Han estado pidiendo klex para esta parejita, así que aquí les dejo un capítulo del encuentro entre estos dos enamorados :3


CAPÍTULO 11

"Te Amo"


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Los días seguían pasando y estos se fueron convirtiendo en semanas en las que Blaine salía casi a diario con Kurt, en ocasiones iba Ty también y en otras los dos solos.

El ojiazul sentía que las cosas se salían de sus manos, no quería continuar con el engaño, pero no encontraba el momento para hablar.

Kurt esperaba a Blaine para ir a una cena romántica, ahí tenía pensado decirle, no podía seguirlo postergando. Miraba nervioso el reloj cada cinco minutos y no se percató que el moreno iba llegando. Cuando Blaine lo vio al castaño pensó que era demasiado hermoso y él era afortunado de estar saliendo con ese bello ángel. Se acercó, lo tomó por la cintura y lo aprisionó contra su cuerpo para empezar a besarlo muy despacio.

Luego de la cena, caminaban por el parque tomados de la mano hasta que Blaine se detuvo.

- ¿Qué sucede?

El político sacó una caja de su saco y la abrió mostrando una cadena con un pequeño dije – esto es para ti por nuestro primer mes juntos.

- ¿Nuestro primer mes?

- Ya sé que no lo hemos hablado oficialmente, pero llevamos un mes saliendo como pareja, porque las otras salidas fueron como amigos, y bueno, aunque no te lo dije, yo te considero mi novio.

- Blaine…

- ¿No quieres que seamos novios? Si es así, no sabría qué decir realmente porque te amo impresionantemente y muchos podrían decir que es una locura, que nadie se enamora tan intensamente en un mes, pero lo estoy, estoy perdidamente enamorado de ti, aunque eso ya lo sabías.

Hizo una pausa y respiro profundamente – bueno, si no quieres, igual esto lo compré para ti por…

- Te amo Blaine.

El moreno sonrió y sus ojos se llenaron de un brillo impresionante.

- Así que novios secretos, ¿eh? Tan secretos que ni yo sabía – los dos se miraron y empezaron a reír.

- Es imposible no amarte, además eres lo mejor que me ha pasado – suspiró.

- Feliz primer mes – cruzó sus brazos por el cuello del moreno y lo besó.

- ¿Quieres venir conmigo al hotel?

- Pero Artie y los demás.

- No estoy aquí por asuntos políticos, así que nadie vino conmigo.

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Kurt estaba tan feliz y enamorado que se olvidó por completo de lo que le iba a decir y de que alguien podía reconocerlo en el hotel. Su mirada estaba fija en los enormes y hermosos ojos del político quien lo sostenía a escasos centímetros mientras se daban pequeños besos.

Al entrar a la habitación, el moreno tocó con sus manos el rostro al castaño y empezó a besárselo con dulzura hasta que regresó a sus labios los cuales acarició con su lengua – te amo tanto – dijo sincero el ojimiel – y deseo que seas parte de todo lo que es importante para mí. Eres alguien muy especial y sabes que me alegro tanto de tenerte en mi vida. Cuando estoy contigo nada más importa porque me haces sentir tan completo – sujetó su mano y le dio un tierno beso en los nudillos. Kurt observaba y suspiraba enamorado, ese era el efecto que tenía el moreno sobre él – Cada día doy gracias por haberte conocido.

- También te amo y no veo mi vida sin ti – fue lo único que dijo pero nada más era necesario. Juntaron nuevamente sus labios demostrándose de una forma sublime todo el amor que sentían el uno por el otro.

Los besos se iban volviendo más apasionados, pronto las caricias se hicieron presentes y la ropa empezó a caer a medida que iba representando un estorbo. Blaine besaba con adoración la blanca piel de Kurt mientras la recorría con sus manos. El castaño tenía los ojos cerrados disfrutando de aquellos suaves y húmedos labios.

