Buenos días, buenas tardes o buenas noches tengan todos ustedes mis lindos conejitos.
¿Me extrañaron? Yo sé que si así que no mientan.
Bueno mis amores, esta vez no tengo mucho que decir, este capítulo prácticamente salió de la nada. En serio, no tenia ni pensado escribirlo cuando ¡Bam! Me senté frente a la computadora y salió.
Pero bueno, dejando eso de lado, muchas gracias a todas las linduras que siguen la historia y dejan un sensual review, se les agradece profundamente y les contestare a todos al final de este capítulo.
Bien sin ya nada más que decir…
Recuerden que ninguno de los personajes me pertenecen, yo solo juego con ellos sin fines de lucro.
Disfruten el capitulo y si les gusto no olviden dejar un sensual review.
There's too much love.
Capítulo 4.
Together.
Buscando tener todo en orden y seguro de no olvidar nada, antes de salir por completo de su habitación Hipo hecho una última mirada a su escritorio donde su copia de Eragon descansaba una vez más, miro el libro y sin percatarse de ello una sonrisa cruzo por sus labios. ― Bueno ya es hora de irme. ¡Nos vemos en la tarde Chimuelo! ― se despidió del gato de quien apenas y escucho un débil ronroneo, al encontrarse este demasiado cómodo en su cama como para despertar por completo y exigir una mayor atención de su dueño.
Bajando las escaleras y yéndose directamente a la cocina, el castaño tomo una rebana de pan tostado y se la metió en la boca mientras sacaba lo necesario para prepararse un sencillo desayuno, en todo momento tarareando la canción de sus padres, quienes de inmediato al escucharlo hubieran sospechado del peculiar buen humor del pecoso, al ser ello una reacción no muy natural y únicamente hacia cada vez que algo muy bueno le pasaba ― como había sido el caso en el cual le habían permitido quedarse con ese gato callejero con la cola quemada ―, sin embargo al encontrarse solo una vez más, no había quien le hiciera ver que tan alegre había amanecido justo un día después de su segundo encuentro con el peliblanco.
Aun con la canción en sus labios y comenzando a cantar una que otra estrofa de la misma, Hipo finalmente salió de su hogar al frio de la mañana que lo recibía con un poco de hielo en el suelo, el cual por supuesto no noto sino hasta después de resbalarse y caer de lleno contra el suelo. Todo su buen humor repentinamente se había esfumado luego de ello.
― Esto no me puede estar pasando a mí ― pronuncio luego de escuchar una risa burlona que de inmediato supo identificar.
― ¿Qué cosa exactamente? ¿El resbalarte o el estar tan distraído cantando que no te diste cuenta de cómo estaba el suelo? ― Con su siempre presente sonrisa, Jack hizo su aparición frente al castaño. ― Ven, déjame ayudarte ― Ofreció dándole la mano al muchacho y ayudándolo a ponerse de pie, obviamente aun divertido por la escena que acababa de ver a juzgar por las pequeñas risas que se le escapaban.
― Gracias ― Una vez de pie y sacudiéndose un poco la ropa, Hipo reviso una vez más que todo estuviera en orden sin prestarle mucha atención a su compañero.
― Parece que necesitas conseguirte una mejor, esa no parece ayudarte mucho en este tipo de climas― aunque no había mencionado la prótesis exactamente, el Haddock de inmediato supo a que se refería el ojiazul, mirándola sobresalir por debajo de su pantalón, lo pensó un poco antes de contestar.
― La tengo, ― respondió al fin ― solo que se siente tan falsa. No me gusta.
Permaneciendo en silencio, Jack se preguntó que debía de decir luego de aquello, pues aunque quería indagar más en el tema sabía que aún no tenía la confianza suficiente con el castaño como para hacerlo. ― Esta bien, creo. Esa pata de palo va mejor contigo además.
― Más bien de fino acero inoxidable ― corrigió, divertido por la forma en la cual la había llamado, recordando los primeros días con esa prótesis y la forma en la cual Mérida lo había tratado de convencer de cambiarla llamándola de la misma manera y alegando que al usarla lucia como un pirata de poca monta.
― Lo que sea, ― poniendo la manos tras su cabeza y dando media vuelta, el peliblanco comenzó a avanzar, deteniéndose a penas unos pasos más allá del castaño volvió la cabeza asía donde él estaba. ― ¿Piensas faltar otro día o esta vez si vas a ir a clases?
Percatándose de que se había olvidado completamente de la escuela, el Haddock pronto le dio alcance al Frost iniciando así los dos su caminata a ella.
