Espero que les guste este capítulo…

Capítulo 3º: Amistad Egoísta

Durante el día cada uno de los nobles iban dejando el castillo, el Maou también debía marcharse, aunque su deseo era quedarse un poco más para hablar con Wolfram, sin embargo, por más que lo intentaba no daba con él… Yozak les había contado todo lo que había averiguado del ataque… sabía que había un grupo buscando a los que lograron escapar… también se enteró de los últimos momentos del hermano menor de Adalberto, quedó sumamente serio cuando supo lo del compromiso, aunque entendió la actitud de Wolfram, no podía negarse a quien estaba perdiendo la vida… aunque tampoco podía negarse que desde que escucho aquello, quería ver más que nunca a su amigo… es más, quería llevárselo ya con él…

Gwendal no estaba más tranquilo que Yuuri, si no toleraba a Waltorana, ahora sentía que lo odiaba… cuando se había acercado a él, para que lo lleve junto a su hermano, este simplemente se le había negado… aún sentía la ira apoderándose de su cuerpo, cuando descaradamente el rubio le dijo que lo mejor era que vaya a cuidar a su rey, ya que su hermano no lo iba a necesitar jamás…

Esa noche todos los que aún permanecían en el castillo, fueron invitados a cenar… Yuuri fue ubicado en la cabecera de la mesa, contraria a donde se sentaba el jefe de la familia… pronto el señor Grantz ocupó su lugar… a su derecha lo hizo su hijo… y para sorpresa de todos, a su izquierda, se ubicó Wolfram.

El rubio aún estaba pálido, sus ojos no se dirigían a los otros miembros sentados en la mesa, que no fueran su tío, que estaba a su lado… Alberos y desde luego, a Adalberto… Yuuri no estaba entendiendo muy bien… pero ya que lo veía estaba dispuesto a aprovechar la primera oportunidad para acercarse y hablarle… el peli negro no notó las extrañas miradas que intercambiaban su consejero y los hermanos mayores de su ex prometido.

Los comentarios en la mesa incomodaban al príncipe de ojos esmeraldas… esto no pasó desapercibido para su nuevo padre en ley… quien miró primero a su hijo, y luego a Waltorana… luego observó en dirección al joven rey… él no había tenido aún el honor de conocerlo bien… lo había saludado a tempranas horas de la mañana, le parecía una persona ordinaria, a excepción de su apariencia, pues no se podía negar que era muy llamativo su color de ojos y de cabellos… más no le agradaba, su hijo menor solía hablar de manera despectiva de él, aunque entendía por qué… Albert detestaba al maou por el trato que le daba a quien era su amor… miró de reojo a quien se convertiría en parte de su familia, este parecía jugar con su comida…

¡Muchas gracias a todos por habernos acompañado en un momento tan difícil para nuestra familia…! – habló el hombre, atrayendo todas las miradas hacia él… - ¡Le agradezco también al Maou el que se encuentre aquí! – siguió diciendo, y para el adulto no pasó desapercibido que el motivo de la angustia del joven que se sentaba a su izquierda, era justamente la presencia de esa persona… - ¡Ya que estoy rodeado de amigos me gustaría hacer un anuncio, que me llenó de felicidad después de mi gran pérdida… y que estoy seguro llenará de paz, el alma de mi hijo Albert!

Adalberto miró a su padre, con clara alusión de no ser el momento oportuno… Wolfram comenzó a temblar, más la mano de su tío sobre la suya, le dio algo de tranquilidad…

¡Muy pronto, Wolfram von Bielefeld formará parte de mi familia… mi hijo aquí presente, le ha propuesto matrimonio, y Wolfram ha aceptado!

Tanto Gwendal como Yuuri se habían puesto de pie ante el anuncio… Murata había tomado del codo a su amigo, quien parecía que en cualquier momento atacaría al más adulto con su maryoku… Waltorana se pronunció al respecto, dando su consentimiento al compromiso ante la furia del hermano mayor de su sobrino, a quien le hizo recordar que ahora el menor estaba bajo su cuidado.

La cena transcurrió en un ambiente denso, nadie había abandonado el comedor, aunque eso deseaban, en especial Wolfram… cuando hubieron acabado de comer, los mayores pasaron a beber algo a la sala, mientras que Adalberto, siguiendo la solicitud de su padre, llevó a su nuevo prometido a descansar, bajo la atenta mirada de los hermanos de este y de Yuuri.

