Capitulo 3
Latias caía en cámara lenta completamente inconsciente, el doble ataque la había hecho perder el conocimiento rapidamente mientras en lo unico que podía pensar era en el espiritu de su hermano, la gema alma, debía devolverla nuevamente al sagrado recinto de dónde la había sacado sino moriría como el espiritu de su padre, aun recordaba como a causa de lo sucedido su hermano tuvo que sacrificar su cuerpo fisico para detener la enorme ola que se avecinaba y que habría podido destruir por completo toda la ciudad, sin embargo no sucedió así, pero el salvar su amada ciudad tuvo un precio muy alto y aun peor casi nadie sabía que ellos habían hecho aquella gran hazaña, y lentamente cerró sus ojos recordando la esfera oscura en la que se convirtió el alma de su padre justo antes de perder el conocimiento por usar todo su poder para atravesar la barrera en la que tenían encerrado a Latios aquellas dos chicas extrañas.
Bianca había estado llorando por largo tiempo mientras su novio y su amigo intentaban reconfortarla e incluso Ash se sentía impotente, es decir había luchado contra el mal, había evitado la destrucción del mundo incluso pero ahora tenía entre sus manos una situación en la que no había remedio, un familiar muy cercano a una buena amiga había muerto y por ser un simple humano, sin poderes especiales, sin capacidades unicas que le permitieran solucionar aquel problema, sintió que hubiera sido mejor ser un pokémon como Arceus, con la capacidad de crear vida e incluso quizá resucitar a los muertos pero algo inusual pasó por su mente, ¿que haría él si le sucediera lo mismo a su querida Latias?, si en el barco solo intentaba pensar que no le había sucedido nada a Latias, no quería volver a pasar por lo mismo.
Pronto notó como su amiga dejaba de llorar mientras se aferrama más fuertemente de su novio, Ash solo pudo permanecer en silencio, no tenía idea de lo que debía hacer o decir y alguna imprudencia podría hacer sentir peor a Bianca. Por unos momentos la miró y ella le devolvió la mirada con los ojos vidriosos por el llanto y sus mejillas humedas, parecía una mirada suplicante, pero él aunque tenía deseos de decir algo que la calmara, no podía.
-Disculpen, creo... que necesito un poco de aire, lo lamento, pero no sé que decir o que hacer.- dijo Ash sin mucho animo saliendo de la casa, con la mirada baja y arrepintiendose de no ser capaz de decir algunas palabras de aliento para su amiga, pero él siempre había sido así desde el principio, muy positivo e incluso siempre aunque todo se viera mal, al final todo se solucionaba con la ayuda de alguna poderosa fuerza, incluso cosas sencillas solían resolver cualquier problema pero ahora, ya era tarde.
Ash solo tenía en mente encontrar una manera, alguna forma de poder traer de vuelta al señor Lorenzo, cosa que sabía era imposible, así que alejó esos pensamientos para poder tener algo de tranquilidad, sabía que Ross podría hacer algo para tranquilizarla si estaban los dos solos, por ahora mejor sería salir a caminar un rato por la ciudad, ver cuanto a cambiado ya que a pesar de que se distrajo en la tarde antes de la llegada a casa de Bianca platicando con Ross no pudo poner total atención a sus alrededores, pues se sentía preocupado por Latias y fue en ese momento que se puso a pensar que no la veía desde que Bianca la liberó de su poke bola al llegar y de eso ya habían pasado un par de horas, cuando de pronto un fuerte ruido lo puso en alerta, era en sonido de algo chocando contra el agua y a lo lejos en uno de los canales que estaban apartados y algo escondidos de la vista de todos, corrió con curiosidad para ver ¿que era lo que había sucedido? Pero no vió nada inmediatamente pero al acercarse vió la silueta de algo o alguien flotando en el agua, en ese momento pensó que no permanecería flotando por mucho y si... ¿era Latias?, Ash sin pensarselo dos veces tomó carrera tan rapido como sus piernas se lo permitían y afortunadamente pudo llegar solo para notar como una "alfombra" de Magicarps mantenían a flote la inconfundible figura de Latias, apenas lo suficiente para que pudiera respirar sin que casi nadie lo notara, sin embargo al acercarse Ash a Latias tuvo que esquivar ataques de todos esos Magicarps hasta que pudo tocarla y solo con eso, logró que aquellos pokémon que la protegían vieran que solo intentaba ayudarla, se acercaron más a la orilla dejando que Ash la tomara entre sus brazos y la depositara en el concreto de la banqueta.
-Latias... Latias, despierta por favor... ¡Latias!.- dijo Ash intentando hacer reaccionar a la pokémon, al principio hablandole suavemente mientras acariciaba su cabeza pero al final gritando con fuerza y sacudiendola, sin exito, pues ella no reaccionaba de ningun modo, entonces Ash solo pudo pensar en una cosa, el centro pokémon, debía llegar con la enfermera Joy para que la curara.
Ash toma a Latias entre sus brazos colocando su cabeza cuidadosamente sobre su pecho y sin si quiera tratar de recordar bien dónde quedaba el lugar, solo deseaba llegar, Latias no parecía si quiera respirar, pero Ash no quería, no podía aceptar que ella muriera, pero sentía que se le acababa el tiempo, apenas podía pensar en ¿como había podido Latias terminar así? Y sobre todo ¿donde había estado?, casi no tenía heridas visibles pero era claro que había peleado contra otro pokémon pero la verdad eso a Ash no le importaba en ese preciso momento.
Ash corría por calles y puentes mirando por todos lados tratando de ver el simbolo caracteristico de un centro pokémon osea la poke bola pero por la altura y la cercanía de los edificios no era facil observar, ya habiendo recorrido calle tras calle por algunos minutos sin poder encontrar el lugar Ash empieza a sentirse cada vez más desesperado, sentía como como si el corazón de Latias empezara a latir cada vez más lentamente, que la vida de quien traía entre sus brazos se esfumaba con cada segundo que pasaba.
