Bienvenidos, mis preciados lectores, a otro capítulo de mi fic: "El Rey de los Espíritus" el cual había dejado de escribir debido a que entré en época de parciales en la universidad y me vi forzado a centrarme en el estudio. Lamentable, pero cierto.

De cualquier modo, me encantaría agradecer a todos aquellos que se percataron de este pobre fic y le dieron la oportunidad. Agradezco a aquellos lectores que tuvieron la amabilidad de poner la historia en favoritos, la siguieron y a los que dejaron reviews. ¡Muchas gracias chicos!

Dejo una lista de cosas a tener en cuenta al final del capi. Revísenlas si tienen tiempo, son cortas.

Parejas: Naruto x Dark Magician Girl x ?. Va a ser un harem, sí, pequeño, y quizás incluya chicas de otros anime. Pueden sugerir quien les gustaría, pero es casi seguro que Alexis y Blair de Yu Gi Oh! Gx van a tener sentimientos por él, aunque depende de ustedes si quieren que las agregue al harem.

Este capítulo va a contar con la actuación de un personaje de otra serie, uno (o, mejor dicho, una) de mis personajes favoritas.

Disclaimer: Ni Naruto ni Yu-Gi-Oh! Gx me pertenecen. Tampoco me pertenecen los personajes de las otras series que inserte en la historia.


Intro: Yu-Gi-Oh! Opening 1. Latino


Capítulo Dos : Campeón


"Espera, déjame ver si te entendí bien. Tu plan es asistir a la Academia de Duelos, ganar el torneo Gx, conseguir las cartas de las Bestias Sagradas y luego... ¿Qué?"

"Bueno...", Naruto alzó una mano hacia su nuca, frotándosela con algo de vergüenza. "Aún no sé."

La representante del Namikaze se palmó la frente con fuerza, para luego exhalar un suspiro, derrotada. Desde que había accedido a administrar la vida del rubio, Saya Takagi no había tenido más que dolores de cabeza. Y aunque era verdad que su carácter fuerte y decidido lo sacó de muchas situaciones problemáticas en varias ocasiones, Naruto era de esos tipos que no aprendían de los errores.

Ni tampoco de sus victorias. Es decir, ¿para qué ir en busca de las Bestias Sagradas cuando en su posesión se encontraban las cartas más poderosas del duelo de monstruos? Sencillamente, no sabía por qué aún se esmeraba en tratar de hacerlo un duelista serio y responsable. Aunque... eso último también tenía su respuesta, por más que quisiera negarlo. "Eres un completo Baka, ¿lo sabías? No debe haber nadie más Baka que tú."

"Oh vamos Saya-chan, dame un respiro", dijo el rubio, haciendo un leve puchero ante la cámara de su laptop. "Ahora que he derrotado a Yugi Muto, la prensa no para de preguntarme cual será mi próximo destino, o si voy a usar los Dioses Egipcios que él me dio, o si algún día voy a aceptar las miles y miles de propuestas de matrimonio que me han estado llegando desde entonces. Y, si te soy sincero, quiero alejarme un poco de todo eso", una de sus manos atravesó su cabello dorado, alborotándolo aún más. "Además, esas cartas son completamente necesarias para que cumpla con mi destino."

A través de la pantalla de su computadora, Naruto observó con tranquilidad cómo su representante crispaba su rostro en una mueca pensativa, tratando de encontrar una respuesta coherente que refutara todo lo que él había dicho hace un instante.

Ella podía ser una de las chicas más atractivas que había visto en su vida (incluyendo a Mana), pero su carácter agresivo y mandón también la hacían una de esas mujeres a los que no se las debía tomar a la ligera. Aparte de ser extremadamente lista y hábil para los negocios, la chica era considerada como una eminencia en los duelos, siendo capaz de utilizar estrategias repentinas en torno a un rápido análisis de sus oponentes para derrotarlos en su propio juego.

Saya Takagi era una joven de 18 años, de estatura promedio, pechos copa "D", y cabello rosa brillante que siempre llevaba atado en dos coletas largas a cada lado de su cabeza. Sus ojos dorados brillaban tras un par de lentes pequeños, los cuales le daban una apariencia más grácil e inteligente, además de resaltar su tez blanca. Aunque en aquel momento sólo podía ver su cara, Naruto dedujo que ella tenía puesta su camisa de seda elegante blanca y su falda negra con flecos que cubría sus piernas hasta la zona de las rodillas.

Mientras el rubio divagaba, Saya finalmente se encogió de hombros, mostrando una sonrisa de esas que siempre esbozaba cada vez que lograba formular una pregunta que al Namikaze le costara responder. "Entonces dime, señor Rey de los Juegos, ¿cómo piensas obtener esas cartas sin la aprobación del Rector de la Academia? Según he oído, unos tipos conocidos como 'Los Jinetes de las Sombras' trataron de robarlas por la fuerza hace casi dos años, pero fracasaron. ¿Qué te hace pensar que tú si podrás?"

"Conozco la historia", admitió el rubio. "Pero, a diferencia de ellos, yo no planeo robarlas. No, el Rector Sheppard me las va a dar por su propia voluntad", ante una mirada inquisitiva de Takagi, el chico supo que debía explicarse. "Es fácil. Verás, aquel que gane el torneo tendrá el derecho de pedir lo que desee. Son las reglas, y sé que Kaiba me respaldará en caso de que el director se niegue a cumplir mi petición."

Ante una repentina sonrisa de Naruto, Saya sintió como sus mejillas comenzaron a teñirse en torno a sus no tan nuevos sentimientos hacia el rubio, traicionando, al mismo tiempo, su anterior confianza y seriedad. "A-Aunque me alivia saber que has pensado en todo con calma, deberías saber que por ningún motivo voy a dejar que te alejes de tus nuevas responsabilidades", dijo la chica, elevando un dedo frente a su rostro para luego moverlo de derecha a izquierda, como si aquello acentuase la importancia de sus palabras. "Así es, no creas que te vas a escapar tan fácilmente de mí Naruto Namikaze. Y si por casualidad no vienes a verme apenas termine el torneo, yo misma te iré a buscar. ¿Quedó claro?"

"Sí sí, yo también te amo, Saya."

Al oír aquellas palabras la representante del Rey de los Juegos pasó de tener el rostro levemente sonrojado, a que el mismo dejase en vergüenza a un tomate. Sus ojos se ensancharon con la implicación que suponían aquellas palabras. "E-Eso... Y-Yo... Tú... N-Nosotros no...", su boca trató de articular alguna respuesta coherente para defender su orgullo, pero fue en vano. Después de escuchar una de las cosas que jamás pensó que el Namikaze diría, su mente colapsó en un agradable torbellino de pensamientos.

"Tranquila, Saya-chan", dijo Naruto, riendo entre dientes. Sus palabras provocaron que la repentina felicidad de la joven perdiera fuerza, confundiéndola. "Sólo estaba bromeando. No hay necesidad de alterarse."

Hubo un silencio repentino que reinó en el ambiente por algunos momentos. Durante esos segundos en los que nadie habló, el rubio no pudo evitar preguntarse si no se había sobrepasado esta vez con aquella pequeña broma. Cierto, le encantaba verla enfadada o avergonzada, pero esta vez... no se veía como que fuese a tomárselo bien.

"Alterarme... ¿¡Alterarme, yo!?", exclamó Saya de repente, internamente decepcionada. "¡Baka baka baka! ¡Te odio!"

...Justo como lo supuso, tanto la cara como las palabras de Takagi fueron suficientes para aclarar su teoría de que, efectivamente, se había sobrepasado. Y ni siquiera pudo atisbar a disculparse de inmediato, porque la comunicación por videollamada había sido interrumpida por ella justo en el momento en que terminó de gritar, dejando al Rey de los Juegos un poco sorprendido.

'Vaya... no pensé que fuese a reaccionar así', pensó el chico, algo arrepentido, llevando una mano hacia su pecho, donde una carta colgaba de su cuello. Cuando posó su dedo en ella, el espíritu de Mana se reveló en la habitación de su Yate privado, mirando brevemente el cuarto para luego identificar a su 'elegido' sentado frente a una computadora.

'¡Ah, Naruto-kun! ¡Que bueno que estás aquí!', exclamó la Dama del Mago Oscuro mientras sonreía alegremente. 'Estaba tan aburrida... Mahad-sensei puede ser muy sabio y poderoso, ¡pero sus enseñanzas sólo consiguen que me duerma! Es deses'

Mana inmediatamente se detuvo al percatarse de que el Namikaze no la estaba escuchando, aparentemente perdido en sus pensamientos. Sus ojos estaban fijos en el fondo de pantalla de su computadora, y no parecía que siquiera hubiese registrado la presencia de su guardiana. Parecía preocupado por algo, y fuese lo que fuese que lo tenía tan preocupado, la hermosa joven estaba segura de algo: No le gustaba para nada el verlo así.

'¿Naruto-kun? ¿Ocurre algo?'

De nuevo, nada, ni una simple respuesta. Pero esta vez sus pestañas descendieron varias veces, como si la voz del espíritu hubiese logrado llegar hasta él. 'Oh, Mana-chan, hola. ¿Cuando llegaste?', preguntó el rubio, finalmente reconociendo con la mirada a su más leal compañera. 'No me dí cuenta.'

'Hum... te ves algo deprimido, como si algo hubiera ocurrido antes de mi llegada.'

Repentinamente, la Maga flotó más cerca del rubio, llegando al punto donde sus rostros estaban tan cerca el uno del otro como era posible sin llegar a tocarse. Pero créanme cuando les digo que la falta de la chica de un cuerpo real en aquel mundo no impidió que las mejillas de Naruto se tiñieran de un rojo fuerte.

'A-Ah, n-no es nada, no hay razón para preocuparse. Enserio.'

La Dama del Mago Oscuro se cruzó de brazos con un ligero puchero adornando su expresión, todo aquello sin moverse de enfrente del rubio. 'Mou~ ¡No es justo!', protestó. 'Naruto-kun tiene problemas y parece no confiar lo suficiente en mí como para contarme qué le sucede. Y yo que creí que él me quería...'

Aquel monólogo en tercera persona logró sacarle una sonrisa al Rey de los Juegos. Ella tenía razón: Aún pese a todo, Mana estaba ahí para escucharlo, para brindarle su apoyo. 'Por supuesto que te quiero Mana-chan. Y tú sabes que moriría si algo llegara a pasarte', admitió Naruto, provocando que la joven recuperara su alegría. 'No hay razón para que te preocupes por mí, de verdad que no. Cometí un pequeño error, es todo.'

'¿Oh? No me digas que otra vez hiciste que Saya se enfadara contigo...'

El Namikaze soltó una risa nerviosa mientras se rascaba la nuca, algo avergonzado. 'A-Algo así. Pero creo que esta vez me pasé un poco', dijo, desviando la mirada. De inmediato, el chico comenzó a narrar lo que había transcurrido momentos antes, incluyendo también la última parte de la conversación. '...¿Crees que debería llamarla y pedirle disculpas?'

'Ara, el corazón de una mujer es frágil y tempestuoso, capaz tanto de hundirse con la tormenta como de salir a flote por sí mismo o con la ayuda de alguien especial.'

'Emm... ¿Y eso qué significa?', preguntó el rubio, completamente confundido.

La primera respuesta que tuvo fue una inocente sonrisa por parte de su guardiana. 'No sé', Naruto casi se cayó de cabeza al oír aquello, pero logró mantener la compostura. 'Pero lo que sí sé es que sería lindo de tu parte que le pidas disculpas. Quizás no en persona, pero podrías usar esa cosa que llevas contigo, "celular" o como se llame, para enviarle un mensaje.'

Naruto lo pensó por un momento, analizando la posibilidad que existía de que lo leyera, para luego llegar a la conclusión de que aquel era un método infalible. "¡Eso es! ¿Cómo no me di cuenta?", dijo, dando un salto en el aire. Esta vez, sin percatarse, había usado su propia voz y no sus pensamientos para comunicarse con Mana. Sí, esa era otra de sus habilidades: el poder de hablar con los espíritus a través de su mente. "¡Eres la mejor, Mana-chan!"

'Tee~hehe, así es, yo soy la mejor...', luego de decir eso la Dama del Mago oscuro le guiñó un ojo a su poseedor. '...Y tú eres el más lindo.'

El rubio no pudo evitar sentir como su rostro se enrojecía de vergüenza. No importaba cuantas veces ella hubiese afirmado aquello último, a Naruto siempre le avergonzaba escuchar lo que la maga pensaba de su apariencia. Quizás era porque le gustaba verlo sonrojado, o nervioso; sea cual sea el caso, el Namikaze prefería que no lo dijese.

"S-Sólo...", comenzó él, pero no pudo terminar su oración gracias a sus propios nervios. "Ah, de acuerdo, le enviaré un mensaje. Mientras tanto, fija el rumbo a la Academia de Duelos."

