenas noches, Virus, Trip- primerizo el hombre, se puso de pie y estrecho la mano de ambos rubios, y no olvido por completo a las dos menores que veían con ellos, pero Trip impidió todo intento alguno de que su "socio" se acercara s sus dos hijas.
-Ella es Naomi- presentó primero a la mayor, que simplemente le brindo una sonrisa.
-Es un placer, Kitamaru-san- dijo suavemente, después estrecho la mano de ambos clientes, al parecer eran hermanos.
-y ella, Hana- finalizo con la menor, y esta solo sonrió, una simple sonrisa sin algún significado alguno, más que la educación.
-Mucho gusto- devolvió, una vez que las presentaciones terminaron tomaron asiento; las hermanas se sentaron juntas, dejando a los mayores frente a frente, después de todo era una cena de negocios, de negocios se hablaría.
Hana observaba con indiferencia a su hermana, al verla tan concentrada en su coil. Pero fuera cualquier cosa, la hablarían cuando llegaran a casa, si Naomi así lo quería; si no, ya lo descubriría luego.
-Hana- llamo la mayor sacando de sus pensamientos a la contraria.
-¿Qué pasa?- cuestiono con tranquilidad, su interrogante se respondió al sentir como su hermana mayor deslizaba una servilleta hasta su mano derecha.
La oji azul dio una mirada, a los mayores, tan sumidos en su conversación, concentro su atención en el objeto que su hermana le había entregado, lo bajo hasta poder leerlo por debajo de la mesa.
[Aimi me pidió información…]
Termino de leer, solo así para escribir su respuesta, sería más fácil una conversación verbal entre ellas pero era algo importante, algo posiblemente secreto. Una vez que termino de escribir paso la servilleta a las manos de su hermana.
[¿Por eso estabas en el estudio de papá? ¿Qué clase de información?]
Se canso rápido de la idea de escribir en una servilleta así que prefirió arrugarla, y guardarla en su bolsillo, así cuando salieran del restaurant la tiraría donde sus padres jamás encontrarían.
-Toue…- murmuro, y dio una mirada a los clientes y sus padres; ni se inmutaron por ellas, ni alcanzaron a escuchar lo que había dicho, cosa que le hizo sentir un verdadero alivio. Nadie más la escucho, salvo su hermana.
-¿Encontraste algo importante?- susurro, a Naomi; esta asintió y acerco más a la rubia lo que quería decir, para nada quería que sus padres escucharan.
-Nuestros padres, y Sei-san tuvieron algo que ver con Toue, además- busco en su bolsillo lo que se había guardado cuando salió del estudio de sus padres; además de esas fotografías en donde se podía apreciar a Sei totalmente diferente a como era ahora. No tardo en encontrar lo que estaba buscando, lo deslizo por la mesa hasta que su hermana lo tuvo en sus manos, y pudo apreciar, la fotografía.
Era… ¿un corazón?
-¿Morphine?- titubeo la rubia sin comprender; ¿Qué tenía que ver todo eso con sus padres y con Sei-san? Tal vez, era mejor que la hija del azabache le preguntara eso.
-Envíale esto a Aimi-chan-
-Así que ahora compre la figura de Rin con lo que ahorre por semanas~- canturreaba la azabache, dando varios saltitos en el camino junto a sus dos padres y hermano mayor, que le escuchaban atentamente. -¡y tiene un trasero bien moldeado!- fue lo último que dijo hasta que llegaron a la entrada de la residencia de su abuela.
-Vaya, cuando lleguemos a casa será mejor verla- dijo Sei, al mismo tiempo que deslizaba la puerta hacia el lado izquierdo, vaya sorpresa no estaba cerrada con llave.
-Cuando espere volver a ver a mis sobrinos, no pensé que lo primero que escucharía fuera "trasero"- hablo una voz conocida para los cuatro detrás de la puerta, que ahora abierta dejo ver quien era esa persona.
-Aoba...- susurraron los dos mayores, el hermano del peli azul y el marido del propio.
-¡Tío Aoba!- se lanzaron los dos mellizos, Aimi con un poco más de emoción que su hermano mayor, pero igual de felices de ver a su único tío. Ya que su papá (Ren) no tenía hermanos, siempre preguntaron el porqué pero la pregunta solamente se quedaba sin respuesta.
