Volví! Es un poco más largo que los otros, jeje. Ahora mi mente está en orden :DD. Una cosa, yo voy subiendo los fics en orden. Por lo que el próximo será "Futago Love", luego "Golden" y nuevamente éste. Para que más o menos sepan en qué momento será actualizado.
Éste es el que más fácil se me hace escribir, la verdad. ¡Me encanta éste Natsu! xD
Y me gusta cómo va quedando, mientras más escribo más entiendo el Edo-NaLu *-* .
Gracias por el apoyo, espero les guste tanto como a mi me gustó escribirlo.
Los quiero a todos!
P.D: VAN AL DIA CON EL MANGA?! NATSU! POBRECITO NATSUUU! TT
AVISO IMPORTANTE: Desde éste capítulo empezarán las escenas subidas de tonos. Si no es mayor de 18 años y tiene una mente virgen, éste fic no es para usted, y si lo hace, es bajo su propio riesgo, después no alegue que uno le encochina la mente xD. ( EL LEMMON ES GENIALOSO)
Aclaración: Los personajes aquí son de propiedad de HIro Mashima, Amo y creador de Fairy Tail, la historia que me ha enamorado al 100% y que me hace tener menos tiempo con mi segundo amor, Victor. ( SI LEES ESTO VICTOR TE QUIEROOOO)
"San Valentín II"
-¿Disculpa?-
Su coraje desapareció en un segundo ante el tono rudo de la rubia. Ella lo miraba con una ceja enarcada, brazos cruzados y una expresión de querer lanzársele encima.
Y Dios, no iba a negar que le encantaba, quizás tanto como lo aterraba.
"Es mi perdición, ella es mi perdición"
Tragó duro y se convenció de que las cartas ya estaban lanzadas, no podía retractarse.
-Sé mi Valentín mañana… ¿Por favor?-
Bueno, no salió tan firme como la primera vez, pero al menos lo intentó, Gray no podía reprenderlo por eso.
-Tienes bolas después de todo Dragion- Se levantó y se dirigió a él, con esa sonrisa maliciosa tan característica de ella- Pedirme una cita, no, ordenarme, a cambio de ése favor del banco-
Natsu se sorprendió por lo dicho y negó con rapidez.
-¡Se equivoca! ¡No hay relación en eso!-
-¿Será cierto? – Dijo ella con burla, y el chico apretó un poco los puños.
-¡Lo es! ¡Sólo quiero pasar un buen rato con usted fuera del trabajo!-
Lucy lanzó una risa que sólo hizo que el chico se sintiera incómodo.
-"Un buen rato" dices, no esperaba menos de un hombre-
Y se giró sin mirarlo, para sentarse nuevamente en su escritorio y continuar revisando papeles, sin levantar la cabeza.
Natsu no se movió de su sitio, sorprendido y espantado de lo que Lucy pensaba de él, porque era eso ¿No? ¿Lo estaba poniendo al mismo nivel que los hombres que sólo querían acostarse con las mujeres?
Pero si era eso ¿Qué derecho tenía de parecer tan enojada? ¡Ella era exactamente igual!
Bien, eso lo hizo molestarse un poco, sólo un poco, porque anda ¡Estaba siendo muy injusta con él!
El coraje volvió a apoderarlo y totalmente seguro se acercó a la mesa de Lucy y apoyó las manos con algo de fuerza sobre todo su papeleo.
La chica miró largamente sus manos sobre su trabajo para luego mirarlo a él con los ojos ceñudos.
Eso lo hizo echarse un poco hacia atrás, pero trató de controlarse.
-No quiero "eso"- Dijo antes que ella pudiera decir algo y resquebrajar su firmeza- Sólo es una cita, sólo… sólo quiero una cita-
Vio como la chica cambiaba su rostro molesto a uno sorprendido, quizás por su voz tímida, sus mejillas coloradas o el leve temblor de su cuerpo.
¡Mierda, quería huir!