De inmediato, la chica hizo algo parecido al saludo militar, y atravesó la puerta de la habitación sin siquiera tener que abrirla. Cuando se marchó, Naruto exhaló un suspiro de resignación, moviendo su mano hasta uno de los bolsillos de su chaqueta, donde su celular yacía encendido. Sin embargo, mientras buscaba el número de Saya, la Dama del Mago Oscuro apareció de nuevo en el cuarto, mostrándose bastante confundida.

'Naruto-kun.'

'¿Sí?'

'¿Cómo puedo hacer para mover el timón de tu barco... si no puedo tocarlo?'

Una gota de sudor recorrió la nuca del muchacho quien luego se palmó la frente. 'Buen punto.'


Saya Takagi yacía sobre su cama con la cabeza aprisionada en la suave almohada que tenía cerca de la cabecera, llorando desconsoladamente. Sus lágrimas hacía rato ya que no caían de sus ojos, habiendo estado así durante más de media hora; los ojos enrojecidos, sus mejillas enrojecidas y humedecidas por el viejo rastro de agua no eran sino signos que probaban que su anterior conversación con su único cliente, Naruto Namikaze, había hecho que algo dentro suyo estallara de rabia.

"Baka", susurró, ahogando un sollozo entre las sábanas. "Lo odio."

La verdad era que esas palabras eran sólo una mentira, y ella lo sabía. Sin embargo, luego de aquella broma tan desalmada, ¿cómo podía hacer para evitar sentirse de esa manera? No había forma de que esta vez lo perdonase tan fácilmente, no después de lo que le hizo sentir.

Ni siquiera sabía por qué aceptó ser su representante en primer lugar. En aquellos días apenas conocía el nombre del muchacho de las finales del torneo juvenil que Ilusiones Industriales había organizado cuando ella tenía 14 años y asistía a su último año en la academia de duelos. Siendo la mejor de toda la academia, ella era el orgullo de su familia sabiendo que tenía muchas oportunidades de llegar muy lejos en el mundo real; su gran inteligencia le había permitido graduarse de la academia a una edad muy corta, y muchos afirmaban que ya estaba lista para trabajar.

Pegasus y hasta incluso el mismísimo Seto Kaiba le habían ofrecido un trabajo en sus empresas, pero Saya nunca estuvo muy segura si quería triunfar de aquella manera. Cierto, le traería muchos beneficios en la vida, pero un empleo así era justo lo que sus padres deseaban, no ella. Y, para probarse así misma de que —al elegir los duelos— nadie podría vencerla, ingresó al torneo donde Naruto Namikaze la derrotó posteriormente en las finales, convirtiéndose en el nuevo campeón juvenil con sólo 13 años.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que ese chico estaba destinado a la grandeza y que, obviamente, iba a necesitar alguien que supiese llevarlo en la dirección correcta, administrando su vida, sus duelos, todo. Y, después de ese duelo, no pasó mucho tiempo hasta que Naruto alegremente aceptó su petición, alegando que en cualquier caso no tenía a nadie que se encargara de sus cosas y que prefería que una chica que pudiese darle tantos problemas en un duelo se ocupara de organizar sus duelos.

Apenas se graduó de la Academia, Saya rechazó las ofertas de Ilusiones Industriales y Kaiba Corp, para que su nueva vida como representante de duelistas comenzase.

La chica alzó la cabeza mientras trataba de eliminar aquellos pensamientos que, como era de esperar, siempre derivaban en el rubio, en aquel chico del que se había enamorado el mismo día en el que él la derrotó en un duelo justo y legal. Mirando su reloj, Takagi se sorprendió un poco al comprobar que había estado yaciendo en su cama por más de dos horas. 'Incluso si no está aquí, no puedo dejar de pensar en ese baka. Hah, siempre se sale con la suya...'

Nuevas lágrimas trataron de emerger por sus ojos, pero las contuvo a tiempo, sabiendo que había más en la vida que Naruto Namikaze. Sin embargo, cuando se disponía a marcharse de su habitación, el parpadeo intermitente de su celular provocó que su corazón diese un vuelco violento. ¿Acaso...?

Llena de esperanza, Saya se apresuró a tomar el aparato con sus manos, rápidamente descubriendo que, de hecho, había un nuevo mensaje en el buzón. La velocidad con la que lo abrió después hubiera hecho quedar en vergüenza a cualquier monstruo de duelo en un combate.

Lo siento Saya-chan, sé que me sobrepasé, pero te juro que no fue mi intención lastimarte. ¿Me perdonas? Odiaría tener que perder a la mejor representante que existe. Eso, y a mi mejor amiga. ¿Somos amigos, verdad? Jaja, es otra broma, perdón, no lo resistí...

Bueno, quizás no fue exactamente lo que Takagi había estado esperando, pero sin duda era algo. Al fin y al cabo, Naruto era un idiota, eso estaba claro; no había forma de que fuese a obtener algo más por parte suya. "Ah Naruto... kun", susurró, aprisionando su celular entre sus pechos, como si de la cabeza del rubio se tratase. "Si sólo supieras..."


Una figura encapuchada se abrió paso a través de la extensa arboleda evitando ramas, arbustos con espinas e incluso raíces gruesas que podían hacer tropezar a cualquiera que no prestase atención a dónde pisaba. Su identidad era imposible de descifrar a simple vista, y luego de haber tomado tantos recaudos para que así fuese, Naruto Namikaze sabía que por lo menos así estaría a salvo de tener que combatir con cualquier idiota que llegara a descubrirlo rondando por la isla de la Academia de Duelos.

El chico estaba vestido con una capa de viaje larga oscura, que recubría su cuerpo desde

el cuello hasta casi los pies, ocultando perfectamente su apariencia. Para no dejar rastro de su cabello rubio, Naruto llevaba una capucha sobre la cabeza, junto con una máscara blanca con marcas tribales de distintos colores, los cuales resemblaban la cara de un zorro.

Detrás de su capa, en la zona de la cintura, se encontraban sus dos mazos, sellados con la energía de los espíritus para prevenir su robo.

'Bien, ya casi llego. ¿Y ahora por dónde, Mana-chan?'

La Dama del Mago Oscuro se materializó a su costado, siguiéndolo de cerca mientras flotaba. 'Uhm, según mis cálculos, la Academia de Duelos debe estar...'

De repente, y antes de que ella pudiese continuar, Naruto alzó una mano en el aire, deteniendo en seco su avance. Ignorando una mirada confundida por parte de su guardiana, el rubio contuvo su respiración para escuchar un ligero murmullo que iba creciendo y creciendo con cada segundo que pasaba. Parecían... vítores, como si una gran multitud de personas estuviese alentando a alguien en específico. 'Escucha', pensó el chico, adentrándose aún más en la arboleda mientras permanecía oculto. 'Están gritando algo. No, aclamando un nombre. ¿Podrá ser que el torneo ya tiene un vencedor?'

Eliminando aquellos pensamientos que sólo conseguían que se sintiese desanimado, el rubio decidió seguir aquella fuente de ruido, eventualmente desembocando en lo que parecía ser la entrada de la Academia de Duelos. Ahí, y justo para confirmar sus sospechas, se encontraba el aparente ganador del torneo, un tipo de cabello negro alborotado a los costados que vestía una chaqueta negra. Sobre su cabeza flotaban tres espíritus de color amarillo, verde y negro, cada uno con el torso desnudo y lo que parecía ser una... tanga, cubriendo su intimidad.

'Agh, que asco. ¡Naruto-kun, me sorprende que hayas invocado a esos espíritus para verlos en ropa interior! ¡Y hombres, nada menos!'

Naruto sintió como su rostro palidecía no sólo de vergüenza, sino de repugnancia ante el mero pensamiento de ser un invocador pervertido que le gustaba el Yaoi. 'Voy a pretender que no oí eso, Mana-chan. Después de todo, yo no fui quien los llamó', se defendió el rubio, y justo a tiempo para notar cómo la seguidilla del tipo seguía gritando su nombre.

"¡EL CHAZZ! ¡EL CHAZZ! ¡EL CHAZZ! ¡VENCERÁ, VENCERÁ!"

"Jejeje ¡Así es! ¡Díganlo una vez más! ¡Explíquenle a todo el mundo quien es Chazz Princeton!", exclamó el pelinegro, saludando a sus admiradores. En el lado opuesto se encontraban los demás alumnos de la Academia, con una chica con cabello rubio largo y uniforme azul encabezando al grupo que se mantenía reacia a aclamar el nombre del tal Chazz.

"¡VENCERÁ VENCERÁ! ¡CHAZZ LO GANARÁ!"

Los tres espíritus encima de la cabeza del pelinegro comenzaron a animar también, diciendo algo como 'Tú puedes jefe' o 'El jefe es el mejor'.

'¿Huh? Oh, ya veo', dijo la Dama del Mago Oscuro, sonriente. 'Parece que tenías razón Naruto-kun. Gomen ne~'

El rubio no pudo evitar asentir, moviendo una mano para indicarle a la chica que todo estaba bien. Después de todo, ¿cómo podía enojarse con una maga tan linda e inocente como Mana?

Mientras se mantenía oculto tras la arboleda que precedía a la entrada de la Academia, el Rey de los Juegos contempló en silencio la escena que transcurría ahí delante, con el Rector Sheppard preguntando si no quedaba nadie más con posesión de una medalla gx. Sin embargo, cuando estaba a punto de anunciar al vencedor, una chica con máscara y gorro anaranjado se hizo presente en medio del tumulto, afirmando que ella aún participaba en el torneo.

"Vaya, parece que voy a tener bastante competencia. Pero no habrá ningún problema con las—"

De repente, Naruto se percató de una energía maligna y oscura que provenía de un edificio ubicado más allá de donde se encontraba en aquel momento. Aquel poder que no se parecía en nada a lo que el rubio jamás hubiese sentido, provocó que la figura de Mana comenzara a verse afectada, como si de pronto le costara aún más mantenerse en aquel plano de la realidad. '¿Mana-chan? ¿Estás bien?'

'Sí, Naruto-kun, no te preocupes', respondió ella, utilizando un poco más de su poder para evitar desaparecer. 'Es que... esa energía no pertenece al Reino de las Sombras o al Mundo Espiritual. Parece provenir del espacio, o algo así.'

El Namikaze asintió, tratando de enviar su propia energía para descubrir exactamente que estaba pasando más allá. 'En este momento hay una batalla, y parece que un duelista con mucho poder espiritual está peleando contra el ente que amenaza nuestro mundo.'

'¿No deberíamos ayudarlo?'

Hubo un momento de silencio en el que Naruto continuó analizando la situación con su poder. Pero, después de algunos segundos, negó con la cabeza. 'Por lo que pude descubrir, parece que no va a hacer falta que yo intervenga. Aunque...', su mirada se posó en la Maga. '...Creo que los espíritus que lo acompañan van a necesitar de alguien más para ayudar a ese duelista. ¿Te molestaría ir a comprobar que todo esté bajo control?'

Un pronunciado puchero se apoderó de los labios de Mana quien luego cruzó sus brazos debajo de sus pechos, haciéndolos parecer más grandes. 'Mou~ Y yo que quería ver a Naruto-kun pelear...'

'A-Ah... P-Pero n-nunca s-se sabe que p-podría pasar si n-no los ayudas...', tartamudeó el joven duelista, tratando —en vano— de evitar que su mirada se posara en el gran escote que la Maga revelaba con su túnica de hechicera. Además, aunque su máscara ocultaba su rostro, Mana no tuvo problema alguno en descifrar qué era lo que lo estaba poniendo tan nervioso. Y, siendo sincera, estaba feliz de que así fuese. 'N-No te preocupes por mí, no tardaré mucho.'

La chica esbozó una sonrisa alegre y le guiñó un ojo al rubio para luego desaparecer de su vista. Naruto exhaló un suspiro de alivio mientras enfocaba su mirada en la entrada nuevamente, reconociendo que un duelo entre los "últimos dos" duelistas del torneo. "Oh bueno, es hora de que vea lo que mis nuevos amigos pueden hacer."


"...Y le concederé al ganador cualquier deseo que quiera. Sí, pero ese deberá ser razonable."

Chazz Princeton asintió complacido con la respuesta. "Bien. Cuando gane quiero que destruyan el dormitorio blanco y que el azul tome su lugar como es debido."

"De acuerdo. Así será", el Rector Sheppard entonces movió sus ojos del pelinegro a la chica con la máscara. "¿Y tú?"

"Si yo gano... quiero entrar al dormitorio Slifer rojo."

Aquella afirmación produjo sorpresa en todos los presentes, incluso en el director de la Academia. "Aunque lo correcto sería que el ganador entrase al dormitorio Obelisco Azul, ¿quien soy yo para contradecir el deseo de un duelista? Muy bien. Tenemos un trato."

La enmascarada sonrió detrás de su máscara. "Excelente", dijo, llevando sus manos hacia la máscara que cubría su cara.

Sin embargo, cuando estaba a punto de revelar su rostro, un nuevo competidor se hizo presente en la entrada de la Academia, provocando que todas las miradas se posaran sobre él.

