Disclaimer: Naruto no nos pertenece, es obra del gran troll... digo, mangaka, Masashi Kishimoto. Nosotras solo hemos tomado prestados a sus personajes y parte de la historia. Lo siguiente que se presente en este relato; solo son parte de nuestras locuras.
El porqué
Capitulo I
-una chica con lentes-
Una chica con lentes… La observa detenidamente, analizándola de a poco, mientras las dudas y preguntas sin responder se acumulan una a una sobre mi joven cabeza. Los sucesos con madre, me hacen dudar de mi procedencia. Trato de no formular la pregunta debidamente, pues siento que estaría faltándole, y tengo miedo a descubrir algo de lo cual aún no pueda estar segura o preparada a saber.
Pero si sigo en la ignorancia, ¿qué será de mí? ¿Por qué no entiendo este mundo? ¿Qué, realmente, es un ninja? No encuentro el significado y todo me parece tan banal.
A veces, a lo único que le hallo sentido, es a la soledad. Porque estoy sola. Porque me siento excluida y diferente. Porque las sensaciones humanas recorren mis venas y, quiera o no, anhelo la compañía de un padre a mi lado, a quien nunca he tenido.
A veces lo odio por dejarme sola con madre, pero requiero mas sus abrazos que el odio para con él.
Y sigo observando a la chica pelirroja con anteojos idénticos a los míos. Me pregunto quien será y que tipo de cercanía tendrá con papá. ¿Serán amigos?
Tuerzo la boca en un gesto de confusión y recuerdo lo que madre dijo hace un par de años. Papá es un tipo difícil. Para él, tener amigos no debe ser importante, así que tal vez solo sean compañeros, o conocidos… no lo sé, me niego a pensar más allá, cruzar la fina línea entre el respeto a mi madre y mi intensa curiosidad.
Pero es extraño. ¿Por qué mamá sobrepondría su fotografía por la de esta chica? ¿Por qué mamá nunca me habló de estás personas a lado de papá?
Suspiro y recuerdo lo ocurrido anteriormente.
Ella no sabe nada de mi padre, así que mucho menos sabría quienes son estas personas que le acompañan.
Me exaspero y arrugo la fotografía. ¿Cómo es posible que no sepa nada de su esposo? ¡Su esposo! Comienzo a dudar de la credibilidad de mi madre. No sé, tal vez papá simplemente ha muerto y teme decirlo. O quizás nos abandonó y no… nos quiere.
Arrugo el ceño ante este último pensamiento. No puedo evitar sentirme triste e impotente al no saber, realmente, nada de él y el porqué de su ausencia.
Observo a la mujer una vez más, con suma intriga, y me dirijo a lo que alguna vez fue mi habitación. Tomo mi mochila y un par de cambios de ropa para mamá y un par mas para mí. Guardo la fotografía y me alejo de la que hace poco, era nuestra casa.
Camino con rumbo al hospital, mientras sostengo la foto con ambas manos. La sorpresa y la incredulidad se van alejando, dando paso a mi analítico ser, pero de vez en cuando, y sin quererlo, busco alguna similitud entre ella y yo. ¿Los ojos? ¿La nariz? ¿La boca? Además, claro, de los lentes.
Al girar en la esquina, choco con Bolt, quien venía corriendo de su padre, supuse. Tan pronto el séptimo se inmiscuyó en mi mente, fue que capté la idea. Él si conocía a mi padre. Él si podría darme respuestas concretas y no suposiciones para nada acertadas como las de mi madre.
Ambos caemos de bruces contra el duro concreto, mas al contrario de Bolt, yo intento caer lo mas limpia posible, por lo que mi trasero es el único medio que hallo para amortiguar la caída, mientras que él cae de lleno en el piso. Se queja mucho y se toma la cabeza con ambas manos, yo acomodo mis anteojos por el puente de la nariz y me levanto.
Me sacudo la ropa y doy un par de palmadas en el trasero, luego reajusto el agarre en mi mochila, y es entonces que me doy cuenta de la naturalidad con la que muevo las manos. No sostengo nada.
La foto.
Debí dejarla caer por el impacto, sin darme cuenta. Observo de izquierda a derecha, intentando hallarla, pero no la encuentro a simple vista, por lo que giro en mi propio eje y repito la búsqueda en escasos segundos. Al no encontrarla, alzo la vista para comprobar que esta no estuviera danzando por el aire, pero, efectivamente, no lo está.
Giro nuevamente hacia donde se encuentra Bolt y, justo debajo de él, noto la fotografía asomándose por debajo de su trasero. Cuando termina de quejarse, me observa un tanto divertido y cuando está a punto de ponerse en pie, nota la foto de mi padre.
'Mierda', pienso. Intento acercarme para quitarla de sus manos, pero es demasiado tarde cuando él la toma y la observa completamente.
'No.'
-¡Hey, es tu papá! – inquiere con su volumen y tono de voz tan cantarina y alegre. – Pero… ¿Quiénes son ellos, Sarada?
Pero, espera un segundo, si su padre es el séptimo, seguro podría ayudarme. Bien, Boruto, después de todo si me serás de ayuda.
-No lo sé. – respondo a tiempo que le arrebato el papel –; pero si quieres saberlo, ayúdame a descubrirlo.
Boruto me observa expectante y confundido. ¿Quiere una explicación? ¡Vaya! Si ni yo sabía qué investigaría.
Hablé: -Necesito saber quienes son y donde están – digo mostrándole la fotografía –. Y necesito tu ayuda.
No parece pensárselo tanto, porque al cabo de un par de segundos sonríe como cuando se siente orgulloso y/o planea algo y se señala a si mismo.
-¡Cuenta conmigo!
Emito una pequeña e impecable sonrisa de satisfacción.
-Bien.