-¿Sólo una cita?-
Natsu agachó la mirada totalmente cohibido y sólo se limitó a asentir.
-Describe "sólo una cita" Dragion-
-Ummm… bueno…-
-¡Y mírame!-
Como un resorte se enderezó y acató la orden.
Su rostro aún seguía caliente, y si se puede, más que antes.
-S-Salir a comer a-algo por ahí y p-pues pasear por el zoológico y-y-y- el acuario y-y dejarla en su c-casa sana y salva- Dijo con la voz temblorosa e intentando, con todas sus fuerzas, no desviar la mirada de esos ojos chocolates que con tanta sorpresa lo observaban.
El sonido de sus colegas platicar a lo lejos, el levantar y caer de los fonos y los ruidos de la fotocopiadora era lo único que se apreciaba en el cubículo. Ella demasiada anonadada para hablar, él demasiado avergonzado para hacer algo.
Natsu empezó a entrar en pánico ¿Era un rechazo? ¿Era algo malo? ¿Quizás no le gustaban los animales? ¿Lo había arruinado? ¡Diablos, si era eso quería que dijera algo rápido! La ansiedad empezaba a notarse en todos sus gestos y su rostro ya no podía soportar tanto calor.
-¿El… acuario?-
Y sin que el chico pudiera predecirlo, ella se largó a reír, como nunca la había visto antes, como nunca la había escuchado. Era una risa abierta, escandalosa, no muy propio de una señorita, pero tan ella.
-¡Diablos, Dragion! ¿Cuántos años tienes? ¡¿15?!- Y siguió riéndose, ahora encorvándose un poco y golpeando la mesa. Natsu podía jurar que estaba llorando de la risa.
Sonrió con tristeza. Claramente Lucy no quería salir con él, y lo rechazó de la manera más humillante.
Miró detrás suyo y notó como varios de sus compañeros miraban curiosos hacia el cubículo.
-¡Señorita Ashley!- La llamó nervioso, con la mirada de los demás cosquilleándole la espalda- ¡Señorita Ashley! ¡Si usted no desea…!- Se detuvo y bajó la voz- Si usted no desea salir, no pasa nada, no era un orden, o un chantajeo, era una invitación - Vio como la rubia dejaba de reír de a poco- Así que… bueno, eso era todo- Le hizo una reverencia rápida- Que tenga buen día, espero que le vaya bien en la cena. Adiós-
Y antes de cruzar miradas, salió lo más rápido que pudo y se fue a su propia área de trabajo, donde con torpeza cogió su maletín, desenchufó su portátil y arrugó el informe para meterlo en uno de los bolsillos de su chaqueta para, por fin, salir y tomar el ascensor.
"Apresúrate, apresúrate, apresúrate"
El inconfundible timbre de llegada resonó en el piso y sin más entró y presionó el botón para cerrar las puertas, sin ver si alguien más lo necesitaba.
"Mierda, mierda, mierda"
Una, dos, tres, cuatro veces presionó para el primer piso, no queriendo levantar la mirada mientras las compuertas se cerraban.
Porque juraba que había visto una melena rubia menearse en su dirección.
"¡Ciérrate de una puta vez!"
Los molestos ruidos de la oficina quedaron atrás y la música baja del ascensor llenaron el espacio.
Natsu respiró tranquilo, relajando por completo su cuerpo en uno de los grandes espejos de la máquina.
-Rechazado…- Murmuró sin emoción.
Agradeció al bueno de su Jefe el que le diera permiso de retirarse de inmediato, porque de haber seguido en la oficina, en su cubículo, lo más seguro es que hubiera llorado, y Lucy ya se había reído lo suficiente de él como para que también lo haga por ser tan sensible.
-O tan quinceañero…- Miró a un lado y su reflejo le devolvió la mirada. Su rostro estaba serio, pero sus ojos se notaban algo decaídos y brillosos por las lágrimas queriendo salir.
