Levi, como mensaje personal, sé que quieres aniquilar a Erwin ahora y que probablemente siempre hayas querido hacerlo pero te preocupes, porque sin importar nada, te pertenezco.


Capítulo 7

-Perdón-

"… Perdón lo que te hice ayer
No es facil despertar si ya no estás
Buscar tu beso en otros labios…
Soñé... que te volvía a tener
Que puedo respirar, porque me das
Lo que yo busco en otros brazos…"

Después del incidente con Mikasa, Hanji no había vuelto a enfrentarse a nadie en la Tropa de Exploración. Estaba abrumada y sabía que, siendo Mikasa el miembro más fuerte de la tropa al haber desaparecido Levi es evidente que los reclutas y sus compañeros podrían verla a ella como una inconsciente.

"Un día más sin ti, enano", pensó, mientras tocaba la herida ya casi cerrada de su espalda. La misión estaba pospuesta, no habían salido al exterior todavía después de diez días. Y Levi no aparecía. Ya podía comenzar a alarmarse.

A las diez menos cuarto, Hanji bajó y cruzó palabra con Eren, quien parecía nervioso en la puerta de su habitación. La razón, era precisamente Mikasa. Cuando Hanji notó la poco discreta compañía de Mikasa con Eren, le dijo a éste que necesitaba hablar con ella. Ésta rehusó sin mayor preámbulo. Hanji no insistió. Se retiró sin más y comprendió que Mikasa no deseaba enfrentarla. "Seguro se avergüenza de sus acciones idiotas y Levi sólo la ha usado… Bah, no me extrañaría de ése enano idiota", se dijo para no pensar en ello.

Al retirarse Hanji, Mikasa se excusó con Eren para salir a por algo para el desayuno y se dirigió directamente a los calabozos. No tuvo mayor problema para pasar porque quien estaba cuidando las celdas era Jean Kirschtein. Ella y todo el mundo sabían su predilección por ella y la aprovechó para hablar con el sargento. Al acercarse a la celda y ver el deplorable estado en que se encontraba éste, le pidió a Jean su desayuno y éste sin oponerse, abrió la celda así como los grilletes del sargento en silencio para que pudiese comer. Mikasa dejó la bandeja en el suelo y éste, adolorido intensamente, no podía ni mover los brazos. Fue ella quien arrimaba con cuidado pedazos de comida. Toda esta operación la llevó a cabo en silencio, sin mediar palabra alguna con él. De algún modo, ambos se entendían.

Después de unos minutos, más animada y viéndole comer, le pasó un vaso con agua que Levi bebió con agrado y preguntó a quemarropa:

- Explícame por qué la teniente Zoe no sabe que tú y yo somos hermanos, Levi.

- Cállate, estúpida – dijo susurrando con urgencia - Si alguien te escuchara, todo fracasaría. Y no podríamos llevar a Eren a buen resguardo hasta el final de todo esto.

Mikasa le miró, mucho más seria de lo habitual y le tomó del brazo.

- Tienes que decírselo. Esa mujer es capaz de matarme.

- ¿Por qué Cuatro Ojos te mataría? Está con el comandante Smith – y dijo esto haciendo un ligero mohín frustrado e hincapié en la palabra.

- ¿Tienes idea de quién me hizo esto? – y se señaló las mejillas aún enrojecidas, con las marcas de las manos casi visibles de Hanji en ellas – La teniente Zoe casi me mata anoche, si Eren no llega a quitarla de encima, habría tenido que responder – dijo, serena.

- ¿Por qué Hanji haría eso?

- Porque la muy idiota te ama enfermamente. Si me hubieras golpeado, yo te mataría. Es más… No sé porqué no lo ha hecho todavía – y de pronto se quedó pensativa mirándole - ¿Por qué lo hiciste?

- Se acostó con Erwin – dijo, como si quisiera justificarse, sin saber por qué.

- Debiste acostarte con alguien. Eso es justicia. Lo que tú hiciste es ser un hijo de puta y nada más – y le miró con asco – No mereces respeto alguno.

Levi, sin contestar, la miró fijamente.

Le daba toda la razón.

En medio de su conversación, fueron interrumpidos por alguien que de la nada, hizo sonar la reja abriendo el candado.

Frente a ellos estaba Hanji Zoe y parecía haber escuchado algo.

- Sal de aquí, Ackerman – ordenó Hanji y Mikasa sólo se levantó en silencio mirándole de frente, impasible. Al cruzarse con ella, Mikasa murmuró:

- Usted, teniente Zoe, debería ser un poco más comprensiva. Las cosas nunca son lo que parecen – y se alejó, saliendo de la celda en silencio.