-No... Latias... resiste por favor... no me dejes, te lo ruego... ¡¿donde esta ese maldito centro pokémon?!.- pensaba Ash mirando por momentos a su amada pero siempre buscando el lugar, sin embargo por más que miraba no veía nada. Intentó acelerar el paso para ganar más tiempo pero al dar la vuelta solo sintió como la punta de su zapato se atora en algo provocando que cayera con fuerza al suelo pero por más heridas que pudiera sufrir por la caida, no soltó a Latias, aferrandola más a él para protegerla, solo sintiendo como el aspero suelo le provocara leves heridas y un fuerte ardor.
Sintiendo el dolor de las heridas Ash solo ignoró el dolor apretando los dientes con fuerza mientras volvía a levantarse y como sino le hubiera sucedido nada siguió corriendo con la misma desición que antes, nada podría desanimarlo ni tampoco desistir en proteger a quien tanto le importaba y al final vió un letrero luminoso con la leyenda "Centro Pokémon de Altomare" supo que estaba cerca y pronto Latias estaría bien.
Atravesando la puerta con rapidez Ash se acercó a la recepción dónde la enfermera estaba sentada tranquilamente chateando en su celular pues lo había obtenido ese mismo día, pero al escuchar el golpe que dió Ash con la mano abierta sobre el mostrador haciendo que la enfremera casi diera un salto por la sorpresa, mirandolo confundida sin saber lo que ocurría.
-Disculpe si la molesto a esta hora enfermera Joy pero... Latias esta mal herida, examínela por favor, creo... creo que aun respira.- le explicó desesperado Ash a la enfermera, intentando en vano calmarse pues solo tenía en mente que debía salvarla, al menos esta vez si podría salvar a alguien que le importaba, más que como un amigo como lo son Arceus, Giratina, Palquia y Dialga, la pokémon de quien se enamoró, pero cuando volvió a pensar en eso, recordó la manera en como le habló en esa vez, su voz era tan fria, su gesto seguramente era inexpresivo, la amaba demasiado pero en cuanto pensó si estaría bien o mal sentir aquello por una pokémon contuvo sus emociones, ahora se arrepentía de haberlo hecho, quizá, podría no recuperarse y... ¿que pasa si moría?... ¿moriría con esa imagen de Ash en su corazón?... ahora la culpa empezaba a hacer efecto sobre el chico.
-Ven, es por aqui y trae a Latias, se ve grave y hay que curarla.- dijo la enfermera con amabilidad, indicandole el camino hacía la sala medica dónde se encontraba un escaner para pokémons, Ash depositó a Latias en una camilla y dejó que la enfermera Joy la analizara, no podía pensar en nada más, cada segundo y cada minuto eran una terrible tortura para el chico quien solo esperaba que la enfermera le diera buenas noticias.
Ash no tuvo opcion y se quedó sentado en la sala de espera preguntandose ¿porque tardaba tanto en revisarla?, pero pensaba que eso era bueno, si se tardaba mucho podía significar que Latias aun seguía con vida, pero la duda le carcomía la mente con insistencia, no podía dejar de mirar el reloj cada cinco segundos esperando que en cuanto volviera la cabeza escuchara el ruido de la puerta abriendose y a la enfermera con una actitud tranquilizadora y quizá con una sonrisa en su boca, sin embargo aquello no ocurría.
Pasaron varios minutos que solo aumentaban más la ansiedad de Ash, él tenía ganas de levantarse sin importar nada, abrir la puerta y exigir una respuesta a la enfermera pero no lo hacía por temor a encontrarse con una mala noticia, que quizá no despertaría jamás o que... había muerto, su corazón le pedía una respuesta pero su mente racional lo atemorizaba con lo que pudiera encontrar.
Se escuchó un leve chirrido proveniente de la puerta de la sala de revisión y la enfermera Joy saliendo de ella, pero su expresión no era alegre, lo cual no era buena señal, lentamente se acercó a Ash y con voz seria y un tanto monótona le empezó a explicar a Ash.
-Escuche joven, al parecer Latias sufrió un ataque sonico de gran potencia, daño algunos organos pero no es grave, sin embargo al parecer también sufrió un potente ataque psiquico el cual... lamentablemente generó una ligera interrupción en sus ondas cerebrales, ella podría no despertar y si lo hace... es posible que no recuerde nada, lo lamento... hice todo lo que pude por la guardiana de Altomare.- dijo la enfermera intentando no parecer demasiado preocupada pero Ash pudo ver claramente aquella emoción, sobre todo porque al final no pudo evitar bajar la cabeza antes de voltear a ver la sala de revisión dónde se encontraba aun Latias inconciente, marchandose finalmente y dejandolos a ambos solos.
-La... Latias... no...- fue lo unico que pudo decir Ash ya que había escuchado atentamente cada palabra de la enfermera pero su cerebro apenas terminaba de procesarlo todo, no era la respuesta que hubiera imaginado pero sin importar nada sintió deseos de estar junto a su amada, tomarla entre sus brazos y suplicar para que siquiera reaccionara, en esos momentos no le importaba si debía criarla él mismo y enseñarle todo lo que había olvidado, especialmente el hecho de que la amaba y ocuparse de ella sería una experiencia más que reforzaría su lazo de amor.
Ash entró a toda prisa, viendo como en una camilla se encontraba aquella pokémon que en tan poco tiempo había significado algo para él, amor, lo que nunca había sentido por una chica pero ironicamente lo sentía ahora por esa simple pero fascinante criatura que parecía pacificamente dormida casi como si en cualquier momento fuera a despertar y salir volando directo hacía él para abrazarlo y tal vez robar su gorra favorita, eso lo haría inmensamente feliz pero no era más que un ferviente deseo que tal vez no se cumpliría, se acercó lentamente a ella tomando suavemente la cabeza de Latias entre sus manos, frotando su mejilla contra la de ella, eso provocó que Latias susurrara suaves murmullos que para él eran nada entendibles, hubiera dado lo que fuera solo por comprender al menos una sola parabra, quizá le hubiera dado la pista para saber lo que había ocurrido.