Cuando ingresaron en la habitación que ocupaba el rubio más joven, un incómodo silencio reinó por varios minutos… ninguno se movía o intentaba decir nada, fue Wolfram quien acabó con él…

¡Creo que ya voy a dormir… puedes irte ya! – susurró pero no volteó a mirar a Adalberto, quien lo observaba atento…

¡Supongo que si! – murmuró saliendo de la habitación para dirigirse a su cuarto…

Al escuchar cerrar la puerta se relajo, se sentó sobre la cama… sin embargo no quería pensar… sabía que si lo hacía, se arrepentiría de haber aceptado… "¡Espero que Yuuri ya se vaya… no quiero verlo!"… se cambió lentamente, cuando se metió a la cama, escuchó la puerta abrirse, se sentó observando seriamente… para su sorpresa, quien ingresaba era nada mas que su nuevo prometido…

¡He estado pensando… tu ex prometido está aquí… y no me gustaría que sucediera algo que pusiera en boca de todos mi nombre y el de mi familia! – el rubio mayor hablaba seriamente mientras se acercaba a la cama, y se sentara en ella, mirando hacia el sorprendido oji esmeralda - ¡Después de todo, soy tu prometido… y puedo compartir tu lecho!

¡Pero…! – Wolfram estada a punto de replicar, aunque era cierto… él durante mucho tiempo durmió con Yuuri, y eso era de conocimiento general, así que negárselo a Adalberto no iba a ser fácil…

¡Sin peros…! – dijo rápidamente el oji azul, acostándose sin esperar aceptación del rubio mas joven, no esperaba que lo aceptara fácilmente, pero su padre le había ordenado venir… y aunque podía acusarlo de paranoico, había que admitir que tenía razón… si el maou hablaba con el rubio este seguramente desistiría de compromiso y su nombre estaría en boca de todos… - ¡No te haré daño alguno, puedes dormir tranquilo!

¡No me preocupo… nunca fui de tu agrado, por lo que ni siquiera debo estar alerta… sin embargo… te calcinaré si te me acercas demasiado!

A pesar de que aquel comentario le había molestado, no pudo evitar sonreír por el recuerdo… así como no podía evitar admitir una cosa… "¡Eres una verdadera belleza cuando duermes!"… a pesar de ser un demonio que controlaba el fuego, el cuerpo de Wolfram emitía frío… el mayor supuso que era debido a la debilidad de haber usado en exceso su poder… aún estando tapado, notaba que temblaba, por lo que, rodeó con uno de sus brazos aquella cintura, lo acercó un poco más a su cuerpo con cuidado de no despertarlo… fue agradable cuando al sentir su calor, se acurró más entre sus brazos, se pregunto si sería con Yuuri con quien soñaba… lo atrajo más hacia él… sonrió ante la idea de la furia que tendría que enfrentar por la mañana… aunque desde luego, era algo a lo que el más joven iba a tener que acostumbrarse… y él también.

Se sintió tan cómodamente confortado, que no quiso salir del reino de Morfeo… no fue sino hasta que percibió un olor muy diferente al que estaba acostumbrado… abrió los ojos lentamente, vio frente a su rostro la piel morena, parpadeó… estaba muy cerca… al intentar alejarse percibió esos brazos rodeándolo… miró hacia arriba… respiro… y respiro… y respiro… no debía gritar… así que haciendo uso de todo su autocontrol…

¡QUE QUIERO VERLO… Y ES UNA ORDEN! – aquella voz era inconfundiblemente la de Yuuri, tanto Adalberto como Wolfram apenas tuvieron tiempo de despertar y sentarse en la cama, cuando la puerta era abierta de manera violenta…

Adalberto simplemente había colocado a Wolfram a sus espaldas mientras miraba furibundo a Yuuri, quien no parecía haber salido aun del estado de shock… aunque cuando lo hizo, estuvo a punto de atacar al rubio mayor, de no ser por la intervención de Conrad…

¡Ellos están comprometidos, Heika! – le habló el castaño, aunque él mismo apenas podía contener su rabia…

¡Exijo que salgan de la habitación de mi prometido! – habló fríamente el rubio de ojos azules, mientras sentía la cabeza de Wolfram recostada por su espalda… lo sentía temblar, y eso, extrañamente le disgustaba…

¡Von Bielefeld… necesito hablar con usted en privado, espero que se aliste y se reúna conmigo en la habitación que me fue dada en este castillo! – Yuuri había dejado salir una voz, tan fría y solemne que no parecía ser la de él… luego simplemente se retiró, seguido por el castaño… el padre de Adalberto se había quedado en la puerta, sonrió al ver la escena, aunque no estaba de acuerdo con que su futuro yerno hablara con el maou, sabía que no podía oponerse, observó a su hijo voltearse para rodear con sus brazos al rubio mas joven, este parecía aún impactado por la intromisión…

¡Ya pasó… fue una manera un tanto desagradable de despertar…! – murmuró el mazoku al observar como su padre salía de la habitación cerrando la puerta al irse - ¿Iras a verlo?

¡Si…! – susurró sin atreverse a levantar la mirada el mazoku mas joven…

¡En ese caso… yo te acompañaré! – dijo Adalberto con firmeza, consiguiendo que el menor levantara el rostro para verlo - ¡Es mi deber, como tú prometido… además, no puedo permitir que me engañes bajo mi propio techo!

