::::La furia italiana:::::

Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.

Cap 19: Extra:

¿Dónde está Julchen?

RusiaxPrusia

Este extra es para aclarar que sucedió con ella… ¿será que Gilbert tenía sus buenas razones para dudar del inofensivo Ivan?…

Pov Julchen

Desperté lentamente y mire con confusión en donde me encontraba, es una habitación de paredes blancas, sobre las cuales se encuentran plasmados bellos girasoles. Incorporándome de la cama, noté que aun llevo mi uniforme –"Mi abuelo y Gilbert deben estar preocupados"-pensé alarmada, camine hacia la única puerta y al tratar de abrirla descubrí que se encontraba encerrada. Trate de salir por todos los medios, sin embargo no lo logre. Agotada me desplome sobre el suelo. Nerviosamente, imagine todo tipo de situaciones descabelladas, las cuales me llenaron de angustia –"¿Qué va ser de mí?"- pensé con los ojos nublados.

Tras un par de segundos escuche la puerta abrirse. Me levante cual resorte del suelo y observe incrédula a quien tenía frente a mí, su cabello cenizo, ojos violetas, su amable sonrisa y su gran estatura…

-¡Ivan!-exclame emocionada.

-Hola-me contesto cerrando la puerta tras de sí.

-Estoy tan feliz de verte yo… ¿Qué haces, por qué cierras la puerta?-comente aterrada.

-No puedo dejarte ir-respondió sonriente.

-Ah… no puedes dejarme aquí, debemos ir al campamento y…

-No te puedo dejar, al menos no por ahora-me interrumpió preocupado.

-¡¿Qué, por qué me haces esto?!- exclame temblorosa.

-porque…-no concluyo la frase, simplemente mordió sus labios y miro hacia el suelo sonrojándose con vergüenza.

-Ivan-dije acercándome a él con lentitud- no me hagas esto-concluí mirando a sus ojos.

-…-sin decir palabra alguna, tomo mis manos entre las suyas y las beso.

-Ivan tu…-mire su rostro hacerle competencia a mis ojos, el rojo estaba hasta en sus orejas- pudiste invitarme a una asombrosa cita, esto es innecesario-comente viendo como abría sus ojos con sorpresa.

-Quiero estar contigo y… ¿Te gusto?-pregunto cuál niño pequeño, escondiendo la mitad de su sonrojado rostro, tras su bufanda.

-Yo…no lo sé, no te conozco bien-respondí sacando mis manos de su suave agarre.

-Pues quédate aquí, conóceme-me contesto suplicante.

-Lo que me pides es una locura-le explique con calma.

-Por favor, inténtalo-dijo sonriendo con inocencia aterradora.

-yo…

- 15 días, solo dame 15 días… y si no me quieres, yo te dejare ir-me interrumpió mostrándome una llave que llevaba en un collar.

-Creo que enloquecí… bien, 15 días, no más-respondí cruzando los brazos.

-¡En serio!-exclamo emocionado mientras me atrapaba en sus brazos, apretándome con fuerza.

-Romperás mis asombrosos huesecitos-dije con dificultad.

-Lo siento-respondió aflojando el abrazo.

Atento, extraño, amable, inocente, extraño, complaciente, extraño…ya dije extraño…todo eso es Ivan. Viene todos los días, nunca falta, me prepara el desayuno, almuerzo y la cena. Hace lo que yo le pida. En tan solo tres días me ha hecho confiar en él.

Puedo caminar con libertad por toda la casa, pero no me permite salir. Hago lo que yo quiero, es decir nada, puedo ser tan vaga como yo quiera, ya que él limpia, cocina y hace todo aquí, pero me he cansado de no hacer nada. Lo veo todas las mañanas, se mueve de un lado a otro haciendo lo que yo le pida y al final, solo me observa, me mira a distancias prudentes, me hace sentir… acosada, en el buen sentido de la palabra… si es que existe algún buen sentido en ella.

-Oye, quieres sentarte junto a mí, hay mucho espacio en este sofá-dije palmeando el espacio libre junto a mí.

