* Soledad Rodriguez Jajajaja, Ty es lo máximo xD
* Emily Tobar Indiscutiblemente Ty es tremendo. La comida entre Elliot y Blaine será interesante... Ay pobre Kurt! Los líos en los que se mete por estar escuchando a Mike.
* jeny Todo un enredo se armó con Blaine, Kurt y Elliot :P
* hummelandersonsmythe Me alegra haberte hecho reír =D Tremenda situación en la que están envueltos.
* GrsonRdzGza Muchas gracias, aquí el siguiente capítulo ;)
CAPÍTULO 8
"Sorpresas"
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Elliot vio el pingüino y corrió a cogerlo – te acordaste que me encantan, Blaine eres un amor – abrazó el peluche y se fue a sentar al sofá.
- Lionel.
- Sí señor, ¿qué se le ofrece?
Blaine habló en voz muy baja – ¿Quién es este sujeto?
- El Sr. Elliot Gilbert.
- No, no es él.
- ¿No es él?
- No, el hombre que yo te dije se hospeda en la Suite Dorada.
- El Sr. Gilbert está en la Suite Dorada.
El ojimiel no entendía lo que estaba pasando.
- Oh! Vas a ir al evento de Motta – dijo el pelinegro de ojos azules al ver el sobre que contenía el boleto para entrar.
- Sí, ¿tú irás?
- Por supuesto cariño y espero que nos veamos allá.
Kurt iba saliendo con una bandeja de plata que contenía los aperitivos cuando vio a Blaine y se dio la media vuelta a toda prisa regresando a la cocina.
Lionel se dio cuenta del comportamiento extraño del ojiazul pero no dijo nada.
- Blaine, no me dejes solo tanto tiempo.
El moreno sonrió fingidamente y avanzó hacia la sala – Tal vez tú me puedas ayudar, el otro día estaba uno de tus amigos visitándote.
- Recibo visitas a diario, deberás ser más específico.
- Era un hombre un poco más alto que yo, joven, con una piel muy blanca, ojos azules, bastante atractivo – Lionel estaba atento a la conversación, le parecía interesantemente sospechosa.
Elliot se quedó pensando por unos segundos – oh sí, te refieres a Samuel, él estuvo visitándome, teníamos que tratar algunos negocios. Pero no es joven, de hecho está entrando en la andropausia.
- No, definitivamente no es él. De quien te hablo es joven y tiene el tipo de modelo, estaba con un pequeño como de 9 o 10 años.
Lionel se quedó con la boca abierta al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
- No tengo idea de a quién te refieres. El único amigo que tengo con hijos, está en Francia ahora. Pero no entiendo a qué se debe el interés por mis amigos, me invitaste a almorzar, sólo deberías estar centrado en mí.
- Claro – sonrió de lado y con nerviosismo – tú eres Elliot de la Suite dorada y estás aquí para almorzar juntos porque te invité.
- Así es bebé.
La cara de Blaine era totalmente de asombro y confusión por lo que estaba pasando. Miró a Lionel como pidiendo que lo rescate, pero el hombre mayor sólo alzó los hombros y negó con la cabeza.
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Kurt estaba en la cocina envolviendo una botella de vino cuando Lionel entró y observó todo lo que estaba listo.
- Realmente estás haciendo un trabajo estupendo, tu desempeño es excepcional.
- Muchas gracias.
Blaine entró en ese momento desesperado, era obvio que estaba huyendo del hombre en la sala y Kurt se agachó simulando revisar algo en el piso – Lionel, el hombre al que quiero mide alrededor de 1.80 metro, delgado pero excelente físico, muy bien definido de hecho, piel blanca, cabello castaño y ojos azules. Es increíblemente atractivo y tiene un hijo llamado Ty.
El ojiazul quería que la tierra se abriera en ese momento y lo tragara, estaba totalmente aterrado.
Lionel se quedó estupefacto – señor, lo lamento mucho, yo…
- No lo lamentes, sólo encuéntralo donde sea, por favor.
- Blaaineee – la voz en tono seductor de Elliot llenaba el lugar – el ojimiel hizo un gesto de desesperación al hombre mayor y salió de la cocina.
Kurt se levantó y miro de lado a su jefe, estaba pálido y esperaba que le dijera algo, pero éste sólo se quedó en silencio observándolo.
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Blaine y Elliot estaban sentados esperando que les sirvan la comida, el pelinegro no dejaba de hablar, ya tenía mareado al ojimiel, quien trataba de sonreír por cortesía. Rufus se acercó en ese momento a su dueño y el moreno agradeció a todos los santos, los ángeles, las hadas o a quien sea que le hubiese enviado una distracción.
- Hey Rufus, tranquilo amigo, siéntate aquí – le acariciaba la cabeza mientras el perro se acomodaba a su lado.
