::::La furia italiana:::::
Disclaimer: no, hetalia no me pertenece.
Cap 22:
Bitácora de un italiano desesperado
Regrese de mis mini vacaciones de semana santa :3 .Quiero agradecerles por los comentarios, ¡son un amor! Me emociono cada vez que los leo. trate de complacer tu petición Inviernosinluna XD
Mi orgullo es increíblemente grande, por lo tanto nunca permitiré que alguien me trate como a un infante. Traté de dejarle muy en claro a Antonio, que no permitiría que nadie me cargara como a un inválido de merda, aun puedo saltar en un pie o en todo caso, arrastrarme por la casa… las escaleras serán un reto ¡porca miseria* (maldición)!
-Llegamos-dijo Rómulo- bueno, debo volver, el deber de director me llama, cualquier inconveniente, no duden en llamarme chicos-concluyó encendiendo el auto y alejándose de la mansión.
-Bueno, Antonio tú te encargas de la mini furia, tengo que llamar a Eli-dijo el alemán alejándose rápidamente, en compañía del francés.
-Puedo cargarte hasta la puerta, si quieres-comento él.
-Te dije que no soy un puto inválido-me quejé saltando con dificultad.
-Te caerás –insistió tomando mi mano.
-No me toques coño, yo puedo solo-continúe saltando.
Tras mi agotador trayecto, después de dos horas, llegué a la puerta de mi casa. Celebré la victoria de haberlo logrado sin ayuda. El camino al comedor fue más sencillo. Frente a mí se encontraban Francis y Gilbert, los cuales comían en la mesa, al verme, sonrieron y se burlaron de mi condición, obteniendo barios insultos de mi parte.
-La comida se enfriara-dijo Francis al ver que no me sentaba en la mesa- yo mismo la prepare, tiene todo mi amour-agrego galantemente.
-¿Qué tiene tu qué? No comeré esa merda, seguro que esta envenenada o me provocara diarrea y vómito-respondí, mientras recostaba mi espalda de la pared más cercana.
-¡No insultes mí comida!-exclamo dramático y molesto.
-Tranquilo Fran, se lo comerá-aseguró Antonio.
-Prefiero morir a comer esa cochinada-contesté con enojo, sin embargo en ese momento, fui traicionado por el rugir de mi estómago-¡Carajo!
-Bueno, tu estómago piensa lo contrario kesesesese-se burló Gilbert.
Finalmente comí de lo que en francés pervertido preparó, debo decir que sabe excelente, pero nunca lo admitiré en voz alta, además la comida italiana es mucho mejor.
-Antonio puedes dormir con Gilbo-dijo Francis recogiendo la mesa- yo me encargaré del petit Romano-finalizo sonriendo.
-¡Qué! ¡Claro que no!-exclame con enojo- Antonio tu conmigo y Francis con Gilbert…
-Gilbo, dame mis 20-me interrumpió el francés, dirigiéndose a su amigo alemán.
-scheiße (mierda), debí suponerlo-respondió el alemán, dándole dinero a Francis.
-¿Qué carajos está pasando?
-Apostamos a que tú, mi querido Romanito, no aceptarías que nadie, que no fuese Antonio, cuidará de ti-contestó triunfante.
-¡No es eso!-reclamé, mas fui ignorado-¿es que nadie se preocupa por mi virginidad?
-Tú te lo pierdes-dijo Francis retirándose.
-Buenas noches, buena suerte con eso Tony-se despidió Gilbert subiendo las escaleras.
Al parecer saltar en un solo pie no es mi fuerte, ya que se me está complicando demasiado llegar a las putas escaleras. Antonio no deja de seguirme, el bastardo ese tiene miedo de que me caiga. A pesar de todas las veces que le he dicho que se largue a dormir a cualquier habitación, no ha dejado de seguirme preocupado. Cuando por fin pude llegar a las escaleras, ya había empezado a sudar. Intenté dar dos saltos más, pero sentí un calambre recorrer mi pierna, por lo cual me detuve por un momento, tratando de calmar mi agitación.
-Lovi, ¿estás bien?-preguntó preocupado.
-¿Tengo cara de estar bien?-bendito sarcasmo, algún día me quedaré sin amigos…
-Por favor, déjame ayudarte-suplico.
-Vete a dormir merda-respondí.
-No voy a dejarte solo otra vez-dijo serio.
-¿De qué hablas?
