Capitulo 4

-Ahora... ¿que haras?... ¿seguirás con tu vida?... ¿te alejarás de todo y volverás a casa?, vamos dime...- escuchaba en su mente su propia voz preguntandose así mismo, como si su conciencia lo interrogara, pero ni siquiera esas palabras lo hicieron cambiar su expresión, tan confundida y de una mirada tan perdida que solo miraba como el sol se ocultaba en un atardecer de nubes doradas.

La esfera que por pura suerte Ash continuaba sujetando en su mano no dejaba de resplandecer pues el tiempo se acababa, un ligero tono morado aparecía por momentos dando a entender lo que sucedía, pero Ash seguia sin reaccionar, el tiempo se estaba acabando y eso Latios lo sabía bien, por ello usando la energia de su espiritu contenida en la esfera pensó en ayudar a Ash.

El resplandor de la esfera se incrementó de pronto sde la mano de Ash empezó a subir por su brazo aquel extraño resplandor, pronto ambas energias se combinaban creando un color verde esmeralda que terminó envolviendo todo su cuerpo, Ash y Latios ahora estaban unidos en más de una forma, pero el pokémon azúl nunca imaginó lo que encontraría al hurgar la mente del humano, vió como dentro de esta era de noche en un escabrozo lugar parecido a un bosque de arboles secos, la luna roja daba de manifiesto que algo muy malo perturbaba la mente del humano, y en un claro lleno de arboles con cientos de telarañas repletas de horribles arañas negras con penetrantes ojos rojos lo miraban y justo en frente del humano estaba su hermana, Latias, pero no parecía la de siempre, tenía un tono opaco, como un rojo escarlata que le daba una apariencia tenebrosa, sus ojos sin brillo la hacían ver sin sentimientos, sin esas ilusiones que la caracterizaban, fria y seria y su rostro inexpresivo confirmaba sus sospechas.

Latios solo vio que Ash intentaba decirle algo pero sus palabras no se escuchaban, se esforzaba para hablar, para decirle algo muy importante, pero simplemente sus palabras no salían, sin embargo algo iba cambiando, el rostro de Latias se ensombrecía más y se entristecía más, se veía en el rostro de Ash la desesperación, por más que lo intentara, no podría cambiar lo que veía, eso a los ojos de Latios era casi una tortura, y por momentos estuvo tentado a intervenir y a detener todo eso pero algo sucedió antes de que pudiera siquiera mover un dedo.

Latias se había dado la vuelta y se alejaba lentamente, al tiempo que Ash intentaba avanzar, acercarse a ella para aliviar su dolor, pero sea como fuera por más que avanzara parecía que no se acercaba ni un centimetro a ella, al final solo se dejó caer, quedando apoyado en sus cuatro extremidades con sus manos formando puños que apretaba cada vez más y pronto pequeñas lagrimas caian de sus ojos hacía el suelo y al volver su cabeza de nuevo a su hermana la vio con la cabeza baja y también derramando pequeñas lagrimas que reflejaban la roja luz de la luna haciendolas parecer estrellas.

La escena era desgarradora, y si Latios quien solo veía lo que sucedía ya deseaba intervenir para detener todo aquel sufrimiento implicito que veía, sin palabras, solo con simples gestos se adivinaba lo que estaba sucediendo, pero pronto el lugar empezaba a cambiar, el viento frio y cortante que soplaba suavemente era reemplazado por un aire calido y acogedor, los arboles revivían y sus hojas empezaban a crecer verdes y llenas de vida, e incluso flores empezaban a brotar, la luna se volvía de plata pura, bañando todo el lugar con su blanca luz, las arañas habían desaparecido y del suelo muerto brotó un cesped tierno y suave, el lugar se volvió vibrante y lleno de tanta vida que incluso parecía que de vez en cuando una ardilla se paseaba entre las ramas de los arboles.

Ash continuaba en el suelo como un perrito al que le duele una pata pero intenta seguir de pie con todas sus fuerzas, e incluso intenta dar un paso pero el dolor tan intenso no lo permitía, sin embargo pronto apareció una figura familiar, era Latias de nuevo... pero esta vez se veía diferente, se notaba preocupada pero... un brillo de felicidad destellaba de sus ojos, se acerca al afligido Ash y lo toca, lo abraza, parece que le habla dulcemente aunque de nuevo no había palabras, era como ver una vieja pelicula en blanco y negro pero totalmente muda, aunque a diferencia de esas peliculas no aparecían letreros con lo que decían los personajes, sin embargo no era necesario, era como Latios comprendiera solo con ver lo que sucedía sin nada más que... esa escena.

Rapidamente Ash se levantó, parecía que no se creía lo que veía, sus ojos llenos de lagrimas se posaron en los ojos llenos de felicidad de Latias, como opuestos perfectos se atraían mutuamente, tristeza y felicidad, al instante Ash corresponde al abrazo de su amada Latias, se veían tan enamorados que Latios simplemente no pudo evitar sonreir con esta nueva escena, permanecieron así durante largo rato hasta que algo los interrumpió, una multitud de sombras con forma humana que parecían llevar trinches, palos, e incluso una enorme cesta con piedras, solo se veía la forma no muy definida de todo aquello pero ya se podía adivinar para que las llevaban, ambos enamorados ahora miraban atemorizados hacía la multitud que se acercaba aparentemente amenazante moviendo sus armas y lanzandoles rocas que daban en el blanco produciendoles moretones casi de inmediato.