En los transportes siempre se sentía más confiado, era como sus amigos le decían, otra persona completamente nueva, pero aún así, no podía ocultar el dolor que le causaba el rechazo de la chica que amaba.
-Lucy…-
Lo había intentado, reunió el valor para hacerlo, al menos no se iba a arrepentir de eso, pero ¡Diablos, cómo dolía! Él sabía muy bien que había dos respuestas que esperar, y a pesar de que se había auto-convencido que un "No" era la respuesta más probable, su corazón no había recibido muy bien la noticia.
Ahora sólo quería ir a su apartamento y dormir un poco antes de leer el informe y darles la mala nueva a Lissana y Gray. Esperaba que Gray no insistiera en el tema, ya que conociéndolo, le diría que un rechazo no era excusa para dejar a la chica que amas.
-Él ya está acostumbrado a que Juvia lo rechace, no sé cómo lo hace, yo con una vez ya estoy devastado…- Gruñó con algo de envidia.
De pronto, una vibración en su bolsillo lo sacó de sus pensamientos. Sacó su celular justo en el momento en que el ascensor abría sus puertas en el piso uno.
Era su Jefe. Rogó que no fuera algo que lo hiciera subir de nuevo.
-Señor Jellal- Contestó con formalidad mientras se dirigía al estacionamiento, pero la voz que escuchó a través del celular lo hizo detenerse de golpe.
-¡Sé que estás en el Hall, no te muevas de ahí Dragion o te juro que recibirás la paliza de tu vida!-
Vagamente distinguió la voz de su jefe regañando a Lucy y luego silencio. Completo y total silencio.
Había cortado, y lo más seguro, es que iba camino hacia donde estaba él.
Una mezcla de miedo, nerviosismo, alivio y esperanza lo atacó.
Lucy iba hacia él. Quería hablarle. O golpearlo. Lo que sea ¡Iba hacia él!
¡Dios, Lucy tenía razón, era un quinceañero! ¡Que la chica que le gustara lo buscara no hacía otra cosa que poner su corazón frenético!
-¡Natsu Dragion!-
Y frente a él, en los ascensores, apareció ella. Ella y su delicioso cuerpo se acercaron a él con aquel movimiento de caderas que lo hacía perder la cabeza unos segundos.
Lucy podía tratarlo todo lo mal que quisiera, pero estaba seguro que él seguiría embobado por ella.
Oh bien, ahora entendía a Gray.
-Se-Señorita Ashley- Carraspeó, tratando de hacer sonar su voz normal, después de todo, su garganta había estado apretada un buen rato reteniendo las lágrimas.
-Silencio, la que hablará ahora seré yo-
Natsu asintió repetidas veces e instintivamente se puso derecho como un militar. Ése tono no daba espacio a réplicas.
-Primero que nada, nunca, y escúchame bien, NUNCA dejes a una chica con las palabras en la boca. Allá arriba has lanzado tu discursito, pero no me dejaste responderte y te has largado más rápido que un pedo- Natsu abrió la boca para contradecirle, pero la mirada amenazante de ella lo hizo callar de inmediato. Bien. Sin interrupciones. Entendido- Me reí, lo sé, y siento eso… ¡Pero tú tienes la culpa por ser tan… tan… quinceañero!- Le dijo con lo que Natsu creyó, las mejillas un poco rojas.
"Argh, ése lado tímido de ella de nuevo, Dios, mi corazón"
-Somos adultos Dragion, y los adultos no hacen ése tipo de citas, y bueno, sonó muy infantil, es gracioso ¿A que si?-La vio suspirar con fuerza- Bien, el punto es que… acepto tu invitación.- Le dirigió una mirada que no supo cómo interpretar y volvió al ascensor, que se abrió tan pronto ella presionó el botón de llamada- Mañana a las 13:00 iré a buscarte a tu casa, nos vemos Dragion-
Y las compuertas se cerraron.