"Oi, yo también tengo una medalla", anunció el chico, mostrando una medalla exactamente igual a las que Sheppard le había dado a todos los participantes del torneo en un principio. "Y supongo que eso es suficiente como para permitirme competir por el primer lugar..."

Nuevos murmullos irrumpieron en el anterior silencio formado por la expectativa de ver a Chazz Princeton ganar el torneo gx, esta vez producto de la incertidumbre que generaba aquel competidor tan misterioso. No sólo por cómo se vestía, sino que ni siquiera parecía pertenecer a la Academia. Y ese disco de duelos en su brazo... se veía genial; era evidente que aquel era un duelista profesional.

"Emm, ¿acaso te conocemos?""

Bonaparte, el ex vice-rector de la Academia de Duelos, se encogió de hombros. "¿Deberíamos? Crowler, messie, este es un torneo a nivel regional, no todos los participantes son tan populares como nosotros..."

Crowler, privado de un mejor argumento, no pudo hacer más que asentir con la cabeza, expectante.

"Un perdedor, dos perdedores, que vengan miles si es necesario. Chazz se encargará de derrotarlos... ¿¡NO ES CIERTO MUCHACHOS!?"

"¡EL CHAZZ, EL CHAZZ! ¡VENCERÁ! ¡A TODOS VENCERÁ!"

Naruto sintió como una gota de sudor recorría su cuello al percatarse de las banderas azules que tenían escrito el nombre de aquel fanfarrón en ellas. 'O es muy bueno, o la Academia de Duelos se ha venido abajo.'

"Esto lo complica todo", anunció el Rector Sheppard, frotándose las sienes con exasperación. "Muy bien, como ya no podemos seguir perdiendo el tiempo, propongo que los dos duelistas enmascarados se enfrenten ambos a Chazz o por turnos. Después de todo, es uno de los mejores de nuestra Academia... después de Jade Yuki, claro está."

Una vena hinchada se resaltó en la frente de Princeton, quien simplemente decidió ignorar el comentario y concentrarse en la simple mención de que él era considerado como uno de los mejores de la Academia. 'Oh sí, el Chazz le pateará el trasero a esos idiotas. Ya verán'

'¡Eso es jefe, usted puede! ¡Con nosotros de su lado no hay forma de que pueda perder!'

Naruto observó con cierta diversión cómo el pelinegro trataba de alcanzar a los tres espíritus de duelo con sus manos, afirmando una y otra vez que ellos eran patéticos y que no los necesitaba para nada. Sin embargo, sabiendo que el Rector esperaba una respuesta, el rubio supo que era mejor no distraerse con ese duelista tan fanfarrón. "Le propongo algo mejor, señor. Deje que ellos dos peleen contra mí. Después de todo, no importa el orden, yo voy a ganar", el Rector abrió la boca para decir lo que pensaba acerca de esa proposición tan alocada, pero el encapuchado prosiguió antes de que pudiese hacerlo. "Vamos anciano, ¿de verdad cree que Blair Flannigan y un tipo que ni siquiera respeta a sus espíritus podrán contra mí si no trabajan en equipo?"

Hubo un silencio repentino en el que varios se giraron hacia la enmascarada, como para confirmar si de verdad se llamaba de aquella manera. Mientras que los demás movían la mirada desde Sheppard al encapuchado, y de éste al rector, temiendo una reacción negativa por parte del anciano. Sin embargo, más allá de una mueca de disgusto, el hombre no dijo nada.

Blair, por otro lado, procedió a quitarse la máscara, revelando por primera vez su rostro a todo el mundo. "¿C-Cómo lo supiste?"

"Digamos que ya te conocía de antes", respondió el rubio, ignorando la mirada furiosa que Chazz enviaba en su dirección. "¿Y, qué opina Rector? ¿No le gustaría ver a los monstruos más legendarios del duelo de monstruos en acción?"

"¿Legendarios? ¿A qué te refieres?"

Naruto sacudió la cabeza lentamente. "Eso depende de usted. Si quiere descubrirlo, acepte mi petición."

Crowler, Bonaparte, Alexis Rhodes y los demás entrecerraron los ojos ante aquella afirmación. Según lo veían, aquel tipo podía ser un farsante que sólo buscaba llamar la atención; aunque, por otro lado, si lo que decía era cierto y tenía cartas legendarias —fueran cuales fueran— entonces sería interesante verlas.

"Bueno...", permaneció en silencio por un momento, pensativo, tratando de analizar las ventajas y desventajas de aceptar que ese tipo luchara contra dos oponentes al mismo tiempo. Seguro era muy buen duelista para pedir algo así, y ciertamente Chazz no se la pondría fácil. En fin, ¿acaso tenía algo que perder? "Está bien, como tú quieras. Acepto."

El rubio le dedicó una leve reverencia en señal tanto de respeto como de agradecimiento. "Gracias, señor, no se arrepentirá."

"Oi, ¿es que mi opinión no cuenta? ¡Yo no quiero hacer equipo con una perdedora a mi lado! ¡Sólo me entorpecería!"

"Hm, yo que tu no me confiaría tanto fanfarrón", afirmó Blair, mirando de reojo a Chazz. "Algo me dice que vamos a tener que trabajar juntos para derrotar a ese tipo."

Naruto esbozó una sonrisa tras su máscara. "Escucha a tu amiga, 'Perdeton'; ella parece ser la única con cerebro de los dos..."

"¡MI NOMBRE ES CHAZZ PRINCETON! ¡Y TE VOY A HACER PAPILLA!"

"Sí sí, lo que sea", el rubio rodó los ojos para luego activar su disco de duelo. "Vamos a probar esas palabras. Buena suerte... Blair-chan."

Un leve sonrojo tiñó las mejillas de la chica mientras ella y Chazz encendían sus discos genéricos, insertando sus mazos en la ranura para que una luz roja se encendiese. Sheppard, percatándose de un pequeñísimo detalle que aún faltaba por discutir, se aclaró la garganta sonoramente, llamando la atención de todo el mundo. "No tan rápido muchacho. Aún no me has dicho lo que quieres en caso de resultar vencedor..."

"Eso lo discutiremos más tarde", respondió el rubio con pronteza. Obviamente no quería perder más tiempo. "¡A pelear!"


Muy lejos de la entrada de la Academia, en un punto en específico del espacio que rodeaba al planeta Tierra, un par de monstruos de duelo se encontraban frente a un enorme satélite blanco, cuyo objetivo ya había sido fijado y ahora reunía rápidamente energía para disparar.

El plan del que controlaba el satélite era simple, pero malévolo. El hecho era que con el rayo del satélite sería capaz de controlar el mundo entero, forzando a todos los habitantes de la tierra a que sus mentes lo reconocieran como el único gobernante. Según él, el poder de la Luz era lo único que podía salvar al planeta de más sufrimiento, guerras, hambruna, entre otras.

Sin embargo, si algo era bien sabido, era que aquella "Luz" no era sino una fuerza maligna que buscaba acabar con la vida de la tierra, imponiendo su mandato supremo y cruel como ya lo había hecho con aquellos estudiantes que se habían unido a la sociedad de la luz, una organización que le lavaba el cerebro a los estudiantes que se sometían a sus doctrinas.

"¡Vamos Hassleberry, hay que destruir este satélite!"

El enorme tiranosaurio con ojos grandes y pañuelo amarillo que se encontraba flotando junto al espíritu neo-espacial asintió, sabiendo que no el destino de la Tierra no sólo dependía de Jade Yuki, sino también de ellos dos. "Déjamelo a mí, voy a hacerlo papilla."

De repente, antes de que pudiesen arremeter hacia delante, el satélite disparó un rayo de energía contra ellos, forzando a Neos a que empujara al dinosaurio fuera del alcance del ataque. "Por poco, pero parece que no nos va a dejar acercarnos. Es como si estuviese programado por la Luz para detener nuestro avance."

Hassleberry soltó un gruñido propio de una bestia con apariencia de dinosaurio. "¡Y con este cuerpo tan grande, no tengo la velocidad necesaria como para esquivarlo por mi cuenta!"

El héroe elemental Neos no respondió, viéndose bastante ocupado al tener que esquivar otro ataque más del satélite. Su compañero tenía razón, aunque no quisiera admitirlo: a pesar de que todo dependía de ellos dos, no había forma de que pudiese destruir el aparato espacial y proteger al dinosaurio al mismo tiempo. Ya que, de recibir un sólo disparo, el alma de Tyranno Hassleberry no sería capaz de regresar a su cuerpo a salvo.

Si sólo—

"¡Yahallo! ¡Parece que ustedes necesitan ayuda!"

Una nueva voz llamó la atención de los dos espíritus, provocando que sus ojos pudieran ver justo a tiempo cómo una especie de energía impactaba el satélite y lo destruía en mil pedazos, encegueciendo sus miradas por un momento. Cuando la luz de la explosión se disipó, Neos y su compañero captaron con la vista a una hermosa chica de cabello rubio largo, ojos verdes, pechos copa "C", que vestía un atuendo púrpura de hechicera, con un sombrero alargado y una falda corta del mismo color.

"¿Dama del Mago Oscuro? ¿Qué estás haciendo aquí?"

La chica agitó su bastón dos veces, esbozando una sonrisa traviesa. "Vine a ayudar~"

"¿Eh? ¿Ella aquí? ¿Es real? ¿Quién te envió?", todas esas preguntas salieron una tras otra de la gran boca llena de colmillos de la forma reptiloide de Hassleberry, quien tuvo que pestañear varias veces para asegurarse de que no estaba viendo una ilusión.

"Mi poseedor me pidió que les diera una mano", explicó la chica, aún con la sonrisa presente en su cara. "Y, después de enterarme que Neos se dirigía a destruir el satélite, decidí que quizás sería adecuado que los ayudara."

"Entiendo. Bueno, te lo agradezco Dama del Mago Oscuro."

Hassleberry entrecerró los ojos ante aquella afirmación de la joven, prontamente ignorando a Neos. "Oí a Jade decir una vez que sólo existen dos copias de la Dama del Mago Oscuro en todo el mundo. Una le pertenece a Yugi Muto", el dinosaurio se detuvo por un momento, acomodando sus pensamientos. "Y la otra al actual Rey de los Juegos: Naruto Namikaze."

"¡Ah sí! ¡Ese! ¡Naruto-kun es mi maestro!", exclamó la maga, revoloteando por el espacio con alegría. Era como si la simple mención del que estaba destinado a unir a los espíritus y humanos le infundía una inmensa felicidad.

"¡N-No puede ser! ¿¡Acaso estás diciendo que Naruto Namikaze, el Rey de los Juegos, se encuentra aquí, en la Academia!?"

Neos y Tyranno observaron con suma atención como la chica ensanchaba su sonrisa, asintiendo poco después. "Ajá, bastante segura", afirmó. "De hecho, antes de marcharme, iba a combatir contra un fanfarrón llamado Chazz Perdeton o algo así..."

"¿Perdeton? Ah, sí, Princeton", dijo Hassleberry tranquilamente, para luego darse cuenta de la magnitud de la nueva situación y girar su cabeza violentamente hacia Neos. "¡Nuestra misión aquí terminó Sargento, es hora de ir a ver ese duelo!"

"...De acuerdo", el héroe elemental entonces se encogió de hombros en resignación. "Dama del Mago Oscuro, ¿podrías guiar a Hassleberry de vuelta a su cuerpo? Yo debo volver con Jade."

Asintiendo enérgicamente, Mana le guiñó un ojo tanto a Neos como a Tyranno, comenzando a volar hacia la tierra. Detrás suyo, un sonrojado dinosaurio la seguía de cerca, murmurando algo de duelistas afortunados.


"Muy bien, para que esto sea justo, el enmascarado tendrá 8000 puntos de vida contra los—"

"No."

Todo el mundo envió una mirada confundida al retador de Chazz y Blair. "¿Qué dijiste?"

"Es simple, me estoy negando", dijo Naruto, cruzándose de brazos. Su disco de duelos, aún inactivo, aún rodeaba su brazo. "No quiero bonos extra sólo por estar peleando con dos oponentes al mismo tiempo. De hecho, para darles más oportunidades de derrotarme, tengo que tener los mismos puntos de vida que ambos. Si tuviese 8000, bueno, simplemente les sería imposible causarme daño."

Sheppard movió la mirada del misterioso duelista a sus oponentes, y de ellos a él. Por dentro, se preguntaba si realmente había hecho bien en aceptar una petición así; como supuso antes, o era muy bueno o simplemente era un farsante. Aunque de todos modos eso estaba a punto de saberse.

Por otro lado, Chazz no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Él, un Princeton, amenazado por un fantoche con máscara y capa? 'Ni siquiera en tus sueños podrías derrotarme, idiota. Ya lo verás, me desharé de ti con tanta facilidad que no va a ser divertido en absoluto', pensó, echando una mirada de reojo a su "compañera". 'Y después está esa perdedora. Más le vale que no se meta con el Chazz, o también caerá.'

"Si eso es lo que quieres... ¡Que así sea! ¡Pueden comenzar!"

"¡Duelo!"

