::::La furia italiana:::::

Por primera vez en la vida la furia italiana es vencida, Felicia conocerá al amor de su vida y Antonio ganara una apuesta.

derechos de autor: no... hetalia no me pertenece.

Cap 7: Ludwig Bielschmidt

La necedad tiene nombre y es española, todos los días después de nuestra "presentación personal" ese bastardo español se ha dedicado a saludarme y tratar de sacarme conversación yo simplemente lo ignoro y lo trato de evitar a toda costa, pero por desgracia no tiene suficiente con molestarme en el salón sino que también disfruta molestarme en nuestra habitación.

-Oye Romano, como te va con las materias, digo, si tienes problema con alguna, no dudes en preguntarme-dijo animado.

-merda bastardo, déjame dormir-dije revolcándome en mi cama hasta quedar boca arriba en el centro de la misma, baje la cabeza para verlo y ahí estaba sonriendo estúpidamente.

-sabes ese rulo que tienes desafía la gravedad-dijo sonriendo.

-maldiccione bastardo, deja de mirarme-dije sonrojándome.

-fusososososo-dijo mirándome fijamente-pareces un tomatito-dijo sonriendo ampliamente.

-son la 10 de la noche, déjame dormir-dije en tono de fastidio para arroparme hasta la cabeza con la manta.

-vamos Romano, aun no tengo sueño, dime algo, lo que sea-dijo aburrido.

Con furia me senté sobre la cama con la manta sobre mi cabeza y lo mire con cara de acecino en serie.

-Escúchame bien bastardo, como vuelvas a abrir esa boca tuya, te la reviento a golpes-dije levantando mi puño amenazadoramente.

-Cálmate, podrías ser menos irritable-dijo mirándome con esa sonrisa boba- por qué no tratas de ser mas como tu hermana, ella sí que es linda y amable-dijo reventando mi paciencia.

-Serás fliglio di putana (hijo de p*t*)- dije saltando sobre él.

Caí sobre él y me senté sobre su estomago con el puño alzado, para partirle la cara, mas no contaba con que él supiese esquivar los puñetazos que comencé a tratar de atinarle, de momento a otro él me tumbo sobre su cama y comenzó a hacerme cosquillas.

-jajajajadéjajajamejajajabasa tardoooojajajaja-dije entre risas con gran enojo.

Logre patear sus regiones vitales, en segundos estuve libre y él retorciéndose de dolor en el piso con las manos entre sus piernas.

-Ni se te ocurra tocarme otra vez o te ira peor bastardo-dije con las mejillas rojas de la rabia y la vergüenza.

Al llegar al salón el día siguiente el bastardo español tenía un ojo morado, al parecer no logro esquivar todos mis golpes, esto alegro mi día y hasta me di la libertad de escuchar desde mi puesto, lo que los amigos del bastardo decían.

-Antonio, ya ríndete ese tipo es cínico y da miedo-dijo Francis nervioso- mon cher, lo digo por tu bien, mira como te dejo el ojo-dijo dramáticamente.

-No para nada yo solito me lo he buscado, joder como duele-dijo el español bastardo.

-Esto no es nada awesome, será mejor que no le dirijas la palabra a ese poco awesome italiano-dijo el macho patatas.

-Romano se que estas escuchando-dijo el bastardo español haciéndome sonrojar.

Me levante de la silla y me senté sobre la mesa mirándolo retadoramente, el simplemente sonrió y sus amigos temblaron ligeramente.

-Cuando te darás por vencido bastardo, no me agradas, nadie que no sea Felicia me agrada, con excepción de Elizaveta claro está-dije sintiendo la mirada de Elizaveta sobre mí.

-Fratello él solo quiere ser tu amigo ve~-dijo mi hermana mirándome preocupada.

-No necesito amigos-dije cruzándome de brazos-contigo me basta y sobra Feli-dije sonriendo levemente.

-Pero que belleza, después de todo si tienes corazón mon ami-dijo Francis sonriendo.

-No me molestes francés pervertido-dije viéndolo feo.

Aun después de todo, el bastardo español no se detuvo y siguió intentando hablarme, yo me dedicaba a ignorarlo, aunque algunas veces resultaba demasiado molesto. En realidad no me molesta que me hable cuando estamos en la habitación, pero lo que no puedo soportar, es que se me acerque en el receso, ya que en ese preciso momento estoy con mi hermana y no quiero que nadie se acerque a ella.

-Lovi, Feli, ¿cómo están?, quería saber si me podían acompañar a dejar algo en la dirección-dijo Elizaveta sonriendo.

