Las horas se le hacían un martirio, miraba a ambos adultos se mordió el labio inferior. Era muy obvio que su padre era una persona que siempre de los siempre madrugaba debido a su rigurosa rutina…una rutina que ella misma había adoptado. Pero ¿Por qué no se levantaba? Anteriormente se había desvelado por ella pero aun así se levantaba a su hora.
Ahora ¿Cuál era la diferencia? Miro el reloj de pared quien marcaba las 5:45 am. Hace quince minutos atrás debió levantarse ¿Estaría enfermo? Toco la frente de su progenitor
— ¿Ocurre algo?—pregunto Allen somnoliento, la niña se sobresaltó, había olvidado la presencia del Moyashi
—No se levanta—atino a susurrar sin despegar su mirada del moreno, Allen sonrió en su interior
—Descuida, hay veces que rompe su rutina—le aseguro, la niña le miro asombrada
—Pero mi papi nunca rompe su rutina— aseguro ceñuda, el albino le sonrió
— ¿Quieres ver que digo la verdad?—la niña asintió cruzándose de brazos, el Moyashi se acercó a los labios del mayor y la niña se tensó ¡Ese aprovechado!, pero se sorprendió al ver como su padre abrazaba al Moyashi del cuello y juntaban sus labios ¿Quién era ese tipo y que le hacía a su padre? Si bien recordaba Kanda Yu era un gruñón, serio y para nada cursi…pero con ese Moyashi parecía comportarse diferente…le daba envidia; y no es que se quejara, su padre era cariñoso y atento con ella…pero con las personas a su alrededor era serio e inflexible, inclusive rudo y antipático…lo cual le hacía sentir orgullosa de ese para nada normal padre.
—Tu-tu hija—balbuceo Allen alejándose sonrojado, el mayor gruño volviéndole a besar, la niña le lanzo una almohada al Moyashi quien parecía enojado y con la misma golpeo a Kanda, los tres comenzaron una guerra de almohadas donde la ganadora absoluta fue Hana…nadie podía con esa niña ¡Era un Akuma! Inclusive Allen y Kanda habían unido fuerzas y habían creado un cuartel elaborado por almohadas, las cuales no eran muchas y por ello terminaron perdiendo.
—Tonto Moyashi—gruño Kanda bajando a la cocina
—Al fin despiertas—su humor se fue al caño sintiendo su sangre hervir
— ¿Cuándo mierda te largaras?—pregunto brusco
—Deja tu hostilidad Kanda—
— ¿Cómo hacerlo? Fuiste tú y tú hermana quienes me alejaron del ser a quien yo amaba solo por un capricho—
— ¿Capricho?—sonrió burlón—Tal vez fue uno de Alma, pero tu sabias mis sentimientos hacia tu persona—le miro serio y Kanda solo gruño
—No es algo que me interese—
—Lo sé—le aseguro mirándose las uñas—Pero Yu, deberías alejarte del albino; no querrás que algo le pase ¿O sí?—
— ¿Qué quieres decir con eso?—pregunto sujetándole del cuello, el castaño sonrió complacido
—Quien sabe—le hablo para después soltarse y robarle un beso—Nos vemos—se despidió saliendo de la casa
16 años cumplidos… Kanda tenía 19… ambos ya llevaban varios meses saliendo, debía admitir que solo espero de Kanda frialdad absoluta o algo parecido. Pero ese chico le asombraba. Su relación era escondida, nadie la sabía con excepción de Lavi y Lenalee, pero de ahí nadie más.
Su cumpleaños se había preparado mentalmente para pasarla solo, Kanda pasaría navidad con su familia en Japón y por consecuencia Alma se iría con él. No podía negar que eso no le molestaba, la castaña era muy apegada a Kanda y este realmente aún era cariñoso con ella.
Suspiro fastidiado, agradecía internamente ya no tener nada con Cross, algunas veces iba a buscarle pero Komui le echaba con algún extraño robot elaborado por él…que después se rebelaba y tenía que ser destruido por Lenalee pues nadie más podía…esa chica era un peligro muy a pesar de su apariencia de niña buena.
Su teléfono sonó contestándole en el acto
— ¡Feliz cumpleaños! Y prospero año nuevo— deseo Lavi desde el otro lado de la vía telefónica, sonrió
—Gracias Lavi, y también espero que la pases bien—hablo, ambos comenzaron a platicar, recibiendo otra llamada de Lenalee, los tres charlaban amenamente y después de una hora colgaron…suspiro nuevamente ¿Por qué Kanda no le llamaba?
