Buenos días, buenas tardes o buenas noches tengan todos uste3des mis lindos conejitos.

¿Me extrañaron? ¿Quieren torturarme lentamente por no continuar con la historia?

Yo sé que si así que no mienta, ;)

Ok ya sé que me tarde mil años en actualizar, y en serio tengo una buena razón para ello, la cual es… No quiero caer los clichés!

Verán con forme iba vislumbrando la historia me di cuenta de que inevitablemente caía en clichés románticos ― y de hecho todavía los va a haber (-_-) ― por ello me vi en un dilema si continuaba con la historia o la borraba. Tarde en mucho en decidirme pero por fin he decidido continuar con ella, como dije va a haber clichés aunque tratare que no sean muchos mas que nada para satisfacción personal.

Eeeen fin, como estoy segura que se mueren por leer la continuación no voy a darle largas, así que responderé los comentarios al final.

MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN LEÍDO Y COMENTADO!

Y recuerden que ninguno de los personajes me pertenece, únicamente los pido prestados para jugar un rato con ellos.


There's too much love.

Capítulo 3. Dulce Pesadilla.

― Tu… ¿Cómo…? ¿Cuándo…? ¿Por qué…? Es decir yo no esperaba que tu… bueno ayer nosotros… yo… ― Para Hipo la presencia de Jack en su hogar resultaba tan inesperada como incomoda, especialmente cuando el albino no dejaba de clavarle la mirada con esos hipnotizantes ojos celestes.

― ¿Ustedes se conocen? ― Por su parte Merida se divertía ante la situación, tal y como lo hacía cada vez que su amigo se alteraba tanto como para no poder formular una oración coherente.

― Si… es decir no… bueno… es un poco complicado ― Luchando por recuperar la calma, el castaño ni siquiera sabía cómo responder la pregunta de su amiga, pues aunque ciertamente Jackson y él habían tenido una especie de conversación el día anterior, aquello no había terminado tan bien como para que el chico se apareciera como lo había hecho.

― Ah, entonces lo de ayer no significo nada para ti ― Como la pelirroja, Jack disfrutaba de la forma en la que el pecoso se comportaba con su presencia y alterarlo un poco más, era demasiado tentador como para dejarlo escapar, en especial luego deber que tras su comentario las pecosas mejillas del chico se pintaran de carmín.

― Yo… no quise decir eso… bueno yo… yo… ― Viéndolo agachar el rostro, mientras se rascaba la nuca y lidiaba por encontrar las palabras adecuadas para expresarse, tanto Jack como Merida no pudieron soportarlo más y ambos estallaron en sonoras carcajadas para mayor vergüenza del pobre ojiverde.

― Tranquilo solo bromeaba… ― dijo al fin el ojiazul tratando de reprimir un poco su risa. ― Solo vine a devolverte esto… ― de su mochila saco un libro que de inmediato el Haddock reconoció. ― Creo que ayer estabas tan ansioso por reunirte con tus amigas que lo olvidaste.

Viendo la impecable sonrisa que le regalaba, Hipo se sintió terrible, al considerar que aun con lo ocurrido previamente, aquel extravagante muchacho le regresaba una de sus posesiones más valiosas. ― G-Gracias…

― Por nada…

Si bien no sabía que era exactamente lo que había sucedido entre esos dos, eso no evito que por un momento al verlos, la Dunbroch se sintiera un poco excluida. Como si repentinamente hubiera dejado de existir, mas decidió no darle importancia a aquel sentimiento y continuar observando silenciosamente lo que ocurría.

― Bueno ya hice lo que tenía que hacer… y creo que los interrumpí así que nos vemos.

― Espera… Jack… ― Deteniendo al muchacho antes siquiera de que pudiera dar dos pasos más allá de la entrada, Hipo llamo su atención. ― En realidad, no estábamos haciendo la gran cosa, pero, si quieres y no tienes nada mejor que hacer, tal vez, no sé, podrías pasarla con nosotros.

― ¿En serio? No quiero ser una molestia ― Replico Jack.

― Tonterías, entre más seamos mejor ― llegando finalmente y tirándole del brazo antes de que pudiera volver a negarse, Rapunzel llevo a Jack al interior del hogar de su amigo ante mirada atónita del Haddock y la Dunbroch.

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Al final el quedarse no resulto tan mala idea como lo creyó en un principio el Frost, la convivencia con el pequeño grupo de amigos resulto ser realmente agradable, y se dio tan naturalmente que él prácticamente había bromeado y platicado con ellos como si se trataran de viejos amigos.

― Bueno chicos, fue realmente divertido y todo eso, pero si no me voy ahora, seguro que mi madre se pondrá histérica. ― el tiempo había pasado rápidamente y aun cuando no era exactamente muy tarde la pelirroja prefería no tentar a su suerte, principalmente si se trataba de hacerlo con su madre― ¿Qué hay de ti sunshine? Si quieres nos podemos ir juntas.

