"… - Meet me there at midnight, same place we always go
I'm absolutely sure he doesn't know -
Those words jump off the letter that I found behind our bed
Haunting me they echo in my head, in my head… "
Al día siguiente, Levi se despertó al alba. Encontró al abrir la puerta de su habitación, todas sus cosas, confiscadas cuando fue encarcelado. Estaban sus uniformes, doblados tal cual los tenía antes, y en el fondo de la caja algunas de sus pertenencias, sus notas y debajo del block, un sobre blanco con la leyenda "E. Smith". Levi achicó los ojos. La cuidadosa caligrafía no le era desconocida. Había leído cartas de la misma persona que había escrito ésa, infinidad de veces. La letra era de Hanji. Al abrirla, el papel tenía incluso el olor de ella. Se detuvo un momento con la hoja amarillenta retenida en su mano, sin saber qué hacer. ¿Tenía curiosidad? Sí. Pero un irracional temor lo dominó. ¿Debía leerla? Algo en la caligrafía, un ligero temblor en la forma de escribir, algo que percibía y que era incapaz de descifrar, le decían que no debía leer el contenido. Recompuesto, la abrió sin más. Después de un momento de leer y releer, confuso y con los ojos completamente rojos, cual si se hubiera bebido una botella entera de vodka, apretó la hoja hasta hacerla una bola de papel tan pequeña en su puño que luego tiró a un lado de la habitación con furia. Se talló las manos y furioso, se abalanzó contra el escritorio, el que golpeaba con sendos golpes. Uno, dos, tres, cuatro… y después de detenerse, volvía a realizar la misma operación. Sin tocar, al escuchar los golpes, Eren entró a la habitación y perplejo, se acercó a Levi el que, en su enojo, se abalanzó entonces sobre él y lo tomó por el cuello como si no lo reconociera. Detrás suyo, iba Mikasa, quien, al contemplar la escena, de inmediato se abalanzó a su vez sobre Levi.
"… It's too late to try and work it out
There's no way to turn this thing around
It's all there in the letter that I've found
I've memorized it line for line
Too bad that letter isn't mine, (No…) …"
- Sargento – dijo Mikasa serena, midiendo sus palabras al verle incontenible y a sabiendas de que Eren no era rival para él ni en broma – Basta.
- ¡¿Basta?! – Dijo sosteniendo a Eren por el cuello de la chaqueta y mirando a Mikasa como si estuviera loca, haciendo a su vez una mueca desagradable – Nada de basta, recluta – y soltó a Eren - ¿Saben qué es peor que tu jefe te quite a tu mujer? – y sin darles oportunidad a contestar, replicó - ¡Que sea tu mujer la que lo elija! – y sin darse cuenta, sus ojos estaban llenos de lágrimas que no llegaron a salir por la oportuna intervención de Eren.
- Sargento Levi – y lo miró de frente sin temor – la teniente Zoe no está interesada en el Comandante – y al decir esto, Mikasa entornó la mirada como burlándose de su ingenuidad, pero lo amaba tantísimo que no dijo una palabra.
- ¿Tú qué sabes, mocoso? – y alcanzó la carta, que levantando del piso, puso en la mano de Eren – Lee esa mierda y ya me dirás si la encuentras interesada o no.
Después de leer, Eren, estupefacto reconociendo en apariencia también la letra de Hanji, pasó el documento a Mikasa, quien, impasible, leyó con rapidez y alzó la vista, por primera vez con tintes de gravedad, enfocándola en Levi.
"… -When can I then see you, I've been counting down the days
I promise you our secret will be safe-
No, I just can't continue reading through my tears
The beating of the letter is so clear, so clear…"
Éste se sentó en la cama. Todo se había derrumbado. Su respeto por ella. Su confianza en ella. Sentía que incluso su amor por ella, repentinamente había huido de su cuerpo. No podia soportar imaginar a Hanji escondiéndose de él para escribir esa carta. ¿Por qué no la había entregado? No importaba. Lo que importaba era que la había escrito. ¿Qué otras cosas abominables le había ocultado? Pero sobre todo ¿Por qué? ¿Por qué no le dijo desde el principio que a quien amaba era a ése miserable forzudo de Erwin?
Eren balbuceó algo. Mikasa a su vez le respondía, al parecer defendiendo su reacción. Bah, siempre que Eren hablaba era tan vehemente que al verlo solo le inspiraba golpearlo. No entendía una mierda de lo que decía y tanta alharaca le irritaba sobremanera. Se puso la chaqueta, furiosamente, tanto que zafó un botón.
- Tsk. Tengo que encararla. Tiene que aclararme toda esta mierda. Si se entendía ya con él, si se había ya entregado a él. ¡Ese bastardo fue el primero!
- Deberías controlarte. Parece su letra, sí. Pero deberías controlarte y hablarlo con ella antes de juzgarla. ¿No vas a decirme que ya te olvidaste de la golpiza que le diste? – dijo Mikasa con su habitual seriedad.
- ¡Debí matarla! – dijo con profundo desprecio.