Luego él hizo lo mismo con Blaine, sin dejar un solo milímetro de piel sin haber sido besado y acariciado. El moreno lo tomó por la cintura y empezó a agarrar con sus dedos el elástico del boxer del castaño y lo deslizó suavemente hacia abajo hasta dejarlo totalmente expuesto.

El ojiazul se ruborizó al sentir como Blaine observaba todo su cuerpo ahora desnudo – simplemente hermoso, eres lo más hermoso que mis ojos han tenido la suerte de poder admirar – lo empezó a besar y fueron acomodándose en la cama.

Compartían caricias dulces y amorosas y otras muy íntimas y totalmente apasionadas. Kurt sujetó el boxer del moreno y se lo fue bajando mientras sus labios recorrían la piel que estaba siendo expuesta.

Cuando las cosas estaban muy intensas, el ojimiel miró fijamente al castaño – ¿qué prefieres? – preguntó con una pequeña sonrisa.

- Honestamente, muero por sentirte.

- Eso sería maravilloso, quiero estar dentro de ti – contestó dando pequeños besos.

- Pero también quiero estar dentro de ti – La expresión del político cambió un poco en ese momento y Kurt se dio cuenta ¿Qué ocurre? Ya entiendo, quieres que te de todo pero tú no puedes dármelo.

- No es eso.

- ¿Entonces? Si no es eso, ¿qué es Blaine?

- No he estado lo suficientemente enamorado ni confiado en alguien en muchos años como para entregarme de esa forma.

- ¿Y eso quiere decir qué exactamente?

- Que me acabo de dar cuenta de que te amo y confío tanto en ti, al punto de querer dártelo todo.

- ¿Estás diciendo que…

- Será maravilloso sentir tu cuerpo dentro del mío. Así de grande es el amor que te tengo.

- Blaine – suspiró antes de que el moreno capturara sus labios – Tú primero, realmente quiero, deseo sentirte – El hombre de cabello rizado repartió besos y caricias pero se detuvo en seco - ¿Qué ocurre ahora?

- Esto no estaba planeado, sólo está sucediendo.

- ¿Y?

- No tengo preservativos. Te aseguro que no he estado con nadie en mucho tiempo y estoy limpio, ya sé que no es una garantía para ti…

- Blaine, sé que puede ser algo irresponsable, pero no me importa, además, te creo. Si dices que estás limpio, lo estás, confío en ti completamente porque te amo mucho.

- No más de lo que yo te amo.

El ojimiel empezó a recorrer con sus dientes las piernas del castaño separándolas con cuidado. Cada cosa que hacía tenía a Kurt suspirando, gimiendo y aferrándose a la sábana con fuerza.

En un determinado momento el ojiazul sintió que le separó más las piernas y de pronto un peso mayor se situaba sobre su cuerpo, la lengua de Blaine estaba probando sus labios provocando que una ola de calor lo recorriera por completo. Gimió despacio y volvió a sentir esa lengua rozándolo y entrando muy despacio en su boca – Blaine, eres increíble y te amo tanto – Continuaron besándose hasta que escuchó un gemido del moreno que le erizó la piel – "También te amo, demasiado" se volvieron a besar y empezó a acomodarse.

Envolvió con sus brazos por completo al castaño y lo besó de una forma muy romántica mientras se iba hundiendo dentro de su cuerpo. Kurt se aferró a su espalda y siguió disfrutando tanto del beso como de la maravillosa sensación de su novio llenándolo. Era tan perfecto, tan excitante y a la vez tan excelso, porque Blaine no sólo estaba llenándolo con su cuerpo, lo llenaba en el corazón haciéndolo sentir amado y le llenaba el alma provocándole la seguridad de haber encontrado a la persona adecuada para compartir su vida.

Blaine separó sus labios por unos segundos y lo observó - ¿estás bien? – el castaño abrió los ojos, sus miradas encontrándose plácidamente y le sonrió.

- Estoy más que bien – llevó una de sus manos a la cadera del ojimiel y empezó a acariciársela instando a que se mueva.