Ash y Latias ahora mostraban su miedo en sus expresiones, retrocedían lentamente al mismo tiempo que la multitud se aproximaba más, incluso Ash tuvo que interponerse entre ellos y su amada, abrazandola, cubriendo todo el cuerpo de Latias con el suyo, Latios observaba como cada piedra daba en el blanco en una parte diferente del cuerpo del humano cada vez y su rostro solo mostraba dolor, el dolor de ser lastimado por las rocas, el dolor de sentir como su cuerpo era mancillado por los malos deseos y la ignorancia de la gente pero aun así los miraba con una gran determinación, ni una sola de esas rocas dañaría a quien amaba tanto y lo estaba logrando, el tiempo transcurrió como segundos hasta que vió como se deshacían de la canasta vacia preparando sus armas y volviendo a acercarse con toda la intención de herirlos, e incluso de matarlos, Ash había terminado temblando de dolor, apenas podía mantenerse en pie, pero lo había logrado, la había protegido.

Ash poco a poco empezó a dejarse caer, intentaba mantenerse en pie pero no lo lograba, pronto se encontró arrodillado y a punto de desvanecerse en la inconsciencia cuando Latias se adelantó quedando entre su amado y la multitud, sus brazos abiertos y su mirada desafiante les daba a entender que no permitiría que lo volvieran a a lastimar de ninguna forma.

-¡Basta!, ya fue suficiente... él no merece ser castigado solo por elegirme a mi en vez de a una humana para permanecer el resto de su vida y entregar su amor y su corazón por completo... solo yo tengo la culpa por desear tener algo que se que esta prohibido... castíguenme a mi en su lugar.- dijo con dignidad mientras se adelantaba un poco más tomando una postura de arrepentimiento, bajando su cabeza y abandonando toda actitud amenazante, sus ojos cerrados esperando a sentir el golpe de uno de aquellos garrotes de madera o su carne siendo atravesada por uno de los trinches de afiladas puntas.

-Ya escucharon... ¡castiguenla a ella!... ¡sin piedad!.- Latias reconoció de inmediato, esa voz, era Bianca, ella estaba al frente de toda esa turba que sin piedad querían castigar a dos seres que solo habían cometido el error de enamorarse el uno del otro, Latios no podía creerlo, ¿porque Bianca estaría de acuerdo con hacerles algo tan terrible a su mejor amiga y al joven que los ayudó una vez a salvar la ciudad?, todo era totalmente confuso y extraño, pero él no podía permitir que Latias saliera lastimada, salió de su escondite entre las sombras como un imponente rayo azulado interponiendose entre ambas, su cuerpo se veía etereo, solo su forma se distinguía, su cuerpo translucido con un color verde-azulado le daba una presencia fantasmal.

Latios de un momento a otro liberó un intenso rayo de luz que cubrió todo el lugar, alrededor de Ash, Latias y Latios todo empezaba a desaparecer como si fueran solo un espejismo, las personas el hermoso bosque, la luna, las estrellas, todo se desvaneció dejando unicamente un apacible sitio de un color agradable casi como si estuvieran flotando en el cielo.

-Ash, lamento esto pero debes volver al centro pokémon, mi hermana podría estar inconsciente de por vida y se que eso no lo tolerarías, verdad... ayudame y yo podre salvarla, te lo prometo.- Latios lamentó mucho interrumpir el bello momento que compartía con Latias pero debía comprender que ella era solo un reflejo de su imaginación y que la verdadera Latias seguía en peligro, sin mencionar que Latios estaba empezando a sentir los efectos de no estar en su sagrada fuente que mantenía puro su espiritu.

-Si... debemos irnos...- dijo al final algo decepcionado de que todo hubiera sido producto de su anhelo de poder estar al lado de su amada Latias, sin nadie que los molestara, sin nadie que los juzgara, pero le era imposible por el momento, habían problemas que solucionar antes de pensar siquiera en decirselo y aun entonces no sabía si su madre, sus amigos y conocidos aceptarían el hecho de que se hubiera enamorado de un pokémon, pero especialmente... ese extraño joven con el que había hablado apenas solo unos momentos, tenía el presentimiento de que lo volvería ver.

Ash saliendo de su mente se reincorporó de nuevo y empezó a retomar el camino hacía el centro pokémon, solo tenía una cosa en la mente... volver a ver la sonrisa de su amada, eso era lo unico que podría hacerlo pensar que a pesar de todo lo que pudiera pasar en el futuro valdría la pena luchar por un amor prohibido como ese.

En pocos minutos llegó a su destino sabiendo bien lo que debía hacer, paso junto a otros entrenadores que apenas iban llegando para descansar de su viaje también, pero no podía detenerse por ningun motivo, el tiempo que tenía estaba contado, primero debía ayudar a curar a Latias y luego llevar la gema alma de vuelta a su lugar de reposo, sino el alma de su amigo Latios moriría y eso no lo podría soportar, ni su hermana ni él, pues ya lo habían perdido una vez, sería demasiado una segunda.

Al entrar al cuarto dónde estaba Latias se percataron al entrar de que ella ya no estaba ahí, pensaron que podría estar en revisión con la enfermera Joey, por ello ambos se dirigieron a prisa a buscar a la enfermera, no tomandoles mucho para encontrarla pues se encontraba revisando a otro pokémon de uno de los entrenadores que acababa de llegar.

-Disculpe enfermera, ¿donde esta Latias?, es que... al volver de mi caminata no la encontre y me preocupé, por eso vine a buscarla para saber si usted la movió a algun otro lado.- le preguntó Ash a la enfermera quien simplemente les sonrió entregandoles una tarjeta, la cual se veía claramente y en numeros grandes el numero de habitación que era el veinticuatro, para luego volver a su trabajo con aquel pokémon que estaba revisando.

