N/a: ¡Muy buenas a todos! Espero que anden bien xD. Bueno, como verán aquí he vuelto a subir un capítulo nuevo de este alocado fic que hace un par de días he subido el primer capítulo – que por cierto fue lo más pobre y cutre que pude haber subido debido a lo corto que fue – y bueno, ya basta de palabrería junta :v.
Disclaimer: Fnaf es propiedad de Scott Cawthon. Los diseños humanizados le pertenecen a Pole-bear. A mí solo me pertenece el escrito y la OC, Isabella Smith, quien hace su aparición especial en este fic.
Aviso: No me hago responsable por el posible ataque de pendejes aguda que pueda causarte esto. Así que si vas a leer, leelo bajo tu propio riesgo (?). Y si no te gusta el contenido, podés regresar por donde viniste ;). Cualquier comentario negativo que no sea productivo, será gustosamente eliminado.
P/d: Olvidé mencionar algo muy importante. Hubo alguien que me preguntó si los animatrónicos estaban humanizados. Sí, mi querida ValeLoka173, están completamente humanizados de pies a cabeza – a excepción de sus orejas y cola de animal -. Claro que por ser robots, no tienen pene ni vagina, a no seeeeeeerrr… (?
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Capítulo 2: "Rubia glotona"
- ¡Ey! ¡Segunda noche! Nada mal para alguien novato como tú…- era lo que decía la grabación en el teléfono apenas sonó. La castaña se encontraba una vez más aburrida, sin nada que hacer para entretenerse. Lo único más entretenido que había podido hacer fue trollear al pobre de Bonnie, diciéndole que le había salido un grano gigante en medio de la frente.
- ¿Novato? ¡Por el amor de Gokú! Apenas he podido soportar a ese conejo malandrín metrosexual con su complejo de belleza y aun así ¿te atreves a llamarme de esa forma?
Ehm, te recuerdo que le estás hablando a una grabación…
- ¡Rayos! Se me había olvidado por completo – se desplomó en la silla como si fuera un costal de papas.- Tengo sueño – tomó su taza favorita que había traído de su casa para poder tomar algo caliente durante su trabajo. Y era su favorita ya que tenía el dibujo de un gato, puesto que de muy pequeña adoraba a los gatos. Porque los gatos son los animalitos más tiernos del mundo al igual que los perros y…
- ¿Podrías por favor no dar tantas explicaciones? ¡Ya todo el mundo sabe que me encantan los gatos! – gritó mirando a ningún lugar del techo.
Uhm, sí. Lo siento.
- Mucho mejor.
…
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…
Bueno, como iba diciendo. Tomó su taza favorita de gato que se hallaba en el escritorio, acercándolo lentamente a sus labios y dándose cuenta para desgracia de ella que ya no tenía más café.
- ¡Mierda! ¿Y ahora qué haré sin mi café? – expresó de manera frustrada mirando el fondo del recipiente.
- SI quieres, yo podría prepararte más café…
- ¿Quién ha dicho eso? – la ojimiel acercó su mano lentamente al interruptor de la luz, encontrándose con la única robot femenina del cuarteto, la cual hizo que se sobresaltara apenas la vio, casi tirando la taza que llevaba en sus manos al suelo.
- ¡Hola! – exclamó sonriéndole a través del vidrio.
- Ah, eres tú – dijo la chica de mala gana, cerrando la puerta.- ¿Vienes por una crema antiacné para tu amigo o mejor dicho, una pomada para sus hemorroides? – preguntó colocándose ambas manos en la cintura.
-¿Ah? – miró a la humana con cierta curiosidad.- No. Solo quería saber sino querrías algo de comer – respondió sonriente.
Isabella pensó unos minutos antes de contestar: - ¿Y acaso esperas a que te abra la puerta para que entres aquí a alimentarme, para después atraparme y asesinarme apenas coma el primer bocado? Vaya truco.
- Oye, ¿qué insinúas? – interrogó la rubia sintiéndose un tanto ofendida por las palabras de la guardia.
- Uhm, nada. Solo que hay una rubia hueca con problemas de gula tratando de engañarme para meterme luego en un traje con olor a muerto viviente.
- ¡¿ACASO ME LLAMASTE GORDA?! – en un tono colérico.
- Y hueca también – musitó con la menor importancia, mientras miraba sus uñas largas pintadas en barniz rojo.
- ¡YA VERÁS CUANDO TE PONGA LAS MANOS ENCIMA! ¡TE ARREPENTIRÁS EL HABERTE METIDO CONMIGO Y DESEARAS NUNCA HABER ACEPTADO VENIR A TRABAJAR AQUÍ! – terminó de decir para luego marcharse totalmente enfadada por el pasillo.