Aoba por poco y caía cuando recibió a sus dos sobrinos en sus brazos.
-¡Voy a caerme!- aviso preparándose para cuando el porrazo llegará, pero nunca se logro el cometido de que Aoba cayera, al menos no hasta que…
-¡Ha pasado mucho tiempo!- exclamo Sei, uniéndose al abrazo que sus hijos brindaban a su hermano menor, solo eso y estaba seguro que caería aunque intentaba no hacerlo, no podía aguantarlo más cuando sintió otro peso extra, esta vez de Ren.
-¡Tu también Ren!- gritaba en el interior del cálido abrazo por parte de toda la familia de su hermano mayor, sus hijos, y su pareja; sus piernas se tambaleaban en el débil intento por no sucumbir al peso, pero simplemente… era mucho, aunque podía soportarlo; no era malo después de todo. -a-ayuda…- alcanzo a murmurar.
-Vaya, han crecido tanto, niños-
Los morenos se quedaron con el primer bocado de las deliciosas donas que su abuela hacia, y estaban a punto de degustar pero se detuvieron tras el comentario de su tío.
-Pero como vez, ya no son tan "niños"- contesto Aoba, haciendo un pequeño énfasis en la última palabra, debía ser honesto consigo mismo y con todos, de que sus dos hijos ya no eran los dulces e inocentes pequeños que se apegaban a la pierna de su hermano para camisa, o cuando se tambaleaban para dar sus primeros pasos.
-Al parecer, no fueron los únicos que crecieron- hablo Mink, dejando la bandeja con ahora varias tazas llenas de cocoa, con un obvio toque de canela que muchos se dieron cuenta de ello, gracias a Ren.
-Tiene un toque de canela- comento olfateando cerca del borde de la taza, el humo que desprendía la bebida dejaba a saber que si estaba en lo cierto, por muy diminuto que fuera el olor, Ren lo sabía, tenía un olfato tipo de…
-Papi, tienes un olfato como el de los perritos- espeto la azabache, y por un segundo todos callaron, Ren bajo la taza y miro hacia otro lado. Por esos segundos se formo un incomodo silencio, ¿Por qué incomodo? Fue la pregunta de los cuatro adolescentes.
-Ren siempre ha sido como… "un cachorrito"- acabo Sei con el silencio, los mayores agradecieron que lo hiciera, porque quien sabe cuánto tendrían que soportar las miradas inquietas de sus hijos.
Todos los presentes tomaron una taza cada uno, y las conversaciones no tardaron en empezar.
-¿Ya pensaron en la carrera que quieren estudiar?- cuestiono Aoba, tanto a sus hijos como sobrinos, Aimi terminando uno de los panecillos de la canasta, mientras que Yu bajaba su propia taza.
-Yo quiero ser escritora- primerizo la menor, una sonrisita feliz aparecía tras sus palabras, una sonrisa como la de… Ren, si era idéntica a la del ex allmate.
-¿Escritora?- soltó el moreno, Aimi se inmediato que lo escucho dirigió su total atención a este.
-¡Sip!- respondió de inmediato -quiero ser escritora, soy buena escribiendo, me gusta escribir, así que… ¿Por qué no?-
Mink ante la respuesta tan honesta, y alegre de su sobrina, solo pudo suspirar y dejar ver una pequeña sonrisa que estaba seguro más de uno había notado, Aimi por supuesto fue la primera en hacerlo; por muy serio que el moreno fuera, si se trataba de su "familia" podía ser más allá de solo serio y esas cosas.
-¿Y tú Yu?- esta vez el Seragaki se dirigió al hermano mayor, un chico tan serio como lo era Sei en un principio.
-Aun no lo he decidido, maestro de japonés me interesa- contesto con simpleza, pero ese oficio… en pocas palabras sonaba.
-Eso es aburrido~- bufo Heiki, y de inmediato el azabache frunció el ceño.
-Lo siento, lamento que mi carrera no sea tan "femenina" como la tuya, enfermero- devolvió en el mismo tono que su primo.