Ash rapidamente salió de donde se encontraba la enfermera y empezó a buscar el cuarto, estaban en el primer piso del edificio, dónde estaba casi todo, las habitaciones para pasar la noche, el equipo para examinar a los pokémon y curarlos, la recepción, entre otras secciones, pero además había un gran elevador que casi nunca se usaba, llevaba al segundo piso del centro pokémon donde segun lo que le había dicho Broock estaban los cuartos especiales donde permanecían los pokémon que no solían recuperarse tan rapidamente o que tenían algun problema grave.

Rapidamente se dirigieron al enorme asensor que a pesar de que estaban en un viejo edificio de principios de la ciudad, era muy antigüo, el aparato se veía nuevo y muy moderno, era necesario pues era el unico modo de subir al siguiente piso, prontamente el elevador llegò a su destino y abriendose las puertas descubrieron un enorme pasillo el cual estaba pulcramente limpio, sin indicios de siquiera una mota de polvo, sin embargo solo le importaba una cosa... o mejor dicho una pokémon.

Ash recorría a prisa el blanco pasillo medico buscando con notable desesperaciòn aquel cuarto que le habìa indicado el numero de aquella tarjeta que le habìa entregado la enfermera, hasta que lo encontrò, al final del pasillo, en numeros grandes el "24" y sobre la perilla de la puerta un sencillo lector de tarjetas, rapidamente introdujo la tarjeta en la ranura y al escuchar como con un fuerte "click" el seguro se retiraba dejando el paso libre.

-Latias... ¡estas aqui?.- respondì como si ella pudiera responderme pero al verla ahì aun tendida en la cama recordè que ella estaba todabìa en aquel estado sin embargo creì o al menos tuve la esperanza de que tal vez abrirìa la puerta y ella estaría despierta y mirandome con aquellos hermosos ojos, que me sonreiría y... y... pero... todo eso solo fue mi corazòn anhelando que estuviera bien, una tortura mental que... mi maldita mente elaboraba solo para atormentarme con ilusiones falsas, por eso a veces eh pensado que la vida no es màs que una ilusiòn, que todo lo bueno que te hace feliz, algo maligno te lo arrebata, quizá el propio dios, quizá el demonio... aunque al parecer en este mundo no existe un pokemon que proboque destrucciòn, caos y sufrimiento solo por diversiòn, o al menos no lo eh conocido, pero los humanos si que pueden ser muy crueles, malvados y... causan daño a criaturas inocentes.

Estaba distraido en mis pensamientos pero pronto una sensaciòn calida que provenìa de la mano con la que sostenìa la esfera de Latios me sacò de mis pensamientos, debía hacer lo que era necesario para recuperar a mi amada Latias, por ello sabìa lo que debìa hacer pues al unirnos el alma de Latios con la mia comprendì la conexiòn que tenian, no solo era de hermano y hermana sino que uno era el complemento de la otra, sus almas al unirse, lograban desatar todo el poder que escondìan en su interior y ya habìa sido testigo de aquello en el pasado cuando habían detenido la gigantesca ola que de otro modo hubiera arrasado con la ciudad, sin embargo no sabia que uniendo sus almas podrìan curar sus mentes y sus cuerpos, asì que sin pensarlo más coloqué la esfera sobre el pecho de Latias especificamente en aquella marca con forma de triangulo, la acomodè y la sostuve firmemente, ésta comenzó a resplandecer intensamente y aquel extraño color rojo que coloreaba el triangulo poco a poco se volviò morado, eso simbolizaba la unión de ambas almas en un mismo cuerpo.

De un momento a otro, una impresionante aura blanca se dispersò por toda la habitaciòn, la intensa blancura del cuerpo de Latias generaba "ondas" que rebotaban por toda la habitaciòn, todo el lugar se habìa impregnado de aquel poder mistico sin saber ni que ocurrìa en su interior, pero aquella visión era maravillosa, como si fuera un hermoso sueño, me quedé sin palabras, sintiendo una sensación calida y llena de felicidad, como si el dolor de todos los acontecimientos recientes jamàs lo hubiera sentido.

Sin saberlo Ash, dentro de Latias había confusión, miedo y angustia, en ese momento Latios volviò a aparecer en otro mundo creado por el subconciente de su hermana, en éste Latias se encontraba llorando en un rincon obscuro solo iluminado por una luz que no provenìa de ningun lado, lentamente Latios se acercò a ella para tratar de hablar con ella y si podía, intentar reconfortarla.

Antes de que pudiera acercarse lo suficiente para intentar hablarle, una segunda luz iluminò aquel obscuro y vacio lugar, era Ash quien sonreía como siempre y miraba con cariño a Latias sin embargo habìa algo extraño, sus ojos no reflejaban amor alguno, pero aún asi, Latias se alegrò al verlo y se acercó a él intentando abrazarlo, acercarse y besarlo o por lo menos tomar su mano, deseaba demostrarle que de verdad lo amaba, desde luego antes de siquiera voltearse se habìa secado las lagrimas y habìa dejado tirado una especie de nota, la cual Latios no tardó en levantar para examinarla con detalle.

Mi querida Latias, se que me amas con todo tu corazón, se que deseas estar para siempre conmigo pero no puede ser, somos diferentes y... yo no puedo evitar sentir que esto esta mal, en más de una forma, por favor disculpame, no puedo corresponder tus sentimientos ni tampoco puedo estar a tu lado, yo solo te veo como un pokémon, solamente, no siente nada especial por ti más que un gran cariño y una fuerte amistad, perdoname.

Latios entonces comprendiò el motivo de la tristeza de su hermana, ella sentía que si volvía al mundo real, podrían rechazarla, y eso la atormentaba màs que cualquier otra cosa, ella deseaba estar con Ash a pesar de que la naturaleza dictaba lo contrario, y no podrìa soportar el rechazo.