-Ah, ¿pero no te incomodará?-pregunta aun parado frente a mí.

-Más me molesta el hecho de verte ahí paradote-respondí.

Con algo de inseguridad se sentó a mi lado, sentí su fuerte mirada sobre mí mientras veía la televisión, sin embargo al voltear, él la apartaba con rapidez y fingía que veía el televisor. Lo observe fijamente mientras él fingía, pronto sus mejillas adquirieron la tonalidad de mis ojos, al cabo de cinco segundos toda cara, hasta sus orejas se enrojecieron.

-¿Tienes calor?-le pregunté burlonamente.

-No-dijo con una abrumadora tranquilidad.

-Tu rostro esta rojo-agregue sin dejar de verlo- creo que deberías quitarte la bufanda-comente con seguridad.

-Eh…

Sin darle tiempo a reaccionar retire la bufanda de su cuello. El me miro contrariado, no arecía molesto, pero sí incómodo.

-Fue un regalo de mi hermana mayor, no me gusta quitármela-dijo sonriendo.

-Disculpa-respondí entregándole la bufanda- no sabía que tenías hermana…

-tengo dos, Katsuya es la mayor y Natalia la menor-me interrumpía con voz calmada.

-Cuéntame más-dije apagando el televisor- ¿tienes apodos, que te gusta?-le pregunte.

-Vanya, mi hermana me dice así-dijo sonriendo con autenticidad.

Ver su sonrisa sincera fue extraño, pero agradable, hasta lucía guapo de cierta forma… ahora sí, he perdido la poca cordura que me quedaba…

-No me dijiste que te gusta-comente rompiendo el silencio.

-Tu-dijo con simpleza.

-Ah, no, es que… yo me refería a…

-No me crees.

-Claro que sí, a quien no le gustaría, soy asombrosa-me alabe riendo con fuerza.

-Eres más que eso, me encanta tu seguridad y autoestima, desde el color de tu cabello, a la cicatriz de tu mejilla, hasta la manera en que caminas, todo en ti se me hace… encantador-me dijo sin atreverse a mirarme.

-Gra-gracias-respondí sin dejar de verlo.

Todas las tardes viene apresurado a saludarme y a cocinar. Nunca se demora demasiado. Le gusta observarme mientras como, recuesta su mejilla sobre la palma de su mano y me mira con una expresión difícil de explicar… pero hoy será distinto, ya que hoy he cocinado yo. Sé que él no se lo espera. Al terminar de arreglar la mesa, subí las escaleras rápidamente, me dirigí al baño, lave mi rostro, peine mi cabello y lo recogí en una cola alta. Me mire en el espejo y me avergoncé de lo que estaba haciendo-"No estoy nerviosa"-pensé mintiéndome. Jamás había sentido mi corazón palpitar tan acelerado.

Escuche que se abría la puerta principal. Corrí por las escaleras para encontrarme con él, al tenerlo frente a mí me saludo amablemente, pero se veía cansado.

-¿Estas bien? Luces agotado-le dije.

-No te preocupes-comento restándose importancia- ¿Qué quieres comer hoy?-comento sonriente.

-ya he comido-al decir esto pude ver algo parecido a tristeza en sus ojos.

-Siento haber demorado, mañana llegaré temprano, te lo prometo-comento desilusionado.

Se dio vuelta y tomo el pomo de la puerta con su mano, sin embargo no le permití abrirla, ya que halé de la manga de su camisa.

-Espera, yo cocine mi asombrosa comida para ti, así que tienes que comer-alegue tomado su brazo y llevándolo al comedor.

Esta vez fui yo quien lo observo, disfrute de su nerviosismo y del rosa de sus mejillas… ¿Cómo alguien tan grande puede ser tierno? De alguna manera me daba la impresión de un oso de felpa gigante.

-¿Qué hicieron hoy?-le pregunte al verlo terminar su comida.

-Pues, tu abuelo masacro a todo el equipo de futbol-respondió

-Me habría encantado ver la cara de Gil-respondí burlona.

