* Dedicado para hummelandersonsmythe*


CAPÍTULO 14

"No Existen los Secretos, sólo Verdades Ocultas"


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Kurt despertó con la alarma del celular el cual apagó enseguida, sonrió en el acto cuando vio a Blaine, realmente amaba despertar con el ojimiel a su lado, recordó la noche de pasión que habían tenido y le dio un beso suave en los labios – gracias por amarme lo suficiente como para entregarte a mí – le susurró al oído, le acarició el rostro y se levantó despacio.

Buscó entre la ropa del político hasta que encontró un abrigo con capucha y lo tomó, necesitaba cubrirse para llegar al área de empleados y poder cambiarse de ropa sin que nadie se diera cuenta, definitivamente no podía dejar que lo vieran con el costoso traje o levantaría sospechas.

Se vistió rápido, se puso el abrigo y escribió una nota que dejó en la mesita junto a la cama "tomé uno de tus abrigos, espero no te moleste, te lo devuelvo esta noche. Te Amo".

Luego de eso realizó una llamada telefónica…

"Amor, ¿cómo estás? ¿Te divertiste con Mike?... ¡Qué bueno!... Todo muy bien… Estoy en el hotel, ya va a empezar mi turno… Sí, mi pequeñito… Hoy tu abuelo te va a recoger a la escuela… No, hoy salgo temprano y paso por ti para ir a comer juntos… Sí… Te amo mucho Ty, que tengas un hermoso día".

Antes de salir de la habitación se puso la capucha y cerró la puerta con cuidado para luego dirigirse al ascensor.

Elliot, quien estaba nuevamente hospedado en el hotel, iba caminando con su mejor amigo hacia el ascensor – Mira, alguien salió de la Suite de Blaine – mencionó haciendo que Elliot mirara.

- ¿Por qué llevara esa cosa puesta? – señaló con el dedo a la capucha.

Los tres hombres se detuvieron frente al ascensor.

- ¡Hola! – saludó Gilbert.

- ¡Hola! – respondió nervioso el ojiazul y presionó el botón en la pared.

- ¡Wow, ese anillo es fantástico! Es de colección. ¿Dónde lo he visto antes?

Kurt bajó rápido la mano y en cuanto la puerta se abrió, entró dubitativo ya que no estaba seguro si ir en ese ascensor con el pelinegro y su amigo era lo mejor, pero los otros dos hombres no subieron.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me halaste del brazo?

- Elliot por favor, abre los ojos. Las cosas pasan frente a ti y no te das cuenta.

- ¿De qué hablas?

- El que salió de la Suite de Anderson era el camarero.

- ¿Estás loco?

- Era él, por eso llevaba esa cosa puesta, para ocultarse y que no lo reconocieran.

- ¿Por qué haría algo así? Trabaja aquí.

- Eso es lo que debemos averiguar, además de qué hacía con un anillo tan caro.

- ¡El anillo! ¡Ya sé dónde lo vi antes!

- ¿Dónde?

- Ayer en el evento de… no, no puede ser… ese anillo lo llevaba el sujeto que estuvo bailando con Blaine toda la noche… pero… no… es imposible…

Ambos hombres se miraron.

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- ¿Está seguro Sr. Gilbert?

- No del todo, pero por eso necesito salir de la duda y acudo a usted.

- Bien – respondió el gerente del hotel – vamos a revisar todos los videos de seguridad, pero eso puede tomar un tiempo.

- No hay problema, ponga los videos.

Empezaron a revisar todo y el gerente ya se estaba desesperando – este es el último video del piso en donde usted se hospeda.

- En ese debe estar, porque no es ninguno de los otros empleados que han aparecido hasta ahora, al que estoy buscando es alto, piel muy blanca… ¡es él! – exclamó señalando la pantalla.

- ¿Seguro?

- ¡Claro que sí! Ahora entiendo por qué se me hacía tan familiar su rostro.

- Él es uno de nuestros mejores empleados, tiene una conducta intachable y…

- Su nombre es Kurt – interrumpió Gilbert y el gerente se quedó mudo – Quiero ver todos los videos en donde él aparezca, incluyendo los de la vez pasada que me hospedé.

- Pero eso nos puede tomar toda la mañana.

- No tengo ningún inconveniente.

Siguieron revisando los videos, el gerente no tenía idea de qué era lo que buscaba exactamente el hombre sentado ahí frente a él.

- Mire ese traje que está usando, es sumamente elegante, no creo que un camarero pueda comprarlo – mencionó intrigado – No puede ser – exclamó al cabo de un rato – ese traje que está usando es mío.

- ¿Está seguro de eso?

- ¿Cree que no reconozco mi propia ropa?

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El castaño estaba con Lionel recibiendo varias instrucciones de lo que debían hacer cuando entró uno de los guardias – disculpen que los interrumpa, justo los buscaba a los dos, deben subir a la Suite Dorada en este momento.

- Seguro, ya vamos. Muchas gracias – respondió el hombre mayor.

- ¿Qué habrá pasado? – preguntó el castaño.

- No tengo la menor idea, pero es raro que nos soliciten a los dos.

Cuando entraron, se encontraban Elliot junto al gerente y el guardia que les había notificado que subieran.

- ¡Buenos días! – dijo nervioso el ojiazul.

- Sr. Hummel, el Sr. Gilbert ha realizado una fuerte acusación en su contra.

- ¿Acusación?

- Tú has estado usando mi ropa y no puedes negarlo porque he visto los videos.

La puerta sonó en ese momento y Blaine entró.

- ¡Buenos días a todos! Me pidieron que viniera pero realmente no entiendo a qué se debe y tengo un día bastante ocupado.

