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CAPÍTULO 18
"Volver A Empezar"
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Ty estaba pendiente a las fechas de las conferencias de Blaine y ese día en lugar de entrar a la escuela se quedó frente al edificio pensando, se dio media vuelta y salió corriendo con una sonrisa dibujada en su rostro.
El lugar quedaba cerca de su escuela, así que sólo tendría que recorrer unas calles, las cuales las cruzaba con cuidado pues no quería tener un accidente y que su papá estuviera angustiado por su culpa, sólo esperaba llegar a tiempo.
En el hotel se encontraban reunidos cientos de periodistas – sólo tres preguntas más y con esto daremos por concluida la conferencia – mencionó Artie.
- Sr. Anderson…
El ojimiel respondía con mucha seguridad y total soltura, haciendo algunas bromas incluso, lo que mantenía un ambiente fresco y agradable.
- Con esto damos por terminada la conferencia, les agradecemos su presencia…
- ¡YO TENGO UNA PREGUNTA! – se escuchó en el fondo del salón la voz de un niño, lo que hizo a todos voltear a verlo.
- Ya terminamos – decía Artie nervioso.
Blaine lo observó y no pudo evitar esbozar una sonrisa – adelante, te escucho.
El niño miró a su alrededor y estaba rodeado de todos los periodistas, quienes ahora tenían sus cámaras y micrófonos apuntados hacia él. Respiró profundamente y metió sus manos en los bolsillos del abrigo.
- Como todos sabemos, las personas siempre nos equivocamos, pero es señal de carácter y nobleza darles a los demás una segunda oportunidad, ¿no crees?
- Sí, estoy de acuerdo – respondió el moreno.
- A veces decimos mentiras, pero deben ser perdonadas cuando no fueron dichas con la intención de dañar a nadie, si no perdonáramos, entonces ya no habrían políticos ni presidentes ni nada – todos los periodistas empezaron a reír.
¿Qué pasa si no eres un político que quiere ayudar a todo el mundo? ¿Qué tal si eres una persona normal, con un trabajo sencillo pero que realiza con mucho empeño, alguien como un camarero? ¿Lo perdonarías? Porque no somos perfectos ¿o sí?
- No, no somos perfectos.
- ¿Qué ocurre si es alguien bueno, pero que se equivocó, sin embargo no tuvo ninguna intención de dañar a nadie? Alguien que fue honesto en todo, menos un detalle, aunque intentó en muchas ocasiones de decir la verdad, pero las circunstancias no lo permitieron. ¿Le darías una segunda oportunidad?
Artie se adueñó del micrófono – eso es todo damas y caballeros. Nos veremos en las elecciones.
Blaine y Ty se miraban el uno al otro fijamente y el ojimiel se bajó del podio, pero fue sujetado del brazo – no lo hagas, por lo que más quieras, no lo hagas.
- Artie, sólo estoy siguiendo mis instintos y mi corazón me dice que esto es lo correcto, es lo que quiero y no voy a detenerme – se soltó del agarre y se dirigió hacia donde estaba el niño de pie.
Todas las cámaras voltearon y empezaron a filmar y tomar fotografías.
El político le sonrió – ¡Hola Ty! ¡Te he extrañado mucho!
- Yo también te he extrañado – respondió con una enorme sonrisa.
- Tu discurso estuvo genial.
- ¿De veras lo piensas?
- Me dejaste atónito.
- ¡Gracias! Mira – le mostró el clip metálico en su mano.
Blaine sonrió – mira – le mostró en su mano otro clip metálico.
- ¡Genial!
- ¿Dónde está tu papá?
- Ven conmigo – Ty salió del salón corriendo y Blaine detrás de él.
Los periodistas al darse cuenta empezaron a perseguirlos, pero al moreno podía importarle menos en ese momento.
- ¿Está en este hotel? – preguntaba el moreno desconcertado.
- Sí, ahora trabaja aquí. Creo que es el destino – sonrió.
- Yo también Ty, yo también.
Cruzaban por diferentes pasillos, subían y bajaban escaleras, el ojimiel sentía la adrenalina en su cuerpo, el corazón le latía fuertemente, había sido demasiado tiempo sin ver al hombre que amaba y no soportaba un segundo más.
- Esto es emocionante – decía un periodista – nunca habíamos visto algo así.
- Y ten por seguro que acabará con su carrera – contestó otro de los reporteros.
- Pero no deja de ser romántico – mencionó alguien más mientras seguían corriendo.
Entraron al área de empleados y el niño cerró la puerta, todos los periodistas se agolparon en la pequeña ventana de cristal que ésta tenía.
Kurt estaba sentado de espalda a la puerta revisando un itinerario que le habían entregado.
- ¡Hola papá! – dijo feliz.
El ojiazul se dio la vuelta - ¿Ty, qué haces aquí? ¿Estás bien?
- Sí, estoy muy bien. No te preocupes.
- ¿Pero entonces qué…
- Kurt.
Los ojos del castaño se desviaron hacia donde procedía esa voz – Blaine, pero… pero… qué…
El político caminó hacia él con una enorme sonrisa.
- ¿Qué estás haciend…
Antes de que pudiera terminar de articular las palabras, el ojimiel lo tomó por la cintura y empezó a besarlo suavemente y luego profundo hasta que se quedaron sin aliento.
Ambos se miraron por varios segundos sin pronunciar palabra alguna, Blaine le sonrió y empezó a acariciarle el rostro.
Kurt cerró los ojos perdiéndose en las sensaciones de esa caricia y de pronto sintió nuevamente aquellos labios que tanto amaba sobre los suyos. Sin abrir los ojos llevó sus brazos hacia la nuca de Blaine y los cruzó para prolongar el beso.