-Siempre es un poema-agrego divertido- es increíble cómo se parece a ti-vi como llevaba su mano vendada a su mejilla.

-Tu mano… ¿Qué te paso?-pregunte al ver como el la escondía rápidamente.

-mmm, tuve una pequeña discusión con Gilbert-dijo con simpleza.

-¿Por qué?

-Por ti.

-En ese caso, yo limpiare los platos-respondí tomando el de él en mis manos.

-No es nada serio-contesto levantándose de la silla.

-aun así, lo hare yo-dije caminando hacia la cocina.

-Al menos déjame ayudarte-insistió.

Y así fue, se quedó a mi lado para ayudarme. Hable con él como si fuese un amigo de toda la vida, lo escuche reír sinceramente, incluso le salpique agua a la cara y no se enfadó… pero se vengó, llevo una de sus manos a mi cabello y soltó la liga que los recogía.

-Me gusta más así-comento sonriente.

Me observo con su expresión inocente, pero no la misma de siempre, había algo en esa mira que no sabría cómo definir. Son sus ojos y la intensidad que hay en ellos, la que me pone nerviosa…

-Mmmm, ¿puedo salir?-me atreví a preguntar.

-Pero solo van 4 días y…

-Eso no… solo al jardín-le interrumpí- es que quiero ver los girasoles-aclare mientras los veía desde la ventana.

Me permitió salir. Corrí como una loca entre aquellas flores enormes. Él solo me miraba divertido. La lluvia llego de la nada, pero no me importo, gire hasta caer al suelo. Ya me había cansado de estar encerrada…

-Julchen está lloviendo-comento ofreciéndome su mano para que me levantara.

-…- simplemente halé de su mano y él me permitió tumbarlo junto a mí-aun no-fue mi respuesta.

-Nos vamos a enfermar-dijo suavemente.

-no me importa-cerré los ojos y tome su mano, estaba tibia en diferencia a la mía.

Su silencio estuvo bien para mí. Gire mi cabeza y lo vi, sus mejillas estaban rojas y sus ojos cerrados, su pecho subía y bajaba lentamente. Sentí sus dedos entrelazarse a los míos. Me miro y sonrió. Sus pestañas claras estaban empapadas… su rostro tenía la expresión de un niño que había llorado por mucho tiempo y ahora simplemente sonreía, ante aquella felicidad de descubrir algo nuevo e inexplicable.

-Quédate hoy-le dije.

-No te molesta-comento incrédulo.

-Claro que no, tú eres asombroso… pero no más que yo-respondí riendo.

Me cambie de ropa y baje las escaleras. Lo encontré en el sofá, él también se había cambiado. Salte sobre el respaldo y me senté junto a él.

-Jul… esa camisa-dijo señalándome.

-¿Qué tiene?

-Es mía- dijo avergonzado.

-Es que es muy cómoda-le sonreí.

-Entonces… de acuerdo, puedes usarla-dijo algo nervioso.

-Gracias…

-¿Por qué?-pregunto él.

-Nunca me niegas nada…

Vimos la televisión hasta tarde. Hablamos por horas de cosas vanas. Descubrí que él podía ser interesante y raro al mismo tiempo… y creo que me gusto…

Desperté en la mañana, con la cabeza apoyada al hombro de Ivan, bostecé pero no me aparte de él, ya que de cierta forma me sentía cómoda de esta manera.

-Buenos días-susurro él.

-¡Ah!-exclame apartándome de su hombro- ¿Por cuánto tiempo has estado despierto?-pregunto desconfiada.

-Hace media hora-dijo con simpleza.

-¿!Qué, por qué no me despertaste!?- exclame avergonzada.

-Es que te veías muy linda mientras dormías-admitió animado.

Por primera vez sentí mi rostro arder, no quiero imaginar cuan rojo puede estar, ya que una de las desventajas de ser tan pálida, es lo rápido que se nota el rosa en mis mejillas. Él sonrió al darse cuenta de mi nerviosismo, acaricio mi cabello tratando de calmarme.

