::::La furia italiana:::::

Cap 5: ¿Cuánto más seré Romano?

Mire al oscuro cielo y sentí como mis ojos se entrecerraban inconscientemente, a veces el cuerpo me falla y esta es una de esas veces, siento como mi corazón late desbocado, mi cara se siente caliente y me palpita todo el cuerpo, me estaré extralimitando, todo sea por mi hermana…

Digamos que esto es algo así: sobrevive lo más que puedas, maldito Brenhard. De cualquier manera no dejaría que Felicia tomara esta parte de la competencia…claro que no, prefiero que dibuje o cante, siendo 5 minutos mayor soy yo quien debe protegerla.

-¡Cansado Romano!-grito el bastardo alemán con una sonrisa altanera.

Gruñí al verlo y comencé a hacer flexiones, era el último que quedaba en ese horrible lugar, realmente me sentía como un soldado que entrena para la guerra, la mayoría ya se habían rendido por el cansancio, pero yo no pararía hasta que de verdad ya no pudiese moverme, aunque fuesen las 10: 00 de la noche, le enseñaría a ese macho patatas lo que significa llevar el apellido Vargas.

-Oye ya para con esto, te estás extralimitando-dijo al parecer ¿preocupado?

-¡Cazzo! Ningún macho patatas me dice cuan…-no pude articular las últimas palabras, ya que caí de lleno contra el suelo.

Mi cuerpo no me respondía, no importaba cuanto lo intentaba, no me movía ni un centímetro…si, me extralimite… y se siente horrible.

-¡Lovi!- Esa voz sonaba desesperada y preocupada-¡Lovi!-suena tan familiar-¡FRATELLO!-grito

-Felicia…-dije abriendo los ojos.

Me incorpore hasta que mi cuerpo quedo sentado, mi cabeza me duele, pero no se compara con el resto de mi cuerpo, mire rápidamente a mi alrededor y note que todos los bastardos extranjeros e incluso Rómulo y el macho patatas estaban ahí, Felicia, quien antes lloraba, sonrió con restos de lagrimas en sus ojos y se lanzo para abrasarme.

-¡Chiguiii! Sorella stupida me estas golpeando, ya suéltame- dije con mucha vergüenza.

-eres indestructible cierto- dijo Rómulo sonriendo.

En un segundo pude escuchar las campanas de un reloj viejo marcando medianoche, en ese instante lo recordé… 17 años.

-Fratello; buon compleanno (feliz cumpleaños) vee~-dijo tomando mis sucias manos entre la suyas.

-Buon compleanno- dije sintiendo como mis ojos me escocían, tratando de retener las lágrimas-Voglio farti un regalo (quiero hacerte un regalo)-dije sabiendo que no tenía nada para darle.

Ella sonrió y meneo la cabeza de forma negativa- il regalo mio più grande, sei tu (mi regalo mas grande, eres tú)-dijo abrazándome…

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Al fin la maldita competencia termino, sin embargo nada me decía que yo mi hermana fuésemos los ganadores… o eso creía yo…

-Romano y Felicia los ganadores de la herencia italiana- la voz de Rómulo resonaba en mi cabeza.

Quería llorar, gritar, no se…después de tanto, yo no creí que pasaría, mire el rostro radiante de mi sorella y lo supe, todo había valido la pena.

-Ha sido un placer competir contra tan buenos adversarios- dijo Rodriech estrechando la mano de mi hermana.

-Piérdete bastardo y aleja tus manos de mí sorella-dije poniendo la mejor mirada mafiosa que tenia.

-Tranquilo Lovi, no lo mates que es mi amigo- dijo Elizaveta saliendo de no sé dónde.

Después de todo, mi vida se centro en cuidar de mi sorella y mis estudios con mi tutor cara de papa.

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Esa mañana sentí que algo no andaba bien desde que desperté, para empezar desperté horas después que mí sorella, aun así no le di mucha importancia al mal presentimiento y me dirigí a baño como de costumbre; mire mi reflejo en el espejo del baño, perezco u niño con pechos, pues si a falta de la venda que normalmente usaba si se nota que soy una chica.

Lleve con cierta melancolía mi mano derecha a la parte posterior de mi cabeza y con lentitud pase mis dedos entre mis cortos cabellos, sin duda alguna parecería un chico con pechos por una temporada, porque actualmente no tenia ropa de mujer y lo que le quedaba era comprar nueva. Solo por hoy, sería el último día en que vestiría de varón…o eso creía yo…

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Camine por los pasillos de la mansión, mientras buscaba a mí hermana y a Elizaveta que nos estaba visitando como de costumbre, pero me encontré con una sorpresa poco grata.

-¿Quién eres tú?- le pregunte a una chica albina que esta frente a mí con una mirada de superioridad.

- Soy la awesome Julchen Bielschmidt y estoy buscando…-antes de que terminara comencé a caminar en una dirección diferente- espera es poco awesome que me ignores-dijo jalándome.

-Chiguiiiii-grite al sentir que jalaba de mi brazo.

-Kesesesesese eres adorable-dijo acariciando mi cabeza- ¿has visto a mi poco awesome abuelo?-me pregunto con una sonrisa altanera.

Esa sonrisa, ese acento, definitivamente su abuelo era el macho patatas de Brenhard; la mire a los ojos entrecerrando los míos de manera retadora.

