Almost:

Disclaimer: ni los personajes ni la historia son míos yo solo los adapto para dar una hermosa combinación

Capítulo 2:

Bankotsu:

¿Ella recuerda? ¿Ella me recuerda?

Debería haberla dejado sola. No puedo aprender. Nunca aprendo —dije, ni siquiera intentando susurrar mientras la bilis se depositaba en la parte posterior de mi garganta… más con cada paso que Kagome Higurashi daba en mi dirección. No podría estar más feliz por las luces que se encontraban apagadas en el vestíbulo de . Al parecer porque es domingo, nadie me espera para recibirme por la entrevista.

Para recibirnos. Mierda. A mí y a Kagome Higurashi.

Me estremezco, odiando la idea de estar atrapado en esta habitación con ella.

Quité de mi mente las imágenes de la fiesta que cambió… no…arruinó nuestras vidas como estudiante de primer curso.

¿Ella recuerda? ¿Ella me recuerda?

Hice algo bueno al despertarla —dije aún más fuerte. Como si el ruido pudiera ahogar mis pensamientos, ocultar mi cobardía y deshacer lo que hice mal en el estacionamiento. Lo que no hice bien en la fiesta de hace años…

Mis brazos se ponían de piel de gallina mientras repetía la promesa que le había hecho a los padres de ella hace tres años: Mantente fuera del radar de Kagome Higurashi y no te acerques a ella. Nunca. Una promesa que mantuve religiosamente por tres años —hasta hoy.

Por supuesto que la mantuve. Su psicópata madre me dijo que si me aproximaba a Kagome, la chica sufriría un grave contratiempo. Un flashback, o… algo terrible.

Habría prometido algo antes en ese momento. Demonios, ofrecí hacer algo mejor, pero sus padres no me dejaron. Ellos sólo querían que estuviera fuera del camino de su hija. No podía arriesgarme a que Kagome sufriera más dolor, por eso accedí a nunca acercarme a ella.

¡Solo, mierda! Sólo hice algo más que aprovecharme de ella. Accidentalmente asusté el infierno dentro de ella. Luego, parpadeé hacia ella como un enorme estúpido. Y corrí. No olvidemos ese movimiento con clase.

Mi mochila está pesada. Llena de fingidas ideas de productos requeridas para la entrevista de hoy. Las mías eran de discos de hockey en varios tipos de grabado. Estoy seguro de que apesta, pero no quería aparecer con las manos vacías. ¿Cómo saber si eso sonó como una bomba explosiva cuando golpea el Jeep de ella? No es como si lanzara mi mochila dentro de vehículos al azar para probar el sonido que haría. Ella se está acercando. Tragué escaneando el cuarto en busca de señales de salida.

Si la hubiera dejado allí inconsciente. Si me hubiera alejado… ¿Entonces qué? —Enmudecí, dando un rápido vistazo sobre mi hombro para comprobar que seguía solo. Lo consideré dejándolo otra vez, pero esto me ponía furioso conmigo mismo e injusto, por ella.

Quiero este trabajo de verano. No puedo permitirme alejarme de unos pagos de $8000 y perfectas horas de trabajo. YO ¡Esto es sobre mí! Yo. Yo. Yo.

No sobre Kagome Higurashi

Imaginé que Kagome había estacionado detrás de los contenedores de basura para algún tipo de ataque sorpresa. Al menos ella había tratado de ojo a la competencia. Es por es que me aparecí antes. Voy a admitirlo. Esperaba encender su foco. Dejarle saber a Kagome que su auto había sido visto.

Pero entonces… demonios. La vi. Durmiendo fuera en ese Jeep, con manta y todo. Actuando como si no tuvieran ninguna preocupación en el mundo.

Debí haber sido golpeado con una locura temporal. Eso, o algún imán gigante alienígena me había sacado de mi coche y llevado hacia su lado.

Había estado tan perdida, me pasé tres buenos minutos asomándome por encima de su tablero observándola respirar. Todo el tiempo, traté de convencerme de dejarla allí. Kagome, faltando a la entrevista, habría sido mi regalo personal del destino. Un regalo bien merecido luego de haberme comido todas esas tonterías a causa de ella —aquella noche—esa fiesta.

Casi había tenido que hablar por el cerrojo, cuando sonrió en su sueño. Tendió su mano como si estuviera en un sueño extraño.

Luego de eso, no podía dejarla sola. No lo haría.

