::::La furia italiana:::::

Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.

Cap 11: tratando de huir…pero he fallado.

Me desperté temprano como todos los días, a diferencia de que hoy me encontré entre los brazos del bastardo, me moví con incomodidad tratando de zafarme de su abrazo sin despertarlo, cuando logre zafarme y levantarme de la cama noté que había fallado; él se despertó con pereza.

-Lovi~, ¿no crees que es muy temprano?-pregunto estirándose con pereza.

-No-dije tomando mi toalla y dirigiéndome hacia la puerta.

Salí de la habitación y me dirigí al baño el cual normalmente se encontraba vacío a estas horas, me duche y vestí, la única diferencia era que en lugar de usar mi habitual uniforme, me puse ropa normal: jeans, zapatillas y una camisa; salí del baño sin apuro, pero no noté que alguien más se acercaba a los baños con rapidez y al no verlo choque contra esa persona, la cual debo aclarar es mucho más alto que yo; por lo tanto caí de trasero al suelo.

-¿PERO QUE MERDA? FIJATE POR DONDE VAS- grite con furia desde el suelo.

-Oh, lo siento… ¿Estás bien da?-dijo él dándome la mano para ayudarme.

-Cazzo, no me toques- dije parándome por mi cuenta.

En el momento en que me levante lo observe un poco, ¿Quién rayos es este tipo?, jamás lo había visto, su cabello es de un rubio plateado…poco común, es altísimo, de complexión robusta, nariz grande y ojos… ¿morados?... ¿en serio?

-¿Tengo algo en la cara?-me pregunto en tono ¿inocente?

Su rostro es realmente aniñado y su sonrisa igual… pero hay algo en el que me da emmm… miedo.

-No, no es nada-dije con indiferencia.

-Me llamo Ivan, mucho gusto-dijo sonriendo de forma infantil y aterradora.

-Romano-dije sin querer mirarlo.

-¿Por qué te has vestido así?- pregunto señalándome.

-Me largo de aquí-dije frunciendo el ceño.

-Ya… bueno, suerte con eso da-dijo despidiéndose con la mano y dejándome en el aire.

-pero que tipo más raro-pensé mientras retomaba el camino hacia mi habitación.

Al entrar en la habitación noté que el bastardo español ya no estaba, suspire cansinamente, busque mi maleta y comencé a llenarla de mis pertenencias, le dedique una mirada melancólica a la habitación, no es que el bastardo me agrade ni nada, solo que… supongo que si lo extrañare, suspire repetitivas veces a medida que guardaba mis cosas, pensé que sería más fácil irme, la confusión se ha apoderado de mi cabeza, no sé porque, pero en lo más profundo de mi alma, una voz me gritaba que me quedara, pero no por mi sorella, ni siquiera por mí. Simplemente sentía, que si el bastardo me lo pedía mirándome a los ojos, yo gritaría que sí, me quedaría junto a él…

De ninguna manera, no, yo no debía desarrollar estos confusos sentimientos por ese idiota, claro que no, quizá solo sea la costumbre. Una vez termine de guardar todas mis pertenencias cerré la maleta y la deje en una esquina de la habitación, me dirigí hacia la cama y me acosté en ella, me quede inmóvil por voluntad propia, esperaba que por esa puerta entrara Antonio y me rogara que no me fuera… pero no llego.

Salí de la cama con lentitud, no tome la maleta, decidí que luego la mandaría a buscar con algún empleado de Rómulo, me acerque a la puerta y gire la perilla de la misma con lentitud, antes de salir, le di un último vistazo a la que había sido mi habitación y finalmente cerré la puerta.

POV (España)

Entre en mí salón, el cual estaba casi vacío, la cálida sonrisa de siempre se había esfumado del rostro, el hecho de pensar que mi compañero se iría me entristecía, en realidad no sabía qué hacer para que él se quedara; elevé la vista y me dirigí hacia Francis el cual se encontraba sentado en su mesa leyendo una revista.

-Hola Francis -dije un poco decaído.

-¿Toño?, ¿Qué sucede mon amour? -dijo Francis entre curioso y preocupado.

-Er, Romano se va de la academia-dije algo incomodo.

-¿De verdad mon cher?-pregunto Francis alarmado- es por su hermana ¿cierto?-dijo cruzando los brazos.

-Si eso creo- dije notando la preocupación en su rostro.

-¿¡Che (que) cosa ve~!?-dijo alarmada Felicia.

Me voltee en dirección a la voz de ella y la observe mirarme incrédula, a su lado Ludwig le miraba preocupado, me sentí mal por ella, Lovino no le había dicho nada y al parecer no planeaba hacerlo.

-Tienes que hacer algo ve~-dijo desesperada-Pídele que no se valla, si lo hago yo no me hará caso, se que a ti si te escuchara ve~-dijo rogándome con la mirada.