"… Mírame, y así de frente déjame saber
Que ya no hay nada, y no vas a volver
Que si me tocas ya no te deshaces… "

- Así que no mereces respeto alguno ¿Eh? – comentó Hanji, burlona – Pues es evidente por qué – desde arriba, Hanji miró a Levi y los ojos de éste, bajaron a mirar el suelo mugriento - ¿Por qué no dices nada? ¿Por qué estás tan frustrado negándote a hablar? Todo esto es por ella ¿No es así?

Levi no dijo nada. En silencio y con evidente dificultad, trató de incorporarse. Interiormente Hanji deseaba ayudarlo y curarlo. ¿Cómo se habría lastimado así? Pero su cuerpo no se movía. Levi la miraba, casi suplicante, pero no decía nada. Sin embargo, él veía claramente en el fondo de sus ojos todo el sufrimiento que reprimía detrás de esa careta de frialdad y sarcasmo.

"… Y me ves, jugando a no extrañarnos
Evadiéndote, para caminar...
Y te ves, de nuevo así llorando,
Pero hay que pensar, que no hay vuelta atrás
Que no hay vuelta atrás..."

- ¿Qué haces aquí, Cuatro Ojos? – y dijo esto con patente desprecio en su voz, desprecio que apenas si era capaz de demostrar, pues no sentía hacia ella. De no haberlo mirado con tanta frialdad, sin duda se habría arrastrado frente a ella pidiendo perdón. Pero aún así, había algo que le decía en su rostro, que no habría importado.

- Erwin me pidió venir. Supongo que ya puedes salir de esta celda, dado que me dijo que podías ir a lavarte y uniformarte. Tiene una misión para ti con tu adorada recluta Ackerman – y esto lo dijo acremente. No dejó traslucir que ardía de rencor por dentro, y sus ojos apenas si cambiaron. Pero Levi la conocía y había visto el fugaz destello de los celos en ellos. Se incorporó y Hanji le lanzó la llave de la celda al suelo – No deseo verte cerca, Levi. Entre más lejos estés de mí, mejor será – y con paso rápido trató de escabullirse. Levi alzó el brazó y alcanzó el de ella.

"… Grite, te intente detener
Tu forma de besar hace dudar
Tu sabes que esto no es pasado
Perdóoon y ahora escuchame!
No dejas de soñar
Ni de desear, que en esta noche sean mis manos…"

Intercambiaron mirada por mirada. Sus respiraciones, acompasadas, sincronizadas, como si fueran una sola, resonaban contra los muros de piedra y los barrotes metálicos y llenos de sarro. La atmósfera era tan pesada, tan cargante, que parecía que se asfixiarían sin poder siquiera haber respirado libremente alguna vez. Hanji no trató de soltarse. Levi la miraba sosteniéndose donde la costilla rota golpeaba su piel por dentro y le provocaba un dolor lacerante. El rostro de Hanji aún tenía algunas manchas verde-amarillentas de algunos de los golpes que él le diese y sus dedos se deslizaron sobre éstas sin que ella lo detuviese. Después de un segundo, Hanji comenzó a hablar.

"… Mírame, y así tan cerca, dime lo que ves,
Si ya no hay nada, y no vas a volver
Por qué me tocas? Por qué te deshaces?.."

- ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿No te gustó suficiente dejarme moribunda?

- Hanji, no…

- No, Levi. No te quiero cerca de mí – Sin embargo, esto lo dijo de tal forma, con tanta vehemencia, al borde del llanto que Levi se quedó inmóvil. Sus párpados apretados estaban bordeados de lágrimas de impotencia y sus puños se apretaban en torno a sus propios dedos hasta ponerse blancos. Luchaba porque lo amaba y lo amaba porque de otro modo, no estaría luchando en absoluto contra ello. Su frente contra la de él, sus sollozos intranquilos, el temblor de sus labios y la calidez de su aliento al hablar a borbotones, como si se negara a él cuando su cuerpo luchaba contra su entendimiento lo embrigaban y le era imposible apartarse. Y ella lo necesitaba y lo necesitaba tanto que no lo quería cerca de ella o nuevamente su amor la arrastraría a sus pies.

"… Y me ves, jugando a no extrañarnos,
Evadiéndote, para caminar...
Y te ves, de nuevo así llorando,
Pero hay que pensar, que no hay vuelta atrás!
Que no hay vuelta atrás… "

Hanji se soltó de su brazo y salió apresuradamente sin darle la cara. No quería verlo. Su dolor físico, sus ojos suplicantes… Su cuerpo hermoso cubierto de heridas, la hacían flaquear. "Aún tengo que luchar", se dijo, incapaz de ignorar su propio dolor donde la herida en su espalda aún no cerraba del todo. Fue casi corriendo a la oficina de Erwin y sin tocar, abrió la puerta.

Erwin la miró, completamente desconcertado y se levantó de inmediato.

