.


CAPÍTULO 16

"Discusiones"


.

Kurt se había quedado dormido llorando, se despertó con un fuerte dolor de cabeza al escuchar que alguien golpeaba la puerta del departamento. Se levantó, se lavó la cara y fue a abrir.

- Papá, ¿qué tienes? – preguntó Ty preocupado al verle los ojos hinchados y el rostro evidenciando que había estado llorando.

- No es nada cariño, sólo me duele mucho la cabeza.

- Papá, hola, no era necesario que lo trajeras, yo iba a ir por él.

- Nunca lo hiciste – musitó el hombre enojado.

- Te esperé pero no llegaste papá. Se suponía que íbamos a almorzar juntos.

- Lo lamento hijo, ya nos vamos.

- Mi abuelo me dio algo de comer.

- Bien, entonces ve a bañarte – le dio un beso en la frente.

- ¡Gracias por lo de Ty!

- No iba a dejar a mi nieto con hambre. Yo sí soy responsable.

- Yo también soy responsable y estoy pendiente de él en todo.

- ¿Si? Pues debías pasar por el a las seis y son las ocho y media.

- ¿Qué? ¡No puede ser!

- Y por lo visto has estado aquí perdiendo el tiempo cuando yo tenía tantas cosas que hacer y no pude por estar cuidando a Ty.

- Lamento que mi hijo te cause molestias. Es curioso como todos lo adoran y les encanta pasar tiempo con él, pero su propio abuelo no puede tenerlo en su casa una tarde sin que le moleste.

- No me molesta cuidar a mi nieto, pero si tú me dices que vas a ir por él a una hora específica, yo arreglo mis horarios según eso y nunca apareciste, llamaste ni nada y todo lo que tenía planeado se trastornó.

- Lo lamento por eso, tuve un día terrible, pero puedes irte a seguir con tu itinerario.

- Mírate como estás, ¿crees que es bueno para tu hijo verte así?

- Sólo vete y déjame tranquilo por favor.

- Sí, me voy, total tú siempre haces lo que quieres, por eso terminaste involucrándote con un hombre al que no le importas y que te dejó solo con un niño pequeño.

- No te cansas de echármelo en cara.

- Kurt, mírate, eres un desastre completo.

- ¡Gracias papá! Siempre tienes las palabras correctas para subirme los ánimos – dijo el ojiazul con sarcasmo – Ahora, si me disculpas, tengo que atender a mi hijo.

El hombre lo miró serio y salió del lugar.

Kurt se arrimó a la puerta sintiéndose totalmente abatido y con ganas de seguir llorando, pero sabía que no podía hacerlo.

-"-"-"-"-"-"-

Ty estaba preocupado, sabía que a su papá le pasaba algo, se levantaba todos los días para prepararle el desayuno y lo llevaba a la escuela, pero sus ánimos estaban por el suelo, además, no había ido a trabajar en dos días.

- ¿Qué tienes?

- Nada mi pequeñito, sigamos con la tarea, no falta mucho.

- ¿Por qué ya no vas al hotel?

El castaño suspiró – Ty, me despidieron, ya no trabajo en el hotel.

- Pero ¿por qué? Tú hacías las cosas muy bien y todos te querían ahí.

- Son situaciones que pasan, pero tranquilo, voy a conseguir otro empleo. No voy a permitir que te falte nada.

- Eso no importa, yo sé que vas a conseguir algo porque te esfuerzas mucho y eres muy bueno, pero lo que me preocupa es que estás triste.

- No es nada, ya se me va a pasar – le acarició el cabello – Mientras te tenga a ti, todo va a estar bien.

- Siempre me vas a tener, eres el mejor papá del mundo y te amo mucho.

En ese momento tocaron y Kurt se levantó para abrir. Su padre entró furioso y empezó a decirle de cosas sin importarle que el niño estuviera presente.

- Ya sé que no piensas, y que haces las cosas porque sí, pero por el amor de Dios, cómo rayos se te ocurre involucrarte con ese hombre.

- ¿De qué hablas?

- Estás en todos los programas de televisión. Tú y tu discusión con el político. ¿En qué rayos pensabas cuando decidiste hacerte pasar por otra persona para involucrarte con él?

Y lo único que faltaba, te acostaste con él, ¿dónde carajo está tu dignidad? ¿O es que nunca la has tenido?

- Cometí un error, pero no tienes ningún derecho a venirme a hablarme de esta forma.

- Soy tu padre y te hablo como yo quiero. Estás ensuciando nuestro apellido con las atrocidades que haces. Además, cómo se te ocurre que alguien como él iba a fijarse en ti. Estamos hablando de Blaine Anderson, está a punto de convertirse en Senador.

- Es un hombre como cualquier otro, pero personas como tú son los que los convierten en dioses, seres inalcanzables, ¿por qué? porque tiene dinero, porque tiene un puesto en el gobierno, porque habla varios idiomas.