Conrad había detenido a Adalberto de entrar en la habitación, Wolfram simplemente le había dirigido una mirada seria y de asentimiento, antes de ingresar. El hermano mayor de su ahora prometido no le dirigía palabra alguna, aunque él sintió la necesidad de decir algo…

¡Se quedará conmigo… será mejor que después de esto, todos se marchen! – Adalberto simplemente se recostó por la pared que se encontraba justo frente a la puerta, mientas que Conrad se había contenido los deseos de golpearlo y de refutar su afirmación.

Cuando ingresó a la habitación se encontró con Yuuri, dándole la espalda… al principio no dijo ni hizo movimiento alguno, simplemente esperó a que el peli negro, diera el primer paso.

¡Volveremos a Pacto de Sangre! – habló al fin el peli negro, aun no se volteaba a ver al rubio.

¡Espero que viajen con bien! – murmuró Wolfram sin mucho entusiasmo, la verdad era que le daba un cierto alivio el hecho de que todos se marcharan…

¡No… creo que no me he explicado bien! – Yuuri se volteó para enfrentar al rubio, su mirada estaba tan fría y seria que incluso el oji esmeralda se sintió intimidado - ¡Todos volveremos a Pacto de Sangre… eso te incluye…!

Aquellas palabras habían dejado anonadado al rubio, que miraba fijamente a su rey, sin pronunciarse aún, como si estuviera procesando aquellas palabras es su mente. Podía notar la seguridad en las palabras de Yuuri, sin embargo, cuando al fin encontró los términos correctos a decir, no dudó en expresarlos con la misma seguridad…

¡Lo siento Heika… pero mi lugar es aquí… yo no voy a volver con ustedes! – sus palabras parecieron desatar la furia del joven rey, quien en un arrebato, tomó al rubio muy fuertemente de las muñecas…

¡No te lo estoy pidiendo… es una orden! – la voz de Yuuri sonaba más que amenazante, mientras arrinconaba al rubio contra la pared - ¡Nos iremos ahora mismo, y no quiero volver a escuchar tamaña estupidez, como lo de ese absurdo compromiso!

¡Suéltame, Yuuri… me estás lastimando! – se quejó el noble intentando soltar el fuerte agarre sobre sus muñecas… - ¡No es broma lo del compromiso… le recuerdo Heika, que ya no soy un soldado bajo sus ordenes!

¿Ah no? – un brillo peligroso se dejó ver en los negros ojos del maou… y la amenaza de que su poderoso alter ego tomara posesión de la situación también… - ¡Sigue siendo mi súbdito, Sir von Bielefeld… así que debe obedecerme!

Los ojos del rubio mostraban que no podía dar crédito a lo que le escuchaba decir a quien él mismo tachó siempre de "enclenque", intentó alejar al peli negro de él, pero fueron unos poderos brazos los que lo lograron…

¡Creo que su majestad está abusando de su autoridad… y me obligará a retarlo a un duelo si sigue faltándole así, al respeto a mi prometido! – Adalberto había alejado a Yuuri de Wolfram, Conrad le había sostenido del brazo al moreno pues su actitud no era muy propia de él - ¡Le recuerdo, que entre Wolfram y usted ya no existe ningún lazo… y que era usted mismo quien profesaba que el compromiso entre ambos era un accidente…! – el rubio de ojos azules miraba reprobatoriamente al rey niño, pues aunque para él ese compromiso tampoco tenía verdadero significado… para su padre, si lo tenía y su hermano, jamás hubiera permitido que tratasen así a alguien a quien el amaba tanto.

¡Wolfram y yo somos amigos! – soltó con furia contenida el peli negro, buscando con la mirada los ojos de su ex prometido.

¿Usted se vale de su posición para ordenarles a sus amigos para que lo obedezcan? – soltó con ironía el mayor, y pareció que sus palabras hicieron reaccionar al moreno… nadie dijo más nada, Yuuri se había quedado mudo, mirando fijamente hacia los rubios, ni Conrad se animó a hablar… - ¡Vámonos! - murmuró al fin el oji azul, al tiempo de llevarse a Wolfram de ahí, no sin antes dirigirle a Conrad una mirada de advertencia…

¡Heika, debemos partir! – murmuró el castaño mirando tristemente hacia Yuuri.

¡Es Yuuri, Conrad…! – susurró sin ánimos el maou… tenía los puños fuertemente cerrados, podía sentir como su poder luchaba por desbordarse… él sabía que debía marcharse, pero también supo, justo en ese momento… que no podía permitir a Wolfram, alejarse de él.