-no estoy de humor-dije sin siquiera mirarla-además odio a esa molesta secretaria-dije con asco.

-Lovi, tu odias a todo el mundo-dijo Elizaveta divertida.

-yo te acompaño Eli-dijo mi hermana sonriendo.

-sí, vayan ustedes yo las espero aquí, no demoren y Elizaveta, no pierdas de vista a mi sorella-dije con el ceño fruncido.

-Prometido-dijo Elizaveta arrastrando del brazo a mi hermana.

Ambas se alejaron dejándome sin compañía en la mesa del comedor, cruce mis brazos y suspire cansada, poseía un par de horrendas ojeras de marca española y en cambio ese bastardo parecía tan tranquilo hoy en el salón.

-Kesesesesesesese- esa molesta sonrisa ridícula, solo podía ser del bastardo alemán- que clase de sobre nombre es Lovi~-dijo haciéndome sonrojar de la ira.

-A mí me parece lindo-dijo el bastardo español.

-Si es apropiado para el petit (pequeño) Romano -dijo el francés pervertido sonriendo de forma extraña.

-¡Qué demonios quieren bastardos!-dije mirándolos feo.

-Te propongo algo-dijo Antonio con una gran sonrisa.

-No me interesa nada que quieras darme-dije quitando el rostro.

-es una pequeña competencia mon petit-dijo el francés.

Competencia, esa palabra de cuatro silabas bastaba para que yo no pudiese negar nada, los mire con interés y el francés sonrió triunfante.

-Apostemos-dijo Antonio- si me ganas te dejare dormir en paz y no volveré a dirigirte la palabra-dijo haciendo que yo sonriese con seguridad- pero si pierdes no podrás golpear a nadie por un mes, a menos que sea extremadamente necesario-dijo sonriendo ampliamente.

-Adelante-dije con seguridad.

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La joven húngara caminaba desesperada por el pasillo como buscando a alguien.

-Felicia -grito mientras caminaba con prisas-¿Dónde estás?, vuelve-grito preocupada por su bienestar físico, mientras a su mente iba una imagen de Lovina con un cuchillo-Feliciaaaaaa~-grito con ganas de llorar.

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Camine por un largo pasillo oscuro y observe por todos lados con mucho temor, veee~, porque tuve que seguir al gatito negro. Trate de ubicarme pero realmente no conocía bien ese colegio, repentinamente escuche unos sonidos realmente aterradores de dudosa procedencia, sin pensarlo dos veces comencé a correr por el pasillo a toda velocidad, con los ojos cerrados, hasta que choque contra una pared cayendo sentada en el suelo.

-Te encuentras bien- escuche una voz gruesa y profunda… ¿las paredes hablan?

Abrí los ojos y eleve mi cabeza en dirección a la "pared" contra la cual había chocado.

-¿ve~?-dije mirándolo a los ojos.

Abrí los ojos con sorpresa ese chico es realmente guapo, tiene unos ojos azul claro y su cabello rubio está perfectamente peinado hacia atrás, me di cuenta de que lo observaba demasiado y baje la cabeza con vergüenza, el me dio su mano y yo la tome sin pensarlo.

-Soy Ludwig- dijo quitándose los lentes.

En ese instante me di cuenta de que al chocar contra él, le había tirado un montón de páginas, las cuales estaban dispersadas por el suelo, me agache rápidamente para recoger cada una de las paginas, pero su voz me detuvo.

-No es necesario Felicia- dijo arrodillándose para tomar las páginas de mis manos.

Sonreí lo más dulce que pude, estoy tan feliz, el conoce mi nombre, vi como él se sonrojaba y miraba en otra dirección.

-como… ¿Cómo sabes mi nombre ve~?-pregunte sonriendo.

-Estamos en el mismo salón-dijo con su voz grabe.

-Ve~ ¿de verdad?- dije incrédula-nunca te había visto-dije sonriendo.

-Pues es difícil acercarse a ti o siquiera mirarte ya que tu burder (hermano) nos pulveriza con su mirada-dijo con seriedad-es raro verte sin él, ¿acaso se pelearon?-me pregunto haciéndome recordar que estaba perdida.

-no, nunca pelearía con mi fratello-dije mirándolo- es que me perdí ve~-dije preocupada.

-Te ayudare a encontrarlo-dijo levantándose del suelo con las paginas en sus manos.

-Grazie, eres muy amable- dije tomando su brazo.