Ash no pudo evitarlo, verla así sin saber que le depararía el destino hizo que empezara a llorar sin poder contenerse, cada lágrima se sentía como cada año que pasaría sin ir a divertirse con ella, sin jugar juntos tan alegremente como la primera vez que sucedió, cada año que pasaría "dormida" en su cama, sin saber siquiera que quien más la amaba estaría a su lado cada minuto y cada segundo por el resto de su vida pero con el cepulcral silencio de un cementerio porque quien estaría consciente, viviendo y sufriendo cada momento sería solo Ash, pero no le importaba esperar, esperar aquel momento en dónde toda alma se vuelve inmortal y toma su camino hacía la eternidad, al menos en la muerte, se amarían hasta que algo más poderoso que su amor los separara.
Ash comprendía la situación pero finalmente había aceptado su destino, amarla sin importar el costo de ese amor, pues sin aquello tan preciado que brotaba de su corazón simplemente sería un cadáver viviente sin esperanzas, sueños o anhelos ya que todo lo que le importaba ya no existiría, no le importaba si terminaba completamente rechazado por sus amigos, su madre o el mundo entero, solo estar con su amada Latias aunque eso estuviera mal.
La enfermera solo pudo quedarse mirando unos momentos pero no pudo resistirlo, era demasiado el dolor que el joven mostraba como para seguir contemplandolo silenciosamente sin intentar al menos consolarlo.
-Ella no esta muerta, joven, aun hay esperanza de que pueda despertar y quizá que recuerde al menos quien es y de ese modo podría volver a enseñarle todo, volver a vivir las experiencias como si fuera la primera vez y así quizá podrían volver sus recuerdos y...- la enfermera Joy intentó reconfortar a Ash colocando una de sus manos en su hombro y hablandole con una suave y calida voz, pero al final fue interrumpida por las dolorosas palabras de Ash quien no dejó que siguiera hablando.
-¡Usted no lo entiende!... yo... yo... la amo con todo mi corazón... pero en el momento en que podía decirselo, ¡me acobardé!, pensé que la gente lo vería mal y no le dije nada... no quiero que ella olvide todo lo que pasamos, no quiero que olvide aquel beso que me dió hace tanto tiempo y... no quiero que olvide que yo la amo sin importar nada más... pero... ¡no pude decirselo!.- el lastimoso llanto de Ash se intensificó mientras la enfermera solo quedaba paralizada por las palabras del joven.
-Pe... pero... no... no es correcto... un pokémon y un humano jamás...- intentó decir la enfermera pero nuevamente un fuerte grito de Ash inundó el cuarto de tristeza y desesperación, la enfermera no pudo más que guardar silencio mientras escuchaba atentamente.
-¡Lo sé!, comprendo pero... pero... ¡no me importa si esta bien o mal!, yo la amo y si me quitaran eso mi vida ya no tendría sentido...- se lamentaba Ash mientras miraba con una mezcla de desprecio y enojo a la enfermera quien había comprendido que se había entrometido en un asunto delicado.
Ash continuó llorando largamente, incluso ya se podía apreciar lo mojadas que estaban las pulcras sabanas que cubrian la camilla, hasta que al final sin poder evitarlo cayó victima de un profundo y pesado cansancio que lo llevó a quedarse dormido junto a su querida Latias, la enfermera con ayuda de su asistente pokémon trasladaron a ambos a un cuarto pequeño depositando a cada uno en una cama individual, sin quererlo las cabezas de ambos habían quedado de frente como si se miraran fijamente desde lejos, fue una escena tierna pero aun incomprensible para la enfermera, por eso prefirió no entrometerse más y lo unico que podía era rogarle a Arceus que ella se recuperara y que pudieran estar juntos, a pesar de todo.
Ambos, Ash y Latias sin saberlo habían creado un lazo especial, un lazo que les permitíría conectarse profundamente en sus sueños, sin importar dónde estuvieran, siempre podrían verse, acariciarse, besarse e incluso comunicarse pues en aquel terreno onirico tan lejano de la limitada realidad no habría barreras de ningun tipo y es en este mundo en el que empezarían su tan preciado amor.
Ash se encontraba en un cuarto enorme, había paredes pero parecían tan lejanas, sentía como si mientras más se acercara, estas se alejaran con cada paso que daba, no comprendía lo que sucedía pues no sabía como había llegado ahí, el lugar estaba totalmente vacío, sin muebles, sin armarios, absolutamente nada, pero empezó a escuchar suaves murmullos en sus oidos, la voz de Latias sin duda, resonaba en su mente con suavidad provocandole escalofrios como si ella le susurrara algo directo al oido, de pronto el ruido en sus oidos cesó para dar pie a un lugar increiblemente hermoso, casi como en el jardín dónde conoció a Latias pero sin muros, el cesped tenía suaves gotas de rocio fresco y las flores parecían extenderse por todo el horizonte, hacía un hermoso día soleado y sin una sola nube en el cielo pero él sentía que le hacía falta algo, era un lugar muy hermoso pero teniendolo solo para él se sentía... vacío y solo.
Volvió a escuchar la voz de Latias pero esta vez resonaba en todo el lugar como si ella estuviera en todas partes, un fugaz rayo de sol iluminó el rostro de Ash y no pudo más que cubrirse, era intenso, y luminoso pero también era... calido, calido como el cuerpo de quien tanto amas teniendolo entre tus brazos mientras ambos disfrutan de su calidez mutua durmiendo placidamente sobre una enorme cama.
