LOS PECADOS CAPITALES

CAPÍTULO SEIS: PRIMERA VICTIMA DE LA CODICA

Al día siguiente, todos los alumnos estaban preparándose para iniciar otra jornada de clases y por supuesto, muchos de ellos no tenían ninguna prisa ni ningún ánimo para eso.

Aunque otros si tenían los ánimos muy elevados como en el caso del Topo, que por más que lo intentara, no podía disimular una sonrisa en su cara y eso extrañaba mucho a los demás alumnos que lo veían, especialmente ya que él parecía tener algunos vendajes y curitas por debajo de su ropa, como si estuviera herido, pero al parecer al francés no le importaba eso y seguía caminando por los pasillos como si nada, seguido por Gregory que al parecer si estaba preocupado por su estado físico.

-Cielos Chris, no debiste de arriesgarte de esa forma ayer, mira cómo te dejaron- le regaño tan molesto como preocupado, ya que al parecer la causa de las heridas del francés era porque había realizado una misión el día anterior luego de que terminaran las clases.

-Pero valió totalmente la pena, ya que me dieron una buena pasta por eso- le dijo el francés como si fuera cualquier cosa, ya que al parecer la causa de su sonrisa tan inusual era el dinero que le dieron al completar con éxito su misión.

-Hay Chris…- le dijo el rubio sin cambiar de semblante y negando un poco con la cabeza- nunca aprendes, tanto que haces por el dinero, como si este te fuera a salvar cuando estés en una situación en la que no tengas escapatoria- le volvió a regañar, aunque también le estaba dando una especie de consejo para que no siga exponiéndose a ese tipo de misiones. Pero el mercenario al escuchar esas palabras enseguida dejó de sonreír y fruncir el ceño.

-Pues en caso de que no te des cuenta, no todas las personas somos ricachonas como tú y tenemos que ganarnos la vida como sea- le espeto sin disimular para nada su molestia, pero el inglés solamente rodó los ojos al mismo tiempo que soltaba un suspiro.

-Y parece que se te olvida que en varias ocasiones te eh ofrecido diferentes clases de trabajo para que así no tengas que seguir arriesgando el pellejo- le reprochó aun estando molesto y sin dejar de verlo de forma desaprobatoria y esta vez el francés fue el que bufó y rodo los ojos.

-¿Y tener que trabajar frente a un escritorio desperdiciando la vida y muriéndose del aburrimiento organizando papeles y ese tipo de mierde? No gracias, prefiero seguir arriesgando el culo trabajando como todo mercenario de primera clase que soy- le dijo ácidamente esto último y luego de haber hecho esa pregunta de forma sarcástica e irónica y de nuevo el rubio se limitó a negar de nuevo con la cabeza de forma desaprobatoria.

Pero lo que ninguno de ellos dos sabía, es que el mismo sujeto misterioso los había escuchado y visto a la perfección y sin que se dieran cuenta.

-Oh mi estimado francés si supieras que tu gran ambición va hacer que te de él justo castigo que te mereces- se dijo a sí mismo esa persona sonriendo de forma sádica.

Luego de que terminaran las clases, los alumnos estaban regresando a sus casas.

Incluyendo el Topo que estaba llegando a la suya, que estaba muy sucia y deteriorada y con grandes agujeros en el jardín, tal y como le gusta. Así que ingresó a ella dando una fuerte patada a la puerta de entrada, pero cuando iba a dar el segundo paso, vio en el piso un sobre blanco que enseguida llamó su atención así que lo recogió y en este estaba escrito: TRABAJO y no pudo disimular su asombro por eso.

-¿Tan rápido y me llega otra oferta? Sí que hay gente bien urgida- se dijo a sí mismo de forma irónica para luego abrir el sobre y leer una carta blanca- "ir a la bodega de la calle Sing a las 3 en punto para recibir información de lo que tiene que hacer"- leyó y después hizo la carta una bolita de papel y lanzarla a un bote de basura-La bodega de la calle Sing ¿eh? Quien quiera que sea, sí que tiene los huevos bien grandes para pedir que vaya a ese lugar- se dijo a sí mismo no solamente irónico, sino también desconfiado y después se prendió un cigarrillo para fumarlo.