-¿dormiste bien?-me pregunto sonriente.

-Si… ¿y tú?

-Mejor que cualquier otra noche-respondió.

-¿De verdad?-dije incrédula.

-Es que… tú estabas a mi lado-comento sonriendo.

-Ah, cla-claro que sí, soy asombrosa-respondí riendo nerviosamente.

Se quedó a mi lado hasta el final de ese día. Su presencia se hizo agradable para mí, me siento cómoda junto a él. Sin darme cuenta, se me volvió imposible no estar cerca de él. Comencé a extrañarlo cuando se iba, solo han pasado hasta ahora nueve días. ¿Qué ha pasado conmigo? Me pregunto cada día, que es esto que estoy sintiendo, ¿Cómo puedo sentir esto por alguien que me ha raptado?

Día 10

Escuche que Ivan entraba a la casa, corrí hacia él y le abrace con fuerza, él me miro entre incrédulo y avergonzado, tras darme cuenta de lo que estaba haciendo, ocultando la vergüenza con altanería, me separe de él.

-Está bien, puedes abrazarme… si tú quieres-comento sonriendo levemente.

-Claro que quieres que te abrase, yo soy asombrosa-respondo orgullosa.

Solo escuche tu risa, pero esta era distinta a las demás, sonaba fresca y dulce. Pase mi tarde hablándole, no tenía mucho para contarle, no hacía nada en especial, pero a él no le parecía molesto escucharme, de cualquier manera, yo adoraba ponerlo nervioso, siempre lo logro, le miró fijamente mientras hablo o apoyo mi cabeza en su hombro.

Me retire de la sala por unos minutos, para ir al baño, al regresar encontré a Ivan dormido en el sofá. Me acerque sin hacer ruido y al estar frente a él lo observe dormir, lucia tan pacifico. Acaricie su cabello lentamente y de un momento a otro me encontraba tocando sus mejillas… repentinamente se movió para acomodarse en el mueble, me aleje con temor a despertarlo y escuche el sonido del metal al chocar contra el suelo, pronto descubrí que era la llave de la casa la cual había caído, la sostuve en mis manos y la mire extrañada, Ivan siempre la lleva en su cuello… salir de ahí era tentador, sin embargo al voltear y encontrarme con el rostro durmiente de mi raptor, se formaba un nudo en mi garganta con solo pensar en huir.

-Tan solo cinco días más-dije sujetando el collar con fuerza.

Cerré mis ojos y suspire, ya no cabía duda alguna, me había vuelto completamente loca. Mire por última vez aquella llave y con delicadeza levante la cabeza de Ivan, colocándola con cuidado en su cuello. Una mano sostuvo me brazo con firmeza, al levantar el rostro, me encontré con la mirada violeta de él.

-Pudiste tomarla-dijo con voz ronca.

-La gente asombrosa cumple su palabra-conteste sonriendo orgullosa.

-Gracias-respondió cerrando los ojos con alivio.

Rápidamente besé su mejilla, fue un simple roce de escasos segundos de duración. Tras mi atrevida acción, sonreí con malicia y acaricie su cabeza.

-No tienes que darlas, me conformo con eso-dije viendo sus mejillas enrojecer.

Al día siguiente Ivan llego más temprano de lo acostumbrado, al escuchar la puerta abrirse corrí para encontrarme con él…

-Ivan llegaste…

Cuando lo vi sentí temor, tenía los labios rotos y su abrigo estaba sucio, camine apresurada hasta quedar frente a él, le hice pasar y revise sus heridas, las trate con lo que encontré en el botiquín y a pesar del escozor Ivan no hizo más que apretar su mandíbula ante la molesta sensación. Estaba preocupada, peo temía preguntarle acerca de esas heridas.

-¿Qué sucedió?-finamente me atreví a preguntar.

-la combinación de Gilbert con cerveza y ebriedad no es la más segura-respondió tranquilo.

-Gilbo te hizo esto… ¿Cómo lo dejaste, lo lastimaste?-comente inquieta.