El silencio volvió a envolverlo y lo acompañó hasta que se haya metido a su carro.
Cuando ajustó el retrovisor y los espejos laterales vio la sonrisa de oreja a oreja que adornaba su cara junto a sus par de ojos que brillaban, pero ahora de la pura emoción.
"Lucy, no tienes idea el poder que tienes en mi ¿Verdad?"
-¡¿HA DICHO QUE SI?!-
El rostro de Lissana era de una incredulidad que en otro momento le hubiera bajado el ánimo, pero estaba tan feliz por lo que pasó hace horas que la sonrisa no se movió un milímetro.
-¡Si! ¡Dijo que si! ¿Lo puedes creer?-
-Wow…-
Lissana se enderezó en su puesto y mientras veía a su tierno amigo disfrutar de su comida, en su cabeza no paraba de girar el "¿Por qué?"
Si bien había apoyado a Natsu en todo esto, nunca pensó que Ashley terminara aceptando. Su amigo era demasiado inocente, demasiado ingenuo para los gustos de una mujer como ella.
Ahora Lissana estaba segura. Lucy Ashley quería destrozar a su amigo, porque era imposible que le gustara.
Sí, imposible…
-¿A qué hora es la cita entonces?-
Entre toda la comida que tenía en la boca, la chica pudo entender el "A las 13:00" de Natsu, y sintió que algo no encajaba.
-¿A las 13:00? ¿No crees que es algo tarde?-
El chico tragó todo con un sorbo grande de agua.
-Para nada, para nada- Le dijo con esa, aún, enorme sonrisa- Tengo una junta en el banco a primera hora, quizás me tome toda la mañana, quién sabe; y ella junto con el Sr. Fernández deben estar en una cena de negocios ahora mismo, así que supongo quiere dormir hasta tarde-
Y volvió a devorar la comida frente a él.
Lissana quería gruñir de los celos. Que Natsu actuara tan animado y confianzudo (especialmente en las maneras de comportarse en la mesa) quería decir que la cita con ésa mujer era todo un acontecimiento para él ¡Ni siquiera se había portado así cuando lo contrataron en Edolas! ¡O cuando lo ascendieron!
¡Que suertuda era ésa Ashley!
-Bien, supongo que es entendible… ¿La pasarás a buscar a su casa?-
-No, ella pasará a la mía-
La mandíbula de la peliblanca se desencajó.
-¿Q-Qué? ¿Por qué?-
El chico sólo levantó los hombros sin parar de comer y Lissana golpeó la mesa para llamar su atención. Natsu saltó.
-¡Natsu! ¡Esto es serio! ¡Por alguna razón ella no quiere que vayas a su casa!- Le exclamó indignada. Una cosa era estar enamorado, otra es andar de idiota, pero al parecer a Natsu le daba igual todo.
-No le veo el problema, somos prácticamente extraños, es normal que una mujer no quiera que un hombre conozca su casa en la primera cita ¿no?-
-¿Eso crees? Entonces por qué es que tú le has dado la dirección de TU apartamento en la primera cita ¿Eh?-
Natsu abrió la boca para contestar, pero se quedó callado. Lissana lo miró fijamente esperando algo, pero no estaba de humor, y cuando él empezó a sudar nervioso, explotó.
-¡Natsu!-
Y golpeó la mesa más fuerte que la vez anterior. Natsu soltó los servicios asustado.
-¡N-No se la dí!-
-¿Cómo?-
-¡N-No me la preguntó!-
-¿Y cómo es que irá a buscarte mañana?-
Natsu quedó inmovilizado. Era verdad. Había estado en su mundo feliz desde que ella le haya dicho "Acepto tu invitación", y no se preocupó por esos importantes detalles ¿Cómo saldrían si es que no sabía donde vivía?…. ¿O acaso lo sabía? Negó con la cabeza. Nah, imposible. Pero entonces…
-Te ha tomado el pelo Natsu- El chico miró a su amiga, y Lissana vio como los ojos antes tan vivaces de él se apagaban de a poco, pero eso no la ablandó, él tenía que ver las cosas como eran: Crueles.- No aceptó tu invitación realmente, sólo está jugando contigo. Así es ella, entiéndelo por favor-
-N-No puede ser, ella no…-
Lissana se levantó, rodeo la mesa para llegar al lado de Natsu y lo abrazó. El chico no se movió un ápice.
