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CAPÍTULO 10
"El Beso"
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Kurt estaba recibiendo junto con sus compañeros las instrucciones del día cuando vio a Artie acercarse en busca de Lionel.
- Cúbreme – le dijo el ojiazul desesperado a Mike y éste se puso delante. Otra de las amigas se dio cuenta y se acomodó para taparlo bien.
- Por favor, necesito que me ayude, estoy seguro que usted puede averiguar en dónde vive Elliot, el que estaba en la Suite dorada, pero ya se cambió de hotel, ya sabe el que tiene un hijo, no el Elliot que fue a comer con Blaine. Necesito que le entregue la invitación.
- Haré todo lo posible por localizarlo señor.
- Muchas gracias Lioenel. En la tarde pasaré por aquí para saber si ha tenido algún resultado.
- Está bien señor.
El hombre se quedó esperando a que todos salieran y tomó del brazo a Kurt – tenemos que hablar, es sobre el Sr. Anderson – El castaño estaba muy nervioso, no tenía idea de lo que le iba a decir.
- Yo no sé qué decir.
- Esto es para ti Kurt, es la invitación a un evento.
- No puedo ir, eso es para gente de dinero, además quiero detener toda esta confusión.
- Entonces debes ir al evento y hablar con el Sr. Anderson antes de que siga pasando más tiempo. Se ve que es un buen hombre y está seriamente interesado en ti.
- ¿Debo ir?
- Hazlo, es una gran oportunidad para que hablen.
- Bien, lo haré.
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Sus amigos se encargaron de ayudarlo a conseguir un traje elegante de otro de los huéspedes y a que se arreglase correctamente para el evento, aunque él seguía dudando si debía ir o no.
- Creo que esto es un error – decía el castaño preocupado.
- No, no lo es. Vas a ir, vas a disfrutar del evento, vas a comer esos deliciosos manjares de gente rica y vas a hablar con Blaine, punto final.
- Tengo miedo Mike.
- Tranquilo, es obvio que él tiene sentimientos hacia ti y Ty. Sabrá entender.
- Eso espero.
- Luces genial papá, Blaine se va a quedar con la boca abierta cuando te vea.
- Gracias cariño. Por favor obedeces a Mike.
- Sí papá, tranquilo.
- Sí, no te preocupes por nada, Ty es un niño excelente y no da ningún problema.
- Gracias por cuidarlo.
- Descuida, para estamos los amigos.
- Muero de nervios, nunca me sentí así.
- Tranquilo, sólo ve y disfruta el momento y sé tú mismo. Blaine está loquito por ti.
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- ¿Dónde está? No lo veo.
- Tranquilo Blaine, Lionel me aseguró que lo localizó y sí vendrá, ahora vamos con las personas que nos interesan, debemos conseguir su apoyo.
El lugar estaba lleno de las personas más importantes e influyentes y Kurt se sentía como un pez fuera del agua en cuanto llegó.
- ¡Elliot, viniste! – dijo feliz.
- ¡Hola Blaine!
- Wow, luces espectacular.
- Gracias, igual tú.
- No hay comparación, eres simplemente tan hermoso y me alegra que estés aquí.
- Gracias por invitarme.
- Gracias a ti por aceptar venir – los ojos le brillaban de una forma especial y no podía dejar de mirar al castaño como si fuese la joya más hermosa y perfecta del mundo.
- Blaine, tengo que decirte algo importante.
- Ya habrá tiempo para eso, ¿bailamos?
El ojiazul suspiró y tomó la mano que le había sido ofrecida. Se sentía entre las nubes mientras caminaba con el político hacia el centro del elegante salón, el contacto de sus manos se sentía tan bien, como si hubiesen sido creadas para sostenerse de esa forma.
El moreno colocó una mano en la espalda del castaño y apretó el agarre de la otra mano, Kurt ubicó su mano libre en el hombro del hombre que lo tenía tan fascinado. Sus cuerpos se movían despacio y al compás de la música que se prestaba perfecta para crear un momento romántico.
- Blaine, tengo algo que confesarte.
- Yo igual, me gustas mucho, pero no sólo es eso, me haces sentir cosas que jamás nadie había logrado. Cuando estoy contigo siento que nada más importa. Me haces querer ser mejor todo el tiempo.
- Blaine, yo…
- Ya sé que es poco tiempo el que llevamos de conocernos y tal vez pienses que es muy apresurado de mi parte, pero creo que me estoy enamorando de ti y daría lo que sea por saber que soy correspondido en este sentimiento que crece en mí día a día.
- Eres correspondido – respondió el ojiazul en un susurro.
El ojimiel sonrió y se acercó lentamente hasta juntar sus labios, Kurt comenzó a temblar ligeramente al contacto, pero se fue dejando llevar. Una increíble sensación recorría sus cuerpos, era algo que no sabían cómo describir pero que les gustaba demasiado.
Era un beso tierno, suave pero delicioso que los hacía sentirse en el cielo. Luego de varios segundos, Blaine rozó suavemente los labios de Kurt con sus dientes haciéndolo abrir ligeramente la boca y pudo sentir la calidez de su lengua. Apenas un toque, pero era tan perfecto que no se podía explicar con palabras.