Tres discos de duelos se activaron al unísono, con Naruto percatándose de lo común que se veían los de sus oponentes. El suyo era especial, claro está, siendo aquel el primer premio del torneo juvenil en el que derrotó a Saya Takagi en las finales — el color que predominaba era el negro, ocupando la mayor parte del disco (zona de cartas, deck, cementerio), mientras que un poco de rojo adornaba los bordes y el indicador de puntos de vida. Sin embargo, lo que no se podía ver a simple vista, era el texto en egipcio que el Namikaze personalmente había grabado en la parte inferior, cuya traducción al japonés era "Rey de los Juegos".

"Como soy el retador, comenzaré", el rubio añadió una carta de su mazo a su mano, formando un total de 6 cartas en el momento. "Primero voy a colocar un monstruo en modo de defensa boca abajo, seguido de cinco cartas boca abajo. Con eso termino."

Campo de Naruto Namikaze

1 monstruo boca abajo.

4 cartas boca abajo.

En el lado del campo del Rey de los Juegos cinco hologramas se hicieron presentes, dándole a entender a sus oponentes que fuese lo que fuese que planease con esas cartas boca abajo no podía ser bueno. O eso fue lo que Blair pensó, porque Chazz... bueno, simplemente esbozó una sonrisa confiada. "Que patético", se burló, girando la mirada hacia su compañera. "Apresúrate a terminar tu turno perdedora, porque yo me encargaré de todo."

"...Sí sí, lo que digas", la chica sacó una carta de su mazo y luego prosiguió sin siquiera detenerse a mirar su mano por segunda vez. "Invoco a Huevo Místico en modo de defensa."

Desde el suelo, un huevo gris con estrellas naranjas apareció enfrente de la joven. Sin embargo, lo que más le llamó la atención tanto a Naruto como a Chazz fue que no tenía puntos de defensa ni de ataque.

Huevo Místico. Nivel 1. ATK 0/DEF 0.

"¿Qué? ¿Un huevo? ¿Eso fue todo lo que pudiste hacer?", preguntó Chazz, atónito. "Vaya, sabía que eras una perdedora, pero no tanto. Al menos terminaste tu turno."

Naruto envió una mirada de disgusto al Princeton, pero no dijo nada. Aunque odiaba a los tipos que no respetaban el mazo de los demás, o sus propias cartas por el mismo motivo, sabía que podía usar esa gran soberbia a su favor. Después de todo, Blair tenía un plan, o eso parecía, mientras que su compañero parecía estar listo para sacar un monstruo poderoso.

Y ese apuro era justo lo que el Namikaze necesitaba en aquel momento.

"Presta atención tonto, estás ante el que será el campeón del torneo Gx. Así que relájate, y mira", el pelinegro sacó una carta de su mazo, y de inmediato sonrió. "Empezaré con esto: ¡Aparece Beetron-1 Beetletop!"

Ante Chazz se hizo presente un escarabajo negro con vientre naranja y ruedas todoterreno, que daba la vaga sensación de poseer una armadura metálica.

Beetron-1 Beetletop. Nivel 4. ATK 1700/DEF 1400.

"Después activaré la carta hechizo Base de Primera Línea, la cual me permite—"

"No tan rápido, chico", lo interrumpió el rubio. "Porque antes de que continúes con tu explicación voy a revelar mi carta boca abajo: ¡Observa, mi Reloj Invocador!"

La primera carta en la zona de hechizos y trampas se elevó en el aire, revelándose ante todo el mundo.

Blair entrecerró los ojos mientras trataba de adivinar en dónde había visto esa carta antes. "¿Qué es eso?", preguntó ella, creyendo que si escuchaba el efecto de la trampa recordaría por qué le resultaba tan familiar.

Una sonrisa se apoderó de los labios de Naruto, aunque claro, nadie pudo verla gracias a su máscara. "Oh, ya lo verán."

"Bah, lo único que voy a ver es tu derrota", Chazz, luego de aquella burla, decidió proseguir con su explicación. "Como estaba a punto de decir antes de que me interrumpieran, esta carta me permite invocar a Beetron-2 Beetleturbo al campo."

Como la vez anterior, un escarabajo negro apareció junto a su primer monstruo, mostrándose como un insecto con patas largas y tenazas afiladas del mismo color que su cuerpo. Además de un collar dorado, el escarabajo también poseía extensiones como cuernos en el lomo.

Beetron-2 Beetleturbo. Nivel 4. ATK 1500/DEF 1800.

"Pero ¿por qué no mejor animamos esta fiesta con un tercer escarabajo? ¡Activo la carta hechizo Invocación Rápida, la cual me deja invocar a Beetron-3 Spider Base aún si ya he alcanzado el límite de invocaciones por este turno!"

Un tercer insecto se unió a los demás, pero su figura difería mucho de los otros escarabajos. Esta vez, el monstruo invocado se asemejaba a un robot rojo con dos cilindros unidos por uno más en el centro y patas como de araña del mismo color.

Beetron-3 Spider Base. Nivel 4. ATK 1000/2000.

"¿Qué te pareció eso, perdedor? Espera, no me lo digas, dejemos que Beetron-3 lo descubra por su cuenta. ¡Vamos, ataca a su monstruo boca abajo!"

El más reciente de sus escarabajos dio un salto en el aire y de inmediato comenzó a descender en dirección del único monstruo de Naruto, estirando sus largas patas como cuchillas afiladas.

Naruto, sin embargo, no se mostró sorprendido en lo más mínimo. 'Justo como esperaba...'

"Lo siento 'Perdeton', pero me temo que tendré que arruinar tu fiesta. Activo la carta trampa: Negar Ataque", de repente, un escudo enorme protegió el lado del campo del rubio, efectivamente cortando en seco el ataque del escarabajo. "Y su efecto no termina ahí. Ahora tu fase de batalla ha terminado."

El pelinegro apretó los dientes con un poco de rabia, pero pronto se recuperó. "Je, está bien, parece que te salvaste por ahora, pero a continuación haré algo que te esperará para después. ¡Beetrons, únanse para formar al Escarabajo Cañón de Asalto!"

Apenas dijo eso, los tres insectos se elevaron en el cielo hasta perderse entre las nubes del firmamento. Luego, un brillo poderoso se abrió paso hasta el campo de duelo, revelando inmediatamente después a un nuevo monstruo, uno que era la combinación entre los tres monstruos de Chazz.

Escarabajo Cañón de Asalto. Nivel 8. ATK 2400/DEF 2800.

"Considéralo como un pequeño obsequio que obtendrás al terminar tu turno", dijo Chazz, sonriente. "Y hablando de turnos, termino el mío. Ahora veremos si puedes hacer algo más que hablar."

"Oh descuida, porque no sólo ustedes dos, sino todos aquí verán lo que se esconde en mi mazo..."

Campo de Naruto Namikaze

1 monstruo en modo de defensa boca abajo.

2 Cartas boca abajo.

Trampa continua Reloj Invocador.

Campo de Blair Flannigan

Huevo Místico ATK 0/DEF 0

Sin cartas en la zona de trampas o hechizos.

Campo de Chazz Princeton

Escarabajo Cañón de Asalto ATK 2400/DEF 2800

Sin cartas boca abajo.

Mientras Naruto sacaba una carta de su mano, Sheppard comenzó a frotarse el mentón, pensativo. 'Esa voz... Sé que la he oído antes. Y, por lo que parece, hay algunos que comparten mis sospechas.'

'Hum... ¿Quién eres en realidad enmascarado?', se preguntó Alexis Rhodes mentalmente, con los brazos cruzados era una de las pocas que, como el Rector, se veía intrigada por aquel duelista tan misterioso. 'Por alguna razón esa carta del Reloj Invocador se me hace conocida. ¿Acaso no se trata de una de las pocas trampas de edición limitada de la que Ilusiones Industriales sólo produjo tres copias?'

No estaba segura, pero la incertidumbre que le producía aquella trampa sólo le daba más motivos para continuar viendo el duelo. De esa manera, probablemente descubriría más y más acerca de aquel duelista.

"En primer lugar voy a activar la carta hechizo Graciosa Caridad. Su efecto me permite sacar tres cartas de mi mazo, pero a cambio tengo que descartar dos", siguiendo las reglas, el enmascarado tomó 3 cartas y luego envió dos al cementerio. "Después, voy a activar la Olla de la Codicia, la cual me deja sacar dos cartas más."

Naruto se tomó un momento para examinar su mano, la cual ahora contaba de tres en total. '¿Slifer, eh? Bueno, eso fue rápido', el chico alzó la mirada y observó el campo de duelo enfrente suyo. Había sido una elección inteligente de su parte elegir el área que enfrentaba a la entrada de la Academia ya que, de otra manera, los espectadores se habrían percatado de las cartas que tenía en su mano. Por ese motivo, supo que aún tenía tiempo para revelar a los dioses egipcios. 'Supongo que realmente quieres mostrar tu poder, dragón celestial, pero me temo que aún no es el momento. Primero reuniré a los demás.'

"¡Oi, deja de estar mirando tu mano y has tu jugada para que pueda ganar este torneo!"

El rubio ignoró debidamente a Chazz, manteniendo en todo momento la calma. Sabía lo que el pelinegro trataba hacer, y era una estrategia patética y lamentable; de hecho, Blair era la única que se comportaba como una verdadera duelista, mostrándose paciente aún mientras el Rey de los Juegos planeaba su próximo movimiento.

"Sí, esto servirá"

"¡Por fin!"

Una risa muy leve se pudo oír desde detrás de la máscara, aunque fueron pocos los que la escucharon. "Como pasó un turno desde que lo puse boca abajo, puedo activar el efecto de volteo de mi monstruo."

"¿Efecto de volteo?", preguntó Blair, alzando una ceja con desconfianza.

Antes de que el Namikaze pudiese contestar, un monstruo de aspecto extraño se hizo presente en el campo gracias al sistema de hologramas de los discos. Era algo así como un androide sin cabello, de cabeza azul, ojos completamente amarillos, y que portaba una armadura dorada que ocultaba parte de su rostro.

"Esta carta es conocida como el Guerrero Pizarra, y es una de mis favoritas. Verán, cuando es invocado de esta manera, sus puntos de ataque y defensa se incrementan en 500."

Guerrero Pizarra. Nivel 4. ATK 2400/DEF 900.

"Es poderoso, pero aún así no tiene lo que necesita para destruir a mi Escarabajo."

La chica a un costado de Chazz sacudió la cabeza lentamente. "Algo me dice que todavía no termina..."

"Tienes razón Blair-chan, porque ahora viene lo mejor. De mi mano activaré la carta mágica: Colgante Negro", una cadena con una joya rubí flotó en el campo para luego encontrar su lugar alrededor del cuello del monstruo del Namikaze. "Este hechizo aumenta los puntos de ataque de mi guerrero en 500, ¡lo cual le da un gran total de 2900!"

Guerrero Pizarra. ATK 2400+500/DEF 900. TOTAL: ATK 2900/DEF 900.

"¿¡Qué!? ¿¡2900 puntos de ataque!?"

Naruto casi dejó que la situación tomase lo mejor de su seriedad y riera, pero se contuvo a tiempo. Después de todo, si quería mantener su identidad oculta, debía evitar comportarse de la misma manera en la que lo hacía normalmente. "Tranquilo, chico, aún no atacará, porque primero voy a activar la carta de la santidad. Ahora todos sacamos cartas hasta tener 6 en nuestras manos"

Princeton y el Namikaze sacaron la misma cantidad de cartas, debido a que en sus manos sólo quedaba 1. Flannigan, en cambio, sólo pudo sacar una de su mazo para completar el requisito de seis. "Muchas gracias por esto perdedor, me aseguraré de agradecerte apropiadamente cuando llegue mi turno."

"...Seguro", respondió el rubio, rodando los ojos tras su máscara. Sin embargo, cuando vio las cartas que había sacado, no pudo evitar comenzar a reír, para que luego esa risa suave se convirtiese en una carcajada sonora; una que causó varios jadeos de sorpresa en aquellos que aún continuaban observando el duelo. "¡Bwahahahaha!"

"¿Qué es lo gracioso? Ah, ya veo, el miedo de perder te ha vuelto loco. Pero no te preocupes, pronto todo acabará..."

Naruto continuó riendo por algunos segundos más, hasta que se percató de que estaba quedando como un maniático enfrente de todo el mundo. Sin embargo, aún si ya había dejado de reír, una sonrisa satisfecha se abrió paso hasta sus labios. "Parece que casi todos mis amigos realmente quieren enseñarte una lección de humildad, Princeton. Y pronto tendrán la oportunidad; ya falta poco", dijo, generando aún más incertidumbre en los espectadores. "Con suerte, aquellos que están a punto de salvar la humanidad podrán ser testigos de tu derrota."

Todos aquellos que sabían a qué se refería con aquella afirmación ensancharon los ojos. ¿Cómo era posible que lo supiese? ¿Acaso era también uno de esos fanáticos de la sociedad de la luz? Esa y otras preguntas nublaron el juicio de muchos estudiantes y directivos, entre ellos el Rector Sheppard, Crowler y Bonaparte.