-Natsu- Lo llamó con suavidad-Siento esto, pero Ashley es así, no puedes esperar mucho de ella-
-Me fue a buscar, sólo para darme su respuesta, no creo que…-
-¡Natsu!-
-¡Quiero creer en ella!-
La chica se sobresaltó por el grito y miró en su regazo, donde su amado amigo seguía con la cabeza gacha.
-Quiero creer en ella…- Repitió con la garganta apretada- Así que, Lissana-chan, ayúdame a creer…-
Y la miró directamente con sus ojos verde, tristes y desconsolados.
Lissana aguantó las ganas de llorar, ver a su amigo en ése estado la afectaba mucho, más que cualquier monstruo del celo, pero ¿Qué hacer? Su instinto protector se debatía con el corazón que tanto amaba a Natsu.
-La amo... la amo de verdad, y quizás esta cita sea lo más lejos que podré llegar con ella… si es una más de sus bromas no sé qué haré…-
¡Por Dios! ¡Natsu estaba llorando en sus brazos! Sentía como le temblaban los hombros tratando de acallar sus hipidos.
Se sintió la peor amiga del mundo. Hace rato él estaba tan feliz, como nunca, y por culpa de los celos derrumbó casi todas sus esperanzas.
Quería animarlo, pero realmente no sabía qué decirle. Las mentiras no iban con ella, no podía darle expectativas que estaba segura no ocurrirían.
Pero al menos Ashley fue más sutil con él, no llevándolo a la cama primero para luego lanzarle la bomba.
Lissana sólo lo abrazó mas fuerte, acariciando su espalda para calmarlo.
Sí, era una mala amiga…
Natsu se despertó en una leve oscuridad. La luz de los focos del exterior atravesaban un poco las cortinas y bañaban la habitación, dándole un leve color amarillo.
Aún era de noche.
Miró a un lado de su cama y el reloj digital le indicó que eran las 6:37 de la madrugada. Aún era muy temprano, generalmente empezaba su día a las 7:00 o 7:05, pero hoy tenía su famosa junta en el banco, y la señorita Ashley le había aconsejado que llegue temprano.
Oh, la señorita Ashley.
Todo lo ocurrido el día anterior le golpeó el cerebro y lo hizo suspirar, desganado.
No tenía ni un ánimo para levantarse, menos para trabajar, pero era una persona responsable, así que se restregó la cara con fuerza y se levantó antes de pensarla mucho.
Con calma entró al baño y echó a andar la ducha. No esperó a que calentara y entró dejando que el agua helada lo despertara. Tiritó con fuerza, pero al menos su cerebro terminó espabilándose, así que reguló la temperatura y empezó a ducharse con tranquilidad.
En estos momentos, siempre pensaba en Lucy, en si hablaría con ella, en cómo debería actuar, en qué ropa se pondría; de ahí siempre le asaltaban pensamientos subidos de tono y recordaba las incontables ocasiones en que la chica lo deleitaba con su ropa interior o con la amplia vista de su escote y bueno, gracias a eso, las duchas terminaban siendo más largas de lo que debería.
Y a pesar del desánimo que tenía, esta no fue la excepción.
Desde que la conoció, su entrepierna no respondía a sus propios deseos y terminaba sucumbiendo ante él, como ahora.
-Lucy…-
Tomó el miembro duro que clamaba por atención y lo acarició, pensando en Lucy, en sus prominentes pechos, en sus exquisitas caderas y en ése redondo trasero que ansiaba acariciar cada vez que ella le daba la espalda.
