::::La furia italiana:::::

Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.

Cap 9: lagrimas italianas II.

POV (España)

Finjo que duermo para no incomodarlo, pero no puedo evitar escuchar sus silenciosos sollozos, él llora considerablemente bajo, creo que no desea despertarme, lo que no sabe es que con esta, serian dos noches en las que le he escuchado llorar.

Ese día me desperté bastante temprano a pesar de que había dormido poco, me lleve una gran sorpresa, ya que como siempre Romano ya no estaba cuando yo despertaba, pero ¿A qué hora se despierta ese chico?, me arreglé y baje para comer el desayuno con mis amigos, luego de que la campana de entrada sonara, corrimos en dirección al salón. No pude evitar mirarlo bastantes veces durante la clase, sé que lo notó, y yo noté lo incomodo que se ponía cuando chocaban nuestras miradas, pero aun así no me dijo nada, espero que no me mal entienda, es solo que se ve deprimente, esta solitario sin nadie a su lado y parece que a él no le interesa cambiar de situación… como podría, la mayoría de los integrantes de la clase le tienen miedo o no les agrada la actitud de él.

Sin darme cuenta de que le había observado toda la hora antes del receso, pude escuchar la campana, - el tiempo vuela- pensé. Pude observar a Elizaveta diciéndole algo y también vi a Felicia junto a esta, seguido observe como él se levantaba furioso de la mesa y se alejaba de ellas ignorándolas.

- Oye Toño despierta, no hagas esperar al awesome yo, ni a Francis, vamos a comer que mi awesome estomago muere de hambre- dijo halándome de la manga de mi uniforme.

-Ah claro, ya me apuro, es que casi olvido mis tomates-dije sonriendo como siempre, mientras sacaba una pequeña canasta con tres tomates.

-No te preocupes mon ami- dijo Francis para comenzar a caminar hacia la salida.

Los tres nos dirigimos al comedor y nos sentamos con la prima de Gilbert, la cual también acababa de llegar, en pocos minutos ella y Gilbert comenzaron a discutir sobre cuál de los dos era el más asombroso, Francis y yo reímos escuchándolos pelear, hasta que callé por unos segundos y decidí contarle a Francis sobre lo que pasaba con el hermano de Felicia.

-Mon cher, no te creo nada- dijo Francis sonriendo despreocupado.

- Te lo juro, le he escuchado llorar-dije preocupado.

-No deberías preocuparte por ese poco awesome italiano- dijo Gilbert interrumpiendo su pelea con Julchen.

-Gilbert lo que estás diciendo es realmente poco awesome, no te das cuenta es del compañero de Antonio de quien estamos hablando, quizá ya se encariño con él- dijo Julchen llevándole la contraria a su primo.

-mon cher, si no te conociera diría que lo quieres- dijo Francis dirigiéndose a mí, con una mirada perversa.

-Solo me preocupa-dije sonriendo

-Bueno, no te culpo ese italiano es realmente bello mon cher, hasta podría hacerse pasar por una chica- dijo Francis sonriendo lascivamente.

-¡¿Qué quieres decir?!-dije extrañado.

-¿No lo has notado?-dijo sonriendo-su piel es muy suave, su rostro es muy fino, su nariz es pequeña y sonrosada, sus pestañas son largas, femeninas y espesas y por si no lo has notado su cuerpo es muy parecido al de su hermana- dijo Francis haciendo formas raras con las manos.

-La awesome yo se pregunta, ¿Cuándo has tenido tiempo para verlo al detalle?-dijo Julchen con curiosidad.

-Pues técnicamente crecimos juntos- dijo Francis sonriendo.

-¿Cómo sobreviviste?- dijo Gilbert con cara de espanto.

- Gracias al bello ángel que es Felicia- dijo juntando sus manos, mientras era rodeado de unos brillitos de dudosa procedencia- Les contare lo que sé, Felicia y Romano, o Lovino como lo llama su hermana, eran dos huérfanos muy talentosos que vivían en las calles de Italia. Un día Romano trato de robarle a su actual "abuelo", Rómulo, pero el abuelo de Gilbo se dio cuenta y trato de atrapar a Romano, sin embargo gracias a la fuerza sobrehumana de la furia italiana, él logro zafarse, pero Rómulo logro ver el talento de ese niño y su hermana, así que fueron aceptados para luchar por su futuro en la herencia italiana y Romano realmente se esforzaba, pero había un pequeño detalle, él nunca se separaba de su hermana gemela, lo hacían todo juntos, jamás nadie había logrado separarlos y parecía como si Romano hubiese tomado el papel de padre y hermano al mismo tiempo, ya que no dejaba que nadie se acercara, o siquiera mirara a Felicia- dijo Francis con dramatismo.

-Ah, ya me acordé, mi abuelo solía hablar de un niño grosero que era italiano y de su hermana adorable, pero solo lo hablaba con mis padres, aunque el awesome yo nunca le presto mucha atención a las quejas del viejo, la verdad nunca me preocupe en gastar mi awesome tiempo en escucharlo-dijo Gilbert cruzando los brazos-Y ¿Dónde está tu poco awesome amigo ahora mismo?-dijo curioso.

-Pues en esa mesa-dije señalando la mesa en la que Romano estaba comiendo pasta solitario-hace unos minutos vi que Felicia y Elisaveta se acercaron a él, pero cuando él las vio acercarse se cambio de mesa- dije preocupado.

-¿Qué tal si le hacemos una visita al pettite (pequeño) Romano?-dijo Francis divertido- oh, Toni, Romano ama los tomates tanto como tú, solo por si te interesa-dijo dándome un pequeño codazo.

-Me ha quedado un tomate- dije animado tomando el tomate de la mesa.