- Hanji, estás muy pálida, ¿Te hizo algo? – dijo, fingiendo alarmarse. Sabía bien el efecto que le provocaría a ella ver a Levi. Todo estaba saliendo conforme a su bien elaborado y maquiavélico plan.

En respuesta, Hanji le miró un momento que le pareció eterno. Sobre las puntas de sus pies, alzó ligeramente su cuerpo y pasándole los brazos por el cuello, apretó sus labios, cerrados, contra los de él.

Pensó en cuánto había deseado besar a Levi. No dejaba de pensar en sus labios en los de él, ni en los labios de él en su cuerpo. Parecía como si hubiera teñido en ella sus besos de por vida y se sentía tan incapaz de olvidarlos que debía borrarlos con los de otro si fuese necesario.

Erwin la apretó contra su cuerpo y la miró entonces desconcertado, pero sin soltarla.

Por respuesta, Hanji habló firme y claramente:

- ¿Está… Bien si… Mudo mis cosas a la habitación al lado de la tuya? Sería incómodo estar de un lado a otro.

Erwin no pudo ocultar la sonrisa que pugnaba por asomar en las comisuras de sus labios y así lo hizo esperando no delatarse.

- No tengo problema si me permites mudarme a mí a la habitación vacía al lado de la tuya, Hanji.

- ¿Qué dirían los reclutas?

- No dirían nada en particular. Eso no es asunto de los reclutas.

- Mmmmh – y se separó ligeramente bajando los brazos algo incómoda, sin saber realmente qué hacer con ellos – ¿Qué harás con Levi?

- Enviarlo a la muralla Rose. No puedo deshacerme de él. Puede que no apruebe lo que te ha hecho y en otras circunstancias lo habría asesinado con mis propias manos o condenado al calabozo hasta morir, pero el soldado más fuerte de la humanidad no puede ser descartado en este punto.

- Eso lo entiendo. ¿Por qué no hemos ido a la misión?

- Quería estar seguro que estabas repuesta y ahora que lo sé, partiremos mañana mismo – Hanji parecía pensativa y lo miró fijamente.

- ¿Dormirías conmigo esta noche? – y se lo dijo sonriendo ligeramente, algo tan extraño en ella que era de una risa fresca y sonora, y acercándose, tomó la mano pesada y blanca de su colega.

"… Y me ves, jugando a no extrañarnos,
Evadiendote, para caminar...
Y te ves, otra vez asi llorando,
Pero hay que pensar, que no hay vuelta atrás!
Que no hay vuelta atrás…"

Levi se quedó acostado durante largo rato después de darse un baño a conciencia y vendarse el torso y algunas de las heridas que lucía. Incluso la luz de la luna le lastimaba los ojos. No podía creer sus palabras. No podía imaginar cómo había hecho Erwin para hacerse con ella. Hanji. Su Hanji.

No tenía dudas. Ella le pertenecía. Ella era de él. Ella tenía que permanecer a su lado. "¿Cómo hacerle entender que nada de lo que ella ve en realidad existe?", se preguntó con ansiedad internamente.

Tocaron a la puerta y se levantó haciendo un gesto harto incómodo. Era Mikasa.

- ¿Qué quieres, mocosa?

- No seas idiota y deja de llamarme de ese modo. Hay algo que debes saber.

- ¿Por qué no lo dices y...? – Mikasa lo interrumpió.

- El Capitán Erwin Smith y la Teniente Zoe están juntos. Juntos, juntos. En su habitación.

"… Si me quieres tener, y no vas a volverme a ver
Si no vas a volverme a ver..."

El rostro de Levi cambió. Parecía que una nube negra se hubiera cernido en sus pensamientos.

- Ella no me quiere cerca.

- Si no le dices nada, vas a perderla, anciano. No seas idiota. Yo puedo proteger a Eren.

- ¿Y si no?

- Claro que puedo – dijo autosuficiente.

- Mikasa… - llamó entonces a la chica pelinegra por primera vez por su nombre de pila – He dicho que no.

- Eren se lo dirá.

- Ese mocoso se callará si quiere sobrevivir.

- Levi, estás echando todo por la borda.

- Es mi borda y yo diré cuando hablaré y cuando me quedaré en silencio.

Mikasa se sentó en su escritorio y comenzó a cortar una hogaza de pan para él.

- Es mejor que comas. Nos vamos al amanecer.

- ¿A dónde?

- A Rose. Lejos de estas personas. Podrás resguardar a Eren donde decidas.

Debía volver para hablar con Hanji. Había tanto que lamentaba. Erwin lo alejaba a propósito.

Estaba seguro que el motivo era el que él pensaba.

Erwin tendría a Hanji a su merced para enamorarla de verdad.


Gracias por leer, los quiero!

Kat.