Así que luego de alistar algunas cosas, cogió su moto militar y empezó a dirigirse a esa bodega y después de unos minutos ya había llegado, ese lugar estaba un poco alejado del pueblo y estaba en malas condiciones, así que el francés se bajó de su vehículo y con pasos lentos y cautelosos se acercó a la estructura con la mano derecha en la empuñadura de su pala por si acaso y vio una puerta de metal entre abierta así que la movió, haciendo el clásico sonido del metal rechinando y entró al lugar que estaba totalmente oscuro y eso hizo que se preparara para lo peor, como una emboscada por ejemplo, pero de repente un foco en el techo se encendió e iluminó una parte del lugar tomándolo por sorpresa.

-Al fin llegas- le dijo de repente un tipo parándose debajo del foco, que era alto como entre un metro con 70 u 80 centímetros de estatura, con un largo abrigo de color gris que legaba hasta los tobillos y el cuello era tan alto que le cubría un poco más de la mitad del rostro hasta la nariz, usaba gafas negras, un sombrero negro que le cubría toda la cabeza y su tono de voz era muy profundo, mejor dicho casi gutural (NA: como el tono de voz de Jigsaw el muñeco de las películas del Juego del Miedo).

-¿Tú fuiste el que me dejo esa carta?- le preguntó sin rodeos el francés y sin bajar la guardia y al parecer no se intimidó en lo más mínimo por su tono de voz.

-Correcto- le afirmo el sujeto sonriendo debajo de su abrigo- aquí tienes lo que debes hacer- dicho esto empujó una pequeña caja en el piso que llegó hasta sus pies y la recogió.

-¿Qué tengo que hacer, robar algo o joder a alguien?- le preguntó el francés mientras empezaba a abrir la caja, pero el sujeto solamente sonrió más cuando vio que ya la había abierto.

-Oh… pero si tú eres el que va a ser el jodido- cuando le dijo eso, de repente de la caja salió una especie de gas somnífero tomando por sorpresa al mercenario.

-¡¿Pero que mierde…?!- fue lo único que exclamó antes de caer inconsciente en el piso.

-Francés idiota- se dijo a sí mismo el sujeto misterioso sin dejar de sonreír sombríamente.

Después de algunas cuantas horas, en otra parte del pueblo…

-Ah…- gimió adolorido el Topo que se estaba despertando- ese maldito… fue una trampa…- luego de haber dicho esto de forma molesta hizo el ademan de moverse, pero se llevó una desagradable sorpresa- ¡¿QUÉ MIERDE SIGNIFICA ESTO?!- se preguntó encolerizado y sin poder moverse.

Ya que sus brazos estaban extendidos y sujetados con cadenas, mejor dicho, cada uno de los dedos estaba unido con cadenas y tornillos que literalmente estaban incrustados en ellos y le salían un poco de sangre de cada ellos, lo mismo pasa con las vértebras de su espalda, estaba en lo que parecía ser un cuarto oscuro y solamente un foco arriba de él lo iluminaba mientras se encendía y apagaba pausadamente y cuando jalaba de estas cadenas…

-¡AAAHHH!- gritaba adolorido y jadeaba del dolor, tanto que sudaba y las gotas de sudor se combinaban con la sangre de las uniones y se derramaban contra el piso.

-Al fin despertarte dormilón- le dijo burlonamente ese sujeto misterioso al mismo tiempo que salía de entre las sombras y se paraba delante de él.

-¡TÚ!- le gritó encolerizado el francés mientras jalaba de las cadenas de sus manos para tratar de ponérselas encima, pero solamente consiguió lastimarse más- ¡MALDITO HIJO DE PERRA, CUANDO ME LIBERE, TE VOY A MATAR!- le siguió gritando sin cambiar de semblante.

-Huy, que miedo tengo- le dijo burlón y sarcástico ese sujeto.

-¡ME VAS A PAGAR MUY CARO ESTO!- le siguió gritando el francés continuando forcejeando con sus ataduras.

-¿Pagar, eh? Que interesantes palabras viniendo de alguien como tú- le espetó el sujeto ya molesto y serio.

-¡¿Qué mierda quieres decir con eso?!- le preguntó el francés que ya había dejado de forcejear por el dolor de sus ataduras y empezando a respirar agitadamente.