-Hola Latias, oye ¿que te sucede he?, hoy estas muy cariñosa eh jejeje.- decìa aquel Ash dejandose hacer todo lo que quisiera Latias sin embargo en un momento de descuido, ella aprovechò para plantarle un intenso beso justo en la boca, lo cual tomó a éste humano por sorpresa.

-La... Latias pero... ¿que crees que estas haciendo he?, yo... yo tengo novia y ademàs... se... sería antinatural y totalmente absurdo que... bueno... si leiste mi carta sabrás que... no puedo estar a tu lado, se... seamos amigos ¿si?.- Parecìa que a èste humano le afectaba profundamente el tener o incluso solo pensar en tener una relaciñon con Latias y al final Latios tuvo que ver a su querida hermana derrumbarse nuevamente en sollozos tan desgarradores que no podìa soportarlo y sin pensar nuevamente se interpuso entre Ash y su hermana, su poder nuevamente logrò destruir la raíz de aquella horrenda pesadilla y dejando todo a obscuras decidiò crear algo especial para ella.

Imaginó a la antigüa Altomare, con todos los habitantes sentados en simples pero bien adornadas sillas de madera, y abriendose paso entre la multitud estaba un largo camino sobre el cual habían colocado una larga alfombra roja y al final de esta un sacerdote estaba vertido para la ocasiòn, con su biblia en mano y dispuesto solo a recibir a la novia, pues el novio estaba de pie esperandola tambièn.

-Hermana... mira, creo que deberìas ver esto...- le susurró animandola a que levantara la cabeza y mirara, ella lo hizo con desgano pues no deseaba que nadie la molestaba en tan vergonzosa situación, e incluso al principio por las lagrimas no pudo distinguir claramente lo que sucedìa.

-Dejame en paz hermano, ¿no ves que estoy triste?.- le reclamó Latias a su hermano con la voz quebrada por el llanto mientras se encogía más tratando de ignorar todo a su alrededor, deseando olvidar todo, olvidar cuando lo conoció, olvidar el como sin darse cuenta poco a poco se enamoró de Ash y especialmente el hecho de haber sido rechazada y herida profundamente en su corazón.

-Vamos hermana, no te pongas así, es una sorpresa que creo te va a gustar, así que vamos, tranquilizate y solo observa.- le animó Latios ahora acercandose y acariciando con delicadeza y cariño la espalda de su hermana, pero de un momento a otro esta se abrazó con fuerza a su hermano llorando aún más desconsoladamente, Latios solo correspondiò el abrazo y esperó pacientemente a que se calmara, lo cual sucedió varios minutos despues, al final Latios miro a su hermana a los ojos fijamente asegurandose que ya estuviera más tranquila para luego hacer un ademán para que ella observara a su alrededor lo cual Latias hizo casi de inmediato sorprendiendose de lo que veìa.

-Pe... pero ¿que sucede aqui hermano?.- preguntò Latias sorprendida despues de dejar que Latios secara sus lagrimas y viendo todo más claro se diò cuenta de todas las personas que se encontraban en ese lugar pero se sorprendiò aún más al ver a su amado Ash parado al final de aquel camino de rojo, rapidamente volviò a sonreir.

-Es el día de tu boda querida hermana, y tu amado te espera en el altar para jurarte su amor eterno... ve y se feliz a su lado.- le dijo Latios a su hermana quien solo le dirigió una mirada de profunda emoción queriendo salir disparada hacía Ash y abrazarlo con todas sus fuerzas, pero sabía bien por todas aquellas bodas que había presenciado en su ciudad natal que debía avanzar lenta y tranquilamente pues sea como fuere al final llegaría al altar, centimetro a centimetro avanzaba y mientras recorria aquel camino iba apareciendo un hermoso vestido de novia, con una falda larga que dejaba libres sus "alas" y adornadas con encajes plateados que resplandecían como el rocio de la mañana sobre las hojas, mientras la parte superior que tenía un corte en "V" para dejar sus brazos y cabeza libres tenía además un hermoso bordado de flores de liz y corazones en un hermoso hilo dorado y sobre su cabeza un hermoso velo blanco con diseño de flores y sujeto con rosas entrelazadas en forma de corona, se veía más que hermosa, o al menos eso pensaba su hermano, quien la llevaba del brazo para entregarla a su futuro esposo.

-Gracias por esto hermano, es el mejor obsequio que pudieran darme...- le dijo Latias a su hermano antes de soltar el brazo de su hermano e ir con su amado, la boda fue maravillosa, una gran ceremonia, un tierno beso que todos los presentes aplaudieron y vieron con gran aceptación, por primera vez Latias sentía la autentica felicidad, por un momento todas sus dudas desaparecian y su corazón volaba por el cielo del paraiso y el amor eterno, no podría siquiera imaginar que algo o alguien destruyera aquella dulce felicidad que había anhelado sentir, al final aquella maravillosa ilusión se había convertido en un maravilloso y largo vuelo junto a su hermano.

-¿Te gustó la sensación de felicidad que sentiste al besar sus labios, al estar en sus brazos y bailar como si el tiempo no existiera hermanita?.- le preguntaba con una expresión de gran satisfacción en su rostro, sabiendo que lo que hizo por su hermana podría tal vez darle fuerza y valor para tomar la desición por si misma en el futuro.

-Si... fue... maravilloso hermano, en verdad no puedo creer que me haya casado con él aunque... aunque haya sido solo en un sueño, pero... quizá... ahora pueda decirselo... decirle lo que siento por él sin dudas ni temores... quizá... él me acepte y entonces esto pueda volverse realidad.- decía con una mezcla de felicidad y esperanza por haber experimentado tanta felicidad, se sentía ahora capaz de no solo intentar decirlo son sus propias palabras sino incluso tratar de reunir todo su balor para besarlo... aquel beso que se sintió tan real en el sueño... sería infinitamente más dulce y apasionado en la realidad.