- Cariño – dijo el pelinegro – te debes enterar de lo que está pasando. Este sujeto es un farsante – lo apuntó con el dedo y el ojimiel volteó a ver a quien se refería.

- ¿Elliot?

- No, él no es Elliot, yo soy Elliot, su nombre es Kurt y es un ladrón que se ha estado llevando mis trajes y quien sabe cuántas cosas más de otros huéspedes.

- No he robado nada.

- ¿Y qué tal mi nombre? La suplantación de identidad es un delito muy grave.

- ¿Qué rayos está pasando? – inquirió el moreno.

- Que este sujeto se llama Kurt y es uno de los camareros del hotel, pero ha estado usando mi nombre y mi ropa para hacerse pasar por un millonario. ¿No ves que está usando el uniforme del personal de servicio?

- ¡Eso no es cierto! – exclamó el político – diles.

Kurt bajó la cabeza – lo que está diciendo es verdad.

- ¿Cómo es posible que estas cosas pasen? – Gilbert estaba molesto.

- Y tú Lionel – dijo el gerente – debiste darte cuenta de algo, no es posible que no vieras nada, ya sé que eres viejo, pero es tu trabajo estar…

- Él no tiene nada que ver en todo esto – interrumpió el ojiazul – todo es mi culpa, no tiene por qué involucrarlo de ninguna forma.

- Quiero que venga la policía – esto se debe resolver ya.

- Sr. Gilbert – Lionel habló – no es necesario llegar a esos extremos.

- Este ladrón de quinta suplantó mi identidad y merece ir a prisión.

- Por favor, él tiene un hijo que…

- Debió pensar en su hijo antes de hacer esto.

Artie, quien había estado a un costado expresó exasperado – esto es terrible, la prensa nos comerá vivos.

- No creo que la prensa deba enterarse – dijo el gerente nervioso – es algo que podemos solucionar entre nosotros.

- ¿Y cuál es la solución que propone? – inquirió el pelinegro.

- Por ahora, Sr. Hummel está despedido sin derecho a ninguna remuneración, debe ir en este momento a entregar sus llaves y el uniforme. El guardia lo acompañará para que lo revise.

- ¿Revisarme?

- Así es, no sabemos qué objetos pueda llevar ocultos en su cuerpo por lo que debe ser revisado, al igual que sus cosas y ahora lárguese de aquí.

- Sí señor – se dio la vuelta y salió mirando hacia abajo.

- ¿Acaso eso era necesario? – cuestionó Blaine enojado.

- ¿Perdón Sr. Anderson, a qué se refiere?

- No tenía por qué hablarle de esa forma. No fue correcto.

- Pero…

- Me voy de este hotel, no puedo estar en un lugar en donde tratan sin respeto a un ser humano.

Elliot corrió y lo sujetó del brazo – cariño lamento tanto esto, estoy tan sorprendido como tú. ¿Crees que deba llamar a la policía?

- ¿Te falta algo?

- No.

- ¿Tu imagen se ha visto afectada de alguna forma?

- Tampoco.

- Entonces no veo por qué debas llamar a la policía.

- Bien, no lo haré. Pero creo que tú y yo deberíamos salir a beber algo para despejarnos de este mal momento que pasamos en el que los dos somos las víctimas.

- Elliot, la primera cita que tuvimos, fue una equivocación, la segunda sería una tortura. Adiós, ten una buena vida.

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- Lamento tanto todo esto – decía Noah – siempre te advertí que te podías meter en problemas.

Kurt luchaba porque las lágrimas no salieran de sus ojos – lo sé y me alegro que no supieran que estabas al tanto de todo.

- Necesito que me des tus cosas, sólo porque está la cámara filmando, perdóname por esto.

- Es tu obligación.

Puckerman abrió el bolso del ojiazul, fingió mirar y tantear las cosas y lo cerró.

- Kurt – dijo el guardia – quédate tranquilo que no te voy a revisar, sé la clase de persona que eres, sólo les diré que lo hice.

- ¿De qué hablas? – preguntó Puck.

- Se supone que debo revisarle todo el cuerpo para asegurarme que no se lleve nada escondido.

- ¿Qué? ¡Eso es atroz!

- Eso es humillante – dijo Lionel acercándose a ellos y te agradezco que tengas consideración con Kurt y no lo hagas. Pero deberían hablar en voz más baja porque alguien podría escucharlos.

- No quiero meterlos en problemas, hagan lo que deban hacer.

- Ya lo hicimos Kurt – dijo el guardia.

- ¡Gracias chicos! Realmente los voy a extrañar.

- Y nosotros a ti – contestó Noah – Eres un gran amigo.

Lionel entregó sus cosas y el castaño lo miró atónito – ay no, no me diga que lo despidieron por mi culpa.

- No, no lo hicieron, yo renuncié.

- ¿Por qué?

- Porque hay lugares de los que deberíamos habernos ido hace tiempo pero por alguna razón nos reusábamos a hacerlo, sin embargo llega el momento de poner los pies en la tierra y decir basta, hasta aquí.

Servir requiere dignidad e inteligencia Kurt, nunca olvides que aunque les servimos, no somos sus sirvientes. No tenían ningún derecho a tratarte de esa forma. Sí, cometiste un error, pero ¿quién no los ha cometido?

Ahora que ya no trabajas aquí, busca un nuevo y mejor lugar y aplica en lo que quieras, porque serás grandioso en cualquier cosa. Si quieres ser administrador, lo serás, siempre has hecho más de lo que se te ha pedido o se ha requerido de ti, y sé que realizarás un trabajo excelente.

Lo que hacemos no define quienes somos, lo que nos define es la forma en que enfrentamos las situaciones que nos ocurren y como nos levantamos después de caer.

- ¡Gracias Lionel!

- No tienes nada que agradecerme. Fue todo un honor trabajar contigo.