- ¡Rubia glotona! – gritó la guardia apenas la robot se marchó.
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- ¿Y bien? ¿Pudiste entablar amistad con la guardia? – preguntó el cantante, la aludida a punto de echarse a llorar.
- ¿Pueden creer que me llamó gorda? – en eso, Bonnie se acercó por detrás.
- ¿Has oído eso, Boss? ¡Esa chica no tiene corazón!
- ¡Ash, por el amor de Scott! No creo que haya sido tan grave para afectarles así de esa manera – exclamó el castaño con orejas de oso.- De seguro es agradable. ¿Saben si le gustan las canciones de Queen? – inquirió, a lo que los otros dos negaron con la cabeza mirando ambos a su amigo con una expresión de "¡¿Estás hablando en serio?!"
- ¿Por qué no vas y se lo preguntas tú, coño? – respondió la de orbes lilas en un tono fastidioso.
- Lo haría, pero aun no es mi noche – la rubia y el pelimorado se miraron entre ellos.- Oye, Bon. Ve tú y pregúntale.
- ¡¿Por qué yo?! ¿Qué pasa si me arroja algo apenas me vea?
- ¡Buena idea! Que vaya Chica contigo a charlarle.
- ¡¿Qué?! – la rubia puso los ojos como platos.
- Ya lo oíste – murmuró el guitarrista bajando sus orejas.
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Mientras tanto, en algún recóndito lugar del planeta… Quiero decir, de la Pirate Cove, un pirata pelirrojo con orejas y cola de zorro de nombre Foxy despertaba lentamente de su sueño eterno… O mejor dicho de su descanso por estar tanto tiempo fuera de servicio.
Asomó lentamente su cabeza por entre medio de las cortinas, divisando a sus amigos cerca de allí.
- Oigan, marineros. ¿Qué es todo ese escándalo?
- ¡Estos dos idiotas no quieren ir a preguntarle a la guardia nocturna si no le gusta Queen!
En eso, el pelirrojo se quedó en silencio, analizando las palabras de Freddy. Recalculando… Recalculando… ¿Acaso dijo "LA guardia nocturna"? Inmediatamente esbozó una sonrisa pervertida de oreja a oreja, sin darse cuenta de que alguien lo observaba desde la cámara de seguridad.
- ¡¿Todavía está aquí?! – chilló la muchacha casi entrando en un ataque de pánico.
Y cómo no iba a reaccionar así, si aquel pirata había sido su favorito de niña hasta que un día descubrió que sus intenciones para con ella no eran del todo inocentes. Se quedó mirando a la pantalla por varios segundos más antes de cambiar a la cámara del Pasillo oeste y observar un póster de un rubio con orejas de oso, seguido de una risa de niña.
- ¿Uh? – bajó con un dejo de extrañeza la Tablet para encontrarse con dicho rubio – que por cierto era idéntico a Freddy – frente a ella.
Si, sin dudas ya iba a valer verga.
Pero en cuanto ella estuvo a punto de comenzar a gritar del miedo, sintió una música que le era familiar y vio al tal gemelo de Freddy comenzando a bailar… ¿el serrucho?
… Porque voy a dar serrucho, serrucho, serrucho. Esta noche doy serrucho, serrucho, serrucho. Y esta noche doy serrucho…
La castaña quedó en completo silencio mirando el "show" que estaba dando el robot frente a sus ojos, en ese momento uno de sus ojos estaba teniendo un tic nervioso. Quería salir lo más pronto de allí o terminaría dándose la cabeza contra la pared.
Por suerte, se oyeron las campanadas con la risa de los niños apenas dieron las seis de la mañana.
- ¡Sí! ¡Otra noche superada! Me voy a la mierda de aquí – tomó sus cosas y salió de la oficina como alma que lleva el diablo directo a la puerta de entrada. No sin antes, claro está, sacarles el dedo de en medio a los robots.- ¡Sigan chupándomela!
- Y todavía sigo sin entender qué diablos querrá decir con eso – murmuró la rubia mientras que los otros la miraban y asentían con la cabeza.
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N/a: Y hasta aquí el capítulo. Si, esta vez me esmeré un poco más y lo hice un poco más largo. Espero que les haya gustado xD.
Por cierto, antes de irme ¿qué sugerencias graciosas y desopilantes les gustaría que pasaran entre Isabella y Foxy? Aprovechen, ya que en el siguiente capítulo le toca a él :v.
Bueno, eso fue todo. Nos leemos después :D.
¡Adios!