-Lo que quiero decir. Es que tú, eres solamente un bastardo codicioso, alguien que es capaz de lastimar gravemente e incluso llegar matar a un completo extraño ¿Y por qué? Solamente por el dinero, no te importa arruinar las vidas de las personas solo para conseguir la paga de quien te contrate y es por eso que vas a pagar muy caro por todas las cosas malas que le has hecho a los demás y te aseguro que no será nada bonito- le explicó ese sujeto de forma seria y sádica y el francés ante esas palabras no pudo disimular su miedo e iba a decirle algo, pero siguió hablando- pero no te preocupes, yo soy más amable que tú y a diferencia de lo que le has hecho a las personas que has lastimado, te voy a dar la oportunidad para defenderte- luego de haber dicho esto presionó el botón de un control remoto y al pasar eso, se encendió una luz en una esquina y en esta estaba la pala del francés.

-¡Mí pala!- exclamó al verla, después de todo su herramienta ha estado con él desde que era un niño.

-Sí tú pala, la misma arma con la cual has herido y matado a varias personas en tus diferentes misiones- le reprochó el sujeto sin cambiar de semblante.

-¡Cuando la recupere, te voy a cortar la cabeza con mis propias manos!- le volvió a gritar encolerizado y adolorido volviendo a forcejear para liberarse, pero el sujeto volvió a reír como al principio.

-Suponiendo que pudieras usarla- cuando le dijo esto, el francés volvió a entenderlo sin entender, así que volvió a hablar- ¿Sabes por qué te atornille esas cadenas a los dedos de las manos? Pues porque con esas mismas manos has causado tanto sufrimiento a los demás como te lo dije ahora y si quieres salvarte… tendrás que sacrificar tus preciadas manos- luego de haber dicho esto, presionó de nuevo un botón de su control remoto y al pasar eso, una pared se comenzó a abrir y en su interior había algo que aterró enseguida al castaño, más de lo que se puso al darse cuenta de la situación en la que estaba.

-¡PERROS!- exclamó sin poder ocultar su miedo, ya que efectivamente habían tres perros dentro de una jaula, uno era un Pitbull, otro era un Pastor Alemán y el último era un Rotwailer y estaban bien furiosos y ladraban endemoniadamente mientras se les salían las babas.

-Correcto perros, tu peor pesadilla y es interesante ver el efecto de la rabia en ellos- le espeto el sujeto volviendo a ser sádico y burlón- te deseo la mejor de las suertes- dicho esto hizo el ademan de irse de ese lugar para dejar al francés abandonado a su suerte y al caminar hacía un sonido extraño de metal contra metal.

-¡Espera, dijiste que me ibas a dar la oportunidad de defenderme!- le exclamó el francés sin poder disimular su miedo y volviendo a jalar las cadenas de forma desesperante y el sujeto se detuvo un momento y giró para verlo al mismo tiempo que volvía a sonreír.

-En caso de que no te hayas dado cuenta, ya te estoy dando la oportunidad de defenderte, no voy a soltar a los perros enseguida, la cerradura de esa jaula tiene un sincronizador para que se habrá en cinco minutos y en ese lapso de tiempo tienes la oportunidad de poder coger tu pala para defenderte de esos lindos perritos- le explicó el sujeto con toda calma y volvió a hacer el ademan de salir del lugar.

-¡¿Pero cómo quieres que la coja si estoy con estas malditas cadenas pegadas al cuerpo?!- le siguió diciendo el mercenario sin cambiar de semblante y de nuevo, el sujeto volteó a verlo y sonriendo sádicamente por debajo de su abrigo.

-Usa la imaginación- luego de haberle dicho esto salió de ese cuarto cerrando una puerta de metal y después se escuchó el sonido de seguros de metal en esta al mismo tiempo que el sincronizador de la cerradura de la jaula se activó y comenzó a activar una cuenta regresiva desde 5 minutos mientras que los perros seguían ladrando violentamente al mismo tiempo que trababan de salir de su cautiverio empujando violenta las barras de la jaula.

