* Emily Tobar Jajaja ay Kurt xD

* Soledad Rodriguez Muchas gracias! Me alegra que te guste la adaptación!

* Jeny No, Blaine no es bisexual, es gay.

* Fanny Yeeme Gracias por leerme! =)

* iEmmaDei Jajajaja Kurt es muy respetuoso :P

* hummelandersonsmythe Artie es un dolor de cabeza para Blaine y viceversa.

Jajaja, Kurt todo tranquilito arreglando el baño cuando semejante sorpresa que se pega xD y Blaine en shock jajaja xD


CAPÍTULO 3

"Extras"


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El ojiazul fue a buscar al Sr. Lionel para retirar su salida firmada y lo vio sobándose la mano – Kurt, toma – le entregó el papel.

- ¡Muchas gracias! ¿Está muy adolorido?

- La verdad sí y tengo que llevar los trajes Armani a la habitación del Sr. Gilbert, además de su equipaje.

- Yo me encargo Sr. Lionel.

- Este joven es muy complicado, además de que pidió que le desempacaran sus maletas.

- Usted con la mano así no puede hacerlo, para mí no es problema.

- Te tienes que ir para ver a tu hijo.

- Todavía hay tiempo, no se preocupe.

- Eres un ángel muchacho. ¡Gracias!

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Kurt entró a la Suite Dorada y empezó a desempacar y acomodar las cosas.

Elliot Gilbert, un hombre alto, fornido, cabello oscuro perfectamente estilizado, ojos azules y bastante atractivo. Dueño de varias de las empresas más importantes del país, con las cuales se convirtió en multimillonario, es bastante excéntrico y algo exagerado.

Se acuesta en la cama mientras habla por celular y ve el pequeño ramito de lavanda que Kurt había colocado en la almohada y lo avienta al piso con desprecio. El ojiazul hace una mueca de desagrado por la actitud del hombre, el cual al percatarse que el castaño está sacando las cosas de sus maletas lo mira fijamente.

- Eso hay que plancharlo – dijo el pelinegro.

- Bien, señor – dobló el pantalón y lo puso a un lado.

- Eso también hay que plancharlo y todo eso de allá – el ojiazul tomó todo y lo puso en un solo lugar.

El empresario cortó la llamada y se levantó de la cama – disculpa, necesito mis trajes de Armani, ¿puedes traerlos?

- Ya los tengo aquí – se los mostró.

- ¡Genial! Sostenlos por favor. No, no, no, definitivamente no me puedo decidir así, necesito ponerme el delineador porque el traje que elija debe hacerlo resaltar, espera un momento – empezó a revisar sus cosas – ¡No puede ser! – exclamó asustado – se me quedó el delineador.

Necesito que me hagas un favor, ve a Bloomingdale's y cómprame 3 delineadores diferentes.

- Disculpe señor, pero esa no es mi función y…

- Sí, lo sé, pero estoy seguro que tú sabrás cuáles comprar porque eres gay, y no es que crea en los estereotipos.

- ¿Perdón?

- Sin ofender cariño, no es que se te note realmente, pero yo puedo distinguir a alguien de mi equipo hasta con los ojos cerrados, además, es evidente que tienes muy buen gusto por la forma en la que estás arreglado. Por favor, no te demoras nada.

- Está bien.

- Muchas gracias, eres un sol – toma el dinero y esto es para ti.

- No es necesario señor.

- Me voy a ofender si no lo aceptas.

- Bien, gracias. Vuelvo enseguida.

Salió de prisa de la Suite y se fue al cuarto de planchado de donde estaba Mike saliendo – por favor, ayúdame con esto, tengo que hacer un encargo.

- Ok, pero me debes una Hummel – le dijo guiñándole el ojo.

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En la tienda esperaba que lo atendieran, pero la señorita del mostrador estaba dedicada a hablar por el celular y Kurt se desesperaba porque se le hacía tarde y debía ir a ver a su hijo.

- Señorita… señorita por favor – la mujer lo miró de pies a cabeza con desprecio – Señorita estoy apurado.

- Estoy al teléfono, ¿qué no ve?

El castaño se mordía la lengua.

- No, no es nadie importante, un empleaducho del hotel – le dijo a la persona que estaba del otro lado de la línea.