Se separaron por un instante y se miraron a los ojos, Blaine le sonrió y Kurt se sonrojó, luego de eso volvieron a besarse delicadamente, saboreando cada centímetro de los labios del otro.
Llegado el momento de la cena, se puso algo nervioso al ver tantos cubiertos, copas, vasos y demás. Luego respiró profundamente y empezó a repasar en su cabeza el uso de cada uno, el cual conocía por su entrenamiento en el hotel para cuando atendían los grandes banquetes o cenas importantes de los huéspedes – tú puedes – se decía mentalmente – tú sabes qué cubiertos usar Kurt, no tengas miedo, lo vas a hacer bien, sólo relájate.
Los nervios del ojiazul se habían calmado con respecto a la cena, pero lo tenía temblando el hecho de que Elliot estaba sentado del otro lado de Blaine y no dejaba de hablar y mirarlo, insistía que lo conocía de alguna parte y el castaño negaba vehemente.
Aprovechó que el pelinegro tenía acaparado al político para levantarse e irse. Iba caminando por el corredor principal del lugar cuando alguien lo agarró del brazo.
- ¿A dónde te vas? ¿Por qué me dejas? Y en medio de una pesadilla.
- Es tarde Blaine y tú estabas ocupado con…
- Con la pesadilla – dijo refiriéndose a Gilbert, haciendo reír al castaño.
- Lo lamento, pensé que estabas entretenido.
- Oh no, sin ti no es posible. Si realmente te tienes que ir, déjame llevarte.
- Vine con el chofer, no es necesario.
- ¡Oh! Bueno, permíteme acompañarte hasta tu vehículo por lo menos.
- Está bien – caminaron hasta llegar al estacionamiento y ahí Kurt le señaló el auto último modelo.
- Wow, vaya que es elegante.
- Sí, aunque esas cosas no me importan – contestó el castaño.
- Lo sé, eres un hombre excepcional. Pero dime, ¿cuándo nos vamos a ver?
- ¿A ver?
- Por favor, luego de esta noche y la forma en la que nos besamos. Te aseguro que para mí no es un juego, eres especial e importante para mí.
- Tú también lo eres para mí Blaine, te lo puedo asegurar.
El moreno tomó por el rostro al ojiazul y unió sus labios suavemente, al cabo de varios segundos, Kurt sentía como Blaine abría su boca un poco más e hizo lo mismo permitiéndole profundizar el beso.
El moreno recorría cada milímetro de la boca del castaño, pasaron así varios minutos y se estremecía de una forma que nunca lo había hecho, realmente disfrutaba lo que estaba sintiendo y sabía que Blaine también lo disfrutaba.
Cuando se separaron, el ojimiel le acarició el rostro – te juro que eres importante para mí Elliot – y cuando ese nombre fue pronunciado, Kurt se tensó y la magia se rompió.
- Me tengo que ir, que tengas una linda noche – dijo mientras salía corriendo prácticamente.
- Tú igual, cuídate y por favor, llámame.
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- Cuéntame, ¿qué tal estuvo? – preguntaba Mike emocionado.
- Fue lo más increíble. Mucho mejor que cualquier cosa que hubiera podido imaginar. Blaine es un sueño, es tan dulce, amable, inteligente. La velada fue realmente maravillosa.
- ¿Y qué más? No omitas detalles.
- Nos besamos.
- Kurt, ¡estoy en shock! ¡Cuánta alegría siento por ti!
- Lo sé Mike, siempre has compartido estas cosas conmigo, eres mi mejor amigo, mi hermano y tu apoyo jamás me ha faltado.
- ¿Te pidió que fueran novios?
- No, claro que no, nos besamos por primera vez, no me iba a pedir eso de inmediato.
- ¿Y por qué no?
- Porque esas cosas sólo pasan en las películas.
- Cuéntame, ¿cómo fue cundo le dijiste lo de la confusión de nombres?
- No lo hice – su semblante decayó.
- ¿Por qué? Fuiste a eso Kurt.
- Lo intenté varias veces, pero él siempre me lo impidió y ya con lo de los besos y lo que me hace sentir, lo olvidé después. De hecho, todo iba a la perfección hasta que me llamó Elliot y sentí que el mundo se me caía a pedazos.
- Amigo, tienes que hacer algo.
- Lo sé, pero debo pensar bien qué cosa. No quiero lastimarlo ni que vaya a pensar que me estaba burlando o lo estaba engañando o cualquier cosa que le cruce por la cabeza. Necesito decirle la verdad, pero tengo que encontrar el momento adecuado.
- Ya verás que todo se soluciona Kurt, mereces ser feliz con un buen hombre que te corresponda y valore. Y Blaine es fantástico.
- Sé que lo es y es por eso que debo encontrar el momento correcto para aclarar todo, no sólo es lo del nombre, también está el hecho de que él cree que soy otra persona, que tengo dinero y pertenezco a su círculo social.
Nunca había tenido sentimientos encontrados por alguien, porque así como quiero decirle la verdad, también me aterra que luego de eso ya no quiera saber nada de mí.
- Eso me huele a que no sólo te gusta, ¿o me equivoco?
- No Mike, no te equivocas, me estoy enamorando de Blaine.