Por un momento Ash antes de que el rayo de sol se retirara pudo ver un destello rojizo, como una figura borrosa y poco clara por verla a contra luz, de pronto se dió cuenta, estaba vestido como aquella vez que conoció a Latias, su gorra favorita sobre su cabeza, acella playera negra y sus pantalones de mezclilla azules, sin embargo no traia zapatos pero le daba igual, el cesped se sentía agradable bajo sus pies, tierno y dócil.
Ash disfrutaba de aquel bello lugar, sintiendo el suave pasto cubierto de rocio, oliendo el perfume de las flores que rodeaban ese hermoso prado y sintiendo la calida luz del sol que lo bañaba por completo, pero de pronto sintió como si su gorra saliera expulsada de su cabeza con fuerza, rapidamente miro hacía arriba y vió la hermosa figura de Latias, que parecía aun más hermosa y radiante al ser adornada por un aura de brillante luz blanca, casi parecía un ángel, a lo que Ash se quedó admirandola por unos segundos.
-Tengo tu gorra favorita, jejeje ven, quitamela si puedes Ash...- una suave y dulce voz femenina emanó de Latias, parecía algo irreal pues ella no hablaba de la misma forma que lo hacía Ash, lo cual lo dejó aun más sorprendido, no sabía lo que estaba sucediendo, pero luego de pensarlo unos segundos ¿a quien le importaba?, empezó a correr detrás de su amada Latias quien lo tentaba acercando su gorra y quitandola justo antes de que Ash pudiera alcanzarla, ambos se divertían com niños pequeños, felices y alejados de cualquier problema.
-Ya verás Latias, te voy a atrapar y cuando lo haga... ¡me las pagarás!.- decía Ash fingiendo enojo mientras tomaba una tonta actitud amenazadora que solo provocaba la risa de su compañera pokémon, ambos continuaron jugando largo rato, sintiendo como si aunque estuvieran físicamente lejos, sus corazónes se estuvieran abrazando con dulce y cálida pasión.
Ash cayó rendido en el suelo, como un niño luego de jugar por varias horas, había sido divertido pero tarde o temprano se cansaría, Latias tambien aunque quería seguir jugando con su querido Ash sentía que estaba a punto de desplomarse de cansancio, al final Ash no había logrado conseguir ni siquiera tocar su gorra favorita, aquella que usó la primera vez que salió en aquel viaje pokémon dónde se hizo amigo de Pikachu y vió a un lejendario pokémon que parecía estar hecho de oro, según lo que sabía ahora era Ho-oh, un misterioso pokémon que traía suerte a quien lo viera.
Ash aun recordaba aquella primera aventura que vivió en compañia de sus amigos Misty y Brook pero estos pensamientos se desvanecieron en un instante cuando sintió el peso de Latias sobre su cuerpo, ella se había acurrucado a un lado de Ash mientras tomaba su mano intentando que la abrazara, al principio Ash quedó un poco sorprendido por la actitud de su amada pero se sentía feliz de que al menos en ese lugar sea dónde fuere no importaban sus diferencias, solo importaban sus sentimientos y su amor mutuo.
Ash se apresuró a rodear a Latias hasta dónde pudo con su brazo deseando hacerla sentir segura y protegida, despues de todo a pesar de ser un pokémon aun no era tan fuerte como lo fue su hermano y eso la hacía sentir a veces un poco frágil y vulnerable pero al sentir que quien la amaba la tomaba con seguridad y firmeza pero a la vez con ternura y suavidad, hacía que olvidara el miedo, ya no se sentía vulnerable y su corazón se llenaba de un profunda y calida felicidad, en ese hermoso paramo silencioso dónde solo se escuchaba el silvido del viento entre el pasto y las flores, sus corazones latían como uno solo, intensos y vigorosos pues sin importar nada estaban juntos, sin nadie que los molestara, sin que les dijeran lo que esta bien o mal, solo sintiendo el calido amor que los envolvía como una gruesa y acogedora manta en una fría noche de invierno.
-Escucha mi amado Ash... yo... necesito decirte algo muy importante.- dijo Latias en un suave susurro timido mientras intentaba mirarlo a los ojos, el latir de su corazón se hiso evidente mientras Ash solo la miraba fijamente con atención, aunque en su corazón sabía muy bien lo que diría Latias luego de aquellas palabras.
-Dime, ¿que sucede mi dulce Latias?.- le preguntó Ash a su amada con tono suave y cariñoso ofreciendole una calida sonrisa y una mirada que decá silenciosamente "yo sé lo que me dirás pero quiero escucharlo de ti", lo cual consiguió la atención completa de Latias mirandolo fijamente, mientras sus blancas mejillas se volvían rosadas por el rubor que se dejaba ver claramente en estas.
-Verás... yo... yo... necesito pedirte un favor es... es mi hermano, él... la gema alma, la perdí en aquella batalla y... y... y sino la recuperamos él... ¡morirá!.- Latias estaba a punto de decir algo que cambiaría la relación entre ambos para siempre pero de pronto la imagen de aquella gema que contenía el alma de su hermano volvió a su mente y como cuando un trueno suena potente, el miedo de Latias se hizo presente, en ese momento lo que había sucedido volvía a su mente y su cuerpo temblaba como si estuviera en medio de una tormenta de nieve sin nada que la protegiera del intenso frio y solo pudo hablar con la voz temblorosa, recordando todo el miedo que había sentido justo en ese preciso momento, Ash no pudo más que quedar petrificado por el cambio de actitud de su amada, pero cuando terminó de explicarle la tomó entre sus brazos abrazandola, creyendo que tal vez haciendo eso podría discipar todo el miedo que atormentaba en esos momentos el corazón y la mente de su amada Latias.