El ojiazul hacía uso de sus buenos modales, sobretodo tomando en cuenta que la persona tan falta de todo era una mujer, pero llegó un momento en el que se cansó y sin ser grosero ni faltarle el respeto a la vendedora, la puso en su sitio y logró lo que necesitaba para salir apresuradamente.

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El castaño corría a toda prisa por las calles hasta que llegó al hotel, ahí le pidió al guardia que le hiciera llegar el encargo al empresario.

- Hijo, ¿dónde estabas?

- Hola papá, tuve que ir a comprar algo para uno de los huéspedes.

- Estamos atrasados para ir a ver a mi nieto. Anda a cambiarte rápido.

- No, no hay tiempo, me iré así no más.

- Pero estás en tu uniforme.

- No importa, sólo vámonos o llegaremos tarde.

Ambos hombres caminaban rápido por las calles hasta llegar a la parada del metro

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Ty estaba detrás del escenario observando los asientos vacíos que correspondían a su familia. Su amiga Gina estaba con él – tranquilo, en cualquier momento llegarán – el niño bajó la mirada y cerró las cortinas.

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Kurt y su padre caminaban a prisa luego de haberse bajado del metro cuando el celular del ojiazul empezó a sonar…

- ¡Hola Mathew! ¿Dónde estás? El discurso de Ty es en 20 minutos.

- Lo siento pero no puedo ir, estoy en Miami en una junta.

- ¿Estás bromeando? ¿Cómo es posible que hagas esto?

- Es una junta importante Kurt.

- ¿Más importante que tu hijo?

- Por él trabajo duro.

- Ty está esperándote, le prometiste que irías a su discurso y luego pasarías el fin de semana con él.

- No depende de mí, así es el trabajo.

- ¿Y qué se supone que le voy a decir? No es justo que le hagas esto a nuestro hijo.

- No seas tan dramático Kurt, ya tengo que colgar, sólo te llamé para…

- No me digas nada ya, adiós – cortó la llamada.

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Nuestro siguiente orador es Tyler Hummel – el niño pasó al frente y estaba nervioso, volvió a mirar los asientos y seguían vacíos, tenía ganas de llorar y apretaba los dientes con fuerza, no haría algo así delante de toda la escuela.

Kurt y su padre entraron en ese momento y el ojiazul al ver a su pequeño en el escenario le dedicó una sonrisa enorme en lo que se ubicaban en sus asientos.

Ty empezó a hablar y se trababa terriblemente, todos los datos se le mezclaban y su mente empezó a ponerse en blanco. Con cada error sus compañeros se reían y burlaban. Kurt miraba buscando a los profesores para que alguien hiciera algo, pero no había nadie a quien reconociera, sólo los padres de los demás niños.

El niño se quedó en silencio unos segundos y luego levantó la mirada fijándolo en su papá, quien lo alentaba para que continuara hablando, vio a su abuelo a un lado, pero la silla de su otro papá estaba vacía, hizo una mueca y trató de seguir con su discurso, pero no recordaba absolutamente nada, miró nuevamente a su papá, bajó la cabeza y salió corriendo del escenario.

Kurt sintió que el corazón se le estrujaba, se levantó y fue a buscar a su pequeño, quien estaba sentado en el pasillo.

- Hola bebé, ¿cómo te sientes?

- Todos se empezaron a reír papá y olvidé el discurso.

- A todos nos ha pasado.

- Nunca más voy a hablar en público.

- No digas eso cariño. Lo haces muy bien, sólo fueron los nervios.

Ty arrugó la nariz, Kurt sabía lo que eso significaba, en cuestión de segundos, el niño se había abrazado con fuerza a su cuello y estaba llorando.

- Tranquilo mi pequeño, no importa.

- Quería que estuvieras orgulloso de mí.

- Lo estoy, siempre lo voy a estar. Eres maravilloso, nunca te olvides de eso.

- Te amo papá.

- Y yo te amo a ti mi pequeño. Te amo con todo mi corazón.

Cuando Ty estuvo más tranquilo, se despegó del castaño - ¿Dónde está papá?

- No pudo venir cariño, está trabajando para…

- No importa, es otra promesa que rompe.

El castaño trataba de lucir tranquilo pero por dentro estaba terriblemente furioso con el hombre al que estaba haciendo sufrir a su hijo.