Él se sonrojo levemente pero no me dijo nada, en el camino hablamos sobre diferentes temas y hasta le pregunte si podría sentarme a su lado algún día, a lo que él me dio una respuesta positiva.

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-¡jaque mate!-dijo el bastardo español con la sonrisa más estúpida del mundo.

-COMO MERDA-grite jalándome el cabello- COMO ES POSIBLE QUE YO LA FURIA ITALIANA, PERDIERA CONTRA UN BASTARDO, CHIGUIIII-grite furíco y rojo de la ira.

-Fusososososo~, Lovi parece un tomatito-dijo el español.

Me levante de la silla con rapidez y me avente hacia él tumbándolo de la silla en el trayecto.

-Muere infeliz- grite con el puño en alto.

Sin embargo antes de cobrar venganza alguien me sostuvo el puño y me levanto jalándome ambos brazos.

-no, no, noo~-dijo el francés sosteniéndome- perdiste no puedes lastimarnos- dijo sonriendo con perversión.

-Suéltame depravado-dije retorciéndome en su agarre.

En ese mismo instante sonó el timbre que le daba fin al receso y todos los que observaban la escena con interés comenzaron a dejar de ser unos metiches, para comenzar a ir a sus dichosos salones.

Una vez logrado zafarme del francés corrí con gran velocidad hacia el salón encontrándome con la peor imagen que en mi vida pude haber visto, Felicia, estaba hablando con un chico de apariencia alemana y sonreía mientras el anteriormente mencionado se sonrojaba, camine hacia ellos como alma que se lleva el diablo y me situé en el medio de los dos mirando feo a aquel sujeto.

-¿Quién rayos eres y que haces con mi sorella?-dije con mirada mafiosa y una de mis manos en el bolsillo de mi pantalón.

-Es un amigo Lovi-dijo mi hermana jalando mi camisa.

-Eres amiga de este macho patatas-dije molesto-¿desde cuándo?-dije encarándola.

-Nos hemos conocido hoy, simplemente la ayudaba a buscarte, pero sonó el timbre y decidimos volver juntos al salón-dijo el sujeto a mis espaldas.

Me volteé para mirarlo retadoramente- Quien te preguntó-dije con furia.

-orden-exigió el profesor molesto.

-Cállese y no se meta en lo que no le importa-dije con molestia.

-Como ha dicho jovencito-dijo el profesor claramente herido en su orgullo.

-Lo que escucho, cretino-dije mirándolo con rabia.

-esto es una advertencia, una más y a la dirección Vargas-dijo tratando de asustarme.

-Púdrase, no necesito escolta- dije para comenzar a caminar hacia la puerta.

-¡Fratello!-dijo Felicia alcanzándome y tomándome del brazo- ¿Qué haces?, discúlpate ve~, no quiero que tengas problemas-dijo rogándome.

-Que se muera-dije molesto.

-Per favore, hazlo por mí-dijo con los ojos aguados.

Baje la cabeza y suspire, la mayoría de nuestros compañeros veían asombrados, como mi sorella lograba calmarme.

-Perdóneme profesor-dije en voz calmada y audible.

El profesor me miro con cara de mal nacido y sonrió maliciosamente mientras nos mandaba a sentar, pero antes de que Felicia se sentara a mi lado el profesor la detuvo.

-Felicia tu siéntate junto a Ludwig-dijo mirándome directamente a los ojos.

-¿Ve~?-dijo ella ladeando la cabeza.

-No me escucho, no permitiré que una talentosa señorita se siente junto a ese boqui sucio y al parecer la mejor forma de castigar al joven Romano es separándolo de usted-dijo recalcando la palabra talentosa- definitivamente usted es la antítesis* de su hermana-dijo mirándome con superioridad.

-Fratello…-dijo Felicia mirándome preocupada.

-Haz lo que te dijo-dije con enojo, sin mirarla.

-Pero yo…-no termino de hablar ya que yo la interrumpí.

-¡Ya vete!-dije con ganas de llorar.

-Parece que alguien quiere llorar-dijo el maldito hijo de p*rr*.

El desgraciado me expuso frente a todos, me sentí miserable viendo como mi sorella hablaba con el maldito alemán.

Antítesis: es la contraposición, entre dos términos contrarios.

WAAA TT-TT, Que mala soy pobre lovi, pero ya verán por que le separe de su hermana, please no me maten por ser tan mala.

Emmm hice unos dibujos sobre el fic, se desean verlos pues aquí está udthou . blogspot . com

solo borren los espacios.