Tranquila, no temgas miedo Latias... yo encontraré a tu hermano sin importar lo que me suceda, tu eres muy importante para mi... y por eso no quiero que sientas miedo por nada ni por nadie, yo estoy aqui para protegerte, por favor... tranquilizate, estas a salvo conmigo, nadie te hará daño y si lo hicieran lo pagarían muy caro... nadie te dañará... na... die.- Ash intentaba con todas sus fuerzas reconfortar a su querida Latias pero no podía, el miedo aún la hacía temblar incontrolablemente, tuvo que acercarla con más firmeza a ella mientras susurraba palabras reconfortantes a su oido pero al mencionar que nadie podría dañarla, el recuerdo de verla inconsciente en aquella camilla y el llorar hasta quedar completamente exhausto volvió a él y lo hicieron sentir la misma terrible impotencia que en aquel momento, ahora ambos temblaban, Latias por el temor y Ash por la impotencia pero en silencio Ash se hizo una promesa asi mismo, una que cambiaría todo en su vida para siempre.
-Nunca permitiré que ella sufra de nuevo... ¡aunque me cueste mi propia vida pero la protegere sin importar nada más!.- pensó Ash para si mismo mientras sin que Latias lo notara su expresión había cambiado radicalmente, apretando con fuerza sus dientes, su mirada hacía el horizonte, sus ojos parecían dos cañones listos para disparar su carga letal a la primera cosa viva que viera, la furia le hacía hervir la sangre mientras que la impotencia le hacía comprender que lo que había hecho por ella no era suficiente, e incluso que fue su culpa que ella terminara inconsciente en el centro pokémon, ahora debía hacer algo para enmendar su grave error.
Ash al final había logrado que su amada dejara de temblar, sin embargo su mirada aún demostraba que no había logrado calmarse por completo, intentando reconfortarla Ash la levantó con gentileza del suelo, cargandola en sus brazos, como si fueran recien casados, al principio Latias ni se inmutó pero al darse cuenta por fin de la situación finalmente miró a su amado con una calida sonrisa y suavemente recostó su cabeza en el pecho del humano que había conseguido robar su corazón desde hace años.
-Ash... ¿porque... estas haciendo esto?... no es que me incomode ni nada pero...- Latias apenas si pensó en aquella pregunta, mientras Ash la escuchaba con atención y empezaba a caminar suavemente por aquel inmenso y aparentemente interminable campo de flores.
-No sabía de que otra manera tranquilizarte, pensé que el calor y el contracto con mi cuerpo te ayudaría, no porque no pensara que el abrazo no sería suficiente pero... yo... solo... cre... creí que te haría bien.- dijo Ash intentando ocultar todo su nerviosismo mientras se ruborizaba aun más que antes, una sonrisa torcida y una falsa cara de alegria y positivismo apenas si podían respaldar sus palabras.
-Comprendo... gracias... amor mio.- dijo Latias volviendo a acomodar su cabeza sobre el pecho de su amado, se sentía como si todos sus sueños se hubieran hecho realidad pero sabía bien que no era así y no podría ser así hasta que ambos se confesaran su amor, sin miedos, sin dudas y sin importar lo que piensen los demás pokémons y humanos, ella se sintió tan como, tranquila y protegida que al final antes de quedarse completamente en silencio, no pudo evitar escaparsele un par de palabras que venían del fondo de su corazón, solo rogaba a Arceus que su amado no las hubiera escuchado, o quizá hubiera sido mejor, tal vez esas palabras eran lo que él necesitaba para tomar fuerzas y decir sus sentimientos.
Por naturaleza Ash no comprendía muy bien el amor, nunca había tenido novia y las unicas insinuaciones que se le presentaron fueron de chicas muy atrevidas pero de cualquier manera nunca había sentido el amor en realidad, no hasta que la conoció, quizá al principio solo fue una simple pokémon para él, quizá al principio solo eran divertidos juegos con los hermanos Latios y Latias, en especial con esta ultima pero lo que definió sus sentimientos al final fue aquel beso, de hecho Ash había pensado que tenía más empatia con los pokémon que con los humanos y al estar rondando esos pensamientos por su cabeza siempre se acordaba de su primer pokémon, Pikáchu.
La forma en que en menos de una tarde ambos se hubieran conectado a un nivel tan profundo que darían su vida para salvar al otro, le dejó claro a Ash que era su destino, no podía ser de otro modo, al final iba a terminar enamorandose de alguien que no era de su especie pero en el pasado había preferido ignorar ese tema, pero en el preciso momento en que estaba con Latias entre sus brazos no pudo evitar darle un poco más de sentido y fuerza a esas absurdas ideas, "el destino no puede ser cambiado" pensó Ash mientras miraba como Latias parecia dormir placidamente.
Pero sin darse cuenta de un pequeño detalle, el cuerpo de Latias en aquel lugar era más pequeño que en la realidad e infinitamente más ligero, por eso pudo tomarla entre brazos, le pareció un poco extraño pero pronto no le importó, "si, definitivamente esto es solo un sueño... un perfecto y maravilloso sueño, pero solo eso..." pensó de forma un poco melancolica pues creyó que al despertar todo habría sido como una simple ilusión pasajera pero mientras pudiera quería seguir disfrutando de la calidez del cuerpo de su amada.
Mientras en el mundo real una pequeña bola azulada que despedía un suave resplandor entró por la ventana dirigiendose hacía el cuerpo inconsciente de Latias intentando entrar en sus pensamientos pero sin exito, estaba demasiado debil y su hermana no podría poner atención a sus palabra ya que estaba inconsciente y su mente estaba al parecer enteramente en un sueño y eso evitaba toda posible comunicación, luego la esfera azulada cambió de dirección y fue directo a la mente de Ash, en ese preciso momento logró ingresar al subconciente de éste y más especificamente a su sueño.
