Este apenas one-shot participa con: 533 palabras. De las palabras clave: Ropa interior.

Disclaimer: Los personajes de Free! Son propiedad de Kōji Oji, Hiroko Utsumi y KyoAni.

Aviso: Este fanfiction participa en el Reto libre: "Haz una tabla" perteneciente al Foro Iwatobi swim Club.


Si existía algo en este mundo mortal, a lo que podían doblegarse el par de hijos varones de la familia Mikoshiba, sería la hermana de ambos. Sin duda alguna. Porque si a Nagisa debieran premiarlo, a ella debieran hacerle una estatua o algo similar.

Que crecer entre un par de idiotas efusivos no era nada sencillo. Los quería, por supuesto. Los adoraba con su ser, eran sus hermanos. Pero...

Esto era inaudito. Completa y totalmente inaudito.

¿Qué, en nombre de todo lo innombrable, estaba haciendo Momotarō en su habitación? Ah, no sólo eso. ¿Qué hacía husmeando entre sus cosas? Pero no cualquier tipo de cosas... ¡¿Qué buscaba en el cajón de su ropa interior?! ¿Algo que combinara con sus lindos ojos, como le había dicho una vez? ¿Algo que le diera soporte y comodidad?

—Momo. –Llamó, contundente.

Fue suficiente, porque su hermano menor detuvo sus movimientos. Incluso, su respiración también pudo parar.

—...

—Momo, –fue adentrándose en su habitación, lentamente–, ¿qué haces?

Sería mentira negar que le divertía la situación. Su hermano estaba temblando, se mantenía en la misma posición en que había sido sorprendido; pero sobretodo, cuando ella pudo encararlo, parecía a punto de romper en llanto.

—Lo..., –sollozó, comenzando a llorar–, siento... yo...

Soltó un suspiro mientras se echaba el cabello hacia atrás. Miró a Momo, severa.

—¿Qué sientes? –Le dijo, indispuesta a esperar que el menor se tranquilizara.

—Yo sólo hi quería... com-com-compensar-te... yo...

¿Ah? ¿Compensar? ¿Compensar qué?

—No sé de qué me est–

—¡De todo!

Se miraron. Momo le pareció tan serio de repente. Ambos inhalaron, pero el muchacho se adelantó.

—No... no sabía qué regalarte de cumpleaños... Le pregunté a ni-chan y se rio de mí.

«Bueno, yo también me hubiera reído» pensó. Dejó que continuara, poniendo los brazos en jarras.

—Por eso..., –tomó aire, abriendo grande la boca–, estaba buscando aquí... algo.

—¿Algo? –Arqueó una ceja.

—Algo que te gustara.

Se quedó perpleja. El chico se había sonrojado hasta las orejas, jugaba nerviosamente con sus manos y el cierre de su sudadera, le esquivó la mirada y se encogió en sí mismo.

—De qué est–

—¡De todo!

Silencio.

—Siempre, –tomó aire, abriendo la boca de manera exagerada–, estás enfadada conmigo... yo..., –soltó un suspiro, también exagerado–, yo te quiero mucho y...

Vaya, Momotarō Mikoshiba podía resultar un ser interesante, después de todo. Sonrió, acercándose a él. Mentiría también si dijera que no le habían conmovido los esfuerzos del chico por hilar palabras congruentes.

Le rodeó el cuello con los brazos, riendo un poco ante el respingo del menor.

—Con esto es suficiente, –le susurró al oído, soltando otra risita–, Momo.

Sintió los brazos de su hermano aferrarse a su cintura, a la vez que la cabeza ajena se escondía entre la unión del cuello y hombro propios.

Pudieron quedarse así una eternidad, no pudo saberlo. Sino, hasta que escuchó el sonido que hace el celular al tomar un foto.

Ambos se separaron, bruscamente. Mirando en dirección al sonido.

Dos pares de ojos dorados se encontraron con un tercero. Seijūrō tenía un celular en mano, sonriendo divertido.

En cuestión de segundos, Momo se abalanzó sobre Sei y toda la atmósfera se fue al carajo.

Suspiró, uniéndose al Team Momo.


Muchas gracias por leer.

-MsH-