-Oh Lucy, un día no podré soportarlo y tocaré ése cuerpo tan perfecto que tienes…- Gimió ronco masturbándose con más fuerza. El rostro de Lucy apareció ante él, bajo el teléfono de la ducha; miró hacia abajo y contempló la ropa ejecutiva y apretada de la rubia totalmente empapada. Era una fantasía, lo sabía, pero siempre las aprovechaba bien, después de todo, esto era lo más cercano de tener a Lucy para él- Mierda, quiero besarte, quiero besarte toda…-
Acorraló a ésa Lucy contra la pared del baño sin parar de tocarse, y la miró, como siempre la miraba en la intimidad.
Con los ojos esmeralda fieros, oscuros y nublados de deseo, deseo por ella, por su cuerpo, por hacerla suya bajo el agua tibia de la ducha.
-Mira lo que me haces…- El rostro de la rubia le sonrió con burla, como siempre lo hacía en sus sueños, y eso no hacía más que enfurecerlo.- Cuando te folle por ése bonito culo no te reirás Ashley, créeme que no lo harás…- Gruñó con los dientes apretados y la voz grave.
Porque sí, cuando el deseo y el placer lo atacaban, él tenía el control sobre ella, siempre.
-Me he estado ejercitando desde el año pasado…- Se relamió los labios, cerró los ojos e imaginó los pechos blancos y cremosos de la chica rebotando a la par de sus embestidas. Estaba por terminar- …todo por ti Lucy, para follarte hasta que ya no puedas más…- Lo sentía, ése calor y esa vibración bajando por su espalda; se masturbó con fuerza y apretó los dientes, era delicioso, cada vez que pensaba en Lucy y se tocaba era delicioso ¡Mierda, ella era deliciosa! –Sí, deliciosa, exquisita, mía, tienes que ser mía… ¡Lucy!-
Su nombre resonó en el baño como una plegaria justo en el momento en que eyaculaba con fuerza. El semen salió disparado hacia la pared y el suelo de la ducha y desapareció inmediatamente después, llevado por la presión del agua hacia el alcantarillado.
Lucy ya no estaba, sólo era Natsu apoyado con un brazo en la pared, respirando con dificultad.
-Esto… me costará… una cuenta… extra de … agua… otra vez…- Exhaló e inhaló fuerte unas veces más para finalmente respirar con normalidad.
Se reprendió a sí mismo y se lavó la entrepierna con cuidado, aún cuando se haya comprado una esponja suave la sensibilidad de su miembro era demasiada.
Se lavó el cabello y el cuerpo con rapidez y volvió a su habitación con la parte baja envuelta en una toalla roja.
-¡Las 7:15!-
Alarmado se deshizo de ambas prendas y se vistió todo lo velozmente que pudo.
¡Era tarde, muy tarde!
El Banco le quedaba varias cuadras más lejos que su trabajo, además del maldito tráfico de los días de semana.
¡Llegaría justo, demasiado justo quizás!
Tomó las llaves de su auto de camino a la salida y bajó los cinco pisos de su edificio corriendo por las escaleras de emergencia. A la lejanía quitó la alarma de su carro y se adentró con brusquedad.
Odiaba llegar tarde, odiaba no cumplir bien en el trabajo, y lo que empeoraba todo ¡Es la razón de todo! ¡Por tocarse! ¡POR TOCARSE!
-Mierda, mierda- Echó a andar el motor y miró por el espejo retrovisor para empezar a retroceder, pero para su mala suerte, había un auto de la otra fila que se le había adelantado para salir, y mientras no se fuera, él no podía dar marcha atrás.- ¡Por la puta!-
Sus amigos muy pocas veces viajaban con él, por eso mismo. Tras el volante, era más seguro, sí, pero también más grosero e impaciente.
Los transportes sacaban lo peor de él.
-¡Argh! – Mientras ésa mujer maniobraba para salir en reversa, decidió echar un vistazo a su celular: Dos mensajes.