La apacible tranquilidad de aquel hermoso paraje se vió interrumpido cuando el sol comenzó a tornarse cada vez más azulado y al mismo tiempo el hermoso cuelo azulado y despejado se convertía en un cielo totalmente negro, un fuerte ventarrón soplaba destrozando las flores por completo arrancandolas una por una, haciendo que sus petalos se dispersaran por todos lados y guiandolos a su antojo, la hermosa visión de hace apenas unos segundos se convirtió en una tierra caotica, sin belleza ni tranquilidad, pero cuando pensaron que todo se pondría peor fue cuando todo se detuvo, no había viento, ya no caminaban sobre pasto tierno ni olian el dulce aroma de las flores, por el contrario, estaban en un vacio obscuro y siniestro, sin nada que se escuchara, sin nada que se viera excepto una luz que los iluminaba solo a ellos.
-¡Latias!... ¡hermana!, me alegra encontrarte, se escuchó una voz profunda casi sabía mientras que aparecía una esfera de luz azúl frente a Ash y Latias, ella de inmediato supo quien era, pero no comprendía como había llegado hasta ahí, sin embargo eso no le importaba pues finalmente veía a su hermano luego de haber perdido la gema alma.
-Latios, pero ¿como llegaste aqui?, oye... lo siento hermano, intenté salvar la gema pero me derribaron y cuando me di cuenta tu ya no la tenía, pero Ash nos va a ayudar para poder recuperarla.- dijo Latias mientras Ash lentamente dejaba que volviera a flotar en el aire, al principio ella se veía apenada por haber perdido la gema pero al final miró a Ash mostrandole una confiada sonrisa para luego volver a mirar a su hermano.
-Ash, hace mucho que no te veía, te agradezco que cuides de mi hermana y ahora especialmente que nos ayudes con esta importante misión, y no te preocupes hermana, no fue tu culpa perder la gema, te atacaron dos pokémon a la vez... fue una pelea injusta, pero ya casi no me queda tiempo, deben llevar la gema de vuelta a la fuente sino... mi alma morirá.- dijo Latios alegrandose de ver nuevamente a quienes no había visto en mucho tiempo, pero luego miró a su hermana con compasión y cariño para confortarla, pues sabía que se sentía culpable, pero la prioridad de guiar a Ash hacía la gema era inminente, por eso volvió a cambiar su tono y su expresión haciendoles ver que era arriesgado seguir perdiendo el tiempo.
-Si, vamos... recuperaré la gema y luego le daré una lección a quien se haya atrevido a lastimar a... Latias... si... ¡le daré una lección!.- dijo Ash con valentia y desición al principio pero al llegar a la parte en que debía mencionar a Latias hizo una enorme pausa pensando que casi revelaba sus verdaderos sentimientos, pero al final intentó volver a tomar el impetú que tenía al principio.
-Muy bien... entonces debes despertar primero, luego yo te guiaré hasta el lugar dónde se encuentra la gema pero debemos apresurarnos, secuaces de nuestro enemigo estan rondando todo Altomare buscando la más minima señal de la gema.- explicó Latios mientras su seriedad hacía que tanto Latias como Ash lo miraran atentamente sin siquiera decir una palabra o incluso parpadear.
Rapidamente Latios empezó a crear una intensa luz azúl la cual cubrió a ambos poniendole fin a aquel sueño mientras Ash sentía como si estuviera cayendo al vacio, de golpe se despertó sintiendose aturdido y algo confundido por la transición del suaño a la realidad, realmente no deseaba abandonar aquel maravilloso lugar pero en ese momento recuerda lo que se prometió a si mismo, y además del hecho de que Latios fue su amigo también no podía permitir que su amada Latias sufriera nuevamente, primero fue su padre, luego su hermano y ahora su alma acabaría extinguiendose, pero si podía hacer algo, lo que fuera por ayudarlos lo haría.
-Vamos Latios guiame, te devolveré a la fuente... ¡rapido!.- dijo Ash con gran desición pero al ver que la esfera azulada que creía era el espiritu de Latios no se movia ni un centimetro empezó a desesperarse y terminó insistiendole para que lo guiara pero en vez de empezar a guiarlo bajó hasta sus pies dónde solo empezó a moverse aleatoriamente, cuando Ash miró hacía abajo vió que solo tenía puestos sus calcetines, ¿como podría andar por toda la ciudad sin zapatos?, cuando se dió cuenta una expresión tonta y un sonrojo de pena aparecieron en su cara.
-Tienes razón Latios... necesitaré mis zapatos, sería ridiculo que andara por toda la ciudad en calcetines... je... je...- dijo en tono inocente mientras seguia con aquella expresión, de un momento a otro Ash miró hacía todos lados pero sin pista de sus zapatos, luego se le ocurrió mirar debajo de la cama viendo aquel par de zapatos levemente gastados por su ultimo viaje, tomandolos de inmediato y poniendoselos.
Latios empezó a guiar a Ash, saliendo del centro pokémon y por calles y puentes donde aparentemente no había nadie, pero era que ya casi nadie los usaba, rapidamente pasaron por el nuevo local dónde había antes aquella tienda de helados, pero Ash no prestó atención alguna, pero algien si le ponía atención sin quitar su mirada de él, sentado en una de las fragiles mesas de cristal del lugar un chico alto de cabello rojizo y vestimentas negras lo miraba a través de un par de gafas de cristal amarillento.
-Vaya... justo a tiempo pensé que nunca pasaría por aqui, ahora empieza la diversión...- pensó aquel misterioso chico mientras sonreía de forma casi sinica, como si conociera los eventos que pasarían más adelante, pero sin nada más solo continuo disfrutando de su helado tranquilamente.