-No, no le hice nada… su novia le pego en la cabeza con un sartén y su hermano se lo llevo en el hombro-respondió con simpleza.

-Novia… Sartén… Oh esa fue Eli, fue por mí ¿cierto?-lo cuestione y supe que la respuesta sería positiva al ver como su expresión se ensombrecía-necesito mi asombroso teléfono-le dije acariciando su mejilla.

-Pero…

-No quiero que te esté molestando por mi culpa, solo dámelo ¿sí?-de uno de sus bolsillos saco mi celular, extendí mi palma y él lo coloco ahí, le sonreí mientras lo tomaba en mi mano- 4360 mensajes…-dije incrédula- creí que era más famosa- agregue cruzándome de brazos.

Abrí la aplicación y revise los mensajes, bajo la mirada curiosa de Ivan.

Lovi 3:

Ciao Julchen, todos estamos preocupados, ¿Dónde estás?

Si no quieres que nadie se entere, pues bien, pero dime que estas bien

Julchen tu primo está haciendo idioteces, tiene entre ceja y ceja que fuiste raptada por Ivan.

Estas bien? Feli está preocupada… y yo también.

-¿Quién es Lovi y por qué hay un corazón junto a su nombre?-pregunto Ivan, claramente celoso.

-Es Romano, es solo un amigo- contesté avergonzada.

-El italiano de mal carácter… pero ese corazón

-No me crees-le interrumpí fingiendo estar ofendida.

-Da, confió en ti-respondió rápidamente.

Julchen:

Estoy bien Lovi, dile a Feli que le mando besos.

Toño:

Juuuuuul TT_TT ¿Dónde estás? Gilbo ya me tiene loco con sus ideas de secuestro y venta de órganos.

Por favor, dinos algo

-Y él ¿Quién es?-pregunto Ivan frunciendo los labios.

-Es uno de los amigos de mi primo-dije riendo.

-Bueno, está bien-respondió relajándose.

Julchen:

Estoy bien, no se preocupen XD

Frances pervertido:

Mon chéri ¿Dónde te has metido?

Julchen:

Sigo viva Fran

Emma:

Voy a morir de un ataque al corazón sino contestas los malditos mensajes T_T

Jul, Dios mío ¿Dónde has estado?

Responde por favor

Julchen:

Tranquila amiga, soy muy asombrosa como para morir.

PD: estoy bien.

Gilbo:

Donde estas

Me mataran si no apareces

Heeeeeyyyy

Juuul

Hey

Hey

Hola

Julchen

Te acecinare cuando te vea

Fue el ruso

Julchen contéstame, no quiero tener que recogerte por piezas

Julchen:

Tranquilo hermano, estoy en casa.

No me sentía bien y decidí quedarme en casa.

Había extraviado mi teléfono, pero ya lo encontré.

PD: no te preocupes más.

Tras tranquilizar a mis amigos más cercanos, descubrí que Ivan se sentía celoso cada vez que respondía el mensaje de un amigo, ya que si se trataba de varones, me preguntaban quiénes eran o si eran muy importantes para mí. Me reí ante la mirada desconcertada del ruso y tras esta acción de dedique una sonrisa maliciosa.

-Te ves adorable cuando estas celoso-dije devolviéndole el teléfono.

-Nyet, no estoy celoso-respondió cruzando los brazos.

-Pruebalo-le reté.

-De acuerdo, tómalo-comento tomando mis manos y dejando mi celular en medio de estas.

-Eres asombroso liebe, pero no tanto como yo-dije abrazándolo.

-¡Espera, estoy sucio!-exclamo alarmado.

-Oh, bueno, quítate el abrigo-respondí con simpleza.

-Pero…

-Tienes una extraña fijación por ese abrigo o estas ocultando algo-le mire molesta.

-Es que…

-Solo quítatelo-reclame tirando del cierre.

No llevaba camisa debajo de aquel abrigo. Lo mire intrigada mientras sus mejillas se tornaban rojas.

-Por…

-Gilbert me tiro jugo de tomate-respondió avergonzado.