-¡Es doctor imbécil!- exclamo el moreno, levantándose de su silla, ya se había enojado, digamos que este no tenía un temperamento muy… duradero. -algo más interesante que ser un aburrido maestro de japonés-
-Hasta que no vea un titulo, sigues siendo un "e-n-f-e-r-m-e-r-o"- eso ultimo lo deletreo, y de igual manera se puso de pie; eso fue suficiente.
-Heiki, siéntate- ordeno el moreno, la dureza de su voz fue suficiente para que su hijo s sentara de inmediato en la silla; y suspirara pesadamente.
-Yu- hablo esta vez Ren, y el azabache no le quedo de otra más que obedecer.
-Son más grandes, de edad solamente, siguen siendo unos mocosos- Tae hizo acto de presencia al fin, aun después de tantos años… ella seguía con ellos, Aimi era la más feliz de tener a su bisabuela, porque ahora estaba haciéndole una trenza, le gustaba tener momentos así con ella.
Pero…
-Papi, tío, ¿Dónde están nuestros abuelos?- la pregunta de Aimi, hizo que toda conversación acabara enseguida, y en la habitación un pulcro silencio fuera el único presente.
Las miradas de ambos hermanos, se dirigieron hacia la mujer de cabellos ahora más opacos, que no hizo más que suspirar, y bajar la mirada.
-Ellos… murieron hace bastante- respondió el peli azul, pero la expresión de su rostro daba a ver que eso… en cierta manera, que los más jóvenes no notaron es que, eso podría ser o no, cierto.
La noticia entristeció un poco a los adolescentes, pero no por nada volvieron a sus ánimos de antes, además no era como si no tuvieran nada, tenían a su bisabuela Tae; y era mejor que nada.
-¡Tenemos a la bisabuela Tae, así que no hay que entristecernos!- hablo la azabache, justo cuando la mayor termino de hacerle la trenza la contemplo unos segundos antes de abrazar a la mayor.
-Sí, si, quien sabe por cuánto más…- murmuro dejándose abrazar por su bisnieta.
-No digas eso, abuela- dijo Aoba con un deje de tristeza, odiaba la idea de que en cualquier momento, su abuela moriría; odiaba la muerte más que nada en el mundo.
Sei contemplo con una sonrisa triste las palabras de la mujer, pero... una idea llego a su mente, algo lindo.
-Vayan y denle un abrazo a su bisabuela, lo necesita- animo Sei a su hijo, que no le quedo de otra más que levantarse e ir a donde estaba su hermana abrazando a la mayor, hizo lo mismo, salvo que no uso mucha fuerza.
Los dos morenos no se quedaron atrás, y se levantaron, ambos abrazando a su bisabuela; eran los cuatro, que empezaba a quitarle el aire a la pobre mujer.
-¡Cuidado con mi espalda!- exclamo esta, no le gustaba mucho ese tipo de contacto, o más bien ninguno que le lastimara más la pobre espalda; pero… este era agradable. Le daba a ver, que esos cuatro, ya no eran los pequeños que siempre gritaban: ¡abuelita! Y comían de sus panecillos tanto como podían.
Si era honesta, le dolía que en cualquier momento ya no estaría para ellos.
[La carrera de modelaje te vendría bien también…]
-¿Lo crees? Pensaba lo mismo, pero no se, lo pensaré mejor- respondió con una sonrisa, y la persona a lado de la pantalla solo le devolvió la sonrisa.
Esa persona, era Romy.
[Yo no necesito pensarlo ya, según mis padres mi futuro fue ya planeado por mis abuelos] suspiro pesadamente la azabache arrastrando sus palabras en aquel suspiro, solo hasta escuchar el sonido de la puerta de su habitación abrirse.
[Ve a dormir ya, Romy] esta vez fue la voz de Koujaku la que escucho en la video llamada, segundos después unos pasos alejarse.
[Ha… ya oíste, me tengo que ir, si no esta vez vendrá mi papá y me quitara el coil.]
Antes de que Aimi pudiera responder, el sonido de la puerta de su propia habitación le interrumpió.