Ante esas últimas palabras, el francés se quedó paralizado sin decir nada más, ya que se dio cuenta de lo que ese sujeto le trato de decir y era que tenía que auto-mutilarse jalando tan fuerte las cadenas que tenía clavadas, para arrancarse los huesos de los dedos de las manos y parte de sus vértebras para liberarse e ir a coger su pala para poder defenderse de esos perros y si no lo hacía…

-Esto… ¡Esto es una locura!- se dijo a sí mismo de forma aterrada, ya que cualquiera de las dos opciones que tiene son inimaginablemente dolorosas y solo podía escoger una. Pero su miedo ante los perros era mucho mayor que su temor de lastimarse a sí mismo, así que tomó esa decisión- y de seguro el maldito de arriba… va a divertirse mucho al verme sufrir de esta puta manera…- terminó diciendo de forma blasfema refiriéndose a Dios.

Respiro aire profundamente para comenzar con esa terrible labor y como era diestro, decidió comenzar primero con los dedos de su mano izquierda, así que empezó a jalarlos al mismo tiempo que gruñía del dolor y el primero de los dedos que se arrancó fue el índice

-¡AAAHHH!- gritó agonizando mientras salía un chorro de sangre de esa herida y la cadena en donde estaba su dedo quedó colgando y balanceándose de un lado a otro, pero no podía detenerse ahí ya que miró como la cuenta regresiva de la jaula seguía, así que volvió a respirar hondo y volvió a jalar su brazo izquierdo fuertemente y esta vez se arrancó el dedo del medio y el anular y volvió a gritar en agonía mientras salían dos chorros de sangre y como pasó con el dedo índice, esos dos dedos quedaron colgando de sus cadenas y balanceándose- ¡MALDITA SEA!- exclamó entre agonizante e iracundo y sus gritos son tan fuertes como los ladridos de los perros, pero no tuvo de otra que volver a jalar su brazo izquierdo fuertemente arrancándose el pulgar y meñique sacándose más chorros de sangre volviendo a gritar del inimaginable dolor- ah… ah…- empezó a gemir y al liberar su brazo izquierdo, todo su cuerpo se inclinó asía adelante y quedando apoyado en su rodilla izquierda, mientras que el lado derecho del cuerpo seguía elevado por las cadenas su brazo derecho sin dejar de sudar ni gemir del dolor - ah diablos… y pensar… que aún… me falta los demás dedos…- se dijo a sí mismo de forma irónica entre cada jadeo.

Así que comenzó de nuevo su tortuosa labor y empezó a jalar fuertemente su brazo derecho y el primer dedo que se arrancó fue el pulgar, y después el meñique y al mismo tiempo el índice, medio y anular y con cada uno arrancado sus gritos eran más y más fuertes, pero la cuenta regresiva seguía y seguía.

-Ah… carajo…- susurró mientras luchaba contra el impulso de darse por vencido mientras estaba de rodillas, pero no podía apoyarse totalmente en el piso ya que las cadenas que tiene en su espalda no se lo permitían, y después miró sus manos que en dónde deberían de estar sus dedos, solo quedaban pedazos de falanges mientras seguía saliendo chorros de sangre de cada uno- mis manos… mis preciadas manos… ahora… ya sé cómo se sintió… ese tipo que no quería hablar…- se dijo a sí mismo de forma irónica recordando algún suceso en el que participó en alguna manera, pero de nuevo vio el sincronizador y solo faltaban dos minutos para que los perros fueran liberados- ¡OH MIERDE, SE ME ACABA EL TIEMPO!- luego de haber exclamado esto hizo el ademan de acercarse a su pala, pero durante una fracción de segundo se le olvido las cadenas de su espalda y al jalarlas volvió a gritar en agonía- ¡ESTAS SON PEORES!

Pero como él mismo dijo, se le acababa el tiempo, así que empezó a impulsarse asía adelante para tratar de liberarse al pesar de la agonía y podía sentir y escuchar a la perfección el sonido de las vértebras rompiéndose en dónde tenía clavadas los tornillos combinado con sus rugidos y gemidos opacaron por un momento los furiosos ladridos de los perros, hasta que uno a uno los tornillos se empezaron a separar de su espalda con pequeños pedazos de carne y huesos de la columna vertebral y en orden desde la parte superior hasta la parte inferior y cada uno que salía, también salían chorros de sangre aún mayores que lo de los dedos hasta que al fin se sacó todos los tornillos del cuerpo cayendo al piso boca abajo.