-Hoy quería acompañarte de regreso al campamento, pero cuando vi que irías con Emma, pensé que estarías bien sin mi ayuda…
-Ya sé a dónde quieres llegar. Déjame decirte que nadie cuido de mí nunca y he estado bien de esa manera toda mi maldita vida-le interrumpí notando la inquietud en su rostro.
-No sé cómo fue viviste antes y no puedo decirte que entiendo, ya que nunca he pasado por algo como eso, pero quiero ayudarte. Para eso están los amigos ¿cierto?-finalizo extendiendo su mano hacia mí.
Mire aquel gesto dubitativamente -¿por qué no?-pensé, está bien si alguien me cuida… Además, ya es muy tarde y tengo demasiado sueño, como para discutir con él, es demasiado obstinado. Tome su mano y el sonrío, me cargo en sus brazos, mientras yo lo guiaba a mi habitación.
POV Antonio
Abrí la puerta con dificultad y me adentre a la habitación tras cerrar la puerta. Justo cuando planeaba preguntarle algo, le descubrí profundamente dormido en mis brazos. Suspire cansado y lo deje sobre su cama, tras esto, mire a mi alrededor, su cuarto es bastante amplio y organizado. Unos dibujos pegados en la pared, llamaron mi atención… "ti voglio bene sorellina mia" junto a esta corta frase se encontraba una representación de Feli y Lovi tomados de la mano. Justo al lado de estos se encuentra un prolijo retrato de los gemelos, se ven felices y también se les ve tomados de las manos…
Debió ser muy difícil para Romano separarse de su hermana. Por un momento desvié mi mirada hacia mi durmiente amigo, -se ve agotado- pensé, me acerque y me senté sobre la cama, junto a él. Es increíble que aun dormido frunza el ceño. Acerque una de mis manos y acaricie su cabeza.
-Mamma-murmuró.
-¿Lovi?- acerque mi oído para entender lo que decía, sin embargo para mi desgracia, perdí el equilibrio cayendo sobre él.
Mi susto acabó, al notar que sigue dormido. Contuve la respiración al sentir que me rodeaba con sus brazos para usarme como almohada, al cabo de unos segundos me acostumbre a su posición y me resigne a pasar la noche así. De vez en vez acariciaba su cabeza, aún tengo la preocupación de lastimarlo sin querer, asique no he conseguido dormir, bostezo tras bostezo, perdía la conciencia lentamente, para finalmente rendirme ante el cansancio.
-Antonio, despierta-escuché que Romano me llamaba.
-mmmm, cinco minutos más Lovi-respondí cubriéndome con las sabanas.
-No me gusta que me ignoren-dijo al quitarme la sabana de encima, sentándose sobre mí.
-Lovi ¿Qué…?
Sus manos están a ambos lados de mi rostro; su cabello me rosa la frente, mientras mantiene un beso inocente, no es más que sus labios contra los míos y el ritmo acelerado de mi corazón. Abro los ojos con impresión, jamás me habría esperado algo como eso. Me separó de él ante la necesidad de respirar, mientras me mira con vergüenza… ¿Qué acaba de pasar?
-¿Por qué has hecho eso?-le pregunto estupefacto.
-¿Me odias, verdad?-su mirada se volvió acuosa y sus mejillas están aún más rojas.
-No, no, tú eres uno de mis mejores amigos, es solo que…-su respiración es más calmada, lo sé porque su pecho está pegado contra el mío.
-Eres mi mejor amigo…pero hay cosas que no sabes…-comentó mirándome a los ojos.
-De que hablas-respondí nervioso tratando de apartarme de él.
-Quiero arruinar nuestra amistad-dijo impidiéndome huir.
-Ro-romano, cálmate, creo que estas confundido-se abrazó a mí con fuerza.
-¿Me quieres?
-Sí, pero…
-Entonces, ¿qué está mal?-pregunto restándole importancia.
-Esto no es lo que yo quiero-respondí avergonzado.
-Entonces ¡por qué sueñas conmigo Bastardo de merda!
Me desperté alterado, tirando a Romano de la cama sin querer…
-¡Que carajos te pasa hijo de puta! ¡Mi tobillo merda!-gritó al tratar de levantarse y caer en el intento.