-Tú también ya ve a dormir, Aimi; tu hermano se despertara- hablo Sei, ahora adentrándose a la habitación, antes de ir adonde su hija fue a la cama de Yu; a quien cobijo, ya que las noches frías en Midorijima seguían. Una vez hecho esto, fue adonde Aimi. -buenas noches, Romy-chan- saludo a la azabache, que le devolvió el saludo.
[Buenas noches, Sei-san,] dijo antes de dar por terminada la llamada, si no ahora serían sus dos padres los que vendrían a decirle que debía irse a dormir ya. [Nos vemos mañana, Aimi] se despidió, y la pantalla solo aviso que la llamada estaba finalizada.
-Bien, tienes que dormir señorita- declaro Sei, acariciando suavemente la mejilla derecha de su hija y brindándole un suave y –"maternal" beso en la frente.
-Ya voy~- dijo, dando y salto y levantándose de su silla, ya vistiendo sus pijamas solo dejo el coil en la mesita de noche que había a lado de su cama, se metió en las sabanas de su propia cama.
-Buenas noches, princesa- dijo, y las palabra se desvanecieron con el sonido de la puerta cerrarse, aunque no por completo quedo una pequeña brecha que daba algo de luz, la razón de esto es que; aun siendo ahora una adolescente, su miedo a la oscuridad seguía más que nada. Ambos padres lo sabían, así que siempre dejaban la puerta entre abierta; para su pequeña princesa.
Se dispuso a cerrar los ojos, y por fin dormir, mañana aun seguían las clases y todas las semanas para ser más claros, y debía descansar, más porque educación física era una de sus clases; y para ser honesta, se daba a la idea de que sería agotadora.
Una vez cerrados los ojos dejo salir un suspiro, viéndose interrumpida ante el pitido de su coil, inmediatamente lo tomo y se escondió bajo sus sabanas; un mensaje a esa hora, solo podía ser de una persona; o de dos más bien. Lo abrió sin dudarlo dos veces, leyendo lo primero que decía.
[Esto es lo que conseguí, hay más pero te lo daré mañana…] fue lo único en el mensaje, lo demás fueron documentos, los cuales abrió y comenzó a pasar la vista por cada párrafo, oración, palabra y letra, leyó todo. Encontrándose con más de un dato que le sorprendió.
-¿Experimento?- soltó, pero calló enseguida, no solo su padre era el que tenía el oído agudo, su hermano lo había heredado; así que no debía hacer ruido alguno. Así que, prefirió leer en silencio.
No solo se encontró con la palabra experimento, si no "arma" también, unas cuantas coordenadas y por último, una fotografía; que hizo que su piel se pusiera de gallina, la respiración se le detuviera y tragara saliva con dureza, tras segundos de haberla contemplado perfectamente; era su papá.
Era Sei, pero… ¿lo era en realidad?
Estaba en un estado casi anémico, su piel era tan blanca, más blanca de lo que ahora era, unos ojos negros completamente, pero eran como…
-Como los de un pescado muerto…- susurro suavemente, una vez más tragando saliva, bajo hasta el final del documento, la última cosa que leyó fue el nombre de: Tatsuo Toue. Según había leído, era el dueño y propietario de las industrias Toue Inc. Pero nada más sabía eso, o era lo único que había encontrado en ciertos medios, lo demás esa:
Clarificado.
Tal vez, lo demás que Hana tenía sería de mayor ayuda para aliviar sus dudas, pero surgieron más con lo que recién había leído, será que… ¿su papá tenía una conexión con Toue? Tal vez así era, podía preguntárselo mañana en el desayuno.
-Papá…- musito observando una última vez aquella foto, solo para finalmente apagar su coil.
-Luu-
¡Mierda chicos!
Lamento mucho, de verdad que lamento no haber actualizado en tanto tiempo, pero siéndoles honesta no me sentía nada bien estos días, si vieron solo publicaba one-shots, y eso pero esta historia no podía seguirla, no sabía porque…
¡Pero ahora ya puedo hacerlo!
Y espero y entienda, además de que ya entre a semana de parciales, por lo que debo concentrarme en ellos.
Espero y entiendan, publicare algún one-shot de vez en cuando, así que no los dejaré del todo y eso.
Muchas gracias aquellos que aun siguen esta historia, tratare de darle gusto a cada uno con ella.
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