El día termino y la noche llego, se encontraba en su dormitorio mirando el techo y su teléfono por momentos, ninguna llamadade Kanda…el joven japonés se había ido unos días atrás y desde ahí no le había marcado ¿Se habrá olvidado de él? ¿Por qué no le llamaba?
Abrazo su almohada intentando mitigar su dolor, ¿Y si el japonés solo había jugado con sus sentimientos? Su teléfono comenzó a sonar, miro la pantalla y era de un número desconocido, suspiro… ¿Debía contestar? ¿Y si era Cross? Pero por otra parte ¿Y si era Kanda? Se golpeó mentalmente ¿Por qué pensaba en Kanda? Era más que obvio que el número del japonés estaba registrado además de estar en "Llamadas de emergencia" y no era broma.
El teléfonoseguía sonando insistentemente…se cubrió con las almohadas ignorando el aparato que seguía en su buró sonando…y sonando
— ¿Quién eres?—pregunto tajante, fastidiado
— ¿Esa es tu forma de contestar?—un tic apareció en su ojo, su molestia iba en aumento y nada tenía que ver la situación con Kanda— Moyashi—su enojo se evaporo
— ¿Eh?—se extrañó mirando el dispositivo electrónico con duda
— ¿Sigues ahí, Moyashi?—
—Es Allen…y sigo aquí—el chico del otro lado suspiro, Allen se congelo ¿Le terminaría? ¿Por qué pensaba ese tipo de cosas?
—Moyashi—llamo el japonés con voz monótona, se tensó… Si le iba a terminar
— ¿Q-que?—pregunto nervioso
—Necesito que vayas a mi casa por algo—se crispo
— ¿Qué?—
— Dije: Necesito…—
—Escuche la primera vez… ¿No puede esperar hasta que llegues?—le corto el albino, quien nuevamente se enojó…ninguna tonta llamada durante esos tres días y la única vez que le llama es solo para que vaya a su casa por algo
—No, Moyashi es importante…y tiene que ser ahora—
—Muérete Bakanda—le colgó sin una pizca de remordimiento…ese llego a los segundos "Maldición" se decía mentalmente mientras se dejaba caer pesadamente en la cama, el celular volvió a sonar pero esta vez el teléfono era de alguien conocido…a penas.
— ¿Hola?—pregunto extrañado, era raro que ella le llamara
— ¡Hola Allen!—saludo la eufórica chica, tuvo que retirar un poco su oído— ¡Feliz Cumpleaños! ¡Y feliz Navidad!—
—S-sí, igualmente Alma— la chica rio, pero era una risa diferente…algo que le erizo la piel
—Escucha, iré al grano—su voz parecía seria ¿Eh? Esa chica era bipolar ¿O qué? —Yuu y Yo estamos comprometidos…así que aléjate de él ¿Quieres?—su sangre se helo, olvido como respirar
— ¿Por qué lo dices?—pregunto con la voz ligeramente débil
—Me embarazo—se dejó caer en la cama, el teléfono cayo de sus manos y ni cuenta se dio, su respiración era entre cortada y sus lágrimas se agolparon en los ojos ¿Qué? Definitivamente el japonés había jugado con sus sentimientos…
—Ejem—carraspeo la Hana visiblemente enojada ¿Cuándo le iban a preparar su soba? El tonto Moyashi seguía de piedra al pie de las escaleras y su progenitor estaba que echaba humo mirando con ojos de muerte a la puerta…—"Puerta ¿Qué le hiciste esta vez a mi padre?"—pensó dudosa.
Se acercó al albino sujetándole de la mano, el mayor parpadeo varias veces, algo dentro de la chica le hizo sentirse mal, la mirada del Moyashi estaba oscurecida
— ¿Moyashi?—pregunto la castaña preocupada
—Es Allen—corrigió comenzando a bajar, Kanda seguía gruñéndole a la puerta
—Tengo hambre—hablo Hana tirándole del pantalón, el pelinegro suspiro olvidando su enojo
—Déjame lavarme la boca y te preparo el desayuno—el japonés subió dejando a ambos menores en el comedor
—Regla número uno…jamás dejes a una niña curiosa en la cocina sin la supervisión de un adulto—susurro Hana con una sonrisa malvada, el albino se crispo ¿¡Y el que era!? Era obvio que era un adulto certificado.
La castaña y Allen comenzaron una batalla de miradas, la niña debía aprender a dejar de hacer lo que quería
—Regla número dos: "No debes meterte con un Kanda"—hablo la castaña mirando al Moyashi como solo un Kanda lo haría
—Deja de molestar Enana—Hana se congelo ¿Cómo le había llamado?
—No soy una enana…lo que pasa es que aún estoy en crecimiento…tonto vejete—Allen tenía un tic en el ojo…esa niña realmente era un peligro para su salud.