-¿Qué tenemos que hacer? ¿Iremos en su búsqueda? ¿A quien interrogamos? – los ojos le brillan y la ansiedad se le nota. Claro, cree que esto es una aventura de ninjas, que tonto.
-Tu padre – hablo – él fue amigo de mi padre. – el desconcierto se acentúa en sus facciones y ya no estoy tan segura de que me sea de ayuda. Continuo –; Él debería saber donde y en que misión se encuentra… y si la chica de lentes está con él…
Parpadea un par de veces, digiere lo que he dicho y asiente. – El viejo tiene una fotografía de tu papá, tu mamá y él cuando solían ser un equipo. Pero, ¿de verdad crees que nos podrá ayudar? Él siempre está ocupado, no creo que nos dejen pasar a verlo. – inquiere un tanto melancólico y rencoroso, pues el ocultar sus emociones no es su fuerte.
Tuerzo la boca y miro por el rabillo del ojo a ningún punto en concreto.
-Tú y tu padre no son muy cercanos, ¿cierto?
Boruto intenta ocultar su frustración y acongojo con una sonrisa radiante, pero sé que la verdad es otra.
-¡Claro que lo somos! El viejo y yo tenemos sesiones de entrenamiento siempre, y por las noches cenamos todos… juntos… a veces.
Intento hablar, darle algún ánimo, o simplemente decir algo, pero soy interrumpida apenas abro la boca, por Bolt.
-¡Hey, Sarada, apúrate! ¡Tenemos una misión por cumplir!– me dice con efusividad. Corre lejos de mí y yo le sigo de inmediato, ignorando como algo dentro de mi despierta aún más y más desde hace un par de semanas. Aquella sensación que siento cada cierto lapso de tiempo.
Pasamos por el hospital y entro de inmediato dejando a Boruto en la entrada del mismo, dejo la mochila a Shizune y seguimos con nuestro andar a la torre Hokage.
Cuando llegamos a la entrada, siento una ansiedad nunca antes percibida. Me siento confundida, altiva, temerosa, soy un río de sentimientos y emociones que no sé si moverme o quedarme quieta. Aprieto el agarre en la foto y suspiro sonoramente.
Allá voy.
Bolt camina por los pasillos como si fueran suyos, mostrando una reluciente y gran sonrisa bastante egocéntrica y malcriada, no sabría decir si heredada de su padre o adoptada como suya.
Caminamos entre pasillos y escaleras, con las miradas ajenas puestas sobre nosotros. Intento ignorar el hecho de que quizás estemos armando un lío solo para preguntar por una chica de lentes, pero la simple duda me hace seguir caminando con suma decisión mientras sostengo la fotografía a mi costado. Paramos en un pasillo cuando observamos salir de, la que supuse, es la oficina hokage, a Shikamaru Nara, padre de Shikada. Nos observa con intriga y seriedad y se acerca a nosotros.
-Boruto, Sarada, ¿qué hacen aquí? – pregunta sin inmutarse, nos observa a ambos esperando una respuesta, y cuando Bolt va a responder, yo le quito la palabra.
-Necesito ver al séptimo, es sobre mi padre. – tan pronto lo digo, Shikamaru alza una ceja y entrecierra los ojos, la duda cruza sus ojos, tan analítico, como debe ser un genio. He dicho lo correcto, en el tono correcto y la postura correcta, de eso no hay dudas; mencionar a mi padre siempre será factible si de respuestas respecta.
Suspira un tanto cansado y camina de vuelta a la oficina, entra y cierra la puerta consigo. Bolt y yo nos volteamos a ver un tanto ansiosos y cómplices.
Shikamaru sale y nos hace una seña para entrar. El séptimo baja un par de documentos para así poder vernos a Bolt y a mí y se deshace de sus gafas de lectura. Rápidamente recuerdo a mi padre y a la chica con lentes. Él también usa lentes como aquella chica.
Ahora me siento tímida y pequeña ante el hokage y salvador del mundo ninja. No sé que, exactamente diré, pero Boruto tose exageradamente para que hable. De verdad es un tonto.
-Shikamaru ha dicho que tienes algo que hablar sobre Sasuke, Sarada. – habla, yo asiento y me acerco a su escritorio.
Estrujo un poco la fotografía y la azoto con algo de rudeza en el escritorio. Mi mirada está endurecida y observo al hokage con seriedad.
-¿Quién es la chica con la que está mi padre? – inquiero medio abrupta y sagas. No me ando con rodeos, necesito una pregunta concreta y para ello debo hacer una pregunta concreta y bien formulada.
El séptimo observa la fotografía con algo de sorpresa, incredulidad, y luego da paso a una mirada… ¿apesadumbrada? Así que si la conoce, eh. Él alza la vista hacia mí y una sonrisa se asoma por sus labios. Su mirada se posa sobre mí y, al igual que yo, una ola de emociones afloran por sus ojos azules.
-Ella es Karin Uzumaki. – responde con aparente tranquilidad.
¿Uzumaki? Ella es del clan Uzumaki, igual que el hokage. ¿Podría ser que son… familia?
-¿Usted y ella son… familia?
-No lo sé, nunca lo supimos. – dice – pero nos tratamos como si así fuera.
De pronto el hokage blanquea los ojos, un sentimiento de añoranza cruza por aquella sonrisa. ¿Por qué sonreía así?
-Ya veo – musita para si mismo. No comprendo que es lo que quiere decir, pero siento un vago presentimiento. Siento como soy atraída hacia algo que conozco y desconozco a la vez. Rayos ¿Qué es este sentimiento?
La puerta es abierta y por ella se deja ver la silueta de un hombre. Lo reconozco de inmediato, reacciono ante su presencia.
-Sarada.
Mi padre.
UchihaAnaKarina
Lixy chan (c) 2015