-Lo siento, lo siento, perdón, fue sin querer-dije a toda velocidad, levantándolo del suelo con preocupación. Cuando lo sostuve en mis brazos, recordé fugazmente el sueño y ante la vergüenza de tenerlo tan cerca de mí, lo solté, haciendo que chocara contra el suelo una vez más.
-¡Aaaah!-gritó al caer de lleno contra el piso.
-¡Lovi!-exclamé arrodillándome para levantarlo de nuevo.
-¡pezzo di merda (malparido o huevón), si esto es algún tipo de venganza, yo te matare!-exclamó pegándome en el pecho.
-¡Duro contra el muro!-gritó Gilbert abriendo la puerta de una patada.
-¡Macizo contra el piso!-exclamó Francis entrando al cuarto en pantaloncillos.
-¡Que carajos! ¡Rompiste la puta puerta de mi cuarto!-se quejó Romano.
-¡sacrebleu*! nunca creí que de verdad estuviesen en medio de algo-dijo Francis con sorpresa.
-¿Algo?-pregunté sin haber entendido, mientras acomodaba a Lovino en su cama.
-¡Nada ¿Qué carajos te pasa?! ¡Y ponte ropa!-exclamaba Romano.
La puerta de la habitación de Lovi, termino de caer al suelo, provocando que todos la volteáramos a ver, ya que el estruendo que causo la madera al chocar contra el suelo fue muy notorio.
-¡Coño mi puerta!-gritó, mirando, impotente, desde la cama.
-Te la pagaré, lo prometo-comentó Gilbert nervioso.
-¡Salgan de mi cuarto! ¡Fuera de aquí!-molesto, Romano nos corrió de su habitación.
Salimos apresurados, mientras mis amigos se reían, en voz alta, ante los constantes insultos de Romano, los cuales no entendí, ya que todos fueron exclamados en su idioma. Tras bajar las escaleras, Gilbert se lanzó sobre el sofá, para mandarle mensajes de texto a su novia, Francis se dirigió a la cocina, con la excusa de preparar el desayuno y yo, pues me dedique a ver la televisión.
-Listo, mes amis, ya pueden desayunar-nos llamó Fran al comedor.
-¿Por qué no dejas que los cocineros hagan su trabajo?-le preguntó Gilbo curioso.
-Me gusta cocinar-respondió con simpleza.
-Cocinas increíble amigo-le alagué amablemente.
-Yo te diré que es increíble, yo soy increíble kesesesese y no tengo que cocinar para serlo-dijo Gilbert arrogante.
-Honhonhon, lo que tú digas-se burló mi amigo francés.
-¿Quién le lleva el desayuno a Lovi?-pregunte pensando en él.
-No gracias, Eli me necesita vivo-respondió Gilbert empezando a comer.
-Soy demasiado bello, como para morir joven-fue la respuesta de Francis.
Finalmente tuve que subir las escaleras y dirigirme al cuarto de Romano. Camine con paciencia, recordando el camino a su habitación, cuando estuve cerca de la puerta rota, me detuve y observe al chico, seguía en su cama, mas miraba nostálgico una fotografía.
-¿Alguien pidió el servicio de desayuno en la cama?-pregunté sonriendo.
-Lárgate-respondió seco.
-Tienes que comer-dije acercándole su desayuno.
-bien, comeré-respondió sosteniendo el plato y el vaso.
Lo mire comer en silencio, no se veía de humor para una charla y no quiero molestarle más. De momento sentí la curiosidad de preguntarle por la fotografía, sin embargo no lo hice, simplemente la sostuve en mis manos, mientras la miraba callado. Al cabo de un par de segundos, deje la fotografía en la cama y me levante con la intención de irme de la habitación.
-No te vayas-su voz me detuvo.
-Creí que querías estar solo-respondí volteándome, para mirarlo.
-Creíste mal-respondió frunciendo el ceño.
-Vale, me quedaré-dije sentándome un vez más en su cama-¿Qué quieres hacer?-le pregunté.
-Nada… solo quédate…-me respondió sentándose junto a mí.
Me quede junto a él en silencio, se veía inquieto, sin embargo no me atrevía a preguntarle que le sucedía. Tras largos, callados minutos, Lovi comenzó a tararear una canción en voz baja. Lo mire atento, mientras trataba de entender lo que decía, mas no lo logre y el dejo de tararear…
-¿Qué canción es?-pregunte curioso.
-No la conoces-respondió.
-Pruébame-lo reté.