Lionel y Kurt salieron, el castaño trataba de mantenerse de espalda a la mesa mientras su jefe los atendía.
- Quiero agua – dijo el ojiazul al castaño y éste no sabía qué hacer, si se giraba y acercaba a la mesa Blaine lo descubriría de inmediato. Sentía que empezaba a hiperventilarse. Lionel se dio cuenta y tomó la jarra con agua que tenía Kurt en la mano.
El almuerzo parecía nunca terminar, el castaño no veía la hora en que esa tortura llegara a su final.
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- ¡Qué día! – suspiró el ojiazul cuando se dirigía a marcar su salida.
- ¿Mucho trabajo papá?
- Sí Ty, bastante. Hoy ha sido extenuante en verdad.
- Ya quiero crecer un poco más para empezar a trabajar y poder ayudarte.
- Cariño, eso no es necesario. No quiero que te preocupes por…
- Sí es necesario y claro que me preocupo, no es justo que trabajes tanto y sé que lo haces por mí. No deseo ser una carga.
- ¿De dónde sacas eso?
- Si fueras tú solo, te alcanzaría con lo que ganaras en cualquier otro trabajo, pero necesitas más dinero por mí.
El ojiazul le acarició el rostro con ternura – bebé, jamás serás una carga para mí, eres mi vida, mi mundo, mi razón de ser, todo lo que hago por ti lo hago con mucho amor y alegría. La felicidad de mi alma eres tú y si no te tuviera, estaría muy solo y me sentiría triste.
- Tendrías al abuelo.
- Es diferente, hay muchas clases de soledad y tú llegaste a terminar con la mía.
- Te amo papá – lo abrazó.
- Te amo tanto Ty – lo envolvió con sus brazos.
Muy linda escena y lamento ser la piedra en tu zapato Kurt pero hay cosas que no pueden ser.
- ¿De qué hablas Puck?
- Mis ojos están atentos a todo lo que ocurre en este hotel, he sido testigi de tantas cosas a través de estos monitores.
- Sí, es divertido ver lo que pasa – interrumpió el pequeño.
- Amor, no debes intervenir en la conversación de dos adultos.
- Lo siento, lo olvidé. Pero es que es divertido observar los monitores, me gusta cuando me dejas con Puck porque nos divertimos muchos.
- Ve a esperarme allá niño fisgón – señaló con el dedo hacia un lado mientras reía y Ty se fue.
- Me decías – el castaño hizo una mueca.
- Kurt, eres mi amigo y sabes que te quiero mucho, pero es mi obligación reportar todo lo que pasa con los empleados, cosas como tomar el traje de un huésped y usarlo o como…
- No sigas, ya entendí – bajó la mirada – ¿Qué vas a hacer?
- No quiero que tengas problemas, pero has sido muy travieso.
El ojiazul suspiró resignado y levantó los hombros en señal de rendición.
- Sólo hay una forma de solucionar esto… que me pagues una cerveza bien fría.
Kurt sonrió – gracias Puck, eres el mejor.
- El fin de semana estoy libre.
- Perfecto, el fin de semana vamos a buscar esa cerveza. Ya me tengo que ir.
- Que tengas una excelente tarde Kurt.
- Tú igual y de nuevo gracias – lo abrazó sinceramente – Nos vemos mañana.
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- Buenas tardes, soy Elliot Gilbert y estoy en la Suite…
- Dorada, lo sé. Dígame en qué puedo ayudarle – ofreció el hombre de la recepción del hotel.
- Quería saber si consiguió mi boleto para el evento de Motta.
- Por supuesto señor, tal como lo pidió. Está ubicado en la misma mesa que el Sr. Anderson.
- ¡Perfecto! Ustedes son fantásticos realmente. ¿Y qué costo tiene?
- Son $30.000 dólares señor.
- ¿Qué? ¿$30.000 dólares por una cena?
- Cuando se compran boletos de última hora siempre cuestan más, sobretodo tomando en cuenta todo lo que tuvieron que hacer los organizadores para poderlo ubicar en la mesa que usted quería.
- En fin, todo sea por estar junto a Blaine. Cárguelo a mi tarjeta.
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El moreno estaba con Artie fuera del hotel, se disponían a subir a su vehículo cuando vio a Elliot salir – súbete rápido – dijo angustiado.
- Sabes que no puedo – contestó su asesor.
Blaine lo cargó y metió al auto a toda prisa, aventó la silla de ruedas dentro y él se lanzó prácticamente encima.
- Arranca – le dijo al chofer.
- ¿Qué rayos te ocurre? – decía el hombre arrinconado contra la puerta y con la silla y Blaine aplastándolo.
- Él ocurre – señaló a Elliot.
Conforme el vehículo avanzó, se acomodaron y Blaine soltó el aire contenido.