Alberos no parecía nada feliz con el relato de lo que había sucedido, miró seriamente como se alejaban del castillo, el Maou y su séquito, aunque no pudo disimular la sonrisa de satisfacción al saber, que el poderoso rey se había ido con las manos vacías… otro que estaba complacido, era el tío de Wolfram, una de las cosas que más odiaba, sin siquiera disimularlo, era al joven maou, que a más de ser un mestizo, se había atrevido a lastimar a su sobrino… en otra parte del castillo también mirando a aquellos que se marchaban, el menor de los hijos de la 26ª maou, sentía pena y a la vez, paz por que el motivo de su tristeza ya estuviera fuera de su alcance…

¿Suspiras por que ya se fue… o porque hubieras deseado irte con él? – Adalberto lo estaba observando en silencio desde hacía unos minutos, al parecer el rubio menor no lo había sentido entrar…

¡Eso no importa…! – murmuró con ironía, antes de enfrentar al mayor… - ¡No debiste preocuparte, no haría nada para ensuciar el buen nombre de tu familia!

El oji esmeralda volvió a mirar en dirección a la ventana, habían pasado muchas cosas desde que había abandonado Pacto de Sangre, pero incluso en sus sueños más descabellados, jamás se vio a él mismo como prometido de un Grantz, y mucho menos de Adalberto…

¡No mal entiendas las cosas… después de nuestra boda, yo volveré con los míos y abandonaré Shin Makoku… y tú, te quedarás aquí como mi consorte, bajo la protección de mi padre! – soltó el oji azul con simpleza… se acercó un poco hacia el joven, buscó el reflejo de su rostro en el cristal, lo vio tranquilo…

¡Eso no me molesta… la idea de convivir contigo, me molestaba más! – soltó secamente el menor al tiempo de simplemente dirigirse hacia la puerta sin mirar al mayor…

Poco después de que su tío tuvo que volver a Bielefeld por unos pendientes dejándolo en compañía de su prometido para que se conocieran mejor, que Adalberto informó que iba a marcharse por unos días, según él, tenía que solucionar unos problemas con sus aliados en tierras humanas, Alberos no parecía muy complacido con la novedad, sin embargo, igual que en el pasado, no pudo evitar que se marche… el rubio de ojos azules había prometido volver en la brevedad, y al hacerlo, terminarían con los arreglos para la boda…

Sabía que si su tío se enteraba de esto, iba a sentirse muy disgustado, por lo que Wolfram decidió callarlo, al fin y al cabo, disfrutaba de estar en compañía de padre de Albert, quien resulto ser muy amable… por otra parte, él sabía a la perfección que esa boda era una especie de farsa, y que la relación con Adalberto sería sólo casual… frente a los demás quedaría la imagen de ser su consorte, pero en la realidad, su papel no pasaría de la de un compañero… alguien que tomaría todas las obligaciones y derechos de un consorte en lo político, pero nada más… por otra parte entendía a la perfección, que si su actual prometido había aceptado, era simplemente para complacer a su padre.

Suspiró profundamente mientras recorría los pasillos del castillo, una parte de él extrañaba en demasía ser un soldado… la mayoría de sus guardias lo habían seguido a Bielefeld y ahora desempeñaban la función de guardaespaldas, justamente al que lo había acompañado a Grantz era al que estaba buscando… deseaba entrenar un poco, cuando lo vio le sonrió…

Llevaban como cincuenta minutos entrenando… desde casi el inicio, Alberos se había aproximado para observar, el mayor parecía complacido, y de vez en cuando emitía recomendaciones sobre estrategias o maneras de atacar y defenderse… por la tarde, salieron a montar… no hablaban de ningún tema en particular, la verdad era que Wolfram, no se sentía del todo cómodo para expresarse… aún había culpa dentro de él, entendía si el mayor prefiriera tener a su hijo haciéndole compañía que a un extraño.

¿Hay alguna cosa que te haga falta o necesites? – habló al fin el adulto… - ¡Mandaré a que te lo traigan sin problema alguno… deseo que te sientas cómodo aquí!

¿Eh…? ¡No me hace falta nada en realidad! – dijo después de pensarlo un poco, el oji esmeralda.

¿Y alguna cosa que prefieras para la boda… alguien a quien desees que invitemos? – acotó Alberos tranquilamente…

¡Me gustaría que mi hija Greta asista! – comentó pensativo el más joven…

¿Hija? – pregunto levantando una ceja el mayor…

¡Bueno… mi hija adoptiva… es decir, la hija de Yuuri! – dijo sin mucha convicción Wolfram al momento de apartar la mirada del hombre…

¡Mandaré la invitación especial para la princesa! – dijo al fin Alberos, pudo recordar que en alguna ocasión había escuchado hablar de esa niña, que había sido adoptada por el maou, y era humana… si su futuro yerno tenía cariño por la pequeña, entonces él le daría el gusto de invitarla…

¡Gracias…!