Sin embargo, antes de que Chazz pudiese responder o preguntar lo que todo el mundo quería saber, Blair decidió hacer notar su presencia. "¿Acaso te olvidas de mí? ¡También estoy en este duelo, así que si quieres derrotar a mi compañero, deberás atacarme a mí también!"

"No, no me olvidado de ti. Es sólo que yo no discuto con aquellos que respetan a los demás, a su baraja y al duelo en general. En ese sentido, somos muy parecidos Blair-chan", como antes, aquel sufijo afectivo provocó que un leve sonrojo volviese a teñir las mejillas de Flannigan, quien no podía entender por qué se dirigía a ella con tanta confianza. Quizás decía la verdad y ya se conocían de antes, pero con esa máscara era imposible que lo averiguara por el momento. "Pero basta de perder el tiempo, es hora de continuar. ¡Invoco al Incursor Vorse en modo de ataque!"

En la segunda parte de la zona de cartas, justo un lugar a la derecha del hueco en el centro que precedía al Guerrero Pizarra, una bestia musculosa de tez oscura, cuernos en la cabeza, chaleco y pantalón largo apareció en el campo, portando una gran espada con una hoja alargada y curva, parecida a una hoz.

Incursor Vorse. Nivel 4. ATK 1900/DEF 1200.

"¿Otro monstruo con 1900 puntos de ataque?"

Naruto asintió. "Así es. Pero, como dijo tu amigo, esto es una fiesta. ¿No creen que está un poco deprimente? Oh ya sé, voy a traer a otro monstruo de mi cementerio para que anime un poco más las cosas... Y lo haré usando la carta hechizo Resurrección de Monstruos."

Desde su posición al otro lado del campo de batalla, los oponentes del rubio observaron en silencio cómo una especie de monje calvo con túnica violeta y armadura de pecho plateada emergía en el hueco libre entre los dos monstruos de Naruto. En su mano llevaba un colgante rojo, algo que sin duda alguna tenía la misma tonalidad que la marca carmesí que portaba en la mitad de su rostro.

Kycoo el Destructor de Fantasmas. Nivel 4. ATK 1800/DEF 700.

"Como siempre, tengo otra sorpresa prepara para ustedes dos', dijo el Rey de los Juegos, esta vez refiriéndose a ambos oponentes. "Voy a equipar a mi Incursor con la Espada de la Destrucción Oscura."

Una espada larga y cubierta de un halo negro reemplazo al arma que portaba el monstruo del rubio, otorgándole 400 puntos de ataque. Pero, como contra efecto, la carta perdió 200 puntos de defensa.

Incursor Vorse. ATK 1900+400/DEF 1200-200. TOTAL: ATK 2300/DEF 1000.

"E-Esos son muchos puntos de ataque...", tartamudeó Blair, algo reacia a perder una buena cantidad de puntos de vida.

"Guau, ¿tres monstruos con un ataque muy elevado en un sólo turno? Ese tipo sí sabe lo que hace."

Crowler se giró hacia Alexis, y luego de ella hacia el duelo que transcurría delante suyo. "...Debe ser muy bueno."

'O al menos eso es lo que parece', pensó Sheppard. 'Pero lo que me tiene intrigado son esas cartas que aún sostiene en su mano. ¿Acaso será lo que prometió mostrarnos?'


"Neos yo... no puedo creerlo, ¡salvamos al universo!"

El héroe neo-espacial sacudió la cabeza en desacuerdo. "No, Jade, fuiste tú, no yo, tus acciones determinaron el destino de todas las razas existentes", afirmó el monstruo, comenzando a desaparecer del campo de batalla. "Aunque debo admitir que sin la ayuda de la Dama del Mago Oscuro no habríamos sido capaces de destruir ese satélite..."

"¿Huh? ¿A qué te refieres?"

"Creo que... tu amigo... Hassleberry... sabrá contártelo ... detalladamente."

Apenas se desvaneció en el aire, Tyranno ingresó corriendo al dormitorio blanco. Gotas de sudor recorrían libremente su rostro, como si hubiese estado corriendo desde hacía ya un rato. "¡O-Oi, Jade-chan, Syrus! ¡No van a creer de lo que me acabo de enterar!"


"¿En dónde estábamos? Ah sí, ¡Guerrero Pizarra destruye al escarabajo de ese engreído!"

El monstruo de Naruto acumuló energía en las manos y luego, de un envión, arremetió hacia delante y destruyó al escarabajo, causando una gran explosión.

"¡No!"

Puntos de vida de Chazz: 4000-500. TOTAL: 3500.

"Y aquí va el segundo ataque. Pero descuida, primero dejaré que el plan de Blair se ponga en marcha. ¡Incursor Vorse ataca a su huevo místico con tu espada de la destrucción oscura!"

La segunda carta de monstruo dio un salto en el aire inmediatamente después de haber oído las órdenes de su poseedor, para luego aterrizar y cortar a la mitad el huevo. Sin embargo, como estaba en modo de defensa, aquello no le causó ningún daño a la chica.

"¿Eh? ¿Por qué no atacó con su monstruo más débil? Luego podría haber usado a su Incursor para quitarle más puntos de vida a cualquiera de los dos."

"Sí, pero si hubiese hecho eso, la habilidad de su tercer carta no sería activada", dijo Sheppard desde el tejado de la Academia, poniendo dos manos detrás de su espalda. "Verás Crowler, cuando Kycoo el Destructor de Fantasmas inflinge daño a los puntos de vida de su oponente dos cartas a elección del atacante son retiradas del cementerio del oponente. Un efecto peligroso, sin duda, el cual podría limitar las opciones de Chazz."

Ante aquella revelación, todos se giraron sorprendidos hacia el frente, notando que el enmascarado volvía a asentir. "Exacto. Y ahora te lo mostraré 'Perdeton', ¡Kycoo atácalo directamente!"

Una energía oscura producto de la psiquis del monstruo atravesó el campo e impactó al pelinegro directamente.

Puntos de vida de Chazz: 3500 - 1800. TOTAL: 1700.

"¿¡Cómo te atreves a dañar al poderoso Chazz Princeton!? ¡Vas a pagar por eso insecto!"

"Quizás, pero por ahora el efecto de mi monstruo te va a obligar a retirar del juego a Beetron-1 y Beetron-2" El pelinegro soltó un gruñido furioso mientras guardaba las cartas elegidas en su bolsillo. "Y ahora, termino mi—"

"¡Antes de eso, activo el efecto del huevo que destruiste!", interrumpió Blair, sonriendo al ver cómo su huevo regresaba, sólo para que un pequeño dragón azulado emergiera de dentro. "Cuando mi monstruo es enviado al cementerio, me permite invocar al Bebé Dragón Místico en su lugar."

Bebé Dragón Místico. Nivel 4. ATK 1200/DEF 1600.

"Hum. Bien hecho."

Campo de Naruto Namikaze

Guerrero Pizarra. ATK 2900/DEF 900.

Incursor Vorse. ATK 2300/DEF 1000.

Kycoo el Destructor de Fantasmas. ATK 1800/DEF 700.

2 Cartas boca abajo.

Trampa continua Reloj Invocador.

Espada de la destrucción Oscura, carta hechizo de equipo.

Colgante Negro, carta hechizo de equipo.

Campo de Blair Flannigan

Bebé Dragón Místico. ATK 1200/DEF 1600.

Sin cartas en la zona de trampas o hechizos.

Campo de Chazz Princeton

Sin Monstruos.

Sin cartas boca abajo.

"Grr... ¡Lo pagarás! ¡VAMOS TODOS, HÁGANLE SABER A ESTE TONTO QUÉ HARÁ CHAZZ PRINCETON!"

Sin embargo, y muy para su sorpresa, ninguno de sus seguidores respondió a su orden. De hecho, todos estaban murmurando entre sí, preguntándose si realmente el pelinegro podría contra esos tres monstruos sin tener cartas en su campo.

"Esas cartas se ven poderosas..."

"Es cierto. No veo cómo hará Chazz para ganarle a ese enmascarado."

"Creo que no es tan genial como creíamos al principio..."

La cantidad de venas hinchadas que apareció en el rostro de Princeton fue, a falta de una explicación coherente, increíble. '...Vaya, parece que esta vez sí que lo hice enfadar. Aunque no es mi culpa que los demás se hayan dado cuenta de la verdad.'

Mientras Naruto divagaba en sus pensamientos y el pelinegro apretaba los puños para evitar gritar, Blair decidió apresurar las cosas y comenzar su turno. "¿Terminaste? Bien, entonces aquí voy. Saco, y luego activo la carta hechizo Revolución Mística. Esto me permite sacrificar a mi bebé dragón e invocar uno mayor en el campo, uno como... ¡El Dragón Místico!"

Un halo de luz envolvió al bebé, cubriendo completamente su figura, para luego convertirlo en algo más grande y poderoso. Cuando el halo desapareció, un enorme dragón verde con alas y protuberancias de tonalidad amarilla en la zona posterior a la cabeza. Una cola larga y del mismo color que su cuerpo se extendía detrás del monstruo.

Dragón Místico. Nivel 8. ATK 3600/DEF 1600.

"Vaya vaya, parece que me había equivocado contigo. No eres tan perdedora después de todo", afirmó Chazz, enviando una sonrisa satisfecha en la dirección del enmascarado.

"Bien hecho", el rubio inclinó levemente la cabeza. "Sinceramente no me esperaba ese movimiento, y puedo ver que estás llena de sorpresas..."

Blair se mantuvo en silencio por un momento, pensando en su próximo movimiento. Aquella última afirmación le acababa de demostrar que podía superarse a sí misma y adaptarse a cualquier oponente. Por otro lado, su instinto le decía que algo no andaba bien, como si su adversario estuviese fingiendo sorpresa cuando realmente lo que sentía era tranquilidad.

Sin embargo, no había forma de saberlo. Es cierto, el enmascarado tenía dos cartas boca abajo y una boca arriba cuyo efecto era desconocido para ella, pero si no atacaba podría estar cayendo en una trampa mental. "¡Muy bien, Dragón Místico ataca a su Kycoo el Destructor de Fantasmas!"

El dragón de la chica se impulsó en el aire con un poderoso aleteo, luego, apuntó su hocico hacia el monstruo seleccionado, expulsando una bola de fuego casi de inmediato. La llamarada atravesó el campo rápidamente, esquivando sin ninguna dificultad a los demás objetivos que yacían junto a Kycoo.

"No lo creo. Revelo mi trampa: ¡Cilindros Mágicos!"

Un par de cilindros rojos interrumpió a tiempo el ataque, redireccionándolo hacia Blair. "¡No! ¡Negaste mi ataque!"

"Exacto. Pero recuerda que ahora tú pierdes puntos de vida iguales al poder de tu monstruo."

Cuando la bola de fuego impactó contra la chica, sus puntos bajaron justo como lo indicaba el efecto de la carta trampa.

Puntos de vida de vida de Blair: 4000 - 3600. TOTAL: 400.

"Oi, ¡no seas tan duro con es niña, enmascarado!"

"¿¡Niña!? ¡Tengo casi 15 años inepto!"

El chico que había gritado anteriormente decidió cerrar la boca, algo atemorizado por el aura obscura que parecía emanar del cuerpo de la duelista.

Chazz, por otro lado, no perdió la oportunidad para hacerle saber a todo el mundo lo que pensaba de la situación. "Me parece que hablé demasiado pronto. Es claro quienes son los perdedores y quienes merecen ganar", ignorando una mirada furiosa de Blair, el pelinegro decidió comenzar su turno. "Y ya que terminaste, es hora de que seas Chazzeado. Saco y activo la carta hechizo Paseo Ojama. Como tengo a los tres Ojama en mi mano se me permite enviarlos a mi cementerio para invocar a tres monstruos máquina de mi mazo en modo de defensa."

Naruto observó con cierta sorpresa cómo Princeton buscaba en su mazo y tomaba tres cartas en específico, ensanchando su anterior sonrisa de arrogancia. "Muéstrame lo que tienes, Perdeton."

"¡POR SEGUNDA VEZ, MI NOMBRE ES CHAZZ PRINCETON! ¡P-R-I-N-C-E-T-O-N!"

"¿Hay alguna diferencia acaso?"

Quizás hacerlo enfadar hasta que explote no era la mejor opción, pero el rubio sabía que de esa manera lo obligaría a cometer el error de ignorar su última carta boca abajo y caer en su trampa. Aunque... de todos modos no importaba mucho, su victoria ya estaba asegurada.

"¡Ah, ya me cansé de escucharte! ¡Ahora te demostraré de lo que soy capaz! ¡Invoco a Y-Dragón Cabeza, X-Cabeza Cañón y Z-Metal Tanque!"

Tres nuevos monstruos aparecieron en modo de defensa en la zona de cartas monstruo. El primero era un dragón metálico rojo, con alas y cola; el segundo era un robot con dos cañones sobre los hombros y una esfera que actuaba como soporte — mientras que el último parecía un tanque con ruedas metálicas y armadura, junto con un sólo ojo robótico en la cabeza.