Pronto Ash se encontró con un lugar sin puentes, una cuadra completa sin puentes cerca, pero el espiritu de Latios entró en el agua, justo en el centro de la intersección de esos cuatro canales asi que seguramente le estaba indicando el sitio dónde se encontraba aquella esfera, sin tiempo que perder, Ash dió un clavado al agua llegando casi al fondo de aquel canal, viendo hacía todos lados no pudo observar casi nada, habían demasiados sedimentos que transportaban las aguas que creaban una cortina que apenas si dejaba ver su nariz, pero pronto vió la luz emitida por el espiritú de Latios y se dispuso a seguirla rapidamente, estuvo buceando en ese canal por varios minutos, teniendo que tomar aire de vez en cuando, pero despues de todo terminó encontrando la esfera al verla resplandecer instensamente atravesando aquella espesa cortina de sedimento, pero probablemente si él podía ver aquella luz a través de todo ese sedimento, quizá podría verla cualquier otra persona por lo que debería apresurarse.
Ash con rapidez tomó aquel orbe azulado y salió del agua totalmente empapado, debía volver al centro pokémon lo más pronto posible, pues no sabía quien podría estar vigilandolo para tratar de obtener la gema alma, pensó Ash que fue como en aquella vez, de nuevo volvían a querer usarla para algo terrible y esta vez no permitiría que lograrán su objetivo, si en aquella oportunidad solo hubo suerte de que no pudieran lograr su objetivo, pero en esta oportunidad no sería igual, no podía permitirlo.
Se quedó por unos momentos parado en la acera observando la esfera azulada, ahora debía volver con Latias, no sabía porque pero algo le decía que Latios podría curar a su hermana, pues su conexión era mistica, ni los más experimentados investigadores pokémon habían podido darle una explicación racional a aquella conexión sin tener que incluir las palabras "poder mistico" pues era la unica forma en que podrían lograr esa fuerte conexión.
- Vaya, parece que estas pensando muchas cosas eh... Ash Ketchum de pueblo paleta...- dijo una arrogante voz detrás del joven el cual se giró de inmediato para encontrarse a un chico pelirrojo que jamás había visto, por un momento estuvo observandolo tratando de encontrar en su mente algun vestigio de memoria que le hiciera recordar dónde había visto a ese chico aunque bien sabía que era inutil, pero entonces ¿como lo conocía?.
- ¡Quien eres tu?... ¿como sabes mi nombre?...- preguntó Ash algo desconcertado pero intentando mantenerse serio y concentrado en la situación, pues no lograba entender lo que estaba pasando, luego se le cruzo por la mente que podría ser uno de los que buscaban la gema pero el joven pelirrojo no le decía nada, no lo amenazaba para que le diera la esfera, así que esperó en silencio, sin perderlo ni un solo momento de vista.
- Dime... ¿que es lo que piensas hacer con ella?... ¿crees que ambos podrían ser felices juntos?... ella te ama sabes... te ama tanto como tu a ella pero al decirselo estarás condenandola, ningun amor entre humanos y pokémons es permitido por el gran dios Arceus... vamos dime... ¿que es lo que piensas que sucedería si consuman su amor?.- le dijo aquel chico mirandolo con fribola seriedad, ni siquiera una sola emoción se podía percibir a través de aquellos ojos detras de esos vidrios amarillentos.
- De que estas... Latias... ya entiendo... la quieren a ella no es así... ¡pues nunca podrán hacerle daño, no mientras yo esté aqui!.- dijo Ash intentando verse lo más amenazante posible, lo que pensaba ahora era que si su oponente sacaba a uno de sus pokémon estaría totalmente indefenso, Pikachú estaba dormido en el centro pokémon, ya que por alguna razón no durmió en la cama a su lado como siempre lo hacía, prefirió dormir en el area de descanso de los pokémon del centro, al parecer percibió lo que ocurría y le dió espacio a su mejor amigo para estar con ella.
Ash no acababa de procesar sus palabras cuando piensa que esta persona solo quería lastimar a su amada pero mientras esperaba la respuesta de aquel extraño joven empezó a analizar un poco sus palabras, cuando se detiene en una frase que de inmediato resonó en su cabeza.
-Me... ama... como yo a... espera, ¿como sabes eso?... si eso fuera cierto yo... yo...- Ash cambió de una actitud agresiva y defensora a una de desconcierto total, no lograba comprender las palabras del joven, pero que ella le correspondiera era lo que su corazón deseaba pero si eso era verdad ¿que sucedería?, hasta ese preciso momento no lo había pensado, solo creía ciegamente que podrían ser felices pero... como bien dijo el joven se condenarían, por eso nunca ha habido una relación entre un humano y un pokémon ya que las leyendas decían que a quieren rompieran esa sagrada barrera les esperaba solo infortunio y al final de sus vidas el gran dios Arceus destruía las almas de humanos y pokémon por igual que osaban desobedecer la sagrada regla.
-N... no... yo... no creo en las leyendas yo... sé que seremos felices mientras estemos juntos...- intentó decir Ash tartamudeando indeciso, no estaba totalmente seguro de lo que decía, su mirada decía temor mientras que intentaba obtener fuerzas de sus emociones y su puro amor por Latias para hablar con total seguridad pero había una sensación de incertidumbre que no podía apartar.
-Te mientes a ti mismo... pero si quieres asegurarte de que lo que digo es verdad te mostraré lo que les sucederá si continuan con este amor prohibido... las reglas de la naturaleza no pueden ser violadas tan facilmente...- dijo aquel joven acercandose a Ash y tocando su frente con dos de sus dedos, creando un aura amarillenta alrededor de sus dedos y en la parte que tenían contacto la frente de Ash y los dedos del joven.
En cuanto el joven tocó a Ash en su frente inmediatamente se encontró en un lugar familiar, aquel campo de hermosas flores que aromatizaban el aire volviendolo un deleite el respirarlo, fue cuando vió dos figuras a lo lejos, eran él mismo y Latias, ella estaba recostada a su lado y como si estuviera junto a ellos, podía oirlo todo se declaraban mutuamente su amor y el momento de aquel hermoso beso lo dejó hipnotizado por un momento.