-Pe-pero yo-dije sin saber que decirle…lo pensé por un momento y me di cuenta de que en realidad yo no había tratado de retenerlo…

-Mon cher, hay que hacer algo, vamos por Gilbo el nos ayudara a pensar en algo, no hay tiempo que perder-dijo apresuradamente.

-Yo quiero ir con ustedes ve~-dijo Felicia preocupada.

-Si salimos sin permiso nos castigaran a todos Felicia-dijo Ludwig con seriedad.

-Pero, yo quiero ir ve~-dijo ella insistiendo.

-No te preocupes nosotros podemos solos-dije tratando de calmarla.

Luego de esto Francis tomo mi mano y me arrastro corriendo hacia el salón de Gilbert, el cual se encontraba sentado en su mesa junto a Julchen, mientras él jugaba con su amado pollo.

-Gilbo, Julchen-saludo Francis sin soltarme.

-Así que han decidido visitar al awesome yo- dijo bajándose de la mesa

-¿Qué te sucede?, Esta claro que han venido a visitar a mi awesome persona-dijo Julchen mirándolo retadoramente.

-No hay tiempo para discutir, el amour (amor) de Antonio se irá de la academia-dijo Francis dramáticamente.

-¡¿MI QUÉ?!-exclame avergonzado.

-Sabia que tenías algo con ese adorable italiano- dijo Julchen señalándome.

-¿Qué te sucede?, solo somos amigos-dije mirando a Julchen con nervios.

-Es que, quería darle más dramatismo mon cher-dijo Francis posando con una rosa en la mano.

-¿De donde sacaste…? olvídalo –pregunte arrepintiéndome al instante.

-Saben que, mi grandiosidad me dice que hay que detener al chico-dijo Gilbert sorprendiendo a todos.

-¿En serio?-Pregunte extrañado.

-Si, es que es asombrosamente gracioso ver cuando ustedes dos se pelean-dijo Gilbert poniendo su mano en mi hombro.

-Muy bien, esta decidido, ¡operación detente Romano iniciada!-dijo Julchen en pose de triunfo.

-Pero… ¿Qué debo hacer para que se quede?-dije nervioso.

-No te preocupes mon cher, solo has todo lo que te diga-dijo Francis rodeando mis hombros con uno de sus brazos.

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Camine por el largo y amplio pasillo que daba hasta la salida, pero antes de que pudiese seguir avanzando alguien sostuvo mí brazo, al voltear, pude ver el rostro de Antonio, sus ojos brillaban con fuerza y sus cejas se curvaban hacia arriba dándole un aspecto melancólico y preocupado.

-Lovi, no te vayas- dijo sin soltarme el brazo.

-¿Qué estas haciendo bastardo?-dije sin tratar se zafarme.

El haló de mi brazo y me abrazo, puso uno de sus brazos en mi nuca y el otro rodeo mi cintura.

-Lovi quédate, no te vayas-dijo en voz baja.

Sentí mi corazón acelerarse y mis mejillas arder, no podía moverme, no quería moverme, cerré los ojos y respire profundo mientras me relajaba.

-Lovi… oye dime algo-dijo preocupado.

-Deberías estar en clase bastardo-dije con calma sin romper el abrazo.

-Lo se pero no quería que tú…-no dijo nada más y con lentos movimientos me separo de él.

Abrí los ojos lentamente y me avergoncé al ver la forma en que me observaba.

-¡No me mires bastardo!- exclame dándole un puñetazo-¿Bastardo?-dije viéndolo caer al suelo-¡Bastardo!-grite para correr a levantarlo y cargar su cabeza en mi hombro.

Sentí sus brazos aferrarse a mi torso y mis mejillas comenzaron a arder nuevamente.

-Si que eres fuerte Lovi~-dijo adolorido.

-Tu te lo has buscado maldiccione- dije sin soltarlo.

Lentamente se separo de mí y acaricio mi cabeza con suavidad.

-No te vayas Lovi-dijo mirándome a los ojos- si no es por Felicia, quédate por mí, somos amigos ¿no?-dijo mientras yo quitaba el rostro para que no notara mi sonrojo- fusosososososo~-muy tarde, lo notó- el jefe te cuidara, ¿Qué dices?-dijo sonriendo.

-jefe tu abuela, puedo cuidarme solo-dije empujándolo- bien, tú ganaste de nuevo, me quedo contigo-dije con vergüenza.

-De verdad- dijo emocionado para abrazarme de nuevo.

-si, si, bene, pero ya suéltame- dije con falso enojo.

Antonio me soltó y sonrió, yo lo observe y suspire cansinamente, ya veré que hacer para sentirme mejor.

QUIERO LLORAR!, encontré mi memoria USB …hace…ya se me olvido pero lo bueno es que la encontré, Hinata Jeagerjaques mujer tenias razón cuando ya me había rendido la encontré en el bolsillo trasero del pantalón que estaba usando ese día jajajajajaja es tan gracioso…bueno para mí es gracioso e inesperado; pues espero que les haya gustado esperare ansiosa sus reviews XD