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― ¿No crees que ya se tardó? ― Aunque por lo general y al encontrarse su casa relativamente más cerca a la del pecoso, Merida solía ir a recoger a su amigo en mañanas como aquella para evitar vergonzosas caídas, esa en especial no había podido hacerlo. Al tener una nueva pelea con su madre y salir de su hogar más tarde que de costumbre, supuso que el chico se había tomado su propio rumbo y se había ido al encuentro con la rubia, lo cual no lo retrasaría más que unos minutos luego de la propia llegada de la ojiazul, mas al pasar los minutos y no ver ni rastro de él, la Dunbroch comenzaba a impacientarse.
― No te alteres, ya debe de venir en camino ― A pesar de a su amiga el retraso del castaño le parecía poco habitual, Rapunzel pretendía mantenerse en calma, al menos hasta que definitivamente estuviera segura que el castaño apareciera, entonces descargaría toda su histeria contenida y le exigiría explicaciones.
― ¡Suficiente! Voy a ir por ese pescado parlanchín, lo voy a traer a rastras y luego lo voy a matar. ― Viéndola tan alterada como estaba, Rapunzel sabía que nada podía hacer para calmar a Merida y mucho menos para evitar que se fuera en busca de Hipo.
― Merida espera, mira… es Hipo. ― Apareciendo en la lejanía, el Haddock se dejaba ver inesperadamente acompañado por el Frost, por desgracia eso no evito que la pelirroja corriera a su encuentro aun molesta y seguida por la rubia quien no podía evitar su curiosidad ante lo que fuera que iba a pasar.
Instintivamente y al presentir una furia conocida, Hipo de inmediato se ocultó tras Jack en espera de lo inevitable, mientras que el ojiazul le preguntaba con la mirada que le ocurría.
― ¡Hipo Horrendous Haddock III! ― la voz de la ojiazul pronto alerto a Jack, quien enseguida se puso rígido mientras comenzaba a sudar frio.
― Ho-hola bola de pelos ― tartamudeo temeroso pero aun así cubriendo al ojiverde.
― ¡No hables Frost! ― asintiendo ante la orden de la chica, el pálido muchacho mantuvo la boca cerrada. ― ¡Tú! ― señalo directamente al Haddock mientras este se encogía en su improvisado y poco fiable escondite. ― ¡¿Se puede saber dónde demonios estabas?! Rapunzel y yo llevamos esperándote horas, ¿Te das siquiera una idea de lo preocupada…s que estábamos?
― ¿Lo lamento? ― pregunto con cierto temor, pues a pesar de ser su amigo ni siquiera él se había librado del todo de la furia desmedida de la Dunbroch.
― Mi almuerzo, un mes ― sentencio para al fin voltearse y comenzar a caminar.
― De acuerdo. ― Aliviado por la pequeña penitencia Hipo finalmente salió de su escondite, dándole alcance a su amiga la tomo del brazo y camino junto a ella ante la atónita mirada de unos ojos azules.
― Descuida, ellos siempre son así. ― hasta el momento Jack no había reparado en la presencia de la ojiverde, quien le dedicaba una sonrisa tranquilizadora. ― En serio me sorprendiste Jack, no pensé que el retraso de Hipo se debiera a que estaba contigo. ― Caminando a penas unos pasos atrás de la pelirroja y el castaño, la rubia y peliblanco conversaban ajenos a la discusión que parecía mantener la pareja frente a ellos. O al menos así era en el caso de Rapunzel.
― Si, yo tampoco me lo esperaba, pero luego de ver como Hipo se caía, pensé en ayudarlo y no sé, creo que nos distrajimos hablando ― aunque Jack respondía correctamente a lo que la chica decía, ella no pudo evitar notar que los ojos azules del albino se mantenían en todo momento fijos en sus amigos.
― Ya veo, ese quiere decir que vives cerca de la casa de Hipo ¿no es cierto? ― pregunto, siguiendo la trayectoria de la mirada del Frost y preguntándose exactamente a quien de los dos iba dedicada.
― Si, de hecho me queda de paso. ― Contesto, volviendo su vista a la rubia quien de inmediato lo miro y sonrió de forma un tanto extraña.
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Por desgracia lo ocurrido esa mañana retraso más de lo pensado a los cuatro jóvenes, ganándose un reporte cada uno y siendo obligados a permanecer en detención luego de clases.
― ¡Genial! Lo que me faltaba, otra razón para que mi madre se ponga histérica. ― Desanimada, la Dunbroch se dejó caer en la mesa, murmurando cosas inteligibles para sus amigos pero que supusieron eran múltiples maldiciones.
― Si, bueno. Bien podrías aprovechar este tiempo y estudiar un poco, puesto a que así tu madre no se enojaría tanto. ― Comento el Haddock, despegando su mirada del dibujo que recién había comenzado a hacer.