-Hazlo... de hecho él te esta cuidando mientras yo trato de curar tu mente y esta esperando impaciente por verte despertar, así que... ¿estas lista para volver al mundo real?.- Latios solo deseaba darle fuerzas a su hermana, lograr que volviera al mundo real y si era posible darle fuerzas para salir de aquel mar de desesperación en el que había caido solo por no ser capaz de mostrar sus sentimientos y eso a él le causaba remordimiento pues solo quería que su hermanita fuera feliz.

Mientras seguían volando dentro del profundo y oscuro mar se creó un enorme remolino del cual emanaba una suave voz, tan familiar para Latias como la de su propio hermano, era Ash quien le hablaba a su cuerpo aún inconciente, aquellas dulces palabras... "por favor... tienes que recuperarte yo... no sé que más puedo hacer, yo te... te... necesito, te necesito mucho porque yo... yo te..." Latias no esperó ni un segundo más, bajó en picada hacía el centro del remolino y traspasando la barrera que no le permitía volver a su cuerpo, despertó de golpe, como si hubiera despertado de una horrible pesadilla pero en vez de una expresión de miedo ella tenía una enorme sonrisa en su rostro, mientras dirigía su mirada a su amado.

-Laaaaaaa... latias...- (estoy de vuelta... amor mio).- dijo Latias viendo a Ash con una expresión de tonta enamorada, pero se sentía feliz, sentía que aquel terrible peso sobre sus hombros, aquel pensamiento desolador que la atormentaba se había ido, desafortunadamente Ash no logró percibir sus intenciones ni sus sentimientos, pues todo lo que escuchaba era la lengua pokémon, solo intuyó que ella le decía que estaba bien, pero Latias estaba tan perdida en sus profundos sentimientos de amor que tampoco se dió cuenta de la reacción de su amado.

-Estas bien Latias... me alegro, no volveré a dejar que nada malo te pase... yo te protegeré sin dudarlo...- Ash habló con desición y su tono protector hizo que Latias se sintiera a salvo de nuevo, ambos sin embargo no resistían las ganas de abrazarse y sentir como sus corazones latían de emoción y de amor pero antes de que ella moviera un solo musculo, un brillo intenso apareció justo en el pecho de esta, la gema alma volvía a resplandecer con la esencia de Latios, ahora más intenso por haber estado unido al alma de su hermana, le había dado una vitalidad incomparable, más poderosa que la misma fuente antigua en la que reposaba la gema y que por años había mantenido la esencia pura del alma de su padre y ahora la del heroe que salvó Altomare de un fin catastrofico, Latios pero sin embargo sea cual fuere la fuerza de vitalidad que obtuviera de su querida hermana no sería suficiente para estar por mucho tiempo fuera de la fuente, a fuerzas debía volver a ella, pero ahora Ash sabía lo que había sucedido entre Latias y aquellos desconocidos que la atacaron a traición y por ello debía prepararse, y estaba en el mejor lugar de todos, debía llamar al profesor Oak para pedirle que le enviara a sus pokémon más fuertes pero por ahora deseaba solo una cosa y era quedarse junto a su amada Latias todo el tiempo que fuera necesario, ella lo necesitaba mucho más ahora que había recobrado la conciencia.

-Latias... me alegra que éstes bien, pensaba que hiciera lo que hiciera tu no volverías a reaccionar y yo... yo solo pensaba que no podría volver a verte sonreir... ni escuchar tu voz, no estarías muerta pero... tampoco estarías viva... hubiera sido casi como... como perderte para siempre, yo... no hubiera soportado el tener que verte cada día durante el resto de mi vida en ese estado, pero eso ya no importa, estas de vuelta y siempre estarás conmigo verdad.- Ash pronunció aquellas palabras con gran dificultado pues sabía que eso hubiera podido pasar, perderla para siempre, al menos en un sentido hubiera sido así pero al final dió gracias a que Latios le mostró como ayudarla y como sus poderes convinados eran capaces de hacer lo imposible, sin embargo no pudo evitar mostrar una seria y sombria expresión en su rostro, la marca más clara del miedo que sentía al hablar sobre el tema, pero no durando mucho tiempo pues al final recordando gratamente que ella ya estaba bien levantó la cabeza y una gran sonrisa apareció en su rostro, junto con lagrimas de felicidad, no pudo contener su alegría pero no quería demostrar todos sus sentimientos, no era el momento ni el lugar para eso.

Ash estiró su mano tranquilamente y tomó la gema alma del pecho de su amada Latias, descubriendo que el color de éste había vuelto a ser rojo, Latios ya estaba fuera del cuerpo de su hermana y sea lo que fuera que hubiera hecho había funcionado, miró un segundo la esfera resplandeciendo en un profundo color azul, agradeciendole rapidamente desde su mente, Ash notó un rapido destello que salia de la esfera, el cual interpretó como una respuesta a su gratitud, colocandolo en el bolsillo de su chaqueta guardandola para luego seguir cuidando a aquel ser que le había dado una razón para valorar más su vida, solo pensaba en lo felices que serían, en lo enamorado que estaba de ella y que deseaba que ella correspondiera sus sentimientos de la misma manera, que no le importaría tener que soportar una vida llena de acusaciones y problemas con los demás solo por el hecho de tenerla a su lado, pues solo importaba la opinion de su amada y la de nadie más.

