Chapter 1: Mudanza.
BPOV.
Dia 19... la verdad no importa que dia es, no importa cuantos dias pasaron desde aquello, y mucho menos importa mi maldita historia, asi que no la contare. Mi nombre es Isabella Marie Swan, naci en 1780, no recuerdo ni el dia, mucho menos el mes o cosas de ese estilo. Estaba en mis tempranos 17 cuaando mori.
-Amor, no recuerdas cuanto tiempo me insististe para comprar la casa?
-No importa, la casa estaba barata, seguro que sobro bastante para que nos mudemos.
-No me mudare-respondio enojado.
Estas discusiones se hacian cada vez mas comunes conforme pasaba el tiempo, realmente estoy haciendo un buen trabajo asustando a Angela, no es que sea del tipo de espiritu que lastiman, cortan y matan, pero prefiero que mi lugar de descanso eterno, sarcasmo, este completamente vacio, tranquilo y en silencio.
Ben y Angela se casaron hace poco y decidieron venir a molestarme a mi, se mudaron inmediatamente despues de comprar una casa que no estoy dispuesta a compartir. Se supone que aquí debo descansar y no podre hacerlo si siempre van a estar haciendo ruidos al despertarse, preparar el desayuno y muchas otras cosas como dormir, roncan y hablan, es realmente molesto, ya que puedo dormir, no es necesario pero puedo y quiero.
-Isabella esta cada vez mas enojada con nosotros por no irnos y no quiero que mi salud peligre-contestó enojada, se levanto y repentinamente no la senti mas en la casa, un menos falta uno.
Recuerdo muy poco de mi vida humana pero se que solia ser amable, comprensiva y quien sabe que mierda mas, pero al momento de morir me llene de odio, no podia soportar que yo siendo que me abstuve de pecar, de ir en contra de los mandamientos que tanto idolatraba papá haya tenido una muerte tan baja y dolorosa.
No importa, esta en el pasado, debo ahuyentar al inutil eseptico, mi cabello largo, lacio y castaño cayo cuando me levante, me puse a la luz del sol como para que mi piel palida tenga un efecto terrorifico, mis ojos al morir se cambiaron del peor marron al mas hermoso rojo carmesi y realmente estoy agradecida por ello ya que asusta mas.
Ben aparecio con una lata de cerveza y al ver me parecio bastante gracioso, sus ojos casi se les salen de las cuencas, abrio mucho la boca y la cerveza que tenia alli se cayo, la lata salto arriba y le dio en la cabeza rebotando, cayendo y girando hasta atravesarme, Ben en una actitud completamente valiente huyo, y solo pude reirme.
Otros que se mudan, espero que se rindan y nadie mas venga a comprar la casa.
