::::La furia italiana:::::

Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.

Cap 17: Celoso...

Ya estoy de vuelta, disculpen mi retraso, tengo muchas responsabilidades que me roban tiempo XD, espero no haber demorado demasiado, agradezco mucho todos los reviews me han animado mucho :D

Hoy desperté en un abrazo asfixiante, proporcionado por mi compañero español que dormía plácidamente; me escabullí para poder ir al baño a horas completamente irracionales para las personas normales, me vestí y me acosté a dormir…otra vez; Antonio me despertó haciéndome cosquillas lo que provoco que le rompiese la nariz de un cabezazo… luego de la violencia no premeditada, fuimos a desayunar, en el comedor nos esperaban, Julchen, Emma, Francis y Gilbert.

Comía tranquilamente hasta que sentí una mano posarse sobre mi hombro, lo cual me hizo voltear, para encontrarme con Lily, la cual sonreía nerviosamente con una cajita en sus manos.

-Hola, espero que te gusten las galletas, las hice para ti-dijo ella dándome la cajita.

Abrí el pequeño contenedor, encontrándome con galletas con forma de tomate, le sonreí agradeciendo, a lo que ella respondió de la misma manera; se despidió de mí con abrazo rápido. Nuevamente me convertí en el foco de atención…

-¡Qué!-exclame con molestia.

-Lovi~ me darás una ¿verdad?-dijo Antonio abrazándome.

-Sí, sí, ya suéltame Bastardo empalagoso-dije empujándolo suavemente.

-Ay ¿por qué no se me ocurrió a mí?-murmuro Emma mientras cruzaba los brazos.

-Ya lo veraz Lovi, te cocinare algo mejor que eso y será Asombroso como yo-dijo Julchen de manera retadora.

Los mismos desayunos incomodos de siempre…

Tras acabar con la comida nos dirigimos al salón de clases y hacemos lo que la gente normal hace… no prestar atención a la mitad de lo que profesor dice y la otra mitad de la clase recibir regaños por lo anterior, para luego huir del salón al escuchar el timbre del receso, en fin, lo común.

Durante el recreo me siento a comer con las mismas personas del desayuno, mas mi sorella stupida y el patatero rubio, a excepción de Gilbert él cual está huyendo de Elizaveta y su sartén justiciero… ¿quién sabe que habrá hecho?

Hacemos lo de siempre, hablar más que comer, Francis trata de sobre pasarse con las chicas obteniendo doble abofeteada, todo parecía normal…

-¡OYE TÚ!-exclamo un chico tras de mí.

Al voltearme me encuentro con un chico rubio y de ojos verdes, el cual lucia molesto…

-¿Qué quieres?-le pregunto sin interés.

-Romano Vargas, mi nombre es Vash Zwingli y no quiero verte cerca de Lily-dijo con un marcado acento suizo.

-¿che (qué)? Ella es mi amiga, no voy a alejarme porque tú lo digas-respondí

-No me importa en lo más mínimo-dijo cruzando los brazos.

-¿Me estas retando?-dije entrecerrando la mirada.

-Si fuese una competencia, yo ganaría-dijo con la misma expresión de antes.

Maldición, maldito espíritu competitivo, maldito orgullo, maldito ego, nadie le habla así a una Vargas y se sale con la suya…a menos de que sea Felicia claro está, pero siendo así entonces yo molería a puños a ese alguien.

-¡¿Quién merda te crees?!-exclame con ira.

Él lanzo el primer golpe, rápidamente me posicione para detenerlo, pero nunca creí que alguien se interpondría entre él suizo y yo…Antonio recibió el golpe por mí, a mi parecer todo transcurrió en cámara lenta, acaso su estupidez le había dañado el cerebro, él sabía cuan fuerte soy, mas no me permitió detener el golpe.

-Antonio-dije incrédulo.

El golpe solo lo hizo retroceder un par de pasos, pero advertí que se cubría la nariz con la palma de su mano; el suizo parecía arrepentido, ese golpe claramente era para mí…palidecí al ver sangre en la cara de mi amigo, la herida de esta mañana se había abierto a causa del golpe… en ese momento perdí la razón.

-¡Te matare, figlio di puttana, nadie se mete con mis amigos!- exclame con la intención de lanzarme sobre él y hacerlo añicos, sin embargo alguien me detuvo levantándome en sus brazos con facilidad, mire sobre mi hombro y me encontré con el alemán rubio-¡Suéltame maldito bastardo!-grite pataleando.