Pasaron largas horas solo mirandose, las palabras no eran necesarias, pues sus sentimientos los conectaban de manera casi instintiva, Ash tomaba la mano de Latias suavemente sintiendo cada detalle, desde su forma, hasta su temperatura, Latias solo sentía como el contacto de la suave mano de Ash la hacía sentir más unida a él, más amada y protegida aunque hubiera deseado que dejara atrás ese simple gesto y la hubiera rodeado de una vez entre sus brazos, pero nunca sucedió, no importaba cuan lejos quisieran llegar en sus muestras de afecto, simplemente terminaban limitandose, quizá por sus creencias, quizá por que aun le importaba a Ash lo que dijeran los demás, ninguno estaba seguro pero si continuaban así no podrían llegar a tener la felicidad que ambos independientemente anhelaban.

Ambos ya no podían negar que sentían un inmenso amor el uno por el otro pero no era el momento, no era el tiempo ni el lugar, si se confesaba Ash en ese instante, seguramente Latias le respondería igual pero deseaban estar en su "lugar especial" aquel hermoso jardin de flores interminable de sus sueños, sería el lugar perfecto para confesarse su amor, Latios ya le había mostrado a Ash que podían conectarse en sus sueños por su fuerte lazo de amor y por ello pensó que podría aprovecharlo para mostrarle cuanto la amaba, hacer algo especial, no importando si era un simple sueño, sería real porque ellos estarían juntos, declarandose mutuamente su amor, prometiendo estar juntos por siempre, y sin que les importe las opiniones de los demás, incluyendo si son las de amigos cercanos pues si ellos los apoyaban serían verdaderos amigos pero si los criticaban entonces se darían cuenta de que aquella amistad no valía la pena, al menos eso pensaba Ash cuando se imaginaba a alguno de sus amigos como Misty, Brook o cualquiera reprochandole, sugiriendo que olvidara esa idea y a su amada y el solo pensarlo lo frustraba mucho, casi al punto de hacerlo sentir profundamente molesto.

-Yo lo haré y me quedaré a su lado sin importar si ellos lo aprueban o no...- pensó Ash decididamente para si mismo mirando fijamente al techo, su expresión denotaba tal determinación que era claro que nada podría hacerlo cambiar de opinion, bajando la mirada se encuentra con el rostro apacible de Latias durmiendo, la enfermera había dicho que ella necesitaba descansar, que mañana sería dada de alta luego de comprobar que todo estuviera bien, por ello le harían algunos examenes antes de poder Ash llevarsela de alli, cosa que al parecer a Ash no le gustó mucho la idea pero eso le dió una excelente oportunidad de preparar su celebración, serían novios por fin, Ash estaba feliz y emocionado a la vez, de hecho le hubiera gustado preparar tambien su compromiso para casarse pero aun era demasiado pronto, por lo que prefirió esperar, solo era cuestión de tiempo.

Al final Ash terminó rindiendose ante el sueño, pues habían sido demasiadas experiencias por un solo día, se quitó los zapatos y su gorra dejandolas en el piso junto a su cama, en aquel sitio las camas no eran muy comodas pues como era de esperarse eran como las camas de un hospital, pero era mejor que quedarse a dormir en las calles de la ciudad, mientras el sueño lo obligaba a cerrar sus ojos con lentitud él solo tenía en mente todo lo que necesitaría para preparar aquel momento tan especial que había estado esperando.

Victima del profundo sueño Ash rapidamente sintió como se remontaba en las olas de su subconciente, ondas de un color gris claro que parecían transportarlo a través de un largo tunel hasta su destino, aquel hermoso campo floreado que recordaba perfectamente, era su lugar especial y secreto, un lugar dónde sin importar quienes estuvieran ahí podrían amarse con pasión y cariño sin temor a ser juzgados pues él creía que ni el mismo Arceus dios de todo lo creado podría profanar un lugar sagrado lleno de puro y verdadero amor, pues no tendría derecho a destruir la felicidad de los seres que él mismo creó.

Al llegar a aquel hermoso prado rodeado de flores, descubrió para su sorpresa que se encontraba solo, al parecer su amada aún no había llegado pero sabía que tarde o temprano aparecería y por ello, tomó unos minutos para relajarse y concentrarse, sabía lo que hacía de alguna manera, jamás lo había intentado, jamás había oido hablar de aquello que planeaba hacer pero creía que en los sueños todo era posible, incluso crear objetos apartir de simples ideas.

Ash empezó a crear cosas por todas partes, un hermoso manter perfecto para un día de campo, con bordados de flores y soles, se veía sencillo pero tenía una suavidad como si fuera de suave seda, una cesta con varios sandwiches, de jamón con queso, de mermelada y sus favoritos de mantequilla de mani con jalea de fresa, una bien cerrada jarra con deliciosa limonada en su interior, vasos de un colorido amarillo, simbolizando la vitalidad y la alegría que brindaba el astro rey, el sol, que brillaba intensamente en aquel momento, brillante, si, pero no caluroso, pues una suave brisa fresca se llevaba casi al instante todo rastro de calor dejando un clima muy agradable y finalmente pero no menos importante algo que sería la "cereza del pastel", reunió todo el amor que sentía por ella, todo, su corazón parecía que fuera a estallar con tanto amor en él, con ese sentimiento invadiendolo por todo su ser dejó escapar un suave soplo y pensó en solo una cosa, en hacer desaparecer aquel espacio que los separaba, aunque estuvieran abrazados, no sentía nada especial, es como si se rehusara a aceptar su amor y al parecer a su amada Latias le pasaba lo mismo, pero ese día serían novios, y serían los seres más felices de todo el mundo pokémon.