Los abrió con molestia, dando vistazos rápidos a su espejo. El primero era de Lissana diciendo que la llamara cuando se levantara, que se había quedado preocupada por cómo se había ido la noche anterior. Chasqueó la lengua, ya lo haría después de la junta.
El segundo era de Lucy.
El malestar se esfumó como un suspiro.
¿Lucy? ¿Era de Lucy?
Natsu quedó mirando el celular, tratando de recordar en qué momento había guardado su número, pero no, no pudo, porque estaba seguro que no lo había hecho.
Nunca se hubiera olvidado de algo así.
Entonces ¿Cómo?
Su corazón latió arrítmico ¿Podría ser…?
Abrió el mensaje.
´Dragion! La cena acaba de terminar y nos dirigimos a casa. Ha sido deliciosa-´
"!Deliciosa!" Pensó sonrojado recordando su particular ducha.
´-y divertida. El representante de Lamia Scale, Lyon Bastia, habló muy bien de ti, así que fuiste tema de conversación. Si se te calentaron las orejas ya sabes por qué. Te tengo buenas noticias! Uno de los ejecutivos del Banco llamó y cambió la fecha de junta. Será para el Lunes y Jellal y yo iremos, así que puedes dormir hasta tarde el día de hoy. Jellal mandó a decir que tenías el día libre. Nos vemos en unas horas. Adiós!
P.D: Cuando te compré el celular nuevo agregué mi número a la memoria del teléfono, por si te lo preguntabas.
P.D2: Soy la mano derecha de tu jefe, sé dónde vives.
P.D3: NO ME HAGAS ESPERAR O TE MATO!
Se quedó inmóvil, con la vista pegada al teléfono. Releyó el mensaje al menos 3 veces.
No lo podía creer, era como un sueño.
Lucy le escribió un mensaje largo, a las 1 de la mañana, contándole su noche como si él fuera un amigo de confianza, avisándole personalmente sobre temas laborales, cuando era algo que debía hacer su jefe directo, y para remate ¡Había recordado su salida!
Todo el buen humor de ayer regresó multiplicado por cinco.
No tenía trabajo, así que podía ocupar estas horas para preparar la cita.
"Internet"
Con su mente y corazón renovados, salió del estacionamiento y fue directo al ascensor.
Entonces recordó a su amiga.
Marcó su número mientras tatareaba.
-¿Lissana-chan?... Ya sé por qué no preguntó por mi dirección-
Mientras le contaba todo con lujo de detalles a su amiga peliblanca, su emoción iba incrementando.
Debía hacer de este un inolvidable San Valentín, para él, pero más para Lucy.
Y y y?
Espero le shaya gustado, y no odien a Lissana, cuando te enamoras de alguien es difícil manejar estas situaciones ( ME IMAGINO)
Los quiero! Saludos desde mi lluviosa ciudad!
REVIEWS:
ft4ever: Éste es mas larguito, y con más... información... cochina. jejejeje. Mmm! Sí, creo que le haría bien, tengo ya pensado un papel contundente para él en esta historia, sólo me falta la personalidad, tomaré en cuenta tu descripción, a ver qué sale, jaja, maldito Sting, no me gusta cambiarlo tanto, el es nanai como es *-*. Oh, espera, eso es como un Natsu? O sea, un Edo-Natsu? Porque igual estaría bueno, ya que Sting se parece en varios aspectos a Natsu de Earthland. Respecto a las p.d:
1.- Sí, si no lo fuera atentaría contra la ship xD!
2.- Es sumiso, pero... ¿Lo será siempre? O:!
3.- Jeje, eso lo dejaré para capítulos posteriores, y lo descubrirás sola, 1313
Y SI! Es virgen! Nuevito de paquete para Lucy! :DDD
Gracias por le mensaje! Nos leemos en el próximo capítulo ( Ta ran tan!)
SALUDOS A TODOS Y TODAS!