- Los hombres como Anderson son petulantes, vacíos, egoístas, seguramente sólo te estuvo usando para…

- Blaine no es así – interrumpió Ty – él es bueno, divertido, genial…

- ¿Involucraste a tu hijo en todo este lío? Definitivamente no tienes nada en esa cabeza, ¿cómo se te ocurre hacer parte de este desastre a Ty? – vociferó.

- No le hables así a mi papá.

- ¡No seas insolente niño! – golpeó la voz.

Se giró para ver a su hijo – Cariño, sabes que no debes intervenir en la conversación de los adultos.

- Pero el abuelo te está hablando feo.

- Ty.

- Lo siento papá.

- Está bien amor y por favor ve a tu habitación ahora.

Cuando el niño se fue volvió a mirar a su padre – Primero, no tienes por qué hablarle en esa forma a mi hijo. Segundo, lo que yo haga, es asunto mío y jamás involucraría a Ty en algo que lo dañe o lo perjudique.

- ¡Pon los pies en la tierra Kurt! Esa clase personas no son para ti.

- ¿Por qué no puedo aspirar a que alguien como Blaine se fije en mí? ¿Tan poco crees que soy? ¿Acaso no lo valgo?

- No he dicho eso, sólo que debes aceptar la realidad. Somos de mundos diferentes. Él es rico y tú tienes que trabajar todo el día para poder comer. Ah y hablando de trabajo, es hora de que empieces a hacer algo, sabes que debes pagar el alquiler y las facturas empezarán a llegar y no se pagarán solas por…

- Papá basta, sé lo que tengo que hacer y voy a empezar a buscar.

- Para que te des cuenta que pienso en ti a pesar de la forma en la que te comportas, hablé con la Sra. Thomas, ella me debe un favor así que acordamos que vayas a trabajar limpiando su casa, sólo debes llamarla para que te dé las indicaciones necesarias.

- No voy a trabajar para la Sra. Thomas limpiando.

- Kurt eso es lo que hacías en el hotel, limpiabas, atendías a otras personas, arreglabas camas. La única diferencia es que ahí lo hacías para cientos de personas y ahora lo harás sólo para ella.

- No es cuestión del trabajo, porque sabes muy bien que respeto profundamente todos los empleos, sé lo que es trabajar en cualquier cosa con tal de conseguir algo de dinero para solventar los gastos.

- Entonces no entiendo el porqué de tú actitud. Trabajo es trabajo, ¿no es eso lo que siempre has dicho?

- Sí, he tenido toda clase de empleos y tal vez no hayan sido los mejores, pero me han ayudado a sostenerme y a cubrir las necesidades de mi hijo. Ty no tendrá lujos, pero jamás le ha faltado algo que comer.

- Pero hubieron ocasiones en las que tú te quedaste sin nada porque sólo te alcanzaba para comprarle algo a él.

- Mientras Ty coma, no importa si yo no lo hago, lo único que quiero es que él esté bien, así yo tenga que dormir en el piso.

Cuando Mathew se fue las cosas se pusieron difíciles, aunque al comienzo él enviaba algo de dinero, después dejó de hacerlo y sabes que me volví loco tomando todo lo que fuera posible hasta que conseguí esa plaza en el hotel que por lo menos me dio estabilidad y si me mantuve allí fue porque tenía posibilidades de ascenso y quería llegar a ser administrador.

Cuando te pedí que me dejaras ayudarte en el taller dijiste claro hijo, necesito alguien que limpie. Así que no se trata de lo que tenga que hacer donde la Sra. Thomas, se trata de que pienses que lo único para lo que sirvo es para limpiar y que siempre has criticado cada cosa que he hecho. Lamento no ser el hijo perfecto que deseabas, pero soy el único que tienes y al menos por una vez en tu vida me gustaría que me apoyaras.

- ¿Y qué es lo que piensas hacer? No tienes un título, no tienes estudios, apenas te graduaste del bachillerato y el tal Mathew te calentó la oreja y te fuiste con él y dos años después les dio la locura de tener un hijo. Te lo advertí muchas veces, eras demasiado joven, pero siempre haces lo que quieres y mira en donde estás ahora.

- Ty es lo mejor que me ha dado la vida, jamás me voy a arrepentir de tenerlo, él es mi mundo, mi razón de ser y luchar cada día, es mi todo. Trato de ser un buen padre y jamás voy a dejar que le falte nada.

Tal vez voy a buscar en otro hotel y me esforzaré mucho para llegar a la administración, o me dedique a otra cosa, quizá ponga mi propio negocio, todavía no lo sé, pero lo que tengo muy claro es que voy a salir adelante. Nunca he dejado que nada me venza y esta no será la excepción.

Y voy a pedirte que dejes de hablarme en esa forma, no voy a tolerar que vengas a mi hogar a estarme gritando, además de que asustas a Ty.

Voy a lograr mis sueños y lo voy a hacer en grande, por mi hijo y por mí y para poder alejarme de este lugar y ni tú ni nadie va a hacerme renunciar a lo que quiero.


.

.

Empezamos la maratón de esta historia, lo que nos lleva a su final.

Desde ya, muchas gracias por todo su apoyo y hermosos comentarios que siempre se hicieron presentes.