Con éste pensamiento siempre en mente apareció lentamente el brote de una pequeña planta que se nutría de aquel puro sentimiento, y Ash al notarlo sopló con más intensidad teniendo cuidado de no lastimar a la recien nacida planta, pronto empezó a desarrollarse, primero aumentando su tamaño, sus hojas se volvieron grandes y hermosas y al final un capullo dorado con petalos de un plateado puro envolvían algo muy especial en su interior, aunque Ash no lo sabía, eso que escondía aquella hermosa flor que terminó creciendo tan alta como si fuera una mazorca de maiz, que por el sol pegando de lleno en el capullo de color metalico, tanto en los petalos se reflejaba intensamente la dorada luz del sol.

Al poco rato llegó Latias recorriendo nuevamente aquel lugar, como si quisiera convencerse de que se encontraba ahí, un poco confundida pues los recuerdos habían asaltado su mente, en ese momento recordaba sentía una fuerte necesidad de estar con quien amaba, quizá... se sentía indefensa ante sus propios sentimientos pero ahora que lo reflexionaba, aquello era normal, aun no comprendía el ¿porque su amado se había comportado de aquella manera tan fria e indiferente al principio, por eso creyó que aquello que había soñado la primera vez solo había sido eso, un sueño, que Ash realmente no estaba a su lado, que solo era una invención de su desesperado corazón para conciliar su dolor, por aquel primer encuentro, pero ahora, no creía que fuera un sueño, de hecho sentía todo como si fuese real, sin embargo sabía que se había quedado dormida y lo ultimo que vió fue la alegre expresión de su amado al saber que ya estaba bien, lo recordaba perfectamente.

-¡Oye, Latias, por aqui!.- Ash intentó llamar la atención de su amada haciendo señas con uno de sus brazos, lo cual hizo que ella dejara de ver el paisaje y todo lo que la rodeaba y vió como su amado la llamaba, lo que la hizo muy feliz, su sonrisa se dejó ver enseguida mientras que avanzaba rapidamente, casi volando pero no quería verse desesperada o necesitada de un poco de amor, sin embargo Ash lo había notado desde el principio pero prefirió no mencionarlo.

-Hola Ash, veo que no soy la unica aqui, me alegro, por cierto... este lugar... parece tan real, hermoso y acogedor... pero recuerdo que acababa de dormirme hace poco y...- intentó explicar Latias lo que pensaba a su amado pero fue interrumpida por un intenso resplandor que provenía justo frente a ella, en ese momento vió aquella hermosa flor brillar como una hermosa estrella al reflejar la luz del sol, se quedó maravillada por aquella exotica y magnifica visión, tan diferente de las demás flores, tan alta como ella misma, no comprendía como es que algo tan hermoso e irreal podía crecer en un lugar que aunque bello llevaba la monotonía de ver simplemente cientos de flores ordinarias, claro el "tapete" viviente que creaban era un gran espectaculo pero no se comparaba con aquella flor.

-Si, es como piensas, estas dormida y esto solo es un sueño pero... existe un lazo muy especial entre nosotros y por eso... podemos compartir éste sueño, nuesto lugar especial y secreto, nadie más puede llegar a él y ni el mismo dios Arceus se atrevería a profanarlo... y hoy... hoy es un día especial, por eso preparé todo esto para ti... incluyendo aquella hermosa flor... es para ti.- explicó Ash tratando de no hacer mención de lo que tenía planeado para su "primera cita" y le resultó pero se veía nervioso y temeroso, lo cual preocupó un poco a su amada, sin embargo dejó la preocupación un poco de lado al escuchar que había preparado todo eso para ella y que era un día especial, con lo que la mente de Latias comenzó a fantasear.

Se veía ella y Ash en un romantico atardecer, bañados por la tenue luz dorada-anaranjada del sol, abrazados con sus cuerpos tan unidos que no se distinguía el inicio de uno y el final del otro, sus ojos fijos en los de su pareja, mirandose con apasionado amor y cariño que se demostraban con cada suave caricia que se daban, sus rostros acercandose tan lento que no podía saber si estaban a segundos de aquel maravilloso momento de sus vidas o a una eternidad interminable que no permitiría que se consumase aquel precioso acto de amor, uniendose al final con angustiosa impaciencia y deseando no separar sus labios jamás, pero como todo hermoso pensamiento el de Latias fue hecho pedazos al escuchar como Ash la llamaba con insistencia.

-Latias... ¿te encuentras bien?, es que te quedaste con la mirada perdida en el vacío y me preocupé.- le explicó Ash con preocupación mientras abría la cesta y sacaba dos sandwiches y los colocaba justo frente a él, que sería dónde se sentaría Latias.

Latias se acercó y a pesar de que estaba un poco molesta por haberle roto la ilusión, al menos sabía que si aquel magico momento se volvía realidad, no habría nadie que pudiera interrumpirlos, pues se encontraban en su sueño de amor.

Ambos comieron y charlaron alegremente, Ash intentaba alejar la sorpresa de su mente hasta que llegara el momento, pero de vez en cuando salía de su boca una palabra incoherente que tenía relación a dicha sorpresa sin embargo lograba retomar la conversación y así lograba evitar que Latias hiciera preguntas que a él le resultarían incomodas.

Aunque sentían que pasaba el tiempo, el sol no dejaba de estar alto y brillante, pues en aquel sueño no atardecía a menos que ocurriera un evento especial, y luego de terminar con toda la comida, decidieron dejarse caer sobre la suave hierba, apenas había algo de separación entre ellos por lo que sus brazos no tardaron en tocarse "accidentalmente".