-Nella fantasia…
-Oh…tenías razón, no la conozco-respondí con vergüenza.
Me miro con incredulidad y luego se rio mientras aun me observaba, no es común verlo sonreír, pero me alegra causar sus breves sonrisas…
POV Romano
-Mi madre me la cantaba para dormir-respondí volteando la fotografía, tras ella, está escrita la letra de la canción.
-No entiendo lo que dice-comentó confundido.
-No quiero explicarla, me pone nostálgico-respondí con incomodidad.
-No tienes porque… pero me alegra que tengas la confianza para contarme-dijo comprensivo.
Justo cuando creí que no todo sería tan malo, los amigos de Antonio entraron a mi cuarto haciendo desastres. Gilbert ansioso, llego exclamando que Eli vendría a cuidar de mí también y Francis simplemente molesta por molestar…
-¡Bájense de mi cama! ¡Francis ponte ropa!-gritaba mientras los veía saltar sobre mi pobre cama.
Al segundo día Elizavetha llego imponiendo orden, lo cual agradecí al cielo, por fin Dios ha iluminado al cara de bagre ese y mando a alguien que me apoyará. Al menos ya tengo quien entretenga a Gilbert. Sin embargo nada mejora, esos tres son demasiado intensos como para detenerlos…
-Carguemos a Romano por las escaleras-dijo Gilbert.
-Muérete, nadie me levantará de esta maldita silla-respondí aferrándome a la silla del comedor.
-En ese caso, con todo y silla-A ellos les pareció buena idea.
Y así fue como volé con una silla sobre las escaleras, provocando que la pobre se quebrace, al chocar contra el suelo y que yo le cayera encima al bad touch trio…
-¡La puta silla, mal paridos de merda!-les grite.
-Se agradecido, te salvamos la vida-reclamo Gilbert.
-Para empezar, fue tu idea lo de la silla-dijo Antonio tirado sobre los escalones.
-Pero tú lo apoyaste-se quejó Francis tratando de mantenerme en sus brazos.
-¡¿Qué significa esto?!-exclamo Eli entrando a la casa- ¿por qué hay una silla rota en la sala? Salgo unos minutos para comprar algo y esto pasa-dijo con un aura aterradora.
-¡Fue idea de Gilbert!-gritamos al unísono, mientras veíamos palidecer aún más al alvino.
Después del incidente de la silla voladora, Gilbert durmió ese día con varios golpes en la cabeza, cortesía del sartén justiciero de Elizavetha. Lastimosamente, no conformándose con la experiencia, cada día se les ocurre algo nuevo, como hacer puentismo desde el segundo piso, cosa que salió muy mal…rompieron una ventana…
-¡La puta ventana, me las pagas Gilbert!-grite al ver al muy maldito caer amarrado a la cintura, desde el segundo piso.
Hacer que Gilbert se quedara quieto, es casi tan imposible, como pedirle a Francis que se ponga una camisa, se la pasa medio desnudo todo el día, lo único que usa aparte de sus pantalones y zapatos, es el delantal de la cocina, el cual dice "besa al cocinero"…
-Eli van a matarme, o destruirán mi casa primero-me queje sin ánimos, sentada junto a mi amiga en el sofá.
-Primero los mato yo-respondió molesta.
-Tengo una excelente idea-dijo Gilbert entrando a la sala.
-Si es como tus otras buenas ideas, no quiero saber, ese sartén pesa-respondió Antonio sobándose la cabeza.
-Claro que es una idea asombrosa, les va a encantar-comentaba orgulloso.
-Gilbo, como se trate de alguna estupidez tuya, ya sabes lo que pasara. Dormirás en el jardín, amarrado a un árbol, con candado y solo yo tendré la llave-le explicó Eli.
-Te juro que es una idea tan asombrosa como yo-respondió cruzando los brazos.
-Entonces, dinos de que se trata-agregó Francis con curiosidad.
-Vamos a explorar el ático de la mansión-contestó animado.
-Bromeas, debe haber demasiado polvo, se ensuciara mi cabello-respondió Francis.
-Suena divertido-dije ante las atónitas miradas de los presentes.
-Ven, a Romano le gusta la idea-dijo Gilbert animado.
-Entonces hay que hacerlo-comentó Antonio, llevándome en su espalda.