— ¿Qué haces aquí?—ambos menores se congelaron, miraron a Kanda quien miraba a ambos con enojo, se miraron ¿A quién le estaba hablando?—Hana ¿Qué te he dicho sobre andar en la cocina sin la supervisión de un adulto?—el albino comenzaba a rodearse de un aura malvada ¿Y el que era?
—Que no esté en la cocina sin supervisión de un adulto—hablo la pequeña como niña buena, jugando con su pie derecho y sus manos detrás de su espalda
—Vete a arreglar—
— ¡Sí!—grito la niña feliz corriendo escaleras arriba, ambos adultos se quedaron solos
—Regla número uno de sobrevivencia…jamás andes solo sobre un territorio de animales salvajes—pensó Allen afligido, Kanda le miro dejándole congelado
— Moyashi—le llamo Kanda haciendo, Allen comenzaba a creer que salir huyendo era una opción muy satisfactoria—Moyashi—volvió a llamar
— ¿Qué?—el albino se sorprendió de la cercanía del moreno ¿Por qué no le sintió?
El mayor sujeto la barbilla del menor, mirándole profundamente poniendo ligeramente nervioso al oji-plateado
— Te amo—sus ojos se abrieron ante la sorpresa
—Yo también me amo Bakanda—bromeo Allen besando al mayor…realmente había caído en los encantos de Kanda fácilmente…aunque era algo que ya le tenía sin cuidado.
Hana miraba la escena atónita, ¿Su padre diciendo esas palabras? Unas palabras que solo le había oído decirle a ella como su hija, sintió una opresión en su pecho, ahora ¿Qué debía hacer? Se había prometido buscar a "Esa persona" y entregarle lo que su madre le había dado antes de morir, pero ahora ¿Debía hacerlo? Era obvio que su padre amaba a ese garbanzo con cabello de anciano.
Si llegaba a encontrar a "Esa persona" quien había sido importante en la vida de su padre anteriormente…y le mostraba "La verdad" como le había dicho su madre…entonces, ¿Cómo afectaría su relación con el Moyashi? Al parecer su madre había hecho algo horrible en sus años de juventud…y "esa persona" había sido perjudicada
—Ejem—tosió para darse a conocer, Allen alejo al japonés totalmente sonrojado—Moyashi ¿Estas caliente?—pregunto haciendo sonrojar aún más al albino
—Si está caliente yo me encargare—hablo Kanda haciendo que el albino sacara humo de los oídos
— ¡Tú no te encargaras de nada!—grito el albino saliendo del lugar aun con su sonrojo, Kanda sonrió mientras Hana perseguía al albino quien estaba sentado en el sofá
—Si tienes fiebre ¿Me podrías contagiar?—Allen miro a la niña quien le suplicaba con la mirada
—No tengo fiebre—aseguro mientras sus mejillas dejaban ese color "tomatozo"
—Oh—se lamentó la niña tomando asiento aun lado del Moyashi
— ¿Ya te agrado?—le pregunto el albino mirando a la niña quien parecía feliz
—Haces feliz a papá, supongo que puedo tolerarte. Pero…te destruiré si le haces algo—hablo la castaña mirando al albino de una forma que provoco en el albino absoluto miedo…y más con esa mirada tan característica de Kanda…esa niña era un Akuma.
El albino iba de camino a su trabajo pensando en que ese día iba a ser tortuosa
Hana caminaba alegremente como soldado tarareando una canción sobre un niño que caía dormido y que dios no sé qué y bla, bla, bla.
Kanda miraba a su hija y miraba al Moyashi, Hana se detuvo de improviso dejando a ambos adultos confundidos
—La quiero—susurro la niña con voz soñadora, ambos miraron donde miraba la niña encontrándose con una tienda que tenía en el aparador una espada
—No—sentencio el moreno comenzando a caminar, el albino sonrió, recordaba que Kanda también tenía un cierto gusto por las espadas…al parecer no iba a tener cosas peligrosas con una niña en casa—Ya tenemos varias y esa es solo una falsa—hablo el japonés haciendo al albino caer…Kanda no era tan buen como pensó
—Pero necesito una falsa… ¡¿Cómo amenazare al Moyashi?! Necesito algo que me haga ganar respeto—sentencio la niña inflando las mejillas y comenzando a correr para alcanzar a su padre, Allen solo suspiro comenzando a seguir a ese par de locos.
Definitivamente su día iba a ser largo…
Continuara…
Contestando Review:
Andrea: xD bienvenida a este loco Fic...y no se si haya salseo...pero de que hay algo, tal vez haya :3