― Tú mejor ni me hables que todo esto es tu culpa. ―pronuncio la pelirroja levantando tan solo una mano para señalar su punto.
― Bueno yo creo que Hipo tiene razón, este tiempo hay que aprovecharlo. Iré por algunos libros. ― levantándose de su asiento, la Corona pronto se perdió entre los estantes.
― ¿Y tú que harás? ― pregunto la ojiazul levantando la mirada y observando como el albino buscaba entre sus cosas.
― ¿Cómo? ― respondió aun buscando.
― Hipo va a dibujar, Rapunzel va a estudiar, yo voy a tomar una siesta y tú… ¿Qué harás para pasar el tiempo copo de nieve?
― Yo… voy a escuchar esto ― dijo sacando de su mochila un pequeño reproductor. ― Si quieres lo podemos escuchar juntos. ― le extendió uno de sus auriculares.
― Paso, seguramente tienes solo música ñoña ahí.
― Como quieras. ― Viéndose rechazado el Frost se puso ambos auriculares y le dio inicio a la reproducción.
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Con su nueva obra maestra casi terminada, Hipo miro el reloj de su celular percatándose del tiempo que había transcurrido desde su llegada, miro a sus compañeros para en seguida notar el asiento vacío de Rapunzel, curioso por este hecho llamo la atención del peliblanco a su lado, quien de inmediato se quitó los auriculares para escucharlo mejor. ― ¿Has visto a Rapunzel?
― Fue a buscar libros para estudiar ¿no? ― respondió tranquilamente.
― Si, pero eso fue hace casi una hora, ven vamos a buscarla. ― levantándose de su asiento, seguido por el albino, ambos jóvenes siguieron el camino que había tomado la ojiverde tiempo atrás.
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― Mmmm… ― despertándose poco a poco, alejándose de la mesa que hasta el momento le había servido de cama improvisada y estirándose mientras escuchaba crujir algunos de sus huesos, la pecosa miro a su alrededor en busca de sus amigos sin embargo no encontró a ninguno de ellos, viéndose repentinamente en soledad.
Curiosa por haberse despertado sola y consiente de que sus compañeros aún no se habían retirado al hallarse sus cosas todavía donde las habían dejado, la pecosa fue en su búsqueda, no tardando encontrar a los dos muchachos escondidos tras un estante de libros, al parecer muy divertidos mirando algo frente a ellos.
― ¿Y ahora que están haciendo ustedes dos? ― Expreso denotando su presencia.
― Shh, mira ― murmuro Jack señalando un punto frente a ellos, que la Dunbroch siguió hasta ver lo que los muchachos veían. ― Flynn trata de pedirle una cita.
Efectivamente, ahí, justo unos pasillos frente a ellos, Eugene Fitzherbert mejor conocido como Flynn Rider, intentaba pedirle una cita a su querida amiga Rapunzel, cosa que no parecía ir del todo bien por lo que podía ver en la risilla de Jack e incluso la de Hipo. Mas ese hecho no era lo que más llamaba la atención de la pelirroja, que verdaderamente le intereso fue el hecho de quea diferencia del ojiazul, su mejor amigo no hubiera reparado aun en su presencia.
Patatata: moriste, volviste del otro lado… entonces ¡Eres un zombie! Ahhh, ok no, lamento que te hayas sentido perdida o ¿no lo lamento? Ñah, el caso es que aquí tienes un capitulo mas para saciar tu voraz apetito de Hijack/Frostcup, espero te haya gustado y que pueda seguir viéndote por aquí. Nos leemos luego.
RinyLenKagamine99: espero que hayas descansado bien, y de hecho yo también me los imagino así, pero debido a ciertas casas puede que no todo sea miel sobre hojuelas para ese dúo de bromistas, aun asi te aseguro que habrán buenos momentos, en especial porque ambos tienen algo que irremediablemente los va unir. No diré mas, buahahahaha. Espero nos sigamos leyendo.
Satolink: Y… ¡He aquí la continuación! Me alegra que te guste la historia y sus personalidades, espero que nos podamos leer pronto.
Bueno mis amores, aunque poquitos se les agradece por sus comentarios, aunque también… ¿Ustedes creen que debiera pedir un mínimo de cinco reviews para el siguiente capítulo? No sé, bueno dejare pasar una semana y veremos si si llegan los cinco, y de llegar antes de que acabe la semana juro actualizar un día después de que el quinto llegue.
Por ultimo.
Sabían que… este capítulo de hecho era parte del capítulo anterior, Marini lo tuvo que cortar al considerarlo muy largo.
