::::La furia italiana:::::
Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.
Cap 8: lagrimas italianas.
Estaba mucho más irritable que nunca y todo esto se debe a que el maldito profesor, le dijo a los demás profesores que no dejaran que me acercara a mi hermana, ya es el colmo, no puedo estar con ella en el salón y ahora ni siquiera en el receso, la razón de todo esto, tiene nombre y apellido, si un horrible nombre y apellido alemán, nada más y nada menos que Ludwig Bielschmidt, como odio a ese macho patatas.
-¡Felicia!-dije corriendo para alcanzarla antes de que saliera del salón junto al alemán ese-a donde crees que vas con este-dije con enojo.
-vee⁓, es que me uní al periódico escolar y Lud es el director de este así que lo tengo que acompañar al salón de reuniones-dijo felizmente mientras toma el brazo del macho patatas, el cual se sonrojo ligeramente.
-Sobre mi cadáver italiano te dejare sola con ese macho patatas-dije viéndolo feo.
-no estaremos solos ve~, Kiku también estará ahí- dijo sonriendo.
-Ya te he dicho que no-dije jalándola del brazo y metiéndola de vuelta en el salón- non voglio di più con lui (no quiero que estés más con él) –le grite con rabia.
-Cosa c'è di sbagliato con te? ve~(¿qué sucede contigo? ve~)-dijo asustada.
Todos los metiches del salón comenzaron a aglomerarse a nuestro alrededor, miraban con miedo y preocupación a mi hermana.
- Non mi piace, siete saggi e ancora si parla (no me agrada, tú lo sabías y aun así le hablas)- dije estrellándola contra la pared.
-Soy tu hermana, no tu novia ve~-dijo molesta devolviéndome el empujón.
Sentí como si algo se rompiera en mi interior… ella tiene razón… me aleje unos cuantos pasos y baje la cabeza escondiendo mi mirada con mi fleco, escuche como se alejaba corriendo, me quede ahí de pie queriendo desaparecer, o que alguien me matara…mi mundo gira alrededor de mi hermana ella es lo único que me queda, pero ahora había perdido lo único por lo cual había peleado toda mi vida, ya que por mis malos tratos, no creo que ella quiera volver a estar cerca de mí.
-¿Lovi~?-Escuche la voz de Elizaveta a mis espaldas.
Me horrorice, que dirían ahora de mí, qué pensarían, salí corriendo del salón, no deseaba que me viesen de esa forma…frágil, toda mi vida luche por ser fuerte para proteger a mi hermana, a la linda, talentosa , amable, tierna, torpe y débil Felicia Vargas, pero nunca quise ser fuerte solo por mí, en realidad mi personalidad es bastante miedosa y frágil, pero nunca quise aceptarlo, para poder protegerla…ya no necesita que la cuide, la niña creció…ya no me necesita, sentí mi rostro arder, mientras corría por los pasillos podía sentir las rebeldes lagrimas salir de mis ojos los cuales trataban sin éxito retenerlas, mi vista estaba completamente distorsionada gracias a las lagrimas y el nudo en mi garganta me hacia tragar con dificultad, choque contra alguien más alto que yo y al subir la mirada me encontré con los ojos verdes del bastardo español.
-¿Lovino?-dijo reteniéndome por los hombros al ver que intentaba escapar.
-Suéltame bastardo-dije con la voz quebrada.
Esos malditos ojos, merda, tomo mi mano y me arrastro hasta el patio trasero del colegio, al llegar me miro de una forma extraña y posó su mano sobre mi cabeza, de un manotazo aleje su mano de mí.
-Déjame bastardo-dije sonando más frágil de lo que me hubiese gustado.
-¿Qué rayos sucedió?-dijo …¿preocupado?-Tú y tu hermana nunca antes habían peleado-dijo viéndome serio.
No le respondí, me senté en el suelo tratando de calmarme, él se sentó junto a mí sin decir, ni preguntar nada, solo me hizo compañía en silencio, se lo agradecí internamente, sin embargo no le dije nada y tampoco pensaba en agradecérselo audiblemente.
-¿Y tus amigos, bastardo?-dije cuando ya me sentía un poco mejor.
-Francis en las practicas de teatro y Gilbo está enfermo hoy-dijo serio-¿me dirás que te pasa con tu hermana?-pregunto mirándome.
-No somos nada y no me agradas, no tengo porque contarte y quien merda te dijo que me llamo Lovino-dije mirándolo a los ojos.
Craso error, esos malditos ojos verdes me derritieron, nunca antes me había parado a pensar en lo verdaderamente guapo que es Antonio, con tan solo pensarlo sentí mis mejillas arder, baje la cabeza con rapidez y escuche su risa, la cual es realmente bonita debo agregar, pero nunca lo aceptare en voz alta.
-Eres muy raro-dijo divertido-si no quieres decirme pues, no me digas, anda, a que no te has dado cuenta que me agradas-dijo sonriendo-si fueras más amable hasta seriamos amigos, sabes, deberías sonreír más, es muy sano-dijo sonriendo ampliamente- a por cierto, fue Francis-dijo más calmado.
-Sigue soñando-dije con mala cara- a mi no me caes bien…hace años que nadie me decía Lovino-dije mirando el suelo- ¿Qué más te dijo?-dije con desanimo.
-Que ese era tu verdadero nombre y que por alguna razón te lo cambiaste al llegar a una competencia o algo así-dijo mirándome sonriente.
No le dije más nada, sabía que Francis había escuchado a mi sorella llamarme Lovi hace mucho tiempo, el resto debió deducirlo o quizá le saco información a Rómulo.
Me quede en silencio junto él, no le dije que se quedara, pero tampoco le dije que se fuera… sin embargo apenas sonó el timbre me fui rápidamente sin esperarlo. Me sentí realmente incomodo al llegar al salón y aunque parecía que Felicia quería pedirme perdón por lo que me había dicho, yo decidí ignorarla todo el día, maldito ego.
Realmente me sentía miserable, las siguientes dos noches cuando el bastardo se dormía yo solía ponerme a llorar como una nena en posición fetal sobre mi cama, siempre me aseguraba de que el estuviese realmente dormido y trata de llorar en silencio para no despertarlo, pero algunas veces uno que otro ruidito se escaba de mi garganta.
Ya esta, logre continuarlo gracias a dios, espero que les guste… ¿merezco un review, o un tomatito?
