Fidelity

"… I never loved nobody fully
Always one foot on the ground
And by protecting my heart truly
I got lost in the sounds …"

Erwin se vistió, silencioso. Sin embargo, de vez en cuando, aún acercaba sus labios cálidos a mi espalda y depositaba besos ligeros que, debo confesar, hacían bien a mi corazón.

El desprecio que había sentido de parte de Levi me hacía sentir indefensa y abrumada.

Comencé a vestirme, deseando nunca haber traspasado esa barrera, pero sin duda, había sido traspasada de todas las formas posibles. Yo no olvidaba ni un segundo que amaba a Levi. Y Erwin había dicho que me amaba.

¿Sería verdad?

Una vez estuvimos ambos vestidos, algo se sentía en el aire. Tensión, miedo tal vez.

Erwin seguía conservando la expresión seria y capaz de siempre. Yo me senté entonces en mi escritorio, y él me miró como si pudiera leer en mí.

- ¿Amas a Levi, verdad? – Pero no sonaba a reproche.

- Tú… Sabes que sí. Yo… Yo lo he amado desde el día que lo trajiste al escuadrón, yo…

- Basta. No voy a suplicarte, Hanji. Te… - y la pausa que hizo me hizo sentir tal culpabilidad que bajé el rostro- No vine a buscarte para lo que… Pasó… Te.. Ofrezco una disculpa si mi comportamiento no fue adecuado y te aseguro que aún habiéndote confesado esos sentimientos, no volverás a escucharlos ni a saber de ellos otra vez. No fue mi intención abrumarte. Levi es un imbécil, pero… No creo que te hubiera engañado con Mikasa Ackerman, menos aun porque ellos se detestan.

- Erwin, ¿Dónde están mis notas entonces? ¿Cómo es que Mikasa ingirió… Sin saber siquiera cómo hacerlo..?

- Levi pudo decirle, pero de tus notas no lo sé. Sólo sé que Ackerman no las tiene. Ya envié a registrar su habitación y sus cosas.

- Pero Levi no me desmintió que él se las hubiese dado. No soy estúpida. Él sabía dónde estaban mis notas y no me dijo nada. Eso prueba que está protegiéndola. ¿Y por qué, si no, porque la ama?

- Hanji… - y se levantó sentándose junto a mí – Quiero que regreses a tu puesto como líder de escuadrón. Puedes saber todo lo que deseas si vuelves.

- No quiero estar con Levi. Esa rata traicionera debe estar muy lejos de mí… - pero creo que mi baja voz no hizo más que reafirmar que yo lo extrañaba y ansiaba estar en sus brazos- Erwin… Aún no puedo creer que haya robado mis notas.

- Hanji… ¿Y si no lo hizo?

- Si no lo hizo, va a tener que probarlo – Me levanté y abrí la puerta – Pensaré en tu propuesta. Quisiera hablar pero aún… bueno, tengo cosas por hacer y… me… retrasé – Sentía la cara arderme de rubor. Al subir la vista e invitarle a salir con un ademán de mi mano, volteé afuera y Levi me miraba recargado desde un árbol a unos metros de la puerta. En cuanto me vió caminó hacia mí y por eso no noté que se abalanzó contra la puerta porque deseaba alcanzar a Erwin con sus puños.

Erwin me empujó con su hombro y con su brazo me echó atrás.

"… I hear in my mind
All these voices
I hear in my mind all these words
I hear in my mind all this music …"

Levi le propinó un puñetazo con todas sus fuerzas, suficientes para derribar a cualquier hombre. Erwin cayó de espaldas y Levi, a unos pasos de mí apenas, le golpeaba mientras él trataba en vano de evitarlo. Con las fuerzas que quedaban en sus brazos, empujó a Levi al lado opuesto y éste, demasiado enojado para pensar, se fue contra él otra vez, derribándolo y golpeándolo esta vez en el rostro, sosteniendo el peso de Erwin con las rodillas clavadas en su pecho, sosteniéndolo de la chaqueta. Erwin esta vez no se defendió, por lo que me sentí en obligación de intervenir y fue cuando sostuve a Levi por debajo de los brazos y los separé, empujando a Levi a un lado y preguntando a Erwin si estaba bien. Esto no fue pasado por alto por Levi que sólo se ofuscó más.