Los sonidos que ambos emitían eran totalmente excitantes para el otro. Blaine se sentó y Kurt se colocó a horcajadas en sus muslos acomodándose despacio – Oh… ah… Blaineee… así te siento más… ah…

El hombre de ojos dorados cruzó sus brazos entre la cintura y la cadera de su novio apegándolo más a su cuerpo haciendo que Kurt emitiera un fuerte grito de placer. Sus movimientos estaban hermosamente sincronizados y sus labios hinchados degustando el sabor dulce del otro.

El tiempo parecía eterno y ambos lo agradecían. Kurt empezó a empujar a Blaine haciéndolo quedar recostado sobre su espalda mientras él se seguía moviendo. El moreno sonreía y pensaba que era un espectáculo digno de los Dioses ver al castaño tan excitado.

Kurt se recostó sobre el pecho de su novio y volvieron a besarse. Al cabo de unos minutos, lo tomó fuertemente por la espalda y giró quedando encima del castaño y retomando la posición inicial, envolviendo a su novio con sus brazos y besándolo dulce pero apasionadamente mientras el ojiazul elevaba sus piernas para colocarlas sobre las caderas de su amor y cruzarlas lo mejor que podía.

El movimiento se fue volviendo cada vez más rápido y fuerte, ambos hombres gimiendo y jadeando dentro de la boca del otro sin dejar de repetirse que se amaban. Blaine movió con más intensidad las caderas a la vez que Kurt lo apretaba perfectamente y en cuestión de segundos sus cuerpos llegaron a la cúspide siendo invadidos por un orgasmo tan potente que los dejó temblando y respirando entrecortadamente por varios minutos.

Sin haber terminado de descender del climax, el ojimiel se acomodó para quedar de lado y mantener el cuerpo de su novio totalmente presionado contra el suyo. Metió su pierna entre las del castaño entrelazándolas de forma perfecta. Kurt seguía fuertemente abrazado a él y comenzó a besarlo.

- Deberíamos bañarnos o por lo menos limpiarnos – dijo agitado el ojiazul y el moreno negó con la cabeza – nos vamos a quedar pegajosos.

- No me importa, puedo morir pegado a ti, no pienso soltarte ni un segundo – el castaño sonrió y se volvieron a besar. Lo que estaban experimentando en ese momento era tan fuerte que podían haber muerto y lo harían felices y sin temor porque ya habían llegado al cielo juntos.

Kurt despertó y sonrió al verse entre los brazos de su novio y recordó todo lo que habían hecho, poniéndose rojo y dejando escapar una pequeña risita. Le acarició el rostro y el cabello al ojimiel mientras le daba pequeños besos.

- Te amo Blaine, te amo, te amo, nunca había amado tanto a alguien. El moreno empezó a moverse y Kurt aprovechó para tratar de soltarse y al ver la hora casi se infarta, debía estar trabajando ya, así que con esfuerzo logró liberarse del agarre y se ubicó en el filo de la cama, se iba a levantar cuando vio tan plácidamente dormido a su amado que no pudo evitar sentir ternura, luego observó su cuerpo desnudo, un calor lo recorrió de inmediato y no pudo evitar pensar en lo increíble que sería estar dentro de Blaine, se aseguraría de hacerlo sentir tan bien como el ojimiel lo había hecho con él.

Se ruborizó ante sus pensamientos y se acercó – que me descuenten unas horas, no pasa nada – susurró para sí mismo y empezó a besar esos hermosos labios – Blaine, te amo *lo besaba * te amo * lo seguía besando.

El celular empezó a sonar en ese momento y lo cogió rápido. Rodó los ojos al ver en la pantalla el nombre de Lionel y contestó – sí… sí, ya sé que debería haber llegado… no… entiendo… voy para allá enseguida – colgó y tomó una respiración profunda, le dio un beso en los labios a Blaine, lo tapó con el edredón y se levantó. Se vestía a toda prisa mientras sonreía al contemplar a su amado. El teléfono volvió a sonar y Kurt bufó saliendo apresuradamente de la habitación.