-Pues entonces vamos-dijo Gilbert- honremos al a ese chico extraño y peligroso, con la awesome presencia del awesome yo-dijo Gilbert sonriendo con superioridad.

POV (Italia/Romano)

Pude escuchar pasos a mi espalda y antes de que pudiese moverme, ya tenía al depravado francés y al albino macho patatas sentados a mis lados impidiéndome el paso y a una sonriente Julchen sentada frente a mí.

-Aléjense de mí cretinos-dije con enojo.

-¿Cómo estas Lovi~?-dijo el bastardo español sonriendo bobamente, mientras se sentaba junto a Julchen y por ende frente a mí.

-¡Aléjense de mí si no quieren tener los huesos rotos maldiccione!-dije con furia.

-no, no, noooo~-dijo Francis con voz cantarina- recuerda la apuesta, todavía nos queda un mes de vida- dijo tomando mi barbilla de forma acosadora.

-no me toques gay de merda-dije apartando su mano de un manotazo.

-Kesesesese, no sé porque te cae bien este tipo Toni- dijo Gilbert haciendo que yo inconscientemente volteara a ver al bastardo español.

Maldiccione, esos ojos verdes… como me gustan. Él me está mirando mientras sonríe, como odio que haga eso. Deje de luchar para que se largaran, en realidad era porque la depresión y la falta que me hacia mi sorella me hacían necesitar compañía, pero creo que una parte de mí quería estar cerca de Antonio.

-Lovi~, toma-dijo el bastardo español, ofreciéndome un precioso tomate.

Al ver ese tomate sentí como la boca se me hizo agua, que puedo decir, el tomate es mi fruta/vegetal favorito.

-¿Me lo estas regalando bastardo?-pregunte con esperanzas.

-Claro, alguien me dijo que amas los tomates, así que es para ti-dijo tomando mi mano y poniendo al tomate justo en el centro de la misma.

-¡Grazie! (gracias)- por unos breves segundos puse "cara de Felicia" (alegría estúpida), lo que hizo que al darme cuenta, me pusiese peor o igual que el tomate que tenía ya en la boca.

-Fusososososososo~-dijo el español mirándome con ternura.

-kesesesesese, el awesome yo cree que eres un bipolar-dijo el alemán riéndose de mí.

-Asombrosamente adorable-dijo Julchen sonriendo.

Sin duda alguna, el tomate alegro mi día, e indirectamente el bastardo español, al cual tuve enzima todo el día, ¿Por qué no me deja en paz?...

-Vamos Lovi~, ¿Por qué no quieres que me siente contigo?, si nadie ocupa este puesto- dijo mirándome con esos ojos verdes, los cuales brillaban con un no sé qué especial.

-bien… pero no te me acerques, o te mando la mafia italiana para que te castren y te violen – dije cínicamente.

- Gracias Lovi~-dijo abrazandome.

-¡QUE NO ME TOQUES BASTARDO! ¡CHIGI!-grite apartándolo con mis brazos.

-Lud vee~-escuche la voz de mi hermana y dirigí mi vista hacia la puerta del salón.

La vi abrazar al macho patatas y note como él se sonrojaba - Lud~ si quieres puedo hacer pasta para ti mañana- dijo sonriendo, realmente parecía que no extrañaba en absoluto, tan solo por un segundo mi mirada y la mi hermana se cruzaron, sentí que se me rompía el corazón, maldito orgullo, malditos alemanes, malditos celos sobreprotectores. En ese momento deje de luchar con Antonio y deje que me rodeara con sus brazos, él me miro extrañado y luego de soltarme comprendió que no me sentía bien.

-¿Lovi~?-dijo tocando mi hombro-¿te sientes bien?- dijo moviéndome un poco.

Me encontraba en shock, caí en cuenta de que ya no había necesidad de estar ahí, no tengo porque quedarme en la academia, ya no existen los motivos, ahora ni siquiera los motivos por los cuales había peleado toda mi vida son válidos, me siento mal…

-Antonio… llévame a la enfermería, quiero vomitar- dije recostando mi cabeza de la mesa.

Como si de un resorte se tratase, él se levantó y camino con prisa hacia el profesor.

-Profesor, Romano se siente mal, ¿Puedo llevarlo a la enfermería?- dijo en voz alta.

-¡Fratello! ¿Qué te pasa?- pregunto alarmada Felicia.

Yo la ignore y me deje llevar por Antonio hacia la enfermería, comencé a sentir mareos y al verme, Antonio dijo que mi piel lucia pálida, tomo mi mano y comenzó a correr para llegar más rápido, sin embargo al correr me sentía peor.

-Deja de correr, merda-dije sentándome en el suelo sin deshacerme de su agarre.

-Tenemos que llegar rápido Lovi~-dijo preocupado.

Yo negué con la cabeza lentamente, ya no deseaba caminar más.

-¿Por qué te preocupas tanto?-dije soltando su mano para abrasar mis piernas y esconder el rostro en mi rodillas- solo te trato mal todos los días-dije sin querer mirarlo.

-no lo sé…y sabes, me importa un bledo-dijo para cargarme en sus brazos estilo princesa.

Apoye mi cabeza a su pecho y pude escuchar su corazón latir, cerré los ojos y sentí como él comenzó a correr…estar así, se siente bien, después de tanto tiempo, alguien quiere cuidar de mí, realmente se siente muy bien y me gusta…

Ok el capitulo anterior estuvo realmente corto, pero bueno…traten de escribir en la computadora teniendo dos hermanas que te hacen pelea por usarla, emm ya dije que soy la mayor, sip ni modo, de salida tengo las de perder contra esas dos bestias adorables y manipuladoras, rayos maldigo al que haya inventado los ojitos de cachorrito llorón, sip soy débil ante las miradas tiernas de mis hermanas…bueno eso fue todo ¿me darán tomatitos?