Lo que ocurrió en esa fiesta hace años no fue su culpa. Y mía tampoco. No directamente.

Pero yo no soy nadie para repetir mis errores —eso de seguro. Talvez metí la pata por enloquecerme al querer sacarla; pero yo no estaba dispuesto a dejar que Kagome Higurashi necesitara algo de mí nunca más. Paseé mi mano a través de mi cabello y traté de tragar la bola que se sentía seca, asustada —muerta de miedo— suciedad en el fondo de mi garganta.

Las insistentes preguntas no se detenían: ¿Ella recuerda? ¿Ella me recuerda?

No sé por qué me preocupo por eso. Luego de que sus padres me dijeran—de mi cuidadoso no-trato con ella—Kagome no tiene idea de quién soy. No hay recuerdo de la noche en que la detuve de ser violada por un universitario idiota en una fiesta de hockey. La noche en la que me acobardé y salí corriendo de ella luego de que me había pedido que me quedara. Dios…había suido un perdedor ese año.

Hice todo lo posible por arreglarlo después.

Luego, los chicos del equipo vencieron esa mierda fuera de mí al soplar el silbato. Lo siguiente que hice fue dejar de jugar al hockey competitivo sobre hielo cuando el entrenador no procesaría al tipo que trató de herir a Kagome. Pero… después es demasiado tarde. He aprendido esa lección. No hay re-plays o puntos por penalización en la vida real, sin importar lo válidas y reales que podían ser las faltas.

Observé el gran bolso relleno de Kagome que había traído a lo largo de la entrevista. Solo puedo imaginar las muestras de los perfectos productos que ha inventado para ganar la pasantía. Ella está llena, tiene las mejores calificaciones y los adultos la aman. Puedo garantizar que sus productos no están hechos de cinta, esperanza y mierda como los míos.

La gente que se dirige a este lugar debe haber caído por su gran momento ¡Pero me disgustó demasiado! Me invitaron luego —como a ella también.

Ayer, el director general, el Señor Foley, me había dicho que tengo la creatividad y motivación que buscaban en un interno en .

Y demonios si, la tengo.

La desesperación y una billetera vacía hacen por montones la creatividad y motivación.

Miro fijamente, sabiendo que ella no puede verme detrás de esta puerta. Tomo su pequeña mueca, piel clara y determinada expresión. Ella luce unos marrones zapados de chica friki, y sus largas piernas están cubiertas por la más extraña falda gris que haya visto jamás. Sus extraños atuendos pionero/nerd siempre son tema en conversaciones escolares.

Observándola ahora, recuerdo mi estúpido enamoramiento de estudiante de primer año por esa chica. Cómo siempre había tenido esa sonrisa fácil y tranquila. Como me hizo también volar cada vez que se acercaba y lo vacío y perdido de sus ojos luego de volver de la escuela.

Mi respiración se entrecorta. Creo que Kagome tuvo la suerte de tener su pasado limpio.

Recordar todo, esta vez ha sido un infierno. Por mucho que ella no sepa de mi —tonto como yo me he mantenido fuera de su radar—he estado siguiendo a esta chica con el rabillo de mis ojos desde entonces.

Kagome llega al rellano y se detiene. Por segunda vez hoy, el vidrio es lo único que separa su cara a la mía. Es imposible no darse cuenta de lo hermosa que todavía es.

Un hilo de sudor goteaba entre mis hombros y mis rodillas temblaban embarazosamente. Los latidos de mi pecho eran como explosiones de granada, recordándome —suplicándome— hacer lo correcto. Solo que, Luego del movimiento de mi mochila —luego de mirarla así— no tengo idea qué es lo correcto que se supone que debo hacer.

Me mantengo a tierra y decido salir del juego. No es que la misma chica pueda destrozarme la vida dos veces. Ya he roto la promesa que les hice a sus padres. No puedo borrar el hecho de que ella me ha visto de cerca. Demasiado cerca. Si ella llega a tener algún tipo de episodio o flashback —entonces supuse que debía estar cerca. Tratar de hacer las cosas bien, o llamar a una ambulancia—o algo por el estilo…

Entro a una parte más oscura de una habitación, mirando cómo ella frunce el ceño a su reflejo en la puerta. Hizo una pausa para meterse con su flequillo.

Además, me voy a quedar porque necesito el dinero —murmuro, una y otra vez. Pero no puedo acallar la verdad: Soy simplemente muy curioso como para irme. Me pregunto…Quiero saber… ¿Ella me recuerda por completo?