Y-Dragón Cabeza. Nivel 4. ATK 1500/DEF 1600.

X-Cabeza Cañón. Nivel 4. ATK 1800/DEF 1500.

Z-Metal Tanque. Nivel 4. ATK 1500/DEF 1300.

"...Se ven bien."

"Si te gustan ahora sólo espera, porque se pondrá mejor. ¡Combinaré a mis tres monstruos para invocar al Dragón Cañón-XYZ!"

Las cartas de monstruos se elevaron en el cielo, pero a diferencia de la primera fusión de los escarabajos, todos pudieron ver cómo las máquinas modificaban sus partes para poder unirse entre sí, alterando sus piezas en nuevas extensiones que dieron forma a un nuevo monstruo, uno que portaba una figura temible y poderosa.

Dragón Cañón-XYZ. Nivel 8. ATK 2800/DEF 2600.

"Muy impresionante, pero me temo que aún no se compara con mi Guerrero Pizarra", Naruto se encogió de hombros visiblemente mientras hablaba, demostrando que aquello no lo asustaba en lo absoluto. "En el turno que sigue lo destruiré."

"¡Ja! Eso es lo que tu crees payaso, porque mi dragón tiene una habilidad especial. Verás, si envío una carta a mi cementerio puedo destruir una de las tuyas... ¡Y elijo a tu Guerrero!" Los múltiples cañones del monstruo del pelinegro se inclinaron verticalmente hacia abajo, apuntando a la primera carta que el Namikaze había jugado al inicio del duelo. "¡Ahora... dispara!"

Al escuchar la orden de su poseedor, el dragón disparó todas sus armas contra el monstruo, destruyéndolo con una enorme explosión que cubrió el campo de duelo. Cuando el humo se desvaneció, y para la gran satisfacción de , todos pudieron observar que el Guerrero Pizarra ya no estaba en el campo, ni tampoco la carta que lo equipaba.

"¿QUÉ TE PARECIÓ ESO? ¿HAH? ¡ESO TE PASA POR METERTE CON EL GRAN CHAZZ!"

"¡VENCERÁ, VENCERÁ! ¡CHAZZ LO GANARÁ!"

El Princeton no pudo evitar sonreír abiertamente, producto de la recuperación de sus leales lacayos. 'Oh sí, lo único que querían mis admiradores era que el Chazz le mostrase a ese idiota quien era el próximo campeón del torneo Gx'

'Guau, parece que el fanfarrón de mi compañero pudo acabar con su guerrero después de todo...', pensó Blair, algo aliviada de no tener que lidiar con ese guerrero.

"Esa es una gran habilidad, te felicito", dijo el enmascarado, llamando la atención de los espectadores. "Pero espero que no te estés olvidando del efecto de mi Colgante Negro. Y, como ha sido enviado al cementerio, tu pierdes 500 puntos de vida."

Puntos de vida de Chazz: 1700-500. TOTAL: 1200.

Puntos de vida de Blair: 400.

Puntos de vida de Naruto: 4000.

"...Suerte, eso es todo lo que tienes. Pero yo, en cambio, tengo a mi poderoso dragón que hará papilla a uno de los tuyos."

"¿Por qué en vez de hablar, no me atacas y terminas tu turno?", preguntó Naruto, cruzándose de brazos. "Mis bestias ya se han cansado de tus idioteces, y creo que va siendo hora que las libere."

Chazz gruñó levemente ante los nuevos murmullos que irrumpieron en el silencio previo. Incluso Alexis, la chica que se suponía que debía estar interesado en su juego, no apartaba la mirada del encapuchado. 'Nadie se roba a público y a la chica que amo y se sale con la suya. Sí, les demostraré a todos quien soy yo'

"Si eso es lo que quieres, lo tendrás. Pero antes activo la carta mágica Ojamandala, la cual me permite resucitar a los tres Ojama y ponerlos en el campo. Todo eso, a cambio de 1000 puntos de vida."

Naruto observó en silencio cómo los tres espíritus de antes aparecían en el campo en modo de defensa, esta vez enfrentándolo como parte de los monstruos de su oponentes. Y mientras los demás no pudieron oírlos, el Namikaze escuchó perfectamente a los Ojamas agradeciéndole a Chazz por no haberse olvidado de ellos. Algo que, sin duda alguna, demostraba que al menos sus espíritus respetaban a su poseedor como duelista y amigo.

"...¡Basta ingenuos! ¡Ahora les daré la oportunidad de lucirse con esto: Huracán Ojama—!"

"Antes de que hagas eso, chico, voy a revelar mi otra carta trampa: ¡Temblor de Tierra!"

El último holograma de la carta boca abajo del lado del campo de Naruto se elevó verticalmente, revelándose ante todo el mundo. "¿Q-Qué es eso?", preguntó el pelinegro, girando la mirada hasta posar sus ojos en Blair, como si ella pudiese responderle. Sin embargo, lo único que hizo fue encogerse de hombros, también viéndose bastante confundida.

"Vaya, ¿es que en esta Academia no le enseñan nada a los estudiantes?", el comentario del rubio causó algo de molestia en los maestros que observaban el duelo, incluidos Crowler, Bonaparte y Sheppard. Este último, frunciendo el ceño. "Y yo que pensé que este lugar tenía clase..."

"¿¡Quién se cree que es ese tipo para hablar así de mis alumnos!?", exclamó el vicerector Crowler, furioso. "¡Vamos, Chazz, señorita Flannigan, derroten a ese maleducado!"

Naruto simplemente se contentó con sonreír detrás de su máscara. 'Je, si sólo supieras...'

"Yo que usted no hablaría con tanta confianza, señora. Podría terminar causando que esos dos perdieran...", ignorando las protestas de Crowler acerca de que en realidad era hombre, el Namikaze prosiguió. "Sigamos. Primero, para que el efecto de mi trampa tenga lugar, debo elegir dos atributos. Digamos... Viento y Luz. Luego, Perdeton, eliges uno de los dos y todos los monstruos con ese atributo son destruidos en el campo. Yo estoy a salvo, ya que mis dos monstruos restantes son de Oscuridad, pero ustedes no. Así que... ¿qué será chico?"

Chazz miró sus cartas y luego al dragón de Blair. Después, se giró hacia el rubio. "Como en realidad no me importa lo que pueda pasarle a esa perdedora, mi elección es muy obvia. ¡Elijo el Atributo—!"

"¡Espera! ¡Piénsalo un poco! ¿De verdad estás dispuesto a dejarme sin defensa? ¡Perderé el duelo!", exclamó Blair, sabiendo que el próximo ataque contra ella podría ser el último.

"¿Y eso qué? Yo estoy aquí para ganar, no para permitir que perdedores como tú se roben mi gloria", dijo Chazz sonriente. "Así es como debe ser. Los fracasados se hunden, y los ganadores suben a la cima. Y hoy será el día en el que un nuevo campeón será coronado como el mejor duelista de la Academia de Duelos."

Por primera vez en todo el duelo, Naruto sintió como la ira comenzaba a nublar su juicio. "¿Crees que voy a activar esta carta trampa y permitirte que actúes como un egoísta engreído que no sólo no respeta a los espíritus de los Ojamas, sino tampoco a su compañera? Oh no, eso no va a pasar Perdeton, al menos no sin ponértelo más difícil."

'Ey, jefe, ¿a qué se refiere con eso? ¿Acaso puede vernos?'

El rubio apuntó su máscara en dirección del Ojama amarillo, respondiendo su pregunta inmediatamente. "Me temo que sí, puedo ver a todos los espíritus de duelo que hayan escogido a un poseedor", al terminar su explicación, Naruto sacudió la cabeza con lentitud. Todos, menos el propio Chazz quien se vio demasiado sorprendido como para decir nada, se preguntaban a quien le estaba hablando exactamente. "En fin, supongo que ya va siendo hora de que les explique el efecto del monstruo que está en mi cementerio. Escuchen, cuando mi Soldado Genético está en el cementerio se me permite cambiar el atributo de un monstruo en el campo por lo que resta del duelo."

"Espera, ¿desde cuando está en tu cementerio? Según recuerdo, sólo tienes al Guerrero Pizarra como carta monstruo..."

"Lo debe de haber descartado de su mano cuando jugo Graciosa Caridad", respondió Blair, alzando una ceja. "¿O me equivoco?"

'...Acabo de tener un Deja Vu', pensó el rubio, sintiendo como un pequeño escalofrío le recorría la columna. "No, es correcto. Yo hice tal cosa casi al inicio del duelo. Y, gracias a eso, ahora puedo cambiar al Dragón-Cañón de atributo Luz a Viento. De esa manera, si elijes viento, no sólo el dragón de tu compañera será destruido, sino que también lo será el tuyo. Ahora te lo pensarás dos veces antes de tomar decisiones sin tener en cuenta las consecuencias."

El pelinegro apretó los dientes, irritado, pero al mismo tiempo sabiendo que ahora no tenía posibilidad de conservar todos sus monstruos. Y, si se daba el lujo de perder a su dragón, entonces lo único que le quedaría serían los 3 Ojamas, dejándolo sin poder de ataque. Pero, al mismo tiempo, si elegía viento se vería capaz de conservar a sus 3 monstruos y activar la carta hechizo "Huracán Ojama Delta", la cual destruiría todas las cartas en el campo del enmascarado.

Por otro lado, también restaba la inseguridad de ignorar el efecto del "Reloj Invocador" trampa que, aún si habían pasado casi tres turnos, aún no se activaba. ¿Y si la única forma de revelar su efecto era destruyéndola? Quizás, si la enviaba al cementerio, aquella carta podría invocar a un monstruo muy poderoso, uno contra el cual no tendría defensa alguna.

¿Acaso valía la pena arriesgarse? 'No tengo opción, debo destruir a mis Ojamas'

'¡Jefe, no lo haga!'

"¡Lo siento inútiles, pero ustedes tendrán que irse! ¡Elijo el Atributo de luz!"

Tanto Blair como los demás espectadores observaron con sorpresa como los tres monstruos de Chazz eran destruidos por el efecto de la trampa, permitiéndole a él y a su compañera conservar sus monstruos. Pero, al final todo resultaba coherente; era mejor conservar a su dragón y al de Flannigan en vez de arriesgarse para conservar sus Ojamas.

"Mala elección chico", anunció el rubio, notando con algo de satisfacción como la cara del Princeton se crispaba de ira. Bueno, al menos con eso comprobaba que en realidad sí le importaban sus espíritus. "Sin embargo, y gracias a que tus Ojamas no están en el campo, no podrás activar tu carta hechizo."

"¡Sí, pero aún me queda un ataque y ya no tienes trampas boca abajo!", dijo Chazz para luego apuntar un dedo en la dirección de su Incursor Vorse. "¡Dragón-Cañón XYZ ataca a su Incursor Vorse!"

Al igual que su habilidad especial, el monstruo del pelinegro apuntó sus cañones en dirección del segundo monstruo del Namikaze, disparando una ráfaga de proyectiles que pronto mermaron a su objetivo, destruyéndolo poco después.

Puntos de vida de Naruto: 4000 - 400. TOTAL: 3600.

"¡JAJAJAJA! ¿¡TE GUSTÓ!? ¿¡HAH!?"

"¡CHAZZ CHAZZ, EL MEJOR!"

"¡Gracias, muchas gracias mis queridos súbditos. Pronto todo el mundo me aclamará al igual que ustedes lo hacen!"

Mientras el Princeton saludaba a sus fans, Naruto simplemente comenzó su turno, sacando una carta de su mazo. De su boca no salió ningún comentario mientras observaba su próxima carta. "Como es mi turno, tengo la habilidad de—"

'¡Naruto-kun~!'

Confundido, el rubio giró la mirada hacia la derecha, justo a tiempo para ver cómo su guardiana, la Dama del Mago Oscuro, aparecía volando de entre unos arbustos. 'Ah, Mana-chan, por fin regresaste. Ya estaba comenzando a creer que me habías abandonado por otro duelista...'

Un furioso puchero de pronto ocupó la expresión de la hermosa joven. '¡No no no! ¡Eso nunca! ¡Para mí no existe nadie más que Naruto-kun!'

'Me alegra oír eso', respondió el rubio, esperando que la Maga flotase a su lado para después proseguir. '¿Encontraste algo interesante?'

Mana asintió con la cabeza, llevándose los puños hasta sus mejillas en un afán por mostrar cuan feliz estaba. '¡Hai! Con mi ayuda, destruimos un satélite que amenazaba con controlar las mentes de todos en la tierra. Oh, pero eso no es todo; los duelistas que combatieron contra el mal me han seguido... ¡Y ya han descubierto tu identidad!'

'Eh... no comprendo. ¿Acaso encontraste a alguien que pudiera verte?'

'Uh-hum. Primero fue un enorme dinosaurio llamado Hassleberry, y luego una chica que me siguió hasta aquí. Creo que tenía un Kuriboh alado o algo así...'