― Claro ― Ya que las casas de las chicas quedaban por el mismo camino, solían irse juntas siempre que visitaban al castaño. ― Nos vemos mañana chicos.

― Adiós pescadito, adiós copo de nieve.

― Adiós Rapunzel, adiós bola de pelos ― aunque prácticamente se acaban de conocer Merida y Jack, al tener personalidades similares, se habían vuelto cómplices casi al instante, por lo cual al momento de despedirse ninguno de los dos se molestaba con el apodo con el cual el otro lo llamaba. ― Fue genial conocerlas.

― Nos vemos mañana en la escuela, chicas.

Luego de las respectivas despedidas, Hipo acompaño a sus amigas hasta la puerta y como de costumbre espero en el marco de esta hasta que ambas se perdieran de su vista para posteriormente regresar al interior de su hogar, olvidándose por un momento que ahí se encontraba aun un invitado más.

Sentado en el sillón, acariciando al gato negro acurrucado en sus piernas, Jack no era consciente de la presencia de Hipo dentro de la sala y mucho menos de como había detenido su andar al verlo.

O al menos eso parecía.

― Así que te gustan los dragones y los gatos. ― Jack despego su mirada del pequeño mi minino y la fijo en el joven.

― ¿Cómo sabes que me gustan los dragones? ― Si bien no era un completo secreto el aprecio que sentía el ojiverde por los míticos reptiles, tampoco se trataba de algo que gritara a los cuatro vientos, en especial ya que pocos comprendían esa fascinación que sentía por ellos.

― Tu libro trata de dragones ¿no es cierto? Y por lo desgastado de sus páginas es obvio que lo has leído bastante. ― Y ciertamente así era, al narrar las aventuras de un joven jinete y su dragón, el libro en cuestión era uno de sus favoritos, el que solía leer una y otra vez con enorme emoción.

― Gracias por devolvérmelo. ― Sentándose a su lado y menos nervioso que la primera vez, le agradeció nuevamente, Jack no respondió, solo volvió su mirada al minino y sonrió de lado. ― Jack… lo de ayer… de verdad lo lamento.

― Yo no, ― respondió el ojiazul, ensanchando su sonrisa pero sin volver la mirada al ojiverde que tras escucharlo se hallaba confundido. ― Digo, si no me hubieras golpeado con el libro, no habría llegado hasta aquí, ni me la hubiera pasado tan bien como me la pase.

Considerándolo mejor, Jack tenía la razón, de haberlo golpeado el día anterior con el libro en un intento de huida y olvidado el mismo luego de hacerlo, no habría forma en que el peliblanco conociera la dirección de su hogar ― después de todo Hipo se había encargado de marcarla en la última hoja, en caso de que por algún descuido el libro se perdiera ―.

― Sí, creo que tienes razón ― concordó el castaño compartiendo la sonrisa del albino, y acariciando a su vez al felino que complacido ronroneaba.

― Es un lindo gato, ¿Cuál es nombre?

― Chimuelo, se llama Chimuelo.

Quizá tras su primer encuentro Jackson Frost no había una impresión del todo agradable para Hipo Haddock, sin embargo tras ese segundo encuentro las cosas entre los prometían para más de lo que cualquiera, incluso ellos, podrían esperar.


Sae-Yagami: lamento haberte esperar sentada por tanto tiempo ¿estás bien? Tomaste algo, ¿quieres un helado? Prometo que ahora si en adelante no tendrás que esperar tanto o si no…

Fer TAPE: Ahhhh una hermana amante de Raven! ― Ok ¿soy yo o eso se escuchó raro? ― la verdad no seguí tu consejo de ver la serie, pero el argumento si se ve interesante así que tal vez comience a hacerlo.

RinyLenKagamine99: ok, por lo general no me gusta recibir órdenes y mucho menos llevarlas a cabo pero… ya que me hiciste reír con lo del peluche y eres una amante de la película al igual que yo, ¡lo hare! Seguiré con la historia, la terminare y conquistare el mundo!... espera eso ultimo no es parte de este plan..

Patatata: No, no mueras! No vayas a la luz, aléjate de la luz o no podrás conseguir una miga como Merida! Ok quizá si, la verdad no lo sé… bueno, el caso es que no puedes morir tan joven y menos si es a causa de la historia.

Bueno chicos y chicas muchas gracias a todos, espero no haberlos decepcionado con este capítulo, y si es así díganmelo, no teman.

Por ultimo.

Sabían que… Mariniti se volvió fanática de la pareja por pura curiosidad, realmente no creía que fuera a encontrar historias de ellos dos como pareja.