Entramos al ático, justo como lo previo Francis hay mucho polvo. Antonio me dejo en una silla de rueditas, vieja que encontramos ahí, me empujo mientras veíamos todas las cosas raras, que el cuarto tiene. Es más como un deposito, hay demasiados chécheres y cachivaches por todos lados.
La verdadera razón por la cual quise entrar, es porque de pequeña Rómulo me había prohibido entrar ahí, así que mi curiosidad es demasiado grande. Al adentrarnos más en este lugar, todo comenzó a ir demasiado raro, hay juguetes aquí arriba, caballos de madera, una cuna, carritos de juguete y otras cosas así, miraba a mí al redor con confusión -¿Rómulo tuvo hijos?-pensé, no eso es imposible…
-Que linda foto Romano, no sabía que guardaban fotos suyas aquí-dijo Gilbert enseñándome una fotografía vieja de dos niños.
-¡¿Dónde encontraste eso?!-exclame levantándome de la silla y arrebatándole la foto de las manos.
-Por haya-respondió asustado.
Salte lo más rápido que pude hasta llegar al lugar indicado. Había un álbum ahí, con fotos de dos niños, la niña llevaba ropa de sirvienta y un pañuelo en la cabeza, el chico se vestía normal, cerré el álbum y sobre este está escrito "Lovino & Felicia"… mis padres, ellos vivían aquí… Rómulo de verdad es mi abuelo. Del álbum cayo una página de papel, lucia vieja y arrugada, al abrirla descubrí que era una carta…
Chiedo scusa a chi ho tradito, che io vinca o che io perda, è sempre la stessa merda. E non importa quanta gente ho visto, quanta ne ho conosciuta.
Questa vita ha conquistato me e io l'ho conquistata. 'Questa vita' ha detto mia madre 'figlio mio va vissuta, questa vita non guarda in faccia, e in faccia al massimo sputa', Io mi pulisco e basta con la manica della mia giacca.
E quando qualcuno ti schiaccia, devi essere il primo che attacca.
Non ce l'ho mai fatta, ho sempre incassato, E sempre incazzato, fino a perdere il fiato
Arriverà la fine, ma non sarà la fine. Come ti parlo, parlo da sempre della mia stessa vita, non posso rifarlo e raccontarlo è una gran fatica.
Vorrei che fosse oggi, in un attimo già domani. Per reiniziare, per stravolgere tutti i miei piani, perchè sarà migliore e io sarò migliore.
Tutto questo mi ha cambiato, non me sembra vero e non lo é mai sembrato. Dalle mie paranoie e dai mille errori, sono strano lo ammetto, e conto più di un difetto. Ma qualcuno lassù mi ha guardato e mi ha detto:
'Io ti salvo stavolta, come l'ultima volta'.
Se vi ho deluso… chieder scusa non servirà a niente.
Pido perdón a quien he traicionado, que yo gane o que pierda, siempre es la misma mierda, no importa cuanta gente he visto o cuanta he conocido. Ella me ha conquistado a mí y yo la he conquistado. Esta vida me dijo mi madre "hijo mío tienes que vivirla" y esta no mira a la cara y la mayoría lo escupe en la misma, yo me limpio y me basta con la manga de mi chaqueta. Y cuando al quien te aplasta, debes ser el primero que ataca. Nunca lo he conseguido, siempre me he cabreado y siempre me he cabreado hasta perder el aliento.
Llegare al final, pero no será mi fin. Cuando te hablo, siempre lo hago de la misma vida, no quiero rememorar o contarla, es un gran cansancio.
Quisiera que hoy ya fuese mañana. Para reiniciar, para cambiar todos mis planes, porque todo estará mejor y yo seré mejor.
Todo esto me ha cambiado, no me parece verdad y nunca me lo ha parecido. De mis paranoias y mis miles de errores, soy muy extraño lo acepto y cuento con más de un defecto, pero Dios me ha visto y me ha dicho:
"Yo te salvo esta vez, como la última vez"
Si los eh desilusionado… pedir perdón no servirá de nada.
Mis padres huyeron, escaparon de esta casa para estar juntos… Nada tiene sentido, ese maldito lo supo todos estos años. Lloraba de la rabia, mientras arrugaba el papel en mis manos. Mi padre tiene razón, siempre me cabreo hasta perder el aliento, somos demasiado parecidos, quizá solo por eso estoy aquí, por el maldito parecido a su hijo muerto…
-Eli sácame de aquí-dije con rabia.
-¿Qué significa eso?-pregunto preocupada.