-Lo... siento Latias es que... bueno no sé que me sucede hoy... parece que mi cuerpo piensa por si solo.- se excusó Ash riendo nerviosamente, pero sus mejillas rojas lo delataban, pero como hiciera él anteriormente, ella solo prefirió guardar silencio y mostrarse cariñosa ante la pequeña muestra de afecto.

-No te disculpes, eso puede pasarle a cualquiera, y quien sabe quizá la proxima en chocar mi brazo "accidentalmente" contigo sea yo.- Latias se comportaba tan alegremente que a Asn pronto se le olvidó el pequeño incidente y si eso no fuera suficiente, su amada le dió un golpecito en su brazo, como queriendo estar a mano con él.

Se relajaron completamente, ahora ya no les preocupaba el poco espació que los dividía, sus brazos uno pegado junto al otro reposaban en total tranquilidad, sus corazones que al principio ambos hubieran jurado que podría causar un terremoto de gran magnitud por todo el lugar por los nervios que sentían a flor de piel, ahora estaban calmados, disfrutando la compañia del otro, inclusive, sin querer sus manos se habían entrelazado, pero no sujetado, aunque ellos lo deseaban con todo su corazón, por ello sus deseos se materializaban en acciones de sus propios cuerpos.

Al final, su largo descanso había terminado, mirandose mutuamente sin mover nada más que sus cabezas al principio, se dedicaron una calida sonrisa, por primera vez no sentían deseos de disimular que no sentían nada especial el uno por el otro, sus ojos miraban profunda y directamente, era como si Ash mirara directamente la escencia de su amada Latias, su pureza, su amor, sus sentimientos calidos y ella también veía el valor, la fidelidad y el amor que provenían de él, solo deseaban quedarse así para siempre, pues ninguno se atrevía a dar el siguiente paso, por temor a lo que pudiera suceder en su vida, preferían quedarse así, amandose a su manera en aquel lugar, secreto para aquellos que quisieran arruinar su hermosa relación con palabras hirientes y acciones injustas.

-Sabes Latias... me siento muy feliz de que podamos estar aqui... sin que nadie nos moleste... solo tu y yo.- comentó Ash sin dejar de mirarla un segundo rompiendo gratamente el incomodo momento de silencio que se había creado.

-Si, me gusta estar aqui... contigo... no me importa que fuera solo un sueño pero al menos se que no eres una proyección de mi mente... y de mis anhelos... eres el verdadero Ash.- respondió Latias sin apartar la mirada pero en ese preciso momento un intenso sonrojo se apoderó de sus mejillas, se sentía algo apenada, pero al notar el mismo sonrojo en el rostro de Ash supo que compartia la misma sensación haciendola sonreir aún más.

-Ven conmigo... te tengo un pequeño regalo...- dijo Ash levantandose tranquilamente mientras que Latias lo imitaba y volviendo a dónde habían dejado todo lo del día de campo, acercandose a la flor que destellaba en colores dorados y plateados, Latias no comprendía lo que estaba sucediendo pues pensaba que era un adorno creado por sus subconcientes pero ahora que la miraba bien desprendía un aura entre roja y rosada, no sabía bien lo que significa pero sentía una intensa paz y tranquilidad, incluso felicidad al estar cerca de aquella hermosa flor, ambos se colocaron frente a esta admirandola mientras Latias sentía la esencia pura del amor de Ash aunque no lo supiera, estaba dirigido todo a ella.

-Me... me siento tan... feliz, tranquila y... es como si me sintiera completa, como si aquello que me faltara fuera aquella hermosa flor...- dijo Latias admirando más de cerca la extraña flor, dejandose envolver por aquellas emociones que hacían desaparecer todas sus dudas y sus temores, era lo que Ash esperaba pues si fuera de otra manera quizá no tendría el valor o inclusive ella no tendría el valor de aceptarlo, pero ahora que sus sentimientos eran lo unico presente en su corazón podría responder sin nada que la hiciera pensar que era incorrecto, podría hablar desde su corazón y decirle en verdad si compartían el mismo sentimiento.

-Yo... la cree con todo el amor que siento por ti... es un regalo muy especial porque fue creado solo para ti... verás... yo te eh amado desde aquel día que te conocí, aunque no lo comprendí hasta ahora... no tuve el valor de decirtelo porque no sabía si me aceptarías... pero ahora que estamos aqui... solos yo... necesito saber si... ¿quieres ser mi novia?.- Ash temblaba mientras le explicaba a su amada, su voz algo entrecortada daba a entender que estaba muy nervioso, pero su mirada justo en los ojos de su amada le daban a entender que sus palabras eran sinceras y que había esperado mucho por decirlo, Latias solo se quedó callada escuchandolo con atención.

-Si en verdad me amas por favor acercate y acaricia aquella flor... sino me amas solo... destruyela pues ya que escomo si estuvieras rompiendo mi corazón en pedazos.- Ash bjó la mirada y alejandose le dejó el paso libre a su amada esperando a que tomara una desición, por un momento Latias se quedó quieta intentando comprender lo que sucedía, pero al final ni siquiera fue su mente, sino su corazón el que decidió que debía acariciar la flor, casi sin pensarlo ya estaba a centimetros de tocar la flor, su mano estaba muy cerca cuando se detuvo sin ningun motivo.

Una disculpa si llegan a ver acentos mal colocados es que tuve algunos problemas con mi teclado y por eso no pude escribirlo bien y simplemente no eh tenido mucho tiempo para poder corregirlo, pero quien tiene tiempo de hacerlo siendo escritor aficionado mientras... se tiene que trabajar sin descanso para poder llevarse un mendrugo de pan a la boca todos los días... en fin espero hayan disfrutado el capitulo y un gran saludo a todos los que han comentado y a los que han querido pero no pudieron, en verdad lo siento, hasta el siguiente capitulo.