"Esta es la parte feliz..." se escuchó en el interior de la mente de Ash por todos lados la voz de aquel joven "pero... durará poco" pronto todo el sitio cambió y se veía asi mismo frente al consejo de maestros pokémon los cuales controlaban todo que ver con las cuestiones derivadas de los pokémon y su entrenamiento, los venerables maestros acusaban a Ash de traspasar la barrera, los pokémon no podían ser más que compañeros de entrenamiento, de lucha o incluso amigos, ni más ni menos, por eso destituían a Ash de todos sus honores y medallas como entrenador quitandole así la oportunidad de lograr sus sueños solo por su amor, en ese momento todo ese lugar que parecía una enorme sala de juicios con un enorme escritorio curvo alargado colocado sobre un pedestal de concreto, todo el lugar parecía como una vieja iglesia, con columnas bellamente talladas con diversos pokémon miticos, alrededor había bancas de madera para quienes quisieran presenciar algun juicio y una sección especial cerrada especificamente para el jurado, pero al no ser ningun tipo de juicio oficial solo estaban el acusado y los maestros pokémon, pronto Ash empezó a darse cuenta de que si continuaba se arriesgaba a perder sus sueños, y no estaba seguro que quería pasar por eso, empezaba a cuestionar el amor que sentía por Latias.
"Ahora la cosa es peor..." Ash se vió así mismo trabajando en las grandes ciudades, pero de obrero, cartero, o cualquier otro empleo insignificante, todo porque su futuro como maestro pokémon estaba totalmente destruido pero aun sentía que valió la pena perder su futuro, se veía llegar a casa y saludar a su amada, abrazarla y luego preparar la comida, todo parecía tranquilo, como si los problemas de afuera no entraran en aquel calido hogar, pero mientras preparaba los pocos alimentos que pudo comprar en el mercado con su insignificante sueldo, su rostro mostraba toda la preocupación que le daba su actual vida como un insignificante empleado "ahora algo que no quisieras que sucediera" Ash se veía así mismo lleno de quejas de sus vecinos, todas por mostrarse en publico besandose, y mientras más tiempo pasaba, más eran molestados, incluso la propia policía volvía una y otra vez para reprenderle por su actitud inapropiada, y siempre repetían esa misma frase "no puede, no debe enamorarse de un pokémon, eso es en contra de las leyes naturales, entiendalo", el policía que se lo decía parecía creer firmemente en sus palabras pero al final reultaba imposible vivir ahí y debían mudarse una y otra vez por la misma razón, y Ash no le permitía a Latias tomar su forma humana por la simple razón de que a quien amaba era a ella y no quería abrazar, besar ni dormir junto a un disfraz, aunque todo podría haber sido más facil.
Al final ambos encontraron algo de paz en su ciudad natal, Altomare, ella era finalmente alabada por sus leyendas, era la "guardiana de Altomare" pero ella no deseaba tanta atención y sobre todo el ver como la alejaban de su amado Ash, sin embargo un solo acto los condenó, Ash besó a Latias frente a todos sus admiradores sin embargo esto solo provocó que todos miraran eso como un acto anti natural y obsceno, volvieron a escapar, ya casi ningun lugar era seguro e inclusive a pesar de que con la madre de Ash estuvieron seguros un tiempo, al final él sintió como si se aprovecharán de ella, así que tomando todas sus cosas dejaron su unico lugar seguro, así pasaron casi toda su vida hasta que llegó el momento de rendir cuentas ante Arceus el gran creador, el juicio divino de ambas almas que habían cometido tan violación de la naturaleza era desaparecer, sus almas serían borradas de la existencia como si nunca hubieran sido creadas y así sucedió, al final un fondo blanco era todo lo que Ash pudo ver.
"Piensalo, pues éste será tu futuro sino corriges tu camino... sino piensas hacerlo por ti entonces... hazlo por ella, no merece la vida que podrás darle, quizá lleguen a acostumbrarse, o no, quizá su amor les permita superar los obstaculos en éste mundo pero al final su alma será borrada... no volverán a nacer ni como humanos ni como pokémons... piensa bien lo que harás..." aquel monologo sumado a las visiones vistas por Ash fue suficiente para sembrar una terrible duda en su corazón, ¿acaso, estaremos haciendo algo mal?, ¿en verdad nunca podremos ser felices sino es en un sitio aislado y tratando de mantenernos como pudieramos sin compañia de otras personas?, realmente no comprendía lo que sucedía y la confusión entre su mente y su corazón lo cegaban, nunca había tenido que pensar tanto ni considerar opci0ones que hicieran feliz a otra persona que no fuera él, deseando que lo que le dijo aquel joven fuera mentira las lagrimas en sus ojos comenzaban a brotar mientras tenía la mirada fija pero su mente ocupada con sus pensamientos, dudas y hasta temores.
Al final Ash cayó de rodillas derrotado por su propia confusión, ni siquiera había percibido la ausencia de aquel joven que había desaparecido como si de un fantasma se tratara, Ash solo se quedó ahí pensando, tratando de ordenar sus ideas y sentimientos, pero viendo su reflejo en el agua que parecía decirle "no podrás encontrar ninguna solución" e incluso le pareció como si sonriera sinicamente su reflejo por momentos.
Hola amigos lectores vuelvo con otro capitulo, lamento la demora pero ya estoy aqui ya saben mucho trabajo, pero bueno basta de chacharas, espero les guste este capitulo y ojala me dejen algun comentario por cierto gracias por todos sus comentarios dandome animos para continuar y claro no los decepcionaré si me lo piden de esa forma, en fin hasta el proximo capitulo y gracias por animarme, saludos a todos.