Naruto pestañeó varias veces, sin entender en absoluto a qué se refería con todo aquello. '...Más tarde me lo explicarás todo. Por ahora, será mejor que termine con esto antes de que los que conocen mi identidad secreta aparezcan'

"O-Oi, ¿con quien estás hablando?", preguntó Chazz, ligeramente confundido. "Si estás susurrando tu estrategia, mejor ahórratela, porque pronto alguien podría oírte."

'¡Mire jefe! ¡Es... una chica!'

"¿Qué? ¿¡Acaso el enmascarado es, en realidad, una enmascarada!?"

El Ojama verde decidió hacer su aparición en aquel momento, flotando hasta quedar junto al Ojama amarillo. '¡No jefe, es el espíritu de ese tipo! ¡Es la Dama del Mago Oscuro!'

"¿La Dama del Mago Oscuro?", repitió Chazz, llamando la atención de todo el mundo. "¿Acaso intentas decirme que él está hablando en este momento con la única carta que comparten Yugi Muto y Naruto Namikaze?"

No hace falta explicar el silencio que irrumpió en aquel momento, ni las centenas de ojos que se posaron en el enmascarado, confundidos. Muchos no lo entendieron, otros simplemente le siguieron la corriente a sus compañeros, pero hubo varios, como Sheppard, quienes estiraron los párpados ante aquella presunta afirmación de que ese duelista tenía de compañía al espíritu de una de las cartas más famosas del duelo de monstruos.

'...P-Pero esto sólo podría significar o que ese tipo es Yugi Muto usando un mazo personalizado, ¡o el mismísimo Rey de los Juegos en persona!', pensó Alexis Rhodes, tratando de descubrir algo que le indicase que sus sospechas eran correctas. Pero fue en vano, ya que su apariencia estaba camuflada por la túnica con capa y máscara que llevaba puesta.

"Hum, que misterioso..."

"Oui, concuerdo contigo Crowler. Podría ser que tengamos a un duelista legendario ante nuestros ojos."

Ante aquella afirmación todo el mundo, incluidos aquellos que no comprendían de que iba todo el asunto, ensancharon los ojos.

Mientras nuevos murmullos irrumpían en la entrada de la Academia, Naruto se encogió de hombros, resignado. 'Oh bueno, aún puedo seguir sin'

Error. No podía, y eso estuvo claro en el momento en que nuevos espectadores arribaron al campo de duelo, deteniéndose con asombro a varios metros del lugar donde se llevaba a cabo la batalla. "Ne ne, Hassleberry, llegamos a tiempo, ¿verdad? ¡Odiaría tener que perderme el final de este duelo!"

Junto a un joven de gran musculatura y tez morena, una chica se hizo presente. Tenía cabello marrón oscuro (un poco más claro en la parte superior de la cabeza) corto que llevaba atado en dos coletas a cada lado de la cabeza, ojos color café, pechos copa "B" y piel blanca; su vestimenta consistía en una chaqueta sin mangas roja y blanca, con una falda bastante corta de una tonalidad carmesí y zapatos de tacón que ascendían desde sus pies hasta antes de las rodillas.

"Eso parece, Sargento", le dijo Tyranno a la chica, esbozando una sonrisa entusiasta.

"¿De verdad está ahí, Jade? ¿La Dama del Mago Oscuro? ¿¡Puedes verla!?", preguntó un chico de baja estatura, con cabello celeste y gafas que hacían poco por ocultar sus ojos ámbar. Él vestía una chaqueta amarilla y pantalones oscuros, traje que lo definía como perteneciente al dormitorio Ra Amarillo.

La chica, quien Naruto ahora reconocía como Jade Yuki, fijó su mirada en Mana por un momento y luego asintió, sonriente. "Sip, y se ve justo como en el festival del año pasado", ante una mirada desesperada de Syrus quien comenzó a juntar saliva en sus manos para tratar de acomodar su cabello, ella elevó una mano en el aire y la agitó en dirección de la Maga. "¡Hola! ¿Nos recuerdas? ¡Soy la que te derrotó en aquel duelo!"

Para la sorpresa del rubio, Mana le devolvió el saludo. '¡Ah sí, y veo que no han cambiado mucho desde entonces! ¡Incluso tu amigo sigue tan pequeño como la última vez!'

Jade soltó una risita mientras todo el mundo contemplaba la escena con una gota descendiendo por sus cabezas. "Si no la conociera mejor diría que Jade ha perdido la cabeza...", murmuró el rector Sheppard, recibiendo varios asentimientos que concordaban con lo que había dicho. 'Aunque el que esté aquí significa que Sartorius y su sociedad de maniáticos fueron derrotados. Bien hecho.'

Más allá de la azotea de la Academia, precisamente a un costado de los recién llegados, el chico de cabello azul claro jadeaba nerviosamente.

"¿Qué dijo? ¿Me recuerda, cierto? ¡A mí, al intrépido Syrus Truesdale! Ah, dile que también soy el hermano de Zane, por las dudas..."

La chica se giró hacia su amigo, sonriente. "En realidad, sí te reconoció. E incluso afirma que sigues siendo igual de pequeño."

Al escuchar aquella dura verdad, el pequeño Ra Amarillo se arrastró hacia un árbol cercano, sentándose con las rodillas tocando su mentón. Un aura deprimente rodeó su figura mientras se sumía en depresión, murmurando una y otra vez la palabra 'Pequeño' como si aquello fuese un mantra.

"Oi, ¿vinieron a ver como le pateo el trasero a ese tipo? Porque con la Dama del Mago Oscuro o no, va a caer ante mí", sin embargo, nadie escuchó aquel discurso de superioridad del Princeton. O, al menos, eso fue lo que pareció había sucedido. De hecho, todo el mundo estaba demasiado concentrado en la aparición de Jade y los demás como para siquiera prestarle la más mínima atención a Chazz. "¡Ey, les estoy hablando ineptos!"

"Guau, no puedo creerlo, sí eres tú. ¡Eres una leyenda viviente! Incluso tienes un récord como campeón invicto en todos los torneos... nada que no pueda superar en un duelo, claro, porque accederás a tener un duelo, ¿cierto? ¡No puedo esperar a ver esos Dioses Egipcios que Yugi te entregó!"

...

"¿Dijiste... Dioses Egipcios?", dijo Alexis, preguntando lo que todo el mundo quería saber en aquel momento.

"Ajá, eso dije."

"Pero eso significa...", comenzó Crowler.

"¿Podría ser...?", murmuró Bonaparte, ligeramente asustado.

"No... ¿Acaso...?", finalizó Sheppard justo antes de que un grito sonara al unísono.

"¿¡EL REY DE LOS JUEGOS!?"

Naruto exhaló un suspiro ante aquella exclamación. '...Y hasta aquí llegó mi idea de pasar desapercibido. Gracias, Mana-chan, por haberles dicho quien era.'

'¡De nada, Naruto-kun!', respondió la Maga, obviamente ignorando el sarcasmo de su tono.

Quizás, en otro momento, el guiño que recibió por parte de la rubia lo hubiese hecho sonrojar. Sin embargo, como se trataba de una ocasión especial...

"Supongo que no se puede retrasar más lo inevitable... En fin, creo que es hora de que me deshaga de estas ropas", dijo Naruto, quitándose la capa de un sólo movimiento. Eso, al mismo tiempo, provocó que cayera en manos de cierto grupo de chicas que de inmediato comenzaron a pelear por la posesión de tal artículo. "Ah... mucho mejor."

Cuando por fin se quitó la máscara, todo el mundo observó con la boca abierta que, de hecho, se trataba del actual Rey de los Juegos. El duelista número 1 del mundo. Su apariencia era exactamente igual a la que mostraban en la televisión, incluidas las marcas que llevaba en cada mejilla, como si fuera un zorro o algo así. Tenía ojos azul zafiro que parecían brillar con tranquilidad, cabello rubio alborotado cuyas puntas eran de un raro azul cerúleo y tez bronceada.

En aquel instante su vestimenta consistía de una chaqueta naranja arremangada hasta los codos sin abrochar, una camisa negra junto con un collar de la que colgaba una carta de duelo al revés —ocultando con éxito el retrato con la imagen de aquella carta—, jeans negros y zapatos oscuros, de tonalidad marrón-negro. Un cinturón utilitario cumplía la doble función de sujetar sus pantalones y llevar dos porta-mazos, de los cuales uno estaba vacío.

"Debo admitir que no esperaba que alguien pudiese ver a mi amiga. Pero, al fin y al cabo, la vida me ha enseñado que todo puede ser posible", dijo Naruto, encogiéndose de hombros con una sonrisa. Después de pasar una mano por su cabello alborotado (lo cual atrajo varios suspiros por parte de las chicas que lo miraban), el rubio prosiguió. "Así es, damas y caballeros, mi nombre es Naruto Namikaze, actual Rey de los Juegos y futuro campeón del torneo gx... entre otras cosas."

Jade Yuki observó a Naruto con admiración profunda, adquiriendo un par de estrellas en cada ojo. '¡Es realmente él! ¡Guau! ¡No lo puedo creer!'

Por otro lado, Blair no podía creer lo que veía con sus propios ojos. Era él, el Rey de los Juegos, el duelista que la había derrotado hace algunos años; ahora se veía más maduro, más alto, más... 'Lindo', pensó, sonrojándose ante el propio efecto de sus hormonas adolescentes.

Más allá de la arena, cerca de la entrada, Alexis Rhodes tenía pensamientos que no diferían tanto de los de la pequeña Flannigan, sintiendo como sus mejillas se teñían de un rojo fuerte ante la impactante presencia del Namikaze.

"¡El Rey de los Juegos! ¡Increíble!", exclamó Crowler, anonadado.

Bonaparte asintió con pronteza. "Y pensar... que nosotros creímos que era un—"

"No sé a que has venido exactamente, pero la verdad es que me intriga", interrumpió Sheppard, siendo lo suficientemente listo como para impedir que el francés dijese lo que el Rector pensaba que diría. "¿Qué esperas conseguir aquí? ¿En mi Academia?"

Naruto se mantuvo en silencio por un momento, pensando en la gravedad que tendrían sus palabras si se atrevía a decirlas enfrente de todos los estudiantes y los profesores. Sabía que en aquel lugar se encontraban algunos que ya habían combatido contra los Jinetes de las Sombras, siendo Jade Yuki la única que pudo impedir que el antiguo director se apoderara de todo el mundo.

Sin embargo, no valía la pena causar que los demás pensaran que era un villano, dispuesto a obtener las Bestias Sagradas para dominar el mundo cuando en realidad lo único que quería era lograr la unión entre espíritus y humanos. "Como ya le he dicho, señor, eso es algo que discutiremos una vez termine este duelo. Por ahora, relájense y disfruten de lo que va a venir."

"¡N-No!, espera, y-yo... nunca quise... quiero decir..."

"¿Qué sucede Chazz? ¿Arrepentido por tu comportamiento anterior? Descuida, ni siquiera me molestó", dijo el rubio, volviendo la mirada a su mano. "Primero, voy a activar una carta hechizo que ya conocen, y es la carta de la santidad. Ahora todos sacamos hasta tener 6 en nuestras manos."

Como antes, los tres sacaron cartas de sus mazos para cumplir con el efecto de la carta, siendo 4 en total las que Naruto tomó de su baraja. '¿Qué estará planeando?', pensó el Princeton, ojeando su mano. 'Sea lo que sea no puede ser nada bueno.'

Naruto esbozó una sonrisa satisfecha al ojear su mano, moviendo su mirada nuevamente hasta que hizo contacto con los ojos de sus dos oponentes. "Han pasado tres turnos desde que activé mi carta trampa, ¿la recuerdan, cierto?"

"¡Ah, ya lo recuerdo!", exclamó Alexis Rhodes de repente, atrayendo varias miradas. Incluida la del Namikaze. "¡Esa carta permite invocar a un monstruo por cada turno que ha pasado!"

"...Exacto. Y ya saben lo que eso significa. Pero antes, debo pagar el precio. ¡Sacrifico a mi reloj y a Kycoo, el Destructor de Fantasmas!", en el campo, una luz tenue cubrió las imágenes holográficas de la carta trampa y del lanzador de conjuros en el lado del campo del rubio, desapareciendo sin dejar rastro. "Y ahora... ¡es tiempo de que conozcan su destino! ¡Invoco a Obelisco el Atormentador!"

(Pongan Obelisk the Tormentor Theme)

"¡Ahí viene!"

"¡El primer Dios Egipcio!"

"¡Syrus Syrus, ven a ver, ya llega!"

El peliazul ignoró a su mejor amiga debido a su estado de depresión profunda del cual aún no lograba escapar. Sin embargo, ninguno de los espectadores presentes se atrevió siquiera a pestañear para perderse lo que estaba a punto de ocurrir.

"¡Ven a mí, Obelisco!", exclamó Naruto, sonriente.

Del suelo, justo enfrente del Rey de los Juegos, un abismo enorme se abrió paso hasta hacerse presente en el campo de duelo, dejando suficiente espacio como para que una criatura azul enorme se alzara hasta mostrar su imponente apariencia. Casi la totalidad del público ensanchó los ojos ante la imagen de la primer bestia legendaria del duelo de monstruos; incluso hubo algunos que dieron un paso atrás sólo por precaución, como para no enfurecer al Dios Egipcio.