-Ya sé que soy asombrosamente bella, pero necesito encontrar a ese viejo-dijo poniendo sus manos en sus caderas.

-bene (bien), debe estar con Rómulo-dije comenzando a caminar-sígueme-dije sin mirarla.

-¿Eres familia de Rómulo?-me pegunto caminado a mi lado.

-No-dije secamente.

-A bueno la awesome yo solo decía, es que como eres italiano y te pareces tanto a él-me dijo sonriendo.

Le mire con incredulidad, pero decidí ignorar el comentario. Llegamos a la oficina de Rómulo y abrí la puerta empujándola delicadamente (nótese el sarcasmo).

-Viejo ¿Dónde está el macho patatas? –dije mirándolo con el ceño fruncido.

Rómulo me sonrió, pero no se levantó de su escritorio, recogió algunos papeles y los ordeno.

-Ciao Julchen, ¿Cuánto tiempo sin verte?-dijo sonriendo como siempre-Tu abuelo no está aquí ahora mismo-dijo con calma.

-A bueno, si lo ve dígale que su awesome nieta tiene que hablar con él-dijo sonriendo con auto suficiencia mientras salía por la puerta.

-Lovina tengo que hablar contigo-dijo Rómulo mirándome con seriedad.

-¿Qué quieres?-dije cruzando los brazos.

-Escucha, sé que todo lo que haces lo haces por tu sorella pero-dijo

-Al grano-dije secamente.

-Tu hermana entrara en un internado la próxima semana-dijo Rómulo mirándome serio.

-mientes-dije con rabia-¡no es cierto!-dije sin querer creerlo. Mi mundo se caería frente a mí y no podría hacer nada para evitarlo, mi hermana se separaría de mí-no quiero, no quiero separarme de ella-dije sintiendo ganas de llorar.

-habla con ella si lo deseas-dijo mirándome pasivo.

Una vez estuvo afuera de la oficina la joven italiana, Brenhard Bielschmidt salió de su escondite.

-Sabes que no puedes ocultarlo para siempre-dijo Brenhard con seriedad.

-Aun si se los dijera no me creerían, conoces a Lovina y sabes lo terca que es, nunca creí que alguien llegaría a ser peor que su padre-dijo Rómulo sonriendo.

-No debiste esperar tanto tiempo para decirles-dijo el alemán con notable cansancio.

-Pues ya se me ocurra algo, no desesperes-dijo el castaño.

-¡Felicia!, ¡Felicia!-grite buscándola.

Camine hasta la sala donde se encontraba ella junto a Elizaveta y Julchen.

-Sorella, ¿Qué deseas vee⁓?-dijo ella sonriendo.

-¿Por qué?-dije viendo su rostro confuso- quieres alejarte de mí, te irás al internado Hetalia, Rómulo ya me lo dijo todo-dije enojada.

-Lovi yo te iba a decir que vinieras conmigo-dijo ella preocupada.

-Pero si estamos bien aquí-dije molesta.

-no, estamos aisladas ve~-dijo ella preocupada.

-No quiero discutir contigo-dije frunciendo el ceño.

-entonces ven conmigo-dijo sonriendo.

-te protegeré-dije dándome la vuelta y alejándome de ellas.

-que le sucede a tu hermana Ita-chan-dijo Elizaveta dirigiéndose a Felicia

-ve~…creo que ya no quiere perder más seres queridos Eli-dijo ella mientras Julchen la miraba confundida.

Fue lo último que escuche antes de cerrar la puerta. Corrí por los pasillos hasta llegar al baño y cerrando la puerta me apoye contra la misma, camine y apoye mis manos en el lavabo para mirar con detalle mi reflejo, por un momento cerré los ojos y recordé porque lo hacía, recode que era lo que me mantenía con vida. Imágenes fugases de mi infancia llegaron a mí mente, ya era tarde para rendirse, he llegado muy lejos.

-¿Cuánto más seré Romano?-dije saliendo del baño.

Al llegar los uniformes del colegio Felicia chillo de felicidad y yo me limite a bufar con desconformidad.

-volvió el chiquillo grosero, aunque sabes que de las dos formas eres estresante-dijo Brenhard mirándome feo- ¿Por qué no puedes ser como Felicia?-dijo haciéndome enfadar.

-déjame en paz macho patatas con complejo de Legolas-dije cruzando los brazos-no puedo creer que iré a la cárcel por ti-dije mirando a Felicia.

-Hoy alguien está muy sensible-dijo Eli haciéndome sonrojar.

-CHIGUIII, ya déjenme en paz-grite con enojo, mientras me daba la vuelta para alejarme.

No sabía si sería una buena idea y por supuesto que pasaría por incomodidades pero nada me importa más que mi hermana, a pesar de que soy mala con ella, yo la quiero y daría mi vida si fuese necesario, todo solo por mi hermana Felicia.

Waaaaa lo logre, si por fin termine este capítulo… bueno solo les diré que Antonio saldrá en el próximo capítulo siiiii… GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN ESTDO LEYENDO ME HAN SUBIDO EL ANIMO EN SERIO LES QUIERO MUCHOOO XD… escríbanme reviese SIP y pueden mandar todo lo que quieran sitio y gracias por el chocolate y el tomate Rem gracias por tu consideración conmigo :D ¡besos!