- Señor – habló Eren entonces – la teniente Zoe no es…
- ¿Y tú qué mierda sabes de quién es la teniente Zoe que tanto respetas, eh? No eres más que un mocoso inútil – Su voz mostraba un intenso desprecio.
- Levi… Si no estás seguro, tienes que encararla. ¿Y si te dice lo que quieres oír, qué? ¿Eso cambia algo?
"No", pensó. "No cambia nada".
Mikasa por su parte, pensó que todo sería más fácil si era ella quien hablaba con Hanji, pero sabía que ella se negaría a escucharla o le respondería con el aporreo de la vez anterior, así que optó por decirle a Eren, una vez fuera de la habitación del sargento, que fuera él quien hablara con ella. No le caía mal el Comandante Smith pero había descubierto hacía poco tiempo que Levi era su hermano. Aquel hombre, parte de los comerciantes de las murallas, al que todos llamaban "Capitán Ackerman", era tío de ambos, hermano del padre de Mikasa. Siendo un bebé, lo secuestró para hacerlo pasar por su hijo, pues él era incapaz de tenerlos y necesitaba uno para hacerse de una gran fortuna por parte del gobierno. Luego vino su desgracia al ser descubierto por el rumor de que Levi no era producto de algún matrimonio y se quedó sin un centavo, por lo que lo echó a las calles. Éste renegó de su apellido, prácticamente sumiéndolo en un olvido pesado e incómodo. Cuando conoció a Eren y supo el apellido de Mikasa, por supuesto se incomodó. Por supuesto sintió la misma sangre correr por sus venas, ¡Y cómo no! Mikasa era una adolescente que, como él mismo unos años antes, era fuerte, entera, eficaz y serena. Su ecuanimidad rayaba en el mutismo y ambos tenían la misma mirada fría e impasible. Era muy interesante como a él lo llamaban "El soldado más fuerte de la humanidad" y a ella comenzaban a llamarla "La soldado que vale por cien soldados". Era una adolescente, y como tal, carecía por completo de juicio, y el poco que tenía lo empleaba en cuidar al mocoso inútil de Jaeger. Habría que hacerse cargo de ellos, "De algún modo", pensó. Un día, cuando la rescató de la casa de los Jaeger al ingerir las fórmulas del padre de Eren, Mikasa lo sorprendió con lo que sabía. "Sé que fuiste hijo de mis padres. No me preguntes cómo lo sé. No te lo diré. Quiero que sepas que no te perdonaré lo que le hiciste a Eren, pero ahora no sólo él es mi única familia en el mundo y dudo que tú tengas a alguien que se preocupe por ti además de la teniente Zoe, así que trataré de ignorarte y… Si necesitas mi ayuda… Estaré cerca" . Así le hizo saber que era su hermana. La diferencia de edades era de 4 años. Levi nunca tuvo tiempo de saber de la existencia de Mikasa o viceversa. Por eso, que viniera con tal información, lo sorprendió. Lejos de molestarle, se sintió un poco aliviado. Había alguien más en el mundo que podría llegar a entenderlo. Bueno, al parecer Hanji alguna vez lo hacía.
"…It's too late to try and work it out
There's no way to turn this thing around
It's all there in the letter that I've found
I've memorized it line for line
Too bad that letter isn't mine…"
Eren se dirigió a la habitación de Hanji. Tocó dos ocasiones y a la tercera, Hanji abrió, envuelta en una toalla color lavanda. Eres desvió la vista, la verdad fuera dicha, Hanji era muy bonita sin sus habituales gafas de trabajo o su uniforme y esa coleta. Era muy natural y alegre y eso atraía a cualquiera. Le caía bien y se entendía bien con ella, sin embargo, era extremadamente compleja en cuanto la conversación o la situación tendía hacia un canal más estrecho. Y éste era Levi.
- Ahm… Teniente… Necesito hablarle – dijo Eren con los ojos fijos en el quicio de la puerta.
- Claro Eren, entra – y le abrió la puerta, cerrándola detrás de él - ¿Qué pasa?
- Mikasa y el Sargento… - Hanji lo interrumpió poniéndole la mano frente a la cara y agitándola ligeramente.
- No quiero hablar de eso, Eren, si a eso has venido, vete – y miró a la ventana – sé que aprecias a Levi y te lo agradezco, pero esto no es asunto tuyo.
- ¡Mikasa y el Sargento son hermanos, teniente! - Eren dijo esto rápido, antes de que Hanji lo interrumpiese otra vez.
Hanji, estupefacta, se sentó en la cama con el cabello húmedo y gotas de agua caían sobre sus hombros humedeciendo el edredón. La toalla estaba completamente mojada y bajo los pies de Hanji se extendía un pequeño charco. Eren se sentó junto a ella.
- Él la quiere mucho teniente… Bueno, yo no sé nada sobre esas cosas, pero sí sé que el sargento no es muy hábil para… expresar sus emociones.
- ¿Por qué… No me dijo nada? – miró entonces interrogante a Eren.
- Porque Mikasa, yo y usted misma, estarían en peligro. Él busca protegerla porque usted le importa.
- ¿Protegerme? ¿Protegerme de quién? – y comenzó a ofuscarse - ¿Sabes Eren? No, si se van a Rose, no podré hablar con él. Llévame ahora mismo a su habitación – exigió.
- Él no desea hablarle… Vio su carta.
- ¿Mi… qué? – preguntó confundida.
- Su carta. La que usted escribió al comandante Erwin – y más confusa todavía, se levantó buscando su uniforme.
- Llévame con él. No sé de qué rayos hablas.
Eren la vio asustada y de pronto, comprendió su desconcierto. ¿Por qué alguien guardaría una carta sin sello y sin haber sido entregada a su destino?
Hanji se metió al baño y al salir, estaba prácticamente vestida. Se calzó las botas y sin siquiera atarse el cabello ni ponerse sus gafas, salió disparada a la habitación de Levi con Eren pisándole los talones.
Al entrar a la habitación de Levi, ninguno de los dos tuvo tiempo de hacer reclamos. Levi la miraba de abajo hacia arriba, la repasaba con la mirada como si jamás la hubiera visto en tanto Hanji trataba de descifrar su actitud. Ninguno actuaba conforme deseaba y esto no pasó desapercibido a Mikasa quien comenzó a hablar.
- Nosotros nos vamos. Teniente… Siento el inconveniente y… Quiero que sepa que… Siento esto – Algo apenada, Mikasa bajó la cara.
- Siento haberte golpeado, Ackerman. Aunque ya no sé si puedo llamarte Ackerman o solo Mikasa. Si tienen el mismo apellido y sus caras son tan iguales, es difícil decidir a quién llamaré de "x" modo. Siento haberte golpeado.
Mikasa miró a Hanji y asintió tomando el brazo de Eren que solo se incline ligeramente. Al cerrarse la puerta, Levi se levantó de inmediato como crispado, y se inclinó frente a Hanji mirándola con fijeza.
"… You wanted me to find it, never tried to hide it
Running never fades those words are here to stay
I hope you find this letter I'm writing you today
These will be the last words that I say…"
- ¿Qué haces aquí Cuatro Ojos? – dijo serio como siempre. Su miraba no podía ocultar todo el desprecio que sentía y sin embargo sus manos temblorosas, evidenciaban con claridad que luchaba contra su deseo de abrazarla y tocarla. Las marcas de los golpes que le había inflingido no se habían borrado del todo y los moretones de sus mejillas apenas comenzaban a aclararse en una fea combinación de tonos amarillos y verdosos.
- ¿Por qué no me dijiste que Mikasa Ackerman y tú son hermanos? ¿Alguna vez confiaste en mí? – dijo dolida, bajando la cara.
- No vas a ablandarme con eso, Hanji. Tú eres ahora la amante de Smith, todos lo saben. No importa si te mentí o no. Tampoco tú confiabas en mí – dijo, dolido.
- ¡Te llevaste mis notas sin explicación, Levi! ¡Mi trabajo de toda una vida y pretendías que sin explicación alguna yo simplemente tolerara lo que sucedía en mis propias narices!
- ¿Y qué era eso, Hanji? ¿No tiene nada que ver con la hermosa carta de amor que le escribiste al comandante?
Hanji lo miró, confundida. No sabía de qué estaba hablándole. Levi le dio la bola de papel que hasta hacía un momento estaba en el suelo y ella la abrió leyendo.
"Erwin: Parece que Levi no tiene la menor idea de lo que pasa entre nosotros. ¿Está bien si aprovechamos que ha ido al muro María y nos vemos a medianoche? Espero tu respuesta, aunque no deseo esperar demasiado. Tuya, Hanji."
Levantó la vista y ésta se encontró con la mirada irrefutable de Levi. No sabía de dónde había salido esa carta pero sabía que ella no la había escrito.
Comenzó a luchar con su deseo de disculparse, con su necesidad de acercarse y pedir perdón. Pero… ¿Por qué?
Levi se incorporó y le acarició la cabeza.
Entonces supo que todo se había terminado.
"… It's too late to try and work it out
There's no way to turn this thing around
It's all here in this letter that you've found
It's too late to try and work it out..."
- Se terminó, Hanji – sus rostros estaban muy cerca y se miraban con culpa, con tristeza.
- No me has contesta…
- No tengo nada qué contestar. Voy a una misión y pretendo no volver – y se dio vuelta rebuscando en la cómoda. Hanji se levantó y le pasó el brazo desde detrás por el cuello atrayéndole y lo besó en los labios.
Fue sólo unos segundos que Hanji habría deseado que duraran por largo tiempo, pero Levi fue quien decidió romper el hechizo.
"… There's no way to turn this thing around
It's all here in this letter that you've found
So memorized it line for line…"
Con sus pantaletas, las que Erwin sustrajera y que luego le mostró en su celda sin que ella se diese cuenta, le dio una bofetada y alejándose, la miró con asco y la dejó, parada, confusa y al borde de un colapso nervioso, en medio de su propia habitación.
No había nada qué salvar.
"… I won't be there to say goodbye…"