Me reí ante tal comentario, el solo hecho de imaginar a un ebrio Gilbert lanzando jugo de tomate, mi hizo reír tanto que mi estómago empezó a doler. Tras retener un poco mis carcajadas, aprecie la expresión de Ivan, lucía inocente y avergonzado.

Tras una ducha y un merecido cambio de ropa, Ivan regreso para encontrarse conmigo en la sala. Lo recibí con una sonrisa y tantee el sofá para indicarle que sentará junto a mí, así lo hizo. El silencio fue opacado por el ruido del televisor, sin embargo podía sentir si mirada sobre mí, de alguna manera, ya mi había acostumbrado a que me observará, ya no me molestaba, ahora formaba parte de mi normalidad.

-Julchen

-¿Sucede algo?-pregunte al oír que me llamaba en voz baja.

-Ah, bueno ¿Quieres salir a ver las estrellas?-pregunto sonriendo levemente.

-¡Claro que sí!-exclame levantándome del sofá y empezando a tirar d su brazo.

Se levantó con rapidez. Yo hale de él hasta llegar a la puerta trasera, la abrió lentamente. Corrí hacia afuera con ansiedad. Me deje caer sobre la grama, sintiendo el frio roció en mi espalda. Tome un gran bocanada de aire, esto es casi como ser libre… casi, no me malentiendan, quiero a Ivan, pero extraño mi libertad. Siempre he sido de las que huyen sin pedir permiso, de aquellas que aprecian el poder correr largas horas en espacios abiertos y aquí había perdido todo eso.

Ivan se acostó a mi lado y en acto de valentía tomo mi mano, esto me hizo mirarlo incrédula, ya que él nunca se atrevía a nada. Creo que mi mirada y sus nervios le hicieron soltar mi mano. Reí suavemente mientras tomaba la mano de él y entrelazaba mis dedos con los suyos. En silencio seguí observándolo, parecía algo inquieto, como si quisiera decirme algo, pero no se atreve.

-Es asombroso-murmure.

-Sí, el cielo es increíble-dijo sin verme.

-No me refería a eso-comente recostando mi cabeza en su pecho- cálmate liebe, o tu corazón explotara-agregue en voz baja notando lo rápido que este latía.

-nunca creí, que aceptarías quedarte aquí-dijo acariciando mi cabeza- yo te quite tu libertad, me odio por eso, pero no conozco otra manera, es difícil para mí…-se quedó en silencio esperando alguna respuesta.

Al no saber qué decir, preferí aparentar que me había quedado dormida. Lo escuche suspirar, me llamo un par de veces, mas no respondí, levantándose con cuidado, me tomo en sus brazos y me cargo hasta la casa nuevamente. Me llevo hasta la habitación y me acomodo en la cama con cuidado, lo escuche suspirar barias veces. Me sentía mal al engañarlo, pero no sabía que más podía hacer, nunca he sido muy romántica o sentimental.

-Eres tan diferente a todo lo que he visto antes-murmuró sentándose al borde de la cama- jamás pensé que me darías esta oportunidad, he podido sentir tu abrazo, tu gentileza mesclada con ego, has tomado mi mano más veces de las que pude contar… porque de un momento a otro, he dejado de contar y ya no me importan los días. Cuando me voy, no puedo esperar para volver…

El silencio inundo la habitación después de esas palabras. Sentí que se acercó a mí, de tal manera que podía sentir su respiración sobre mi rostro, aunque mis ojos estaban cerrados, podía sentir su inseguridad, se acercó un poco más y… beso mi frente con suavidad… realmente esperaba algo distinto, buen para ser sincera no sabía que esperar.

El olor del desayuno me despertó, camine hasta la cocina, para encontrarme a Ivan poniendo la mesa, abrió mi silla y me sonrió con cortesía. Comimos tranquilamente, conversamos de todo y nada… pero hoy había algo extraño en él, actuaba como si fuese la última vez que nos fuésemos a ver, me sentí obligada a preguntarle que sucedía.

-¿Ivan… estas bien?