-¡Toda mi puta vida es una mentira Elizavetha! eso es lo que significa, estoy harto de las mentiras, todo esto es una merda, mi maldito abuelo y el alemán ese lo sabían todo-me quejé con ira-Por esto, es que nunca quiso, que subiese aquí, hijo de puta, ya tuve suficiente-agregué levantándome con dificultad.
-No hagas algo de lo que puedas arrepentirte-dijo Elizavetha alcanzándome.
-¿Qué está pasando?-pregunto Gilbert.
-No lo sé-respondió Francis igual de confuso.
-Lovi déjame ayudarte-dijo Antonio corriendo hacia mí.
Pase el resto de los días en mi habitación, Elizavetha llamo a Felicia para que hablara conmigo, pero nada funciono, seguía con depresión. Le conté a mi hermana la verdad, su reacción me sorprendió, simplemente guardo silencio y se retiró, nadie me reclamo nada. Me quedaba todo el día en mi cama, no quería comer o levantarme de ahí.
-Hola-me saludo Antonio entrando a mi habitación.
-…-no le respondí, seguía oculta entre las sabanas.
-Felicia me conto un poco, pero no dejaba de llorar y no le entendí muy bien-dijo sentándose al borde de la cama.
-…-
-Extraño a mi amigo enojón-comento acariciando mi cabeza-sal un momento, por mí, ¿sí?
Me incorpore hasta quedar sentada, lo mire y noté que luce preocupado, no sé si es por mi aspecto o porque tenía días que no salía, se acercó a mí y me abrazo. Me quede ahí, con la mente en blanco, tratando de olvidar lo que había vivido durante esos seis días.
-¿Cómo está tu pie?-me preguntó soltándome.
-Ya puedo caminar-respondí.
-En serio-dijo incrédulo.
-Crees que soy tan asqueroso como para no caminar hasta el baño y ducharme-le dije sarcástico.
-Ese es mi Lovi-respondió alegre.
-No soy de nadie-dije levantándome de la cama.
-¿Quieres acompañarnos? Estamos viendo una película y Eli me mando a buscarte, así que si no regreso contigo me matara-comento extendiéndome su mano.
-Ya me auto compadecí lo suficiente-fue mi respuesta- a demás ya sé que le voy a decir a mi abuelo cuando lo vea…
-Quiero creer que será lo mejor-dijo él inquieto.
-Ya tuve suficiente tiempo para pensarlo-agregue.
-Vamos-tomándome por la cintura me lanzo sobre su hombro, cargándome como a un costal de papas.
-Te he dicho que ya puedo caminar-me quejé.
-Pues tómalo como venganza, me tenías muy preocupado-respondió haciendo caso omiso a mis palabras.
Me hizo bajar al segundo piso en su hombro, al llegar me dejo descender, permitiéndole a mis pies tocar el suelo una vez más. Debido a mi enfado le propine una patada sus pelotas, luego lo vi caer revolcándose en el suelo.
-Te dije que no lo hicieras kesesesesesese-se burló Gilbert de su agonizante amigo.
-Oh el amour-comentó Francis burlándose.
-Cállense o serán los siguientes-los amenace molesta.
-Valió la pena-dijo Antonio lloroso.
Cuando dirigí mi mirada al sofá, pude notar como Eli y Felicia me observaba, les sonreí para tratar de calmarlas; ya no quiero provocar más molestias. Ante el acto anterior, Felicia me regalo una expresión calmada y Eli me sonrió más tranquila. Casi no pude escuchar mucho de la película, ya que Gilbert y Antonio hablaban demasiado, pero no me importo, de alguna manera he llegado a considerarlos mis amigos… con todo y sus estupideces. Al final del día Elizavetha fue a mi habitación para hablar conmigo.
-Mañana vendrá tu abuelo a recogernos… ¿estas segura de lo que vas a hacer?-me pregunto preocupada.
-Sí Eli, más que nunca…
*sacrebleu es una expresión que denota admiración, es como decir santo Dios, pero se menciona azul, en su lugar, para evitar la blasfemia.
*porca miseria es también una expresión, textualmente es puerco miserable, pero se utiliza para maldecir.
Esto ha sido todo por hoy. Déjenme sus reviews para saber que les ha gustado, discúlpenme si hay algún error ortográfico. Acepto todo tipo de crítica y sugerencias nos leemos luego ciao~