- Así que por eso no querías ni considerar la posibilidad de que fuese inocente, ¿Verdad, Cuatro Ojos estúpida? No, claro que no. ¿Para qué? Teniendo a Erwin Smith, es evidente… - dijo despechado.

- Cállate, Levi, no sabes lo que estás diciendo – y él forcejeaba más con Erwin que aunque lo golpeaba, no podía quitárselo de encima.

- Claro, debo estar loco, porque mientras tú te lo pasabas bien montada sobre este semental, yo estaba creándome una historia ¿Eh, Hanji? – su sonrisa era amarga.

Erwin dejó de forcejear. Yo sólo me quedé muda de asombro. No cabía sentirse enojada u ofendida porque en parte tenía razón.

Me había acostado con Erwin por despecho, ambos sabíamos que no lo amaba. Incluso Levi lo sabía. De algún modo me doy cuenta que estaba realmente dolido por eso. Pero no iba a transigir. Levi me había engañado y había estado complaciendo todas las peticiones y caprichos de Mikasa. ¿Por qué?

Porque Mikasa era su mujer.

En mi mente no cabía explicarlo de otro modo, de hecho era incapaz de explicarlo de otro modo. Erwin se levantó y se acercó a Levi. Aún enfurecido, Levi se acercó a él y trató de asestarle un golpe, lo cual Erwin esquivó fácilmente. Levi cayó sentado en el suelo y me miró. Podría jurar que en su mirada había un dejo de desamparo.

Erwin le dijo:

- Tal vez Hanji te permita ese comportamiento. Tú eres mi subordinado y no te permitiré que le hagas daño o que me faltes al respeto…

Me interpuse entre ambos.

- ¿Quién te crees que eres para decirme qué puedo o que no puedo hacer? Yo no soy de tu escuadrón, es más… - y la rabia me cegó por completo - ¿Porqué no vas a darle órdenes a ésa… - me detuve un segundo – a Mikasa… Y a mí me dejas en paz? – me miró con furia y se adelantó tirándose el cabello casi con desesperación pero sólo lo miraba sin expresión.

- Porque tú eres mi mujer, y hablaremos sobre esto antes que continúes juzgándome, Cuatro Ojos.

Erwin entonces se interpuso entre Levi y yo.

- Hablarán en el cuartel.

- Tú no me dirás una mierda sobre qué hacer, semental de quinta – su rostro estaba tan cambiado, parecía tan inmensamente molesto que no había modo de que se contuviera y me adelanté acercándome a Erwin.

- Déjame hablar con Levi… - lo miré atenta – por favor.

- Vamos, lárgate de una vez - y Levi se acercó a él – Puede que te acostaras con ella como siempre soñaste, pero ¿No ves que mientras estabas con ella, no dejó de ser mía un segundo?

Erwin Smith no contestó y con expresión serena, nos dio la espalda y caminó lejos de nosotros, perdiéndose entre los árboles.

De algún modo, Erwin se fue a sabiendas que lo que había sucedido, no pasaría nunca más. Me sentí basura. Y Levi entonces, haciendo gala de toda su rudeza, me tomó por el brazo con fuerza y a tirones me metió nuevamente en la cabaña, tumbándome salvajemente sobre la cama. Me miró fijamente, rebuscando entonces en mi cuello algo que evidentemente no encontró y sarcástico dijo:

- Menos mal que dejó espacio para hacer todas las marcas que yo deseé. A nadie le va a quedar duda de que me perteneces.

Y después del trato amable de Erwin… La tortura de Levi comenzó.