-¡Ah… ah… ah… ah!- gemía adolorido sin dejar de estar tirado en el piso y respirando agitadamente mientras que la sangre tanto la que salía de su espalda como la de sus manos formaron un charco tan grande que llegó hasta la jaula de los perros, que no solamente estaban encolerizados por la rabia, sino también porque el olor a sangre los enloquecía y solamente quedaban 30 segundos antes de que se abriera la jaula.

-¡Maldita sea…!- exclamó el francés sin cambiar de semblante al ver el poco tiempo que le quedaba- tengo que… coger mi pala…- dicho esto se trató de poner en pie, pero al haberse lastimado su columna vertebral no podía pararse- ¡AH, MI ESPALDA!- gritó en agonía cayendo de nuevo al piso, pero luego empezó a arrastrase pasando por el charco de su propia sangre para llegar hasta su herramienta de posible salvación.

Pero al estar delante de ella, trato de cogerla pero al no tener dedos, no podía sujetarla por más que quisiera.

-No… ¡NOOOOO!- gritó desesperado volviendo a tratar de coger su arma sin ningún éxito- ¡ESE MALDITO HIJO DE PUTA, NO ME DEJO NI UNA PUTA OPORTUNIDAD!- exclamó más iracundo que adolorido al recordar lo que ese sujeto le dijo sobre que no podría usar su pala si se liberara de sus cadenas arrancándose los dedos, en pocas palabras, de igual manera estaba condenado.

Y para empeorar más las cosas, el tiempo del sincronizador se acabó y la puerta de la jaula se abrió y los perros enseguida se dirigieron a él mientras corrían por el charco de sangre y pasaban entre las cadenas que seguían balanceándose y sin dejar de ladrar bestialmente. Pitbull, Rotwailer, Pastor Alemán.

-¡NO, ALEJENSE DE MÍ!- exclamó el francés acurrucándose contra el rincón y poniendo sus brazos de forma protectora.

El primero que lo atacó fue el Pitbull que le mordió fuertemente su antebrazo derecho y jalándoselo y zarandeándolo desgarrándoselo y que la sangre salpicara en todas direcciones haciendo que gritara tan fuerte como cuando se arrancaba las cadenas, el segundo en atacar fue el Rotwailer que le mordió el estómago y de un solo tirón le arrancó una gran parte haciendo que volviera a gritar más fuerte al mismo tiempo que salían un gran chorro de sangre acompañado de pedazos de los órganos internos y después el pastor alemán le mordió el lado derecho de la cara arrancándole esa partes y dejando expuesto los músculos de la cara desgarrados por la mordida y parte de los huesos y después el Rotwailer le mordió la pierna izquierda y como hacía el Pitbull, lo empezó a zarandear y desgarrar arrancando un grandes pedazo de carne dejando expuesto hasta los huesos y después el Pitbull le mordió el hombro izquierdo jalándolo bruscamente, tanto que le arrancó todo el brazo izquierdo.

-¡AAAAAHHHHHHHH!- fue el grito más fuerte hecho por el francés, tan fuerte que se podía escuchar fuera de esa habitación- "Gregory tenía razón… si no hubiera sido tan codicioso… no le hubiera prestado atención a esa carta enseguida… y no estaría en esta situación de mierde…"- pensó arrepentido pero luego seguir siendo asesinado a mordidas por los perros.

-Muye bien, muy bien, esto están divertido- se dijo a sí mismo de forma diabólica el sujeto misterioso que estaba viendo todo ese horrible espectáculo a través de una ventana oculta y después cogió una hoja de papel en donde estaban los nombres de personas y tacho el del Topo- uno menos, falta el resto- se siguió diciendo sin cambiar de semblante y viendo todavía como el francés era despedazado a mordidas por los perros continuando gritando en agonía- y pensar que unas vez él…- se dijo a sí mismo de forma nostálgica e irónica, pero sin dejar de ver toda esa carnicría.

Fin del capítulo.

Nunca pensaron que la primera víctima sería el Topo por su codicia ¿Verdad? Pero recuerden que yo ya había dicho que algunos pecados iban a ser obvios y otros no :O y espero que les haya gustado como murió y como describí las escenas sangrientas :O y tengan por seguro que las muertes de otros personajes serán tan brutales como esta :O y eso me recuerda, creo que Sao va a subir el otro capítulo y de seguro le saldrá muy bien ;D.

Posdata: Coyote Smith está haciendo un fic de terror también y es bueno ;D.