-Romano, contrólate-exigió-no hagas algo que pueda también lastimar a Lily-dijo bajándome lentamente.

Odiaba admitirlo, pero el patatero tenía razón, moler a puñetazos a ese maldito haría que Lily llorara o que se enfadara conmigo, tal como a mí me molesto ver la nariz sangrante del bastardo español, solo yo puedo romper esa nariz…OH MIO DIO (oh dios mío) el bastardo; me dirigí hacia el bastardo y lo mire molesto.

-¿Cómo es posible que sangres con un golpecito de esa niñita?-le reclame.

-No me duele, te lo juro- me dijo sosteniendo el puente de su nariz.

-No seas imbécil, vamos a la enfermería-dije halándolo por su muñeca- esto no termina aquí Zwingli-dije al notar que miraba inquieto a Antonio.

NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

-Lovi, me duele-reclamo el español.

-Aguanta callado.

-Podrías ser más delicado, o al menos ir más despacio

-No me jodas, todo esto es tu culpa

-El único jodido aquí soy yo-dijo lloriqueando.

-Lo siento, bien lo hare más despacio-dije pasando suavemente el algodón sobre sus fosas nasales.

-El olor a alcohol me marea-me dijo alejando con su mano, la mía.

-Lo tienes merecido, yo pude detener ese golpe si me hubieses dejado-dije limpiándole los restos de sangre con rudeza.

-Que me duele, te dije-se quejó.

Lance el algodón al tinaco de la basura y me quede parado frente a Antonio, el cual se encontraba sentado en una camilla, lo mire con insistencia, mientras mi ceño permanecía fruncido.

-¿por qué?...-me atreví a articular.

-¿De qué hablas?-me dijo Antonio confuso.

-¿Por qué te metiste? Pudo haber sido peor-dije sentándome junto a él en la camilla.

-Eres mi amigo-respondió con simpleza.

- Nunca…nadie me-e había defendido-dije quitando la mirada.

Como explicar la cálida sensación que tiene lugar en mí pecho, hace tanto tiempo que no sabía lo que se sentía que alguien me protegiera y se preocupase por mí, mis labios temblaron y el escozor se hizo presente en mis ojos, hasta que el agua ligeramente salada se desbordo.

-Lovi~… ¿estas llorando?-pregunto preocupado.

-no-dije con voz quebrada.

-No llores, tranquilo, no me paso nada-dijo sonriente, mientras rodeaba mis hombros con uno de sus brazos, en un intento inútil de tranquilizarme.

-Que no lloro, yo… vomito por los ojos-comente incoherente y con vergüenza.

Escuche su risa estruendosa y me avergoncé de lo que había dicho, algo malo debía estar sucediendo en mi cabeza, es eso o la idiotez se pega, debo alejarme de Antonio y de mi sorella por algún tiempo.

-Tú mismo lo dijiste, nadie se mete con mis amigos-dijo enjugando las lágrimas de mis mejillas.

-basta de cursilerías bastardo-dije levantándome de la camilla para cruzar los brazos, mientras expresaba mi incomodidad.

-Gracias por curarme Lovi-dijo sonriendo ampliamente.

Pestañee un par de veces, ¿será posible que las personas como él lloren alguna vez? A pesar de que lo hiriesen por mi culpa, seguía igual de alegre que siempre. Resolví por suspirar pesadamente y decirle que no se preocupara. De cualquier manera el que lo golpeasen había sido mi culpa indirectamente ya que yo le había roto la nariz primero.

-Tony mon amour, estas mejor-exclamo Francis entrado a la enfermería.

-Sí, gracias a Lovi-dijo abrazándome.

-¡Suéltame o termino de romperte la cara!-grite con vergüenza.

-Fusosososos, ya estas como tomate-se burló mi amigo.

El resto de la semana fue bastante tranquila, no ocasione más problemas y tampoco acuse al suizo, no es que me agrade ni nada, simplemente no podía hacerlo ya que es amigo de Lily y no quiero que ella se enoje conmigo. Aparte de eso, la nariz de Antonio se recuperó con rapidez, gracias a mis rústicos intentos de curación.

Aquí finaliza el cap 17, espero que les haya gustado (si es así déjeme saberlo con sus reviews) XD, mis disculpas si hay algún horror ortográfico ;D les juro que no fue apropósito. Espero con asías sus comentarios, criticas o sugerencias Ciao~