-…-en silencio bajo la mirada, tomo aire, como preparándose para una decisión difícil y finalmente articulo- voy a dejarte ir…-esas palabras murieron es su boca como un lamento.

-Pero aun no…

-Quiero empezar de nuevo… y te llevaré a casa, te invitare a salir como se debe, también te compraré flores, espero que te gusten los girasoles-dijo con una expresión difícil de descifrar, sus ojos estaban brillosos, pero parecía que quería llorar.

-Liebe… está bien-respondí sonriendo- llévame a casa…

Caminamos juntos a la estación del tren, había muchas personas ahí, así que tome la mano de Ivan para no perderme, ante esto él sonrió de manera cálida. El tren llego. Subimos, me senté junto a él y recosté mi cabeza sobre su hombro. Pronto sentí que tomaba mi mano entrelazando nuestros dedos… quizá esto significa todo para él o talvez no significa nada, pero temo moverme y romper este momento.

Las palabras eran todo y nada. Él siempre me escucharía, mas nunca hablaría… lo observe y noté que miraba con angustia la ventana. Hicimos varias paradas, sin embargo nunca deje de notar su melancolía. No sabía que hacer o decir, confortar a las personas no es mi fuerte.

-¿Quieres comer algo mientras esperamos?-le pregunte, ya que ansiaba escuchar su voz.

-Café sin azúcar-respondió.

-No te parece algo amargo… combina mucho con este momento-lo último se escapó de mi boca sin querer.

-…-me miro en silencio sintiéndose descubierto.

-¿Qué tal si… empezamos de nuevo? Fue lo que me dijiste que querías-dije en un murmuro- Soy la asombrosa Julchen, mucho gusto-agregue extendiéndole mi mano.

-Igualmente, soy Ivan-Tomó mi mano y sonrió.

Como amigos o como extraños que se acaban de conocer, el viaje siguió, hasta que las cortinas oscuras cubrieron el cielo. Ya no es tan extraño, eso quedo opacado por sus otras cualidades, lo que es más notorio para mí, es que le quiero. Me ha hecho quererlo, siempre me ha sido sincero… desde el principio. Llegamos a la última parada y salimos del tren.

-Bien… igual te voy a seguir viendo ¿verdad?

-…- asintió en silencio, dedicándome una sonrisa tímida.

-¿Puedes… venir conmigo?-pregunte negándome a dejarlo ir tan pronto.

-Claro que sí-dijo sonriente.

Me acompaño hasta mi casa, le pedí que camináramos, quería aprovechar el poco tiempo que nos quedaba, él acepto con gusto, nos llevó un par de horas, pero llegamos. Al estar frente a mi casa nos detuvimos.

-Hasta pronto- dijo el para empezar a alejarse de mí.

-Espera- agregue tomando su brazo- esa noche… yo estaba despierta…para mí también es difícil y no sé qué más puedo decirte asique, quiero darte esto-finalice tirando de su brazo y besando sus labios, fue solo un roce, pero duro largos minutos.

Estaba sobre las puntas de mis pies, pero eso no importa ahora, toque el cielo con la punta de los dedos y fui correspondida desde el principio. Tanto me amas… yo quiero amarte así. Déjame sentir lo que nunca sentí, déjame amarte como nunca antes ame, si está bien para ti, para mí también lo estará. Sus brazos rodean mi cintura, su espalda se curva, mis manos en el inicio de su cuello, levanto mi cabeza tanto como puedo. Puede que sea un toque, pero es más que suficiente, más que asombroso…no sé cómo puedo describirlo…

-Te quiero…-decimos al mismo tiempo. Tú te ríes, yo me avergüenzo, pero ahora todo es perfecto.

Espero que les haya gustado, personalmente me gusta mucho esta pareja, sé que se sale del tema principal, pero quería dedicarle a ellos aunque sea un capitulo, lo hare así para otras parejas, como Hungría y Prusia y Alemania e Italia XD. Déjenme sus reviews para saber si les gusto, discúlpenme si hay algún error ortográfico. Acepto todo tipo de crítica y sugerencias nos leemos luego ciao~