Obelisco el Atormentador. Nivel 10. ATK 4000/DEF 4000.

"N-Nunca creí... que llegaría el día en que vería a un... a un..."

"O-Oui, te comprendo perfectamente Crowler", afirmó Bonaparte, frotándose los ojos para tratar de comprobar si lo que estaba viendo no era un simple truco, una ilusión.

Por otro lado, Mana aprovechó el momento para exhalar un silbido de admiración. 'Increíble Naruto-kun. ¿Qué se siente tener a un Dios Egipcio bajo tus órdenes?', preguntó sin quitarle la mirada al nuevo monstruo que se alzaba en el campo.

'Siento cómo su poder... fluye a través de mi ser. Me hace sentir invencible', el rubio exhaló una bocanada de aire, para luego proseguir. "Pero aún no termino, porque mi segundo amigo se muere de ganas de reunirse con Obelisco... ¡Slifer, el Dragón Celestial, desciende de los cielos y preséntate ante mí!"

De repente, un gran rugido hizo temblar el firmamento, llenando de temor los corazones de los duelistas menos experimentados. Los pocos que alzaron de inmediato sus miradas pudieron observar justo a tiempo como un dragón gigante carmesí se abría paso por entre las nubes, revelando su cuerpo alargado y majestuoso. Sus tres bocas comenzaron a expulsar una especie de humo, uno que daba la leve sensación que era producto del fuego interno del segundo Dios Egipcio.

"¡Ese sí que es un reptil impresionante!", exclamó Hassleberry, para luego volver la mirada hacia Jade. "¿No lo crees, Sargento?"

Sin embargo, Jade, como todos los demás, estaba demasiada impactada con el monstruo legendario que Naruto acababa de invocar con tan sólo un movimiento como para pensar en una respuesta coherente para su amigo. Ni ella, ni cualquiera de los demás, se atrevió siquiera a interrumpir el momento, aquella única ocasión en la que dos Dioses Egipcios hacían su aparición en la final del torneo gx.

Slifer, El Dragón Celestial. Nivel 10. ATK X000/DEF X000.

"¿¡D-Dos Dioses en u-una sola j-jugada!?"

Naruto miró brevemente a Blair, quien parecía estar temblando por la impresión que le producían aquellas bestias legendarias. "¿Lo ven? ¡Les dije que tendrían la oportunidad de ser los primeros en ver a dos criaturas como estas!", el rubio esbozó una sonrisa satisfecha mientras examinaba los ligeros cambios en las expresiones de Chazz y su compañera, cada uno visiblemente aterrado por la súbita aparición de los Dioses. "Pero aún falta uno, y está a punto de unirse a nosotros. Sin embargo, hay algo que se debe hacer antes..."

Ante la sorpresa de todo el mundo, el rubio atrajo la última carta de Dios Egipcio hacia su rostro, cerrando los ojos cuando por fin la detuvo enfrente de su mirada. Un aura amarilla recubrió lentamente su figura, provocando jadeos de sorpresa e impresión en todos aquellos que se encontraban presentes. Mana, a su lado, se acercó aún más a él, imitando a su poseedor por mero respeto a los dioses.

"Poderoso protector del Sol y del cielo, te suplico que escuches mi llamado."

"¿¡Qué está ocurriendo aquí!?"

"¡Es el antiguo canto de invocación de Ra!", respondió Sheppard, anonadado. "¡Y él incluso lo conoce en el antiguo idioma del Faraón!"

Nadie tuvo siquiera un momento como para mostrarse sorprendido ante aquella afirmación ya que, de inmediato, el Rey de los Juegos prosiguió con el cántico sagrado.

"Por favor transfórmate en un rayo de luz y dame la victoria en este duelo. Te lo imploro, ilumina nuestro humilde juego, pero antes diré tu nombre: ¡Dragón Alado de Ra!", el aura alrededor de Naruto se disipó apenas concluyó aquel canto, colocando la carta en su disco de duelo poco después. "¡CONTEMPLEN AL TERCER DIOS EGIPCIO!"

Al colocar la carta en su disco de duelo, el cielo comenzó a tronar con una furia casi palpable. Las pocas nubes se amontonaron de repente, formando una poderosa tormenta que despedía rayos en todas direcciones. Un halo dorado se abrió paso por entre el firmamento recubierto de cúmulos, para luego revelar la impresionante figura del legendario dragón; era una bestia enorme, con escamas doradas y un pico afilado como si de una cuchilla se tratase. Sus alas se movían ligeramente para nivelar su vuelo, permitiéndole detenerse justo en medio de los otros dos dioses.

La mera vista de los tres provocaba temblores y escalofríos en los cuerpos de quienes en aquel momento veían el duelo, incluyendo los espíritus de duelo de monstruos que se encontraban presentes. A excepción de Mana y Jade, todos los demás no pudieron evitar sentir como sus cuerpos comenzaban a sacudirse por temor a las bestias.

Dragón Alado de Ra. Nivel 10. ATK ?/DEF ?.

"Saben, deberían sentirse honrados", dijo Naruto. "Son los primeros duelistas contra los que pruebo estas cartas."

Blair abrió la boca para tratar de expresar sus pensamientos, pero lo que fuese que estuviera a punto de decir se murió en las profundidades de su ser. Chazz balbuceó varias incoherencias antes de poder comprender que estaba quedando como un idiota, pero tampoco aquello último lo afectó demasiado. Es decir, ¿acaso tenía caso el tratar de mostrar sus habilidades superiores cuando su oponente era nada más y nada menos que el Rey de los Juegos?

No, no en lo absoluto.

"¡Vaya, en verdad son ellos!", exclamó Tyranno, soltando un ligero silbido. "No me molestaría desafiar a Naruto Namikaze a un duelo, incluso si no estoy en su misma liga..."

"¡Si alguien va a pelear contra el Rey de los Juegos, ese seré yo!"

Una nueva voz irrumpió en el momentáneo silencio provocado por la aparición de los dioses, causando que tanto la mirada de Hassleberry, como la de Jade Yuki, se voltearan en la dirección del sonido.

De entre los arbustos del bosque lindante, un joven de cabello plateado y ojos azules se hizo presente, caminando hasta detenerse junto a sus amigos. Su mirada se posó un momento en Jade, y luego la movió hacia delante, hacia donde se encontraba el Namikaze.

"Así que... los rumores son ciertos. El Rey de los Juegos está aquí, en la Academia de Duelos."

Hassleberry asintió, cruzándose de brazos poco después. "Heh, gran deducción capitán obvio."

"Me pregunto...", murmuró Astro Fénix, aparentemente ajeno a lo que Tyranno dijo antes. "¡Oi! ¡Tú! ¡Rey de los Juegos!"

"¿Eh?", Naruto ladeó la cabeza hacia un costado. Sus ojos se movieron en la dirección del llamado. "¿Me hablas a mí?"

"...¿Acaso ves a alguien más aquí que se llame Naruto Namikaze?"

El rubio se llevó una mano al mentón, pensativo, para luego encogerse de hombros. "Heh, no lo sé, quizás algún otro espectador comparta mi nombre."

Todo el mundo sintió como una gota de sudor les recorría las nucas, incluyendo a Kuriboh y los Ojamas. La Dama del Mago Oscuro, por otro lado, simplemente mantuvo su alegre sonrisa; su mirada perdida daba a entender que estaba demasiado concentrada mirando al rubio como para comprender sus anteriores palabras.

"Eh..."

"¿Qué? ¿Ocurre algo?"

"Nada. Nada en absoluto", respondió Astro Fénix, dando un paso atrás. 'No me esperaba que fuese un baka', pensó, palmeándose la frente. "¿Sabes qué? Olvídalo, pretende que no estamos aquí."

Naruto rodó los ojos y regresó la mirada hacia el frente, provocando que los Dioses delante suyo gruñeran levemente. Aquello, sin embargo, fue suficiente como para que sus oponentes recuperaran un poco del miedo y la angustia que habían sentido hasta hacía momentos atrás. "Ahora que dejamos atrás las interrupciones, creo que va siendo hora que termine este duelo. ¡Obelisco el Atormentador ataca al Dragón Místico!"

El primer dios egipcio del Rey de los Juegos acumuló energía en su enorme puño violáceo. Luego, y casi de inmediato, arremetió hacia delante, provocando que la diferencia de poder entre los dos monstruos se restara de los puntos de vida de Blair. Con un grito, el Namikaze observó con tranquilidad como los últimos puntos de su oponente bajaban a 0.

"P-Perdí...", dijo Blair, dejándose caer de rodillas en el camino que conducía a la academia.

"Lo siento. No fue nada personal", apenas dijo eso, el rubio giró su mirada hacia Chazz. "Y ahora es tu turno... ¡Slifer el Dragón Celestial ataca a su Dragón Cañón!"

"¡Espera, no puedes hacer eso! ¡Tu dragón no tiene puntos de ataque ni de defensa! ¡Sólo se destruirá!"

Naruto esbozó una sonrisa confiada. "Odio discernir, pero mi Dios Egipcio tiene el suficiente poder como para aniquilar a tu máquina", ante una mirada interrogativa del pelinegro, el Rey de los juegos supo que debía elaborar. "Veo que no sólo eres arrogante, sino también ingenuo. Verás chico, mi dragón gana 1000 puntos de ataque y defensa por cada carta en mi mano. Y yo cuento 3."

Slifer el Dragón Celestial. Nivel 10. ATK 3000/DEF 3000.

'¡E-Es verdad! ¿¡Cómo pude haberlo olvidado!?', pensó Chazz, tembloroso. En aquel momento no había nada que pudiese salvarlo de la ira del Dios Egipcio, y pronto correría la misma suerte que la perdedora que, en su opinión, no había hecho más que impedirle mostrar todo su potencial. 'Si sólo hubiera sabido que me enfrentaba al Rey de los Juegos en persona...'

Sus pensamientos se vieron interrumpidos, sin embargo, cuando el ataque de Slifer borró del campo de duelos a su Dragón Cañón, dejándolo sólo con 1000 puntos de vida y sin trampas ni hechizos.

"Ahora voy a activar la habilidad especial de Ra, y le otorgaré 1000 puntos de vida para que te acabe de una vez por todas", Naruto sonrió satisfecho ante la expresión de perdición e incredulidad de Chazz, quien ignoró la risita de Mana y los llantos de los espíritus de los Ojama. Aquel era, sin duda alguna, un final más que merecido para el supuesto mejor duelista de la Academia de Duelos.

Dragón Alado de Ra. Nivel 10. ATK 1000/DEF 1000.

"¡Guau, Chazz va a perder! ¡Y contra Naruto Namikaze nada menos!"

El rubio tuvo que evitar dejarse llevar por las palabras de impresión, porque aún tenía un trabajo entre manos. "¡DRAGÓN ALADO DE RA, EXTERMÍNALO!"

Al escuchar la orden del duelista elegido, Ra abrió su pico, usando las extensiones doradas de su cabeza para que su poder se acumulara en la abertura de su boca. Cuando lo reunió, el dragón disparó un rayo de energía dorado que se abrió paso a través de la arena y golpeó con toda su furia al pobre infeliz que no pudo hacer otra cosa que gritar en agonía.

Una explosión cubrió el campo de duelo, elevando una cortina de humo que le impidió a los impactados espectadores determinar si, efectivamente, el duelo había llegado a su fin.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que la figura sonriente y victoriosa de Naruto Namikaze se pudiese vislumbrar ahí, en el centro, alzando su disco de duelo en señal de victoria. Chazz y Blair miraban anonadados desde la cercanía, mientras que el grupo de Jade y hasta incluso Syrus tenían una expresión de sorpresa plasmada en sus rostros.

"E-El g-ganador...

...N-Nar... N-Nam..."

"¡El ganador del Torneo GX...", retomó Sheppard, no tan afectado como sus compañeros Bonaparte y Crowler, "...es Naruto Namikaze!"

l

l


Ending: Yu Gi Oh! Gx Opening 3. Teardrop, de Bowl (La versión corta, del opening)


Y... ¡Corten! Bueno, hasta acá llegó. Capítulo largo, extra largo; de hecho, es uno de los capítulos más largos que he hecho hasta ahora, pero todo para que disfruten y sepan perdonar mi larga ausencia.

Ahora algunas cosas a tener en cuenta.

N°1: Puede que encuentren algunos errores en cuanto al duelo, las cartas, los puntos de vida e incluso las manos de cada duelista. Pero no pude evitar alargarlo tanto: quería que Naruto tuviese su impacto en los personajes que habitan y estudian en la Academia de Duelos.

N°2: Cualquier cosa que noten en cuanto a los personajes, háganmelo saber. Ando apurado, y por eso quizá me salteé algunos errores.

N°3: El personaje de Saya Takagi lo iba a usar en mi otra historia, pero decidí hacerlo en esta. Tranquilos, por ahora no va a interferir